Alicante
La acampada de Alacant continúa luchando contra desahucios
Alacant continúa siendo la ciudad lider del País Valencia en desahucios siendo de nuevo la cuarta ciudad Española si miramos los datos del INE y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Este último cuenta 263 desahucios solo en el primer trimestre del año de los más de 4.000 a nivel nacional. Algo que sumado a la impunidad por el caso de Las Naus y el comunicado del alcalde del PP, Barcala, de el récord de turistas en la ciudad, ha provocado una movilización masiva. Es decir, hablamos del caso mediático de Maricarmen y la posterior tumbada de los decretos por parte del Congreso como detonante, no como único motivo.
Tras las movilizaciones y la manifestación convocada el 19 de septiembre por los colectivos Alicante Donde Vas, el Sindicat de Vivenda Carolines y el de Zona Nord; estos dos últimos lideraron el pasado 4 de octubre una manifestación por el derecho a la vivienda que ha terminado con una acampada que comenzó con 40 tiendas de campaña y ahora cuenta con 70 en la Plaza de la Muntanyeta, frente a la Subdelegación del Gobierno. A estos colectivos se le suman también otros como la OCA (Orgull Crític d’Alacant).
Además de las reivindicaciones de alquiler vitalicio, el fin de la vivienda como negocio y la necesidad urgente de que sea la clase trabajadora sea quien toma decisiones, los sindicats, que trabajan codo con codo, han expuesto los futuros desahucios para los que se precisa apoyo de las vecinas y poder de convocatoria. Uno de ellos, el situado en la Calle Ágata nº8, es el de Najlaa, una madre con tres hijos de 17, 15 y 9 años cuyo desahucio pretende ejecutarse el próximo jueves 8 de octubre a las 8 de la mañana.
Por motivos de salud derivados de su situación, ni siquiera ha podido atender a medios. En su lugar, Elena Bronchalo, del Sindicat de Vivenda de Carolines, y David Yañez, del Sindicat de Vivenda de Zona Nord son quienes han prestado su tiempo a El Salto.
“Con los desahucios cometen asesinatos silenciosos, que es lo que son realmente los suicidios, y ya van unos cuantos este año”, resalta Yañez
Najlaa tenía un contrato de alquiler social con el Banco Sabadell, que vendió el piso a la empresa Promontoria que no le renuevan contrato y vende de nuevo el inmueble, con la familia dentro, a ORDIMA S.Coop.V..Promontoria es una empresa perteneciente al fondo de inversión estadounidense Cerberus, uno de los fondos que más desahucia y cuyo entramado es inabarcable. A su vez, ORDIMA pertenece al entramado empresarial VR Casas, que se dedica a comprar viviendas de la Zona Norte de Alacant y venderlas a inversores particulares extranjeros para destinar al alquiler residencial. Y que Elena Bronchalo califica como “el principal culpable del encarecimiento de la Zona Norte, que llega un precio medio de 850€”.
El Sabadell es protagonista de varias historias como esta, entre las que está la venta del inmueble en el que vivía Olga, la vecina de l’Hospitalet que se suicidó tras su desahucio. Algo de lo que habla el portavoz del Sindicat de Vivenda de Zona Nord. “Con los desahucios cometen asesinatos silenciosos, que es lo que son realmente los suicidios, y ya van unos cuantos este año”, resalta Yañez.
“Tienen que recurrir a alquilar pisos sin contrato, pagar en efectivo y sin recibir un justificante del pago, comprar directamente llaves para entrar en pisos okupados”, explica Bronchalo
Ambos destacan también el problema de ser inmigrante a la hora de alquiler. Yañez califica de racismo inmobiliario las prácticas que ejercen los rentistas a la hora de elegir a quien alquilan sus pisos. “Si eres inmigrante tienes menos posibilidades de tener un techo”, aclara. A esto, Bronchalo añade que eso les convierte en vulnerables también a estafas a la hora de empadronarse ya que recurren al mercado negro entre otras cosas. “Tienen que recurrir a alquilar pisos sin contrato, pagar en efectivo y sin recibir un justificante del pago, comprar directamente llaves para entrar en pisos okupados”, explica. Algo que no garantiza nada, como pudimos ver con Samira, la vecina a la que desahuciaron y compró un piso supuestamente vacío por 4.500€ y que resultó ser una estafa.
La madre de Najlaa era quien pagaba el alquiler con su sueldo de limpiadora mientras vivía con su hija y sus nietos. “Cuando la señora acudió a nosotras intentamos negociar con Promontoria una compra por 50.000€, el impedimento es que ella ya sufría una deuda anterior por otro piso y para conseguir otro préstamos teníamos que acudir a la Ley de Segunda Oportunidad y le daba miedo volver a endeudarse”, explica Bronchalo.
Cuando le preguntamos por la situación económica actual de la familia, nos cuenta que tras quedarse sola Najaa con sus hijos es cuando intentan pedir ayudas como el Ingreso Mínimo Vital o la Renta Valenciana. “Y descubrimos que no es posible porque los niños no tienen NIE porque se necesita la firma del padre, que en este caso les abandonó”, comienza. “Tras un largo proceso en el que por lo menos hemos conseguido que tengan pasaporte, SIP y el NIE en trámite es cuando podemos pedirles la Ayuda de Emergencia Social, pero ya es tarde para negociar”, lamenta.
Cuando preguntamos por la posibilidad de negociar por parte de Najlaa nos cuentan que ni siquiera han tenido la posibilidad, ya que la empresa si no ve dinero ni se plantea escuchar. Tal y como cuenta Bronchalo “jugar con un bien tan necesario les permite buscar la rentabilidad máxima sin pensar en otra cosa”.
La Zona Norte de la ciudad sufre cada vez más este tipo de situaciones y esto ocurre en pisos antiguos de VPO (pagados con dinero público) que están construidos con materiales de bajo coste y no reciben mantenimiento alguno. “No reciben ni reparaciones de cosas tan necesarias como las bajantes o ni siquiera tienen dados de alta suministros básicos”, explica Yuñez. “Esta estrategia sirve también para que las personas que habitan los barrios y las casas sufran problemas de salud y estigmas por su forma de vivir”, añade.
La portavoz del Sindicat de Vivenda de Carolines cuenta que allí los problemas son los inversores atraídos por la turistificación. “Las empresas compran para reformar y hacer estudios y así aumentar el precio del alquiler. Es decir, en Carolines entra un expat, por ejemplo, y en Zona Nord inmigrantes que comparten piso y/o habitación”, lamenta Yuñez.
También existe el peligro de los rentistas que no son empresas ni grandes tenedores, únicamente personas que compran pisos. “Hicimos un seguimiento de los desahucios del año pasado y descubrimos que el 50% eran por parte de particulares que compraban pisos con gente dentro porque son más baratos”, cuenta Bronchalo. “Además, muchos de ellos compran para vivir porque esto ya se ha convertido en un sálvese quien pueda”, añade.
La acampada sigue creciendo en la Plaza de la Muntanyeta
Este desahucio y todo los que intentan frenar desde los sindicats son uno de los motivos de la acampada, que cuenta con actividades y una organización que facilita la convivencia no solo entre las movilizadas si no con el resto de las personas que habitan la ciudad.
Desde la OJS, su portavoz Dalia Rostoll , nos informa de su aportación a la acampada. “La Organización Socialista nos hemos ofrecido, sobre todo, a dar soporte a los sindicatos y a ofrecernos para tareas fundamentalmente de logística, de organización de espacio”. Destacan que su propósito es “no solo es colaborar en todo lo logístico, sino también dar más esfuerzo a los sindicats y el resto de organizaciones de base que estamos”.
Además, de todas las actividades diarias como yoga, cursos de arte, conciertos, asambleas y charlas formativas en las que proporciona información sobre la causa por la que luchan. “Esta es la coyuntura ideal para politizar a la clase trabajadora más allá del reformismo”, concluye Rostoll.
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