Museo de la memoria -Camboya
Museo Tuol Seng, o Museo de la Memoria. Situado en Phnom Penh, el museo ocupa la antigua prisión S-21 donde miles de personas fueron asesinadas y torturadas por los Jemeres Rojos. Álvaro Minguito

Camboya
Se cumplen 50 años del inicio del genocidio en Camboya

El régimen de Pol Pot acabó con la vida de más de dos millones de personas. Solo tres integrantes de los Jemeres Rojos han sido condenados por crímenes contra la humanidad.

Fue un 17 de abril de 1975, ahora hace 50 años, cuando las tropas del Partido Comunista de Kampuchea (PCK), lideradas por Pol Pot, entraron en la capital de Camboya, Phnom Penh y derrocaron el régimen del general Lon Nol, cercano a Estados Unidos.

Tras entrar en Phnom Penh, los Jemeres Rojos proclamaron el “Año Cero” de lo que ellos denominaron una “nueva era”. Quemaron edificios, clausuraron instituciones públicas y requisaron enseres personales a la población civil. Tres millones de personas evacuaron la ciudad ese mismo día. Fue el primer día de una dictadura que duraría casi cuatro años y que acabaría con la vida de más de dos millones de personas, en un país de ocho millones de habitantes.

Contexto histórico y fechas clave

Para aproximarse al genocidio camboyano perpetrado por los Jemeres Rojos, es fundamental entender el contexto. A mediados del siglo XIX, Vietnam y Siam, que más tarde se convertiría en la actual Tailandia, se disputaban la conquista del reino jemer, en aquel momento en decadencia. Después de años de guerras, vietnamitas y siameses declararon el fin de las hostilidades. Cada bando mantuvo el territorio camboyano anexionado, pero no perdió de vista el resto del país. Fue en 1853 cuando el rey jemer Aung Duong solicitó la intervención de Francia para deshacerse de las dos potencias invasoras. En 1863, Norodom I, hijo de Aung Duong, aceptó formar parte del protectorado y firmó un acuerdo para integrar a Camboya en la Indochina francesa.

Fue durante las ocho décadas de colonialismo francés cuando empezó a aflorar la conciencia nacional de la mano de los jemeres que formaban parte de las élites urbanas que habían podido acceder a estudios superiores. En 1945 se produce el derrumbe de Francia en Indochina a manos de japoneses y Camboya reivindica su independencia. A pesar de una primera declaración de independencia ese mismo año, no fue hasta 1953 que el país consiguió ser plenamente libre.

En 1970, Lon Nol, cercano a Estados Unidos, perpetró un golpe de Estado que terminó con el mandato de Norodm Sihanouk, quien aprovechó la ocasión para acercarse a los Jemeres Rojos. Eso les proporcionó un aumento de popularidad entre la población camboyana y aumentó las filas de combatientes.

El 17 de abril de 1975, Pol Pot y los Jemeres Rojos entraron en la capital del país y se hicieron con el poder. Empezaba una “nueva era”

Entre 1970 y 1975 el país vivió sumergido en una guerra civil traumática para la población; hasta que los Jemeres Rojos, que habían ido conquistando territorios poco a poco, hicieron caer el régimen de Lon Nol. El 17 de abril de 1975, Pol Pot y los Jemeres Rojos entraron en la capital del país y se hicieron con el poder. Empezaba una “nueva era”. Tras casi cuatro años de atrocidades, el 7 de enero de 1979 Vietnam atacó Camboya y las fuerzas vietnamitas ocuparon Phnom Penh. Se proclamó entonces la República Popular de Camboya, pero la ocupación vietnamita se alargó hasta 1989. En 1991, el país pasó a estar bajo tutela de Naciones Unidas y Narodom Sihanouk, que volvió del exilio, fue proclamado jefe de Estado. No fue hasta el año 2000 que el Gobierno camboyano y la ONU llegaron a un acuerdo para juzgar a los dirigentes de los Jemeres; el tribunal no se puso en marcha hasta 2006.

El “hombre nuevo”, paranoia y obsesión

Tras llevar a cabo las purgas que consideraron necesarias para acabar con el antiguo régimen, los Jemeres Rojos se centraron en una de sus obsesiones: la creación de “un hombre nuevo”. Ese hombre tenía que ser maoísta y trabajador del campo.

Siguiendo esa premisa, millones de personas fueron trasladadas a las zonas rurales y agrícolas con la finalidad de crear una nueva sociedad. Las jornadas interminables de trabajo en los cultivos y las condiciones paupérrimas y de explotación de los campesinos y campesinas estuvieron detrás de muchas muertes. Además de eso, el régimen impuso un control estricto sobre la vida tanto pública como privada de los camboyanos y las camboyanas.

Las jornadas interminables de trabajo en los cultivos y las condiciones paupérrimas y de explotación de los campesinos y campesinas estuvieron detrás de muchas muertes

El régimen de Pol Pot también se caracterizó por una obsesión enfermiza por las tradiciones y por acabar con las élites. La población formada, con estudios, y también los miembros de las fuerzas armadas estuvieron siempre en el punto de mira del dictador; también sus propios compañeros. La obsesión por el “enemigo oculto”, las traiciones y los complots llevó a la tumba a decenas de colaboradores del régimen en constantes purgas. Según Amnistía Internacional, “se calcula que el 50% de los jemeres rojos fueron ejecutados por sus compañeros”. Un régimen en el que los mismos integrantes estaban constantemente en el punto de mira, nunca descansaban.

camboya 10
Entrada al Museo del Genocidio de Camboya, en Phnom Penh. Durante el régimen de los Jemeres Rojos esta antigua escuela se reconvirtió en centro de interrogación, tortura y ejecución para eliminar personas consideradas enemigas de la llamada Kampuchea Democrática. Álvaro Minguito

El delirio paranoico y la obsesión por la agricultura como herramienta indispensable para la construcción nacional de la nueva sociedad camboyana; así como la obsesión contra las fuerzas vietnamitas y un control férreo de las fronteras fueron otras de las características del régimen de los Jemeres Rojos.

Hambre, control social y los mandamientos

Cuenta Denise Affonço, una de las supervivientes del régimen jemer, en el El infierno de los jemeres rojos. Testimonio de una superviviente (Libros del Asteroide, 2010) que ese 17 de abril, la población camboyana recibió a los jemeres al grito de “Cheyo yautheas pakdewat” (¡Vivan los soldados revolucionarios!). Era lo esperable: tras cinco años de guerra civil y de atrocidades por parte de Lon Nol, que infestó el país de campos de concentración y llevó a cabo infinidad de masacres contra todo aquel a quien consideraba “comunista”, los camboyanos y camboyanas vieron en los jóvenes jemeres la posibilidad de salir de un régimen corrupto a merced de Estados Unidos.

"¡No sabían que su país iba a transformarse en una gigantesca cooperativa agrícola dominada por los campesinos, bajo la égida de un loco sanguinario, un maoísta partidario de una revolución agraria extrema, y con la complicidad abierta de los comunistas chinos!”, relata Affonço en el libro. Los yautheas saquearon sistemáticamente todo lo que la población consiguió llevarse en su evacuación de la capital.

Desde aquella mañana, el país quedó dividido en kamakors (campesinos) y kaksekors (obreros). Se hicieron desaparecer escuelas y libros, que fueron sustituidos por la selva y los arrozales. Las mujeres tuvieron que raparse las cabelleras, los que llevaban gafas, quitárselas. La indumentaria se igualó para todos, así como las labores a llevar a cabo; el dinero desapareció y se instauró la obligación de comunicarse únicamente en lengua jemer.

Entre los mandamientos del régimen se encontraban la prohibición de llevar zapatillas o vestir ropa de colores, de sentarse cruzando las piernas por ser esto “un signo externo del capitalismo”, la obligatoriedad de trabajar todos los días de la semana o la abolición del comercio, entre otros

La sopa de arroz, de pescado y el trigo se convirtieron en la base de la dieta camboyana, lo que ocasionó la desnutrición y posterior muerte de miles de personas; entre ellas la de la hija de la propia Denise Affonço. Otras miles perecieron por el cansancio de las largas jornadas de trabajo en el campo; otras, fueron degolladas o apaleadas por las fuerzas del régimen hasta la muerte.

Entre los mandamientos del régimen se encontraban la prohibición de llevar zapatillas o vestir ropa de colores, de sentarse cruzando las piernas por ser esto “un signo externo del capitalismo”, la obligatoriedad de trabajar todos los días de la semana, la abolición del comercio o la prohibición de la queja. También estaba vetado “expresar los sentimientos: alegría, tristeza”. El régimen consiguió que los niños espiaran a sus propios progenitores y les delataran si no seguían las directrices.

Crímenes impunes

El genocidio perpetrado por los Jemeres Rojos ha pasado a la historia de las masacres impunes. En un país fracturado de por vida, tanto los gobiernos anteriores como el actual han tenido ciertas reticencias a iniciar un juicio masivo contra los perpetradores del genocidio por el miedo a despertar viejos recelos y a provocar una nueva ruptura en la sociedad.

Solo tres dirigentes han sido juzgados por crímenes contra la humanidad: Kaing Kech (Duch),  director del centro de torturas y ejecuciones en Tuol Sleng; Nuon Chea, mano derecha de Pol Pot; y Khieu Samphan, jefe de Estado e ideólogo de la Kampuchea Democrática

En el país hay documentadas unas 20.000 fosas comunes y no fue hasta 2006 que se pusieron en marcha las Salas Especiales de los Tribunales de Camboya con el objetivo de acabar con la impunidad, pero las sentencias han sido escasas. Solo tres dirigentes de los Jemeres Rojos han sido juzgados por crímenes contra la humanidad en un tribunal internacional: Kaing Kech (Duch),  director del centro de interrogación, torturas y ejecuciones en Tuol Sleng, una prisión de alta seguridad en la que torturaron y asesinaron a miles de personas; Nuon Chea, la mano derecha de Pol Pot; y Khieu Samphan, jefe de Estado e ideólogo de la Kampuchea Democrática, nombre que recibió el país durante aquellos años.

Choeung Ek. Camboya
Restos de ropa de los desaparecidos, asesinados y enterrados en las fosas comunes de los campos de la muerte de Choeung Ek. Con las lluvias y el desplazamiento de tierra afloran a la superficie huesos, ropa y otros objetos que los visitantes depositan en árboles como este para su posterior clasificación. Álvaro Minguito

¿Quién era Pol Pot?

Pol Pot nació en marzo de 1925  en el pequeño pueblo de Prek Sbauv, a las orillas del río Sen, en el noroeste del país. Fue el octavo hijo y recibió el nombre de Saloth Sar. El responsable, junto con otros Jemeres Rojos, de la muerte de más de dos millones de personas se crió entre arrozales y con el complejo de ser mal estudiante.

Con tan solo diez años, en 1935 ingresa en la escuela Miche, donde entra en contacto con la educación francesa y el catolicismo. Su fascinación por la Revolución Francesa estaría presente en todo los actos que llevó a cabo posteriormente.

Tras el derrumbe de Francia en Indochina a mano de los japoneses (1945), Saloth Sar recibe, en 1949, una beca para ir a estudiar a Francia, donde pone el foco en su educación política. Allí, formaría parte de diferentes movimientos de la izquierda comunista y afianzaría su ideología y su obsesión por mantener la cultura jemer a toda costa.

A su vuelta a Camboya, se puso a trabajar de lleno por la causa jemer y en 1975 se hizo con el poder. Sus casi cuatro años al frente de los Jemeres Rojos se caracterizaron por el terror más absoluto y la aniquilación de una parte considerable de la población camboyana.

Tras haber sido juzgado en 1997 por un tribunal jemer, Pol Pot fue condenado a arresto domiciliario de por vida en la selva de Anlong Veng por sus propios camaradas. Fue condenado por el asesinato de su antiguo compañero de armas, Son Sen, pero no por genocidio.

Antes de su fallecimiento, estaba previsto que fuera entregado a un tribunal internacional para que fuera juzgado por delitos contra la humanidad, pero eso nunca sucedió. “Incluso ahora, mirándome, ¿soy un salvaje? Mi conciencia está tranquila“, le dijo al periodista Nate Thayer en la única entrevista que concedió 18 años después de haber dejado las armas. “Los Jemeres Rojos cometieron ‘errores’, pero sin su lucha incansable, Camboya habría sido absorbida por Vietnam. No renuncio a la responsabilidad; nuestro movimiento cometió errores, como cualquier otro movimiento en el mundo. Pero había otro aspecto que escapaba a nuestro control: las actividades del enemigo contra nosotros. Debo decirles que estoy bastante satisfecho con una cosa: si no hubiéramos llevado a cabo nuestra lucha, Camboya se habría convertido en otra Kampuchea Krom en 1975”, aseguró en aquel momento.

Pol Pot nunca llegó a arrepentirse del genocidio perpetrado y defendió hasta el último día la gestión que hizo durante el tiempo que estuvo al frente del país. El dictador murió en 1998, a los 73 años, a causa de una crisis cardíaca y sin haber sido juzgado internacionalmente.

Archivado en: Genocidio Camboya
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Industria armamentística
Genocidio Las relaciones armamentísticas de España e Israel han sido “más lucrativas que nunca” desde octubre de 2023
Un informe del Centre Delàs señala diferencias significativas en las armas que España dice que ha vendido a Israel y las que Israel registra. Las empresas israelíes han firmado 46 contratos con las administraciones por más de mil millones.
Israel
Israel Netanyahu acelera los planes de ocupación total de una Gaza diezmada por el hambre
El ejército israelí quiere movilizar a 30.000 reservistas para una nueva expansión de la ofensiva sobre Gaza. Las organizaciones dependientes de la ONU alertan de la hambruna y las enfermedades en un enclave en el que escasea el agua potable.
Palestina
Genocidio Israel asesina a cien personas en Gaza durante las últimas 48 horas
Esta semana comienza una vista oral en la Corte Internacional de Justicia que examina la ilegalidad de la decisión israelí de cortar la cooperación con la agencia de derechos palestinos de la ONU, UNRWA.
Hodei Alcantara
Hodei Alcantara
19/4/2025 10:55

Gente los Pol Pot y toda su panda de jemeres rojos han hecho un daño brutal a la causa comunista. Escudarse en una ideología revolucionaria para esclavizar, matar de hambre y controlar al pueblo, jamás será comunismo, sino dictadura totalitaria.
Los jemeres rojos se equivocaron claramente, pensaron que toda la tecnología era capitalista, pero el problema no es la herramienta (tecnología) sino quien es el dueño de ella (el capital).

0
0
Agapito
18/4/2025 21:16

Necesario y oportuno recordatorio de la historia "revolucionaria", los líderes y los ideales totalitarios.

1
0
Uruguay
Muere Mújica Muere José Mujica: el descanso del guerrero
La muerte de Pepe Mujica hará aumentar sin duda la leyenda que rodeó durante tantos años al viejo guerrillero tupamaro convertido en presidente de Uruguay, pero no todos serán elogios.
Energía
Límites planetarios Reducir el consumo energético, el debate olvidado (e incómodo) del gran apagón
España proyecta un 43% de aumento de consumo eléctrico en los próximos cinco años. Especialistas opinan que la electrificación de la demanda, clave para abandonar los combustibles fósiles, tiene que ir acompañada de la suficiencia energética.
Laboral
Laboral Los trabajadores de Bridgestone tendrán que decidir sobre la última oferta de la empresa
Reducen en 103 despidos el ERE de la multinacional, fomentan las prejubilaciones y se comprometen a asegurar la producción en las dos plantas afectadas en Cantabria y Bizkaia.
Comunidad de Madrid
Comunidad de Madrid Vecinas de Madrid convocan otra gran manifestación por la sanidad pública
El próximo 25 de mayo la plataforma Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid organiza otra gran marcha contra la política sanitaria del Gobierno de Ayuso.
Pensamiento
Michael Hardt “La respuesta a Trump no debe ser volver a la normalidad”
Pensador estadounidense y colaborador de Antonio Negri en algunas de sus mejores páginas, el filósofo Michael Hardt ha seguido dedicando su trabajo a la idea y a las prácticas del común.

Últimas

Eventos
Evento Un Salto al periodismo desde el barrio: acompáñanos en un directo sobre periodismo situado
El Salto organiza un evento centrado en el potencial de los formatos sonoros para transmitir información veraz y fiable de forma cercana. Para hacer periodismo desde el barrio y barrio desde el periodismo.
Palestina
Palestina Imputan a dos capitanes de buque implicados en el comercio de armas con Israel
El Juzgado de Instrucción nº 6 de Barcelona investiga la implicación de la naviera Maersk en el suministro de armas al ejército israelí y le requiere que identifique a dos capitanes.
València
Lawfare La Audiencia de València dicta que la causa contra Mónica Oltra llegue a juicio
Aunque la Fiscalía y el juez instructor descartaron que existiera indicios de delito contra la ex consellera y el resto de acusados, la Audiencia ratifica la celebración del juicio.
Justicia
Justicia Cómo retorcer el derecho antidiscriminatorio: apuntes del juicio por delito de odio a una activista trans
La presidenta del Partido Feminista pide cinco años de prisión y 50.000 euros en daños a una mujer trans por considerar que un tuit que no la mencionaba constituye una amenaza y una incitación al odio. Pero, ¿qué son los delitos de odio?
Sanidad pública
Sanidad Pública España necesita 100.000 enfermeras para alcanzar la media europea
Casi un 40% de enfermeras manifiesta que dejará la profesión en los próximos 10 años. Son datos del Ministerio de Sanidad y las profesionales exponen las razones: falta de conciliación y contratos precarios.
Más noticias
Educación
Eduación La educación vasca no irá a la huelga tras llegar a un acuerdo tildado de “histórico”
Los sindicatos desconvocan los paros para esta semana al haber alcanzado mejoras en las condiciones laborales del profesorado y una mejor financiación para los centros públicos.

Recomendadas

Estados Unidos
Roberto Montoya “Nos dicen que hay que armarse contra Putin cuando el mayor peligro para el mundo es Trump”
Más Donald Trump que nunca, el multimillonario ha regresado para terminar lo que no pudo hacer en su primer mandato. El periodista Roberto Montoya bucea en el personaje y su contexto en el libro ‘Trump 2.0’ (Akal, 2025).
Cine
Cine Colectivo y sin autor: breve historia de otro cine
La película ‘Una isla y una noche’, autoproducida y autodistribuida por el colectivo francés Piratas de Lentillères, es la puerta de entrada para recordar otros modos de hacer cine, alejados de la firma de autor y los grandes estrenos.
Historia
Historia El largo viaje de Pepe Díaz
Se cumplen 130 años del nacimiento en Sevilla de una figura carismática y trágica del movimiento obrero español.
México
Recursos naturales Los “millonarios del agua” aumentan el estrés hídrico de México
Bancos españoles y grandes corporaciones obtienen beneficios del agua ante un Estado que incumple su obligación de garantizarla. Más de un millón de viviendas en México se abastecen de forma recurrente por servicios de entrega privada de agua.