Opinión
América primero, los americanos, depende
¿Eres un ciudadano estadounidense si has nacido aquí o sólo si parece que has nacido aquí a ojos de los agentes de policía e inmigración? ¿Tiene la ciudadanía estadounidense los mismos derechos constitucionales o los derechos de algunos ciudadanos están limitados por el color de su piel? ¿Es más importante un certificado de nacimiento que el idioma que hablas o la manera en que hablas inglés? ¿Ha sido la purga de inmigrantes de Trump realmente sobre los inmigrantes (claramente no es sobre los inmigrantes que cometen crímenes) o sobre ciertos tipos de descendencia étnica?
Considérese el caso de Brian José Morales García, un estadounidense de 25 años residente en Austin, Texas, al que policías texanos dieron la orden de detenerse y fue entregado a los agentes de inmigración federales para ser deportado rápidamente a México.
En abril Morales García iba camino de su trabajo de instalador de aparatos de aire acondicionado cuando la policía del Estado ordenó a todo su equipo, incluyendo a su jefe, que estacionase su vehículo en las afueras de la ciudad de Fredericksburg, Texas.
Tu “etnicidad aparente” es razón suficiente para que los policías te aparten, te interroguen y te arrojen a una jaula hasta que pruebes que estás legalmente en el Estado
Morales García dijo a los policías que era ciudadano estadounidense. No lo creyeron. No les pagan por creer a la gente. Los federales les pagan para entregar a tantos sospechosos sin papeles como les sea posible. La cantidad exacta que las fuerzas de seguridad de Texas reciben de los federales para arrestar a sospechosos sin papeles es un secreto, aunque algunos departamentos reciben hasta mil dólares por agente y el 25% de sus salarios. Otros incentivos pasan por los federales comprando vehículos y otro tipo de equipamiento a los departamentos de los sheriffs locales.
A la Corte Suprema tampoco le importa. Las detenciones por perfilado racial, más conocidos como operaciones de control de la inmigración, están bien para ellos, incluso cuando el oficial que efectúa el arresto ni siquiera está seguro de tu etnia. Tu “etnicidad aparente” es razón suficiente para que los policías te aparten, te interroguen y te arrojen a una jaula hasta que pruebes que estás legalmente en el Estado. Es más, tu “etnicidad aparente” puede ser razón suficiente para deportarte. La carga de la prueba ha sido invertida. Es a ti a quien corresponde demostrar que eres un ciudadano estadounidense, no a los policías que no lo eres. Brett Kavanaugh ha llamado a estas detenciones un pequeño inconveniente y asegurado a sus colegas jueces que cuando las personas detenidas demuestren ser ciudadanos estadounidenses “serán libres de marcharse después de un breve encuentro.”
El “breve encuentro” de Morales García duró más de 120 días.
Después de su arresto, Morales García fue internado en la prisión de Gillespie County. Luego fue entregado a la Patrulla Fronteriza.
Morales García explicó a la Patrulla Fronteriza la misma historia: que es un ciudadano estadounidense. Que nació en Denver, Colorado. Que vive en Austin. Sus padres son de México. Ha cruzado la frontera en varias ocasiones para verlos de manera legal, mostrando a los guardias sus documentos. Que tiene su certificado de nacimiento y tarjeta de la seguridad social en su apartamento en Austin para demostrar su ciudadanía.
La Patrulla Fronteriza no le creyó. A ellos, también, no les pagan por creer a la gente. Toda la purga de inmigrantes se ha convertido en una misión de cazarrecompensas en la que los funcionarios de inmigración tienen cuotas que cumplir y son pagados por cada arresto sin importar su justificación.
¿Qué tipo de documentos necesitan los estadounidenses para demostrar que son estadounidenses? Morales no sólo tenía su certificado de nacimiento y tarjeta de la seguridad social en casa, donde la mayoría de estadounidenses guardan este tipo de documentos, sino que también tenía su historial hospitalario, que mostraba que había sido admitido en un hospital de Denver el mismo día que nació.
No importó. Ni los policías de Texas ni los agentes de inmigración federales se tomaron la molestia de mirar. No tenían ningún incentivo para permitir a Morales García probar su ciudadanía. No les pagan para esto.
¿Necesita todo estadounidense llevar consigo su certificado de nacimiento en todo momento o sólo la gente que “parece” ser miembro de un grupo étnico indeseable a ojos de los policías y los agentes de inmigracion? En cualquiera de los casos, ¿qué es un grupo étnico indeseable en EEUU?
Para empezar, ¿por qué la policía de Texas apartó la camioneta en la que viajaba Morales García? El informe policial afirma que la camioneta fue señalada por una violación en el “tinte de las ventanas”. ¿En serio? ¿En la Texas de un sol abrasador? Fue un pretexto. Creo que es seguro asumir que dieron el alto a la camioneta por la misma razón que Kavanaugh escribió que podían dar el alto: la gente en su interior encajaba con el perfil de lo que el policía consideraba que era un grupo étnico sospechoso. Era un caso de manual de perfilado racial, pero de perfilado racial con afán de lucro. Dinero fácil. Sin causa probable de la que preocuparse. Ni siquiera tienes que preocuparte si has detenido a la gente que tocaba. Estos días, en los arrestos por inmigración todo vale.
Brian Morales García no es desde luego el único. Un informe de ProPublica reveló que en los primeros nueve meses del segundo mandato de Trump, los agentes de inmigración federales habían arrestado a 170 ciudadanos estadounidenses bajo la acusación kafkiana de estar en los EEUU ilegalmente. El Departamento de Seguridad Nacional tomó el testigo donde lo había dejado cuando Trump fue desalojado de la Casa Blanca en 2021. De acuerdo con una investigación de GAO en julio de aquel año, desde enero de 2016 hasta diciembre de 2020 los agentes de inmigración federales arrestaron por error a 674 y deportaron al menos a 70 ciudadanos estadounidenses. Por error quiero decir: ilegalmente. Pero no es un “error” para Trump y su banda de xenófobos, que han prometido poner fin a la “ciudadanía por nacimiento” de un modo u otro. Y por “ciudadanía por nacimiento” lo que realmente quiero decir es “ciudadanía”, sin más, porque en este momento el gobierno está escogiendo a los “ciudadanos” que les gusta y negando derechos constitucionales básicos a los que no.
Morales García tuvo suerte de tener documentos para demostrar su ciudadanía, incluso si el gobierno no quería verlos. Tuvo suerte de que su hermano y su madre viviesen en Denver y pudiesen acceder a ellos y respaldar su identidad. Tuvo suerte de poder conseguir una buena abogada especializada en inmigración conocida como Kate Lincoln-Goldfinch.
Pero todos estos golpes de suerte no ayudaron a que Brian Morales García fuese deportado a México.
La Patrulla Fronteriza no hizo ningún esfuerzo para demostrar que habían detenido a alguien que estaba en EEUU ilegalmente. Actuaron como si no quisiesen conocer la verdad. No hicieron ningún esfuerzo por contactar a la familia de Morales García, incluso para informarles de que había sido detenido. En vez de eso intentaron evitar que su familia y cualquiera pudiese encontrarlo, moviéndolo entre cinco prisiones diferentes antes de ponerlo finalmente en un avión a México.
La familia de Morales García no supo de su arresto hasta que su hermano Miguel recibió una llamada de un reportero de Univision. Miguel es ciudadano estadounidense. También él ha nacido en Denver. ¿Pero qué importa? ¿Qué importó para Brian?
Miguel trabaja en el McDonald’s local. Se parece a su hermano. No habla un gran inglés. Le preocupaba, con razón, que si contactaba a la patrulla fronteriza para preguntar por su hermano fuesen también a por él. ¿Qué iba a detenerlos?
“Tuve miedo”, declaró Miguel al Texas Tribune. “Me preocupa que me interroguen.”
¿Veis cómo funciona esto, verdad? Cómo el arresto y la deportación de alguien como Brian Morales García puede causar que el miedo se extienda por una comunidad de personas que tiene el derecho fundamental a vivir aquí en paz.
¿Qué significa ser estadounidense? Dímelo tú. Yo ya no lo sé. Lo que sé es que Brian Morales García no debería “tener que aceptar” esta miserable situación y ya
Por esto al ICE y a la Patrulla Fronteriza no le importa si arrestan, golpean o deportan a ciudadanos estadounidenses. Ni siquiera les importa si estos arrestos son noticia. Quieren que la gente viva con miedo de ellos, que estén aterrorizados.
Brian Morales García está casado. En el momento de su arresto, su esposa estaba embarazada de tres meses. No recibía ni ayudas sociales ni cupones para alimentos. No estaba en una pandilla. No encajaba con ninguno de los estereotipos calumniosos atribuidos a su “grupo étnico aparente”. Era un ciudadano estadounidense con un trabajo en la soleada Texas, que vivía en la ética laboral que los políticos conservadores y los tertulianos continuamente encumbran como simbólica del carácter estadounidense.
No importó. Nada de ello importó. Lo que importó era el tono de su piel, el idioma que hablaba, el sonido de su nombre. Su propio gobierno, el gobierno financiado por los impuestos que pagaba con puntualidad, no creyó nada de lo que honestamente le dijo. Y luego mintieron sobre él para justificar su arresto indebido y la deportación del país en el que había nacido.
Cuando Brian Morales García finalmente consiguió el derecho a regresar a EEUU, en el cruce de Laredo le esperaba su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, que tenía todos los documentos que demostraban que Brian es quien dijo que era. ¿Pero por cuánto tiempo importará? Él sigue siendo el mismo de siempre, un poco mayor quizá, desde luego más estresado. Y ese aspecto lo convirtió en un objetivo, sin importar dónde había nacido o en qué se ganaba la vida.
Morales García declaró al Texas Tribune: “¿Se supone que debo aceptar sin más que si me detienen otra vez ocurrirá lo mismo? ¿Que recibiré el mismo trato?”
¿Qué significa ser estadounidense? Dímelo tú. Yo ya no lo sé. Lo que sé es que Brian Morales García no debería “tener que aceptar” esta miserable situación y ya. La pregunta de verdad es: ¿por cuánto tiempo la toleraremos?
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