Pepe Alonso: “Cuando Mola fue a Madrid, mi abuelo lo quería capturar y el gobierno no se lo permitió”

Pepe Alonso es el nieto de José Alonso Mallol, el hombre que ordenó detener a Jose Antonio Primo de Rivera y que era el Director General de Seguridad de la II República cuando estalló la guerra.
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Jose Hector Alonso es el nieto del hombre que dirigía los servicios de información estatales cuando se desató la guerra Civil. Eva Máñez

José Héctor Alonso Fernández de Castro, o Pepe Alonso como le llaman sus amigos, es nieto de una de las figuras claves en la historia de la II República . Su abuelo fue el alicantino José Alonso Mallol, quien tuvo diversos cargos en el gobierno de y un papel crucial en los meses previos al estallido de la Guerra de España como Director General de Seguridad. Dicen que él hubiera sido capaz de evitar la guerra, pero el presidente de la República, Manuel Azaña, y el presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, desestimaron la urgencia de sus advertencias.

Tras una azarosa vida en el norte de África, digna de una película de espías, Alonso se exilió a México donde formó parte de entidades del exilio como la Casa Valencia y el Ateneo Español. Es en esa entidad creada por el exilio en 1949, el Ateneo Español, donde Pepe Alonso ejerce como Coordinador de Cultura y Vinculación desde 2025. Desde ahí se encarga de la programación cultural y busca alianzas y desarrolla proyectos con otras instituciones. Además, este licenciado en Comunicación Social por la UNAM-X, es director ejecutivo de la Cátedra del Exilio Universitat de Valencia-Ateneo Español de México y representante del Ateneo en la Red Iberoamericana de estudios sobre exilios.

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Jose Alonso Mallol y Concita Sellés, en una foto de la época Eva Máñez

Conversamos en la sede del Ateneo Español en México sobre su abuelo José Alonso Mallol, pero también sobre Conchita Sellés su abuela, sobre el exilio y sobre la necesidad de la Memoria democrática como receta contra la amenaza del fascismo actual.

¿Quién fue José Alonso Mallol y cuál fue su papel en el periodo previo a la Guerra Civil? 
Mi abuelo paterno, José Alonso Mallol, al principio de la II República fue concejal de educación en Alicante. A los pocos meses lo nombraron gobernador civil de Oviedo, donde estaba la situación con los mineros muy complicada, y luego lo enviaron a Sevilla, que tenían también una situación complicada en el puerto. Cuando en las elecciones del 33 ganaron las derechas, regresó a Alicante a trabajar en una empresa de máquinas de escribir, y en el 36 cuando gana el Frente Popular, Azaña le nombra jefe de Seguridad Nacional.

Desde Madrid, él era el quien estaba a cargo de los guardias de asalto de la policía política. Tuvo mucha actividad porque fueron meses difíciles, había mucho encono entre las fuerzas políticas y sociales. Había pistoleros en las calles, estaba la Falange muy activa y también grupos de izquierda muy radicales.

Mi abuelo también fue quien prohibió la Falange y capturó a José Antonio Primo de Rivera y a su hermano, por la violencia manifiesta que promulgaban

Mi abuelo también fue quien prohibió la Falange y capturó a José Antonio Primo de Rivera y a su hermano, por la violencia manifiesta que promulgaban. Los mandó a Alicante, que era su bastión y lo que consideraba un lugar mucho más seguro que Madrid. Él fue el responsable de apresarlos, también metió a gente radical de izquierda en la cárcel, no iba solo contra la derecha.

Comenzada la guerra lo envían al norte de África como jefe de inspector de consulados, pero realmente llevaba la misión de tratar de sublevar a los moros contra los franquistas, ya que Franco traía muchos moros, pero no lo consiguió.

Se dice, de hecho, hay un libro que se titula así, que su abuelo fue el hombre que pudo haber evitado la guerra (“José Alonso Mallol. El hombre que pudo evitar la guerra”, Pedro L. Angosto)
Él estaba a cargo de los guardias de asalto de la policía política. En ese momento estaba muy convulsionado el clima con las derechas y las izquierdas, había tiroteos en las calles, muchos muertos, etc. Mi abuelo desarrolló un sistema de escuchas tanto en la calle como telefónicas y tenía muy bien investigado el golpe que se estaba preparando. Les presentó a Azaña y a Casares Quiroga un informe donde proponía detener a 500 personas, sobre todo militares, y no quisieron llevarlo a cabo porque pensaron que iban a generar mártires. No querían generar mártires y luego pasó lo que pasó.

Osea que sí que pudo haber evitado la guerra
Al menos en ese momento quizás. Quién sabe si las cosas hubiesen cambiado si hubieran encarcelado a Mola, Queipo de Llano y a todos los que estaban conspirando. Me cuenta mi padre, que mi abuelo ya muy cerca del 18 de julio, cuando Mola fue a Madrid, lo quería capturar y que el gobierno de Casares Quiroga no le permitió hacerlo. También tuvo un momento difícil mi abuelo con el asesinato de Calvo Sotelo, que fue una venganza de guardias de asalto por la muerte del teniente Castillo.

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En estos libros se repasa la importancia que tuvo Mallol en los días previos al golpe de Estado fascista Eva Máñez

Durante décadas, la historiografía franquista le acusó de haber sido cómplice o de haber facilitado de algún modo el crimen mediante pasividad policial.
Existen informes donde se ve que él intentó detener cualquier represalia por la muerte de Castillo y que se vio desbordado por los acontecimientos. Mi abuelo años después se escribió con el nieto de Calvo Sotelo que le reclamaba el asesinato de su abuelo y mi abuelo le respondió con una carta —publicada en la revista Letra Internacional de la Fundación Pablo Iglesias— donde contaba que se comenzó una investigación, pero, que eran cosas que llevaban tiempo y a los pocos días se dio el levantamiento y ya no se dieron las condiciones.

¿Y durante toda esa actividad su abuela le seguía? 
Mi abuela, Conchita Sellés, era la menor de una familia con otros cuatro hijos varones, más o menos acomodada. Su tío era el poeta Salvador Sellés, que había dirigido con el Doctor Rico un centro cultural donde se formaron muchos alicantinos, entre ellos mi abuelo. Él fue el que los presentó y se casaron antes de que triunfara la II República. Cuando comienza la guerra mi abuelo envía a la familia a Alicante donde pensaba estaría más resguardada. En Madrid, desde un principio, él tuvo la amenaza y el acoso. Antes del fin de la guerra, cuando mi abuelo estuvo en el norte de África mi abuela se fue a alcanzarlo. Fue a Orán porque ahí tenía un tío, el tío Tonico, que tenía unos huertos. Mi abuelo no se sabía bien dónde estaba y se comunicaba por teléfono con mi abuela en Orán, pero como sólo permitían hablar en francés y ella no hablaba francés, el que hablaba era mi papá, que tendría seis o siete años. Mi abuela le iba diciendo lo que tenía que decir y preguntar.

¿Cómo se da la salida de la familia a México?
Ellos se reunieron al final de la guerra en Casablanca. Allí mi abuelo trabajaba con la JARE, la Junta de Auxilio a los Refugiados Españoles, embarcando a los refugiados españoles que estaban en el norte de África hacia México. Manda a mi abuela, los tres hijos y su mamá en uno de esos barcos. Él se queda allá porque empieza a colaborar con el ejército americano en labores de inteligencia para la ubicación de las tropas alemanas, los movimientos del enemigo, ese tipo de labores. Mi abuela llega aquí en el 42 y mi abuelo en el 44, cuando ganan los aliados en el norte de África y empieza la invasión hacia Italia. Regresa en un avión militar americano a Nueva York junto con Gilberto Bosques, el Cónsul General de México en París (el que expidió las visas y salvoconductos para evacuar a los republicanos), y juntos viajan hasta Ciudad de México en un coche oficial.

Su abuela se viene sola con tres niños y la suegra. Tuvo que ser duro.
Sí, pero aquí había muchos amigos de mis abuelos. Desde el 39 que empezaron a llegar los barcos, ya había muchos exiliados aquí. Se estuvo haciendo en México una gran labor para que se establecieran los refugiados: albergues, comedores, les ayudaron a conseguir empleos, se crearon empresas, etc. Mi padre y sus hermanos iban al colegio Madrid, no les cobraban y les daban de comer en la escuela y eso era bastante ayuda para mi abuela que también realizaba algunos trabajos esporádicos, como lavar ropa de otras vecinas, preparar cosas de comer, etc. La bisabuela Vicenta, la mamá de mi abuelo, llegó aquí ya con demencia senil, nunca se enteró de que estaba en México y murió poco tiempo después.

Mi abuelo llega a México bastante deteriorado y muy golpeado. En Argel, estuvo en prisión porque Franco pedía su extradición para juzgarlo en España

Su abuela me parece una señora muy valiente, muy echada para adelante. 
Tuvo unas circunstancias muy difíciles. Mi abuelo, por toda la experiencia que vivió, dejó sola a la familia en muchos momentos. Estaba siempre pendiente y varias veces sí estuvo con ellos, pero la mayor parte del tiempo no y mi abuela se las tuvo que ver sola. Toda su vida estuvo metida en la cocina y cocinaba como si estuviera en España. No cocinaba nada mexicano, en las fiestas arroz con costra y de diario platillos muy alicantinos: tortilla de patata, cocido... esas cosas. 

¿Cómo es ese reencuentro de la familia cuando llega su abuelo? 
Mi abuelo llega bastante deteriorado y muy golpeado. En Argel, estuvo en prisión porque Franco pedía su extradición para juzgarlo en España, aunque finalmente la presión internacional fue muy fuerte y no lo pudieron extraditar y lo dejaron en libertad. Pero llegó ya muy demacrado y con unos 50 años, una persona ya grande. Aquí en México se dedicó a trabajar vendiendo electrodomésticos.

Ellos se juntaban con otros exiliados en el Centro Republicano y la Casa Valencia. Mi abuelo fue presidente a principios de los 50 de la Casa Valencia y también fue socio del Ateneo. La Casa Valencia organizaba las Fallas que era un evento de reunión de todos los exiliados, no solo de los valencianos. Era una gran fiesta con concurso de paellas, baile; plantaban una Falla y la quemaban en la noche. Era solo un día, no era como allá que son varios días.

¿Cómo fue para su padre esa llegada a México, ese cambio cultural? 
Vieron un país muy distinto al lugar de donde provenían. Convivía en la escuela con refugiados españoles, pero se relacionaban también con mexicanos y no le fue difícil integrarse, siempre la tienen mucho más fácil los niños para adaptarse. En el 67 falleció mi abuelo. Mi padre estaba empezando la carrera de ingeniería y mi tío también iba a entrar a estudiar comercio, pero se tuvieron que poner a trabajar en laboratorios médicos. Había mucho refugiado español que trabajaba en laboratorios médicos en aquel entonces.

¿Cree que su abuelo, incluso su padre, eran conscientes de la represión que hubo en España? Eran conscientes de que se habían librado de alguna manera, que se habían salvado seguramente de ser asesinados. A mi abuelo lo hubieran asesinado seguro, de hecho, lo intentaron raptar un par de veces en el norte de África. Sabían cuál era la dimensión de cómo actuaban los franquistas, porque lo vivieron durante la guerra. Pero después fue terrible y yo creo que sí, la dimensión del franquismo la perdían un poco de vista. Mi abuela se escribía con sus hermanos, no fueron a la cárcel, porque no estaban metidos realmente en política, pero les expropiaron las propiedades por ser parientes de mi abuelo. Mis abuelos no volvieron nunca a Alicante. Mi abuela se escribía con sus hermanos cartas llenas de nostalgia, siempre estuvo pensando en España, aunque nunca quiso regresar. Mi papá volvió muchas veces allá con sus primos. Y yo sigo yendo.

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Recortes de prensa mexicana hablando de la Casa València, fundada por Mallol Eva Máñez

Su madre es mexicana, ¿que queda de esa raíz alicantina? 
Yo desde luego soy mexicano, pero me crié muy cercano a mis abuelos paternos, sobre todo a mi abuela y a mi tía. Comía a menudo en casa de mi abuela y platicaba mucho con ella, me contaba cosas de Alicante, lo que pasaron durante la II República, la guerra y el exilio. Mi abuelo murió cuando yo tenía 10 años, no tuve oportunidad de hablar eso con él. Pero mi padre sí hablaba muchísimo de su padre. En mi casa siempre se platicó de todas esas circunstancias, de la familia, de la República, de la guerra. Mi familia me transmitió los valores republicanos de la honestidad, la justicia, el amor a la libertad y a la democracia. Y sí, mi mamá es mexicana, pero mi papá decía que se casó con ella porque nació el 14 de abril.

¿Qué relación hay entre esa herencia familiar y el trabajo que desarrolla ahora en el Ateneo?Pues todo, porque este es un espacio donde se preserva esa memoria y se difunde. Nos dedicamos a mantener el recuerdo de lo que pasó, comunicarlo, hacer reflexiones sobre todas esas circunstancias y difundir la obra de los exiliados. Que se conozca lo que sucedió realmente y las historias de la gente que estuvo exiliada. Esto ayuda a conocer bien la historia, las raíces de cada uno y también a que no se repitan esas situaciones. Sobre todo, la cuestión de la intolerancia de los regímenes, la discriminación y el odio. Cuestiones que hay que combatir y tener una actitud para enfrentarlas, haciendo unión y creando conciencia. La ultraderecha lo que quiere es que no haya memoria. La memoria les pesa, les hace daño.

El franquismo quiso borrar la memoria de lo que había sucedido y por eso sigue habiendo ese problema en España. Aquí toda esta historia de la República y el exilio es una historia viva. México fue el país donde, después de Francia, llegó más gente y aquí pudieron contar sus historias, vivir en libertad y continuar una lucha fuera de España. Una lucha más universal relacionada con la búsqueda de esos valores: democracia, libertad y justicia. Es importante recordar todos esos hechos, que el régimen español fue el único fascismo que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y duró muchos años. El germen sigue ahí y ahorita está más fuerte. Hay tener memoria de lo que le sucedió a un régimen democrático y que no se repita. Es primordial que las nuevas generaciones se enteren de qué pasó realmente, porque en España se borró esa memoria durante la dictadura. No saben lo que fue la Segunda República, las circunstancias de la guerra y lo que fue una dictadura férrea. Las condiciones, por ejemplo, de la mujer que no tenía ningún derecho, no podían tener dinero, no podían tener posesiones, heredar, tenían que pedir permiso para cualquier cosa con los maridos, para salir del país, para trabajar, para tener una cuenta en el banco, etc.

¿Y cuáles cree que son los retos a futuro de esta institución?
Yo creo que es importante que siga preservando esta memoria y difundiendo los valores de la democracia, la igualdad, la justicia y la lucha antifascista. Además, nosotros estamos trabajando también los otros exilios, porque México ha sido un país de acogida. El Ateneo es una institución que se fundó en México y que es mexicana. Es importante tener este bastión para preservar estos valores y difundirlos. Ante la situación actual del crecimiento de las derechas y de los regímenes totalitarios en el mundo, es vital tener estos frentes culturales donde se esté difundiendo la memoria y la cultura de la paz. También crear un pensamiento crítico para que se pueda discernir ante estos discursos y narrativas de ultraderecha que están permeando las redes sociales llegando a los jóvenes.

Historia
Juan Andrade
“En la Guerra de España se condensó toda una época”
Este historiador ha planteado un momunental libro que recorre la historia de Europa desde el momento previo a la I Guerra Mundial hasta la Guerra de España pasando por el momento revolucionario que puso en jaque a todos los estados del continente.
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