Irán
De 2015 hasta ahora: qué ha cambiado en las relaciones entre Estados Unidos e Irán
Trump anunció hace unos días que no se iba a “aburrir” en la guerra con Irán y que la ofensiva más intensa aún está por llegar. Tras el ataque del pasado sábado 28 de febrero, en el que Estados Unidos acabó con la vida del ayatolá Jomeiní, la Casa Blanca instó, durante la primera semana de guerra, a la población estadounidense a que abandonase 14 países de Oriente Próximo, ya que el conflicto podría extenderse —como así ha sido—. También el Ministerio de Asuntos Exteriores español que dirige el ministro José Manuel Albares ordenó hace apenas unos días la evacuación de la ciudadanía española radicada en Oriente Medio; el espacio aéreo del Golfo continúa cerrado, a pesar de que algunas aerolíneas han empezado a operar algunos vuelos para intentar evacuar a personas que se habían quedado varadas.
Los países se preparan para una guerra que no se sabe cuánto va a durar, si días, semanas o meses. Este fin de semana, y preguntado por este tema, el presidente estadounidense Donald Trump, a bordo del Air Force One, dijo no tener un plan para poner fin a los ataques. También durante el pasado viernes 6 de marzo aseguró que la ofensiva no terminaría si los iraníes no se rendían de manera incondicional.
El ataque por parte de Israel y Estados Unidos contra Irán se produce en un momento en el que el archivo Epstein cobraba protagonismo y ponía —por enésima vez— a Donald Trump entre las cuerdas; se produce también cuando la popularidad del mandatario estadounidense se encuentra en uno de sus momentos más bajos — a causa de las actuaciones del ICE contra las personas migrantes—, a pocos meses de las elecciones de medio mandato y en un contexto en el que el movimiento MAGA cuestiona algunas de sus decisiones y posturas en relación a la política exterior del país.
2018, fin del pacto nuclear y escalada de las tensiones
Desde que asumiera el cargo por segunda vez, en enero de 2025, y en contra de lo que repitió hasta la saciedad durante su campaña electoral —que se centraría en los asuntos internos estadounidenses y que no tenía ningún interés en iniciar ninguna guerra— Donald Trump no ha hecho más que entrometerse en asuntos internacionales. Desde sus conversaciones con Putin acerca de la guerra en Ucrania, pasando por la creación de la polémica Junta para la Paz de Gaza o por el secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y consecuente entrada en Venezuela, una crisis, esta, que ha pasado a un segundo plano en vista a lo que ha sucedido en Irán y la región de Oriente Medio en los últimos días.
En el caso de Irán, el habitante de la Casa Blanca ya mandó advertencias claras durante su primer mandato: el 8 de mayo 2018 Trump rompía el pacto nuclear que habían alcanzado Estados Unidos e Irán y que habían suscrito otros países como Francia, Gran Bretaña, Alemania, Rusia y China e inauguraba así una nueva etapa en las relaciones con el régimen de los ayatolás. La desaparición del pacto, algo que fue visto con malos ojos por los demás países que se encontraban en él, vino acompañada de la imposición de sanciones económicas al más alto nivel, sanciones que habían sido retiradas en 2015, cuando se firmó el acuerdo bajo el auspicio del presidente Barack Obama. Por aquel entonces, el régimen iraní se comprometió a no fabricar armas nucleares a cambio de una reducción de las sanciones por parte de la comunidad internacional —las potencias europeas, Estados Unidos y las Naciones Unidas—. El acuerdo, por el cual Irán también se comprometía a permitir la visita de inspectores a sus instalaciones nucleares, se calificó como “histórico”.
Las relaciones entre Irán y Estados Unidos durante el primer mandato de Trump estuvieron marcadas por la finalización del pacto nuclear, el asesinato del general Qasem Soleimani e y por el reconocimiento de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista
Trump, a quien las potencias europeas intentaron convencer de mantenerse en el acuerdo sin éxito, acabó con todo eso y se retiró del pacto nuclear bajo el pretexto de que este no había servido para frenar los avances nucleares de Irán y con el mantra de que el país era el “mayor patrocinador del terrorismo”. Este movimiento no fue una sorpresa: había sido una de sus promesas durante su campaña electoral.
Las relaciones entre Irán y Estados Unidos durante el primer mandato de Trump (2017-2021) estuvieron marcadas por la finalización del pacto nuclear, por el asesinato del general de la Guardia Revolucionaria Qasem Soleimani en Bagdad (Irak) por parte de Estados Unidos y por el reconocimiento de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista.
Un segundo mandato cargado de promesas que no se han cumplido
Tras su llegada a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump parecía querer acercarse a Irán e inició, en el mes de abril, una serie de conversaciones —mediadas por Omán— con la intención de cerrar un nuevo acuerdo nuclear y abordar el tema de las sanciones. A lo largo de 2025, se dieron diferentes tandas de conversaciones, pero sin resultados. Las negociaciones saltaron por los aires en el mes de junio, cuando Benjamin Netanyahu bombardeó Irán y Teherán respondió con el lanzamiento de misiles balísticos hacia Israel —la mayoría de ellos, interceptados—.
La Guerra de los doce días es el antecedente inmediato de la violencia que se está presenciando desde hace una semana en la región
El mes de junio de 2025 estuvo repleto de amenazas por ambas partes, hasta que el 22 de ese mes, Estados Unidos e Israel bombardearon tres de las instalaciones nucleares más importantes del país—Fordow, Natanz e Isfahan—. La respuesta iraní no se hizo esperar y atacó uno de los intereses más importantes de Estados Unidos en la región, la base de Al Udeid en Qatar, que alberga entre 11.000 y 15.000 efectivos estadounidenses. Esta acción fue algo más cosmético que otra cosa: la base había sido evacuada porque al parecer, desde Teherán se había dado aviso de la ofensiva.
Este episodio de violencia a tres bandas se conoce como la Guerra de los doce días —el 24 de junio se acordó un alto el fuego— y causó en Irán un millar de víctimas. Se trata del antecedente inmediato de la violencia que se está presenciando desde hace una semana en la región y que ya ha causado, según los datos que maneja ACNUR, el desplazamiento de más de 330.000 personas en la región.
Un conflicto que se ha convertido en el epicentro de una crisis global
Ha pasado poco más de una semana desde el inicio de la violencia abierta en Oriente Medio y no se puede hablar de un conflicto regional, sino de una guerra que se ha convertido en el epicentro de una crisis global que tiene impacto mucho más allá del ámbito económico y que supondrá una reconfiguración de las alianzas globales tanto a nivel regional como mundial.
En las últimas horas, el Gobierno israelí ya ha advertido con su intención de acabar con cualquier persona que sea nombrada el sucesor de Jameneí
Con el ayatolá Jameneí —que dirigió el país con mano de hierro durante más de tres décadas— fuera de combate, el régimen iraní ha intentado recomponerse en esta última semana mediante la búsqueda de un nuevo líder, algo que ni Israel ni Estados Unidos están dispuestos a aceptar, según han dicho. Sobre la mesa había un nombre: el del hijo de Jameneí; algo que se ha confirmado esta madrugada. Mojtaba Jameneí sucederá a su padre al frente de Irán; Irán apuesta de este modo por la continuidad. En las últimas horas, el Gobierno israelí ya ha advertido con su intención de acabar con cualquier persona que sea nombrada el sucesor de Jameneí. Hace años que Israel percibe la existencia de Irán como una amenaza a su supervivencia y hará todo lo posible por acabar con el régimen, ahora que se le ha abierto una ventana de oportunidad.
Irán e Israel, unas relaciones que no siempre fueron antagonistas
Esto no ha sido siempre así: en 1977, dos años antes de su caída y huída del país, el Sha Mohamed Reza Pahlevi visitaba Jerusalén y sellaba con el régimen israelí del momento una alianza histórica, “la amistad eterna entre dos pueblos antiguos”. Los unía su animadversión por un nacionalismo árabe al alza encabezado por Gamal Abdel Nasser en Egipto y, un poco más tarde, por el partido Baaz en Irak. “Cuando Israel declaró su independencia en 1948, se encontró rodeado de enemigos árabes decididos a destruir el nuevo estado judío. Irán, bajo el gobierno del Sha, no era árabe y no tenía conflictos territoriales con Israel”, escribe Ernest Robert en Irán e Israel. Claves para entender un conflicto decisivo. Esa amistad estuvo caracterizada por una “cooperación profunda” en términos económicos y de intercambio de tecnología y armas y buenas relaciones entre la inteligencia de ambos países.
La alianza entre Irán e Israel terminaría de manera abrupta en 1979 tras la revolución iraní
Resulta curioso que, precisamente el programa de misiles, que daría lugar al armamento que ahora emplea Irán contra Israel y los intereses estadounidenses en la región, se desarrollase durante aquellos años y gracias a la cooperación con Israel. La alianza entre Irán e Israel terminaría de manera abrupta en 1979 tras la revolución iraní, cuando los ayatolás se hicieron con el poder y el Sha abandonó para siempre el país, el 16 de enero de ese mismo año.
Una semana de guerra abierta
Desde entonces, la tensión y las escaramuzas militares entre ambos países han ido escalando hasta el momento actual, en el que se está desarrollando una guerra abierta que tiene al mundo en vilo. Al ataque por parte de Israel y Estados Unidos, Irán está respondiendo con el lanzamiento de misiles contra intereses estadounidenses en los países de la región y contra Israel. Por su parte Tel Aviv continúa, desde hace ya una semana, bombardeando Irán sin descanso y también a sus aliados en Líbano. En este último país, más de medio millón de personas han sido desplazadas por la violencia de los combates y la campaña israelí contra el país ha matado ya a casi 400 personas, entre ellos 83 niños y niñas. Médicos Sin Fronteras (MSF) ya ha advertido que los refugios en el país están saturados, que hay miles de familias durmiendo en la calle y que la falta de financiación humanitaria dificulta la situación.
En Irán, en las últimas horas, un intenso ataque contra algunas de las refinerías de petróleo en suelo iraní ha causado que la capital, Teherán, se encuentre envuelta en una nube de humo negro altamente tóxica. El Gobierno iraní ha pedido a la ciudadanía que no salga de casa si no es estrictamente necesario y que se abstenga de usar aparatos de aire acondicionado.
Irán
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