Irán y Omán ultiman un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz

Se trata de un paso fundamental para poder seguir avanzando en las conversaciones de paz con Estados Unidos. El acuerdo contemplaría, según las primeras informaciones, una gestión conjunta del enclave marítimo.
Barcos estrecho de Ormuz
Transporte marítimo varado en el estrecho de Ormuz, debido a la guerra iniciada por Israel y los Estados Unidos.

La noticia llegaba el pasado miércoles 5 de agosto de la mano del titular del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei: Irán y Omán —que comparte costa en Ormuz con la República Islámica— habían alcanzado un acuerdo sobre la gestión del estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra circulaba más de la quinta parte del petróleo del mundo. A falta de que se haga oficial, ya han trascendido algunos de los puntos más importantes respecto a la gestión del enclave marítimo: Irán se haría responsable del ingreso de los buques en el estrecho y Omán se haría cargo de la salida.

Ambos países trabajarán en cooperación e Irán exige que Omán le notifique de todos los movimientos respecto a la gestión de Ormuz. Si esto se termina materializando, se trataría de una pequeña concesión por parte de Teherán, quien en un principio requería tener el control tanto de las entradas como de las salidas de todos los buques que transitaran por el estrecho.

Aunque aún quedan por cerrar algunos detalles importantes, todos estos movimientos constituyen un paso imprescindible para avanzar en el acuerdo de paz entre EEUU y la República Islámica

Si bien la gestión de las entradas y salidas de buques quedaría prácticamente solucionada, hay otros asuntos que aún no se han concretado y que son igual de importantes. “El punto conflictivo sin resolver es el tráfico de exportación. Los negociadores regionales desean que la supervisión regional de las inspecciones y que las tasas sean, en principio, voluntarias. Irán solicita entre el 5% y el 7% del valor de la carga; Omán ha propuesto el 3%; Washington quiere cero”, reporta Reuters. Esto hace lastrar cualquier paso adelante en la negociación, pero los equipos mediadores están trabajando en ello.

Aunque aún quedan por cerrar algunos detalles importantes —y todo puede caerse si Estados Unidos interfiere de manera que no agrade a los iraníes, porque así ya lo han advertido—, todos estos movimientos constituyen un paso imprescindible para avanzar en el acuerdo de paz entre Estados Unidos y la República Islámica, encallado después de que ambos países rompieran los compromisos adquiridos en el memorando de entendimiento firmado el pasado 17 de junio. Un memorando, por cierto, cuyo marco no se sabe si se mantiene o no.

Flecos que no terminan de cerrarse

Con el verano a pleno rendimiento y tras casi seis meses de guerra, el acuerdo entre Estados Unidos e Irán —del que Israel ha quedado fuera por completo—continúa negociándose entre bambalinas a la espera de ver qué ocurre con Ormuz. Salga lo que salga finalmente del acuerdo entre Irán y Omán y salga lo que salga del eventual acuerdo que se firme entre Irán y Estados Unidos, lo que parece evidente es que Estados Unidos ha perdido esta guerra. “Washington debe reconocer la realidad estratégica que la guerra ha puesto de manifiesto. El conflicto no le otorgó a Irán la capacidad de cerrar el estrecho. Reveló una capacidad que Irán ya poseía , quizás en mayor medida de lo que Washington o Teherán habían comprendido del todo”, escribe el analista iraní Trita Parsi en uno de sus últimos artículos.

En las últimas semanas, Donald Trump ha amenazado con “un ataque que no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial”

Si la reapertura de Ormuz se está negociando con Omán, lo que se está trabajando con Estados Unidos son las condiciones de “seguridad” en las que se producirá esa apertura. Otros de los aspectos que los negociadores estadounidenses e iraníes están abordando son el levantamiento de sanciones —que Estados Unidos se niega a aplicar—, el desminado del estrecho, la devolución de los activos iraníes congelados o las gestiones relativas a la cuestión nuclear iraní, entre otros.

Todas estas conversaciones se producen en un contexto de amenazas y los ya habituales mensajes subidos de tono por parte de Trump —siempre en las redes sociales—, quien en las últimas semanas ha amenazado con “un ataque que no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial”. Por su parte, la República Islámica se ha mostrado serena ante las repetitivas amenazas del magnate. La última amenaza se remonta al pasado 5 de agosto, cuando a través de su cuenta en Truth Social aseguró que es estrecho iba a “estar abierto muy pronto” y que si no era así, los iraníes iban a ser “golpeados con mucha fuera, y entonces el estrecho quedará abierto”.

La crisis en la región también está teniendo consecuencias considerables en otro punto estratégico del comercio marítimo: el estrecho de Bab el-Mandeb, un estrecho estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y se estrecha hasta unos 26 kilómetros en su punto más angosto, entre Yibuti, Eritrea y Yemen. Allí, los hutíes, aliados de Irán, hace un par de semanas que tienen en el punto de mira a los petroleros saudíes. Sin ir más lejos, el pasado miércoles 5 de agosto atacaron un par de ellos con misiles. Estos ataques han hecho que a lo largo de la semana el tráfico por el mar Rojo haya disminuido considerablemente respecto a semana anteriores.

Los hutíes no solo miran hacia el mar, y durante las últimas horas han lanzado más de una decena de ataques contra las provincias yemeníes de Hadramout y Marib, dos de los bastiones del gobierno yemení. Ha trascendido que en estos ataques han muerto al menos 30 integrantes de las fuerzas gubernamentales yemeníes.

Pacto defensa Turquía Arabia saudita Pakistán
Arabia Saudí, Turquía y Pakistán firman pacto de defensa conjunto a través de sus mandatarios: Mohammed bin Salman de Arabia Saudí, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan y el primer ministro de Pakistán, Muhammed Shehbaz Sharif. Foto: Turkish Presidential Press Office.

En el contexto de esta volatilidad, otros países de la región están empezando a mover ficha con el objetivo de proteger sus intereses. Ayer mismo, viernes 7 de agosto, Turquía, Pakistán y Arabia Saudita firmaban el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, de “carácter defensivo” y nacido al calor de la guerra contra Irán. La finalidad del pacto es disuadir posibles agresiones y fomentar “el intercambio de inteligencia, la recopilación de toda la información necesaria y el fomento de la cooperación en todo tipo de ámbitos, ya sea energía, gasto en defensa o fabricación, entre otros”, reportan desde Al Jazeera. El acuerdo ha sido firmado por los tres mandatarios —el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro paquistaní Muhammad Shehbaz Sharif— en La Meca.

En Estados Unidos preocupa la disminución de las reservas armamentísticas

Con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina, en noviembre, Trump parece no haberse dado cuenta de que esta es una guerra perdida que le ha hecho perder la credibilidad tanto en su país como en el ámbito internacional. Tras haber dotado a los iraníes con una arma que ni se habían planteado que podían usar —el cierre de Ormuz—, a Trump le va a costar volver a presentarse como un líder fiable.

Además de los soldados muertos por parte estadounidense (18), el ridículo internacional y los miles de millones que se está dejando en esta guerra, según ha trascendido, el Ejército estadounidense habría “agotado” prácticamente la totalidad de misiles de precisión. “La Armada también ha consumido casi la mitad de sus reservas mundiales de misiles Tomahawk”, reportan las agencias. La disminución de las reservas armamentísticas es algo que está empezando a preocupar a los estadounidenses, que nunca han simpatizado en demasía con esta guerra y que ven con más preocupación el ascenso de China o el comportamiento de Rusia.

Entre 3.500 y 4.000 personas fallecidas en la República Islámica desde el inicio de la ofensiva

La ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán se ha extendido a lo largo de esos meses por los países vecinos. Mucho se ha escrito y hablado sobre las consecuencias económicas del cierre de Ormuz, el posicionamiento con intereses geopolíticos de los diferentes Estados o las repetitivas y verborreicas amenazas de Donald Trump, pero poco se ha reportado sobre cómo vive la población iraní esta situación. Los cortes de Internet y la dificultad de entrada para los periodistas internacionales a la República Islámica son dos de los motivos por los que esta situación.

A pesar de ello, sí se cuenta con algunos datos: desde el inicio de la guerra, más de 2.500 niños y niñas han resultado heridos en Irán; de los cuales han muerto unos 386, según los últimos datos que maneja UNICEF. Desde el 28 de febrero de 2026, fecha de inicio de los ataques a Irán, entre 3.500 y 4.000 personas habrían fallecido en la República Islámica. Los números no son exactos; Estados Unidos eleva la cifra hasta 6.000. Tampoco hay manera de saber con precisión el número de heridos, pero la horquilla oscila entre los 15.000 y los 25.000

Oriente Medio
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Con la excepción de Yibuti, todos los Estados ribereños están inmersos en una guerra civil, en un conflicto vecino o han sido atacados como consecuencia de conflictos regionales.
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