Israel
Israel continúa saboteando el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán
La tensión ha escalado en las últimas horas de nuevo en Oriente Medio después de que Israel e Irán hayan intercambiado ataques durante el fin de semana. Ayer domingo, Irán disparó 11 misiles contra Israel como represalia por los ataques israelíes en los barrios chiíes del sur de Beirut, en el Líbano. En el ataque israelí murieron dos personas y una decena resultaron heridas. A pesar de que el presidente de Estados Unidos, que de momento no ha conseguido arrancar un acuerdo de paz al conflicto, le insistió a Netanyahu para que no tomase represalias, el primer ministro israelí desoyó los consejos y atacó a Irán, poniendo así fin al alto el fuego pactado. La República islámica amenazó con tomar represalias contra Israel o los intereses sionistas en la región.
Si bien en la tarde del lunes ha trascendido que, a petición de Trump, Israel dejará de atacar a Irán —también la República Islámica se ha comprometido a cesar los bombardeos—, lo cierto es que han tenido que pasar varias horas para que Netanyahu acatase las órdenes del mandatario estadounidense.
A Trump le ha costado un poco más conseguir lo que hizo en 1982 Ronald Reagan, cuando presionó de manera satisfactoria al por aquel entonces primer ministro israelí Menachem Begin para que pusiera fin al ataque de Israel contra el país del cedro. En un análisis reciente, Trita Parsi, vicepresidente Ejecutivo y cofundador del Quincy Institute, explicaba que “Reagan expresó su indignación por el bombardeo de Beirut y advirtió a Begin que el apoyo de Estados Unidos no podía darse por sentado. En cuestión de horas, cesaron los bombardeos”. Está claro que a diferencia de entonces, las exigencias del presidente de Estados Unidos no han sido, hasta ahora, una prioridad para Israel, quien intenta sabotear el posible acuerdo con Irán cada vez que tiene ocasión.
Los dos mandatarios tienen intereses distintos en esta guerra y cada uno intenta seguir su propia agenda
Netanyahu nunca ha ocultado su preferencia por una guerra larga y de desgaste contra Irán, a diferencia de Estados Unidos, que prefería una intervención quirúrgica al estilo de lo que hizo en Venezuela en enero de este año, pero que, a todas luces, no le ha salido como esperaba. Con la mirada puesta en las próximas elecciones —Donald Trump se enfrenta a los comicios de medio mandato en noviembre de 2026 y Netanyahu pretende revalidar el cargo en las elecciones de octubre— los dos mandatarios tienen intereses distintos en esta guerra y cada uno intenta seguir su propia agenda.
Las desavenencias entre Trump y Netanyahu, al descubierto
Lo cierto es que, a pesar del alto el fuego pactado, Israel y Hezbolá —quien nunca llegó a dar el visto bueno al pacto— han continuado, a lo largo de las últimas semanas, intercambiando fuego cruzado en el sur del Líbano. También los intercambios bélicos de baja intensidad entre Washington y Teherán han continuado en la región, si bien no han sido lo suficientemente graves como para que se haya roto el alto el fuego. La situación, no obstante, es delicada y un paso más o en falso podría significar volver a un estadio de guerra.
De momento, los iraníes se niegan a firmar cualquier acuerdo que no contemple el cese de los ataques en el Líbano; pues se trata de una postura estratégica y fundamental para la República Islámica. Desde Teherán, además, siguen mirando hacia Gaza; así que si continúan las agresiones de los israelíes en el enclave palestino —hace apenas unas horas han vuelto a prohibir la entrada de ayuda humanitaria y, de momento, no se ha llevado a cabo la retirada de efectivos israelíes que se contemplaba en el acuerdo— es posible que Irán termine no firmando nada.
Trita Parsi: “Si el acuerdo entre Estados Unidos e Irán tolera que Israel ataque a un aliado iraní en Líbano, Teherán podría concluir que ese mismo acuerdo también tolera que Irán ataque a un aliado israelí en el Golfo Pérsico”
La cuestión del Líbano es central en todo esto. Tal y como escribe Parsi, “la lógica es simple. Si el acuerdo general entre Estados Unidos e Irán tolera que Israel ataque a un aliado iraní en Líbano, Teherán podría concluir que ese mismo acuerdo también tolera que Irán ataque a un aliado israelí en el Golfo Pérsico. En tal escenario, Irán podría tomar represalias contra territorio emiratí o agentes israelíes allí estacionados por cada ataque israelí en Líbano”. El analista de origen iraní considera que este tipo de razonamiento “conllevaría grandes riesgos” y parece claro que no contribuiría, de ninguna manera, a la paz en la región, sino todo lo contrario.
En una primer fase del acuerdo se contempla, además del cese de los bombardeos —también en el Líbano—, el fin del bloqueo del estrecho de Ormuz —que pasaría a estar supervisado por la República Islámica y Omán— así como la liberación gradual de los activos iraníes congelados. En la segunda fase del acuerdo está previsto que se aborde la cuestión nuclear, siempre y cuando la primera etapa de las negociaciones llegue a buen puerto.
A raíz de una información aparecida en Axios, todo parece indicar que las relaciones entre Benjamin Netanyahu y Donald Trump no atraviesan su mejor momento, después de que trascendiera que el magnate americano se refiriese a su amigo israelí como “puto loco”. En una conversación telefónica hace unos días, el habitante de la Casa Blanca incluso le reprochó a Netanyahu estar “salvándole el culo”. “Si no fuera por mí, estarías en la cárcel”, le espetó. Por su parte el israelí continúa justificando sus continuos ataques en el Líbano con el pretexto de estar combatiendo a militantes de Hezbolá. Más de 3.000 personas han sido asesinadas en Líbano desde este mes de marzo a manos del ejército israelí; y casi un millón y medio de personas han tenido que desplazarse forzosamente a causa de la violencia.
100 días de guerra
A pesar de que el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán, el magnate estadounidense aseguró que se trataría de una intervención rápida, se acaban de cumplir 100 días de guerra sin que haya un acuerdo a la vista.
A lo largo de estos más de tres meses, los vaivenes del presidente de la Casa Blanca, así como las continuas violaciones del alto el fuego en el Líbano por parte de Israel han hecho que, a pesar de haber algunos términos de paz sobre la mesa, no se haya podido consolidar un documento base para poner fin a la contienda.
Hace apenas una hora, el presidente de la República Islámica, Masoud Pezeshkian, recalcaba en la red social X que la prioridad del gobierno iraní es la “seguridad nacional y la tranquilidad del pueblo”, y que para ello “defendemos los derechos de la nación con autoridad y no retrocederemos ante ninguna amenaza. La diplomacia y la defensa son las dos alas del poder nacional; ni hemos abandonado el campo de batalla ni la mesa de negociaciones. Con la ayuda de Dios, con unidad y racionalidad, Irán superará este desafío también con honor”.Genocidio
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