Las sanciones de EEUU contra el colectivo digital italiano Autistici/Inventati llegan a Europa

El Departamento del Tesoro de EEUU afirma que el colectivo, nacido de los centros sociales italianos, ofrece soporte digital a “células de Antifa y otros violentos extremistas ultraizquierdistas”.
Trump Meloni
El presidente Donald Trump y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, conversan durante un receso en la cumbre del G7, el lunes 16 de junio de 2025, en Kananaskis, Alberta, Canadá. (Foto oficial de la Casa Blanca por Daniel Torok).

El pasado 26 de agosto, los Departamento de Estado y del Tesoro de EEUU anunciaban en sus webs la decisión de clasificar al colectivo Autistici/Inventati (A/I) como “organización terrorista global” (Specially Designated Global Terrorist), con la consiguiente aplicación de sanciones. El colectivo toscano, nacido en 2001 tras las experiencia de Indymedia Italia y el G8 de Génova, aloja actualmente alrededor de 20.000 cuentas de correo electrónico, 1.500 webs, 5.500 listas de correo y 10.000 blogs.

En su anuncio, el Departamento del Tesoro afirma que el colectivo italiano ofrece soporte digital a “células de Antifa [sic] y otros violentos extremistas ultraizquierdistas”, mientras que el Departamento de Estado ha justificado la acción considerando que “el grupo se ha convertido en nodo central de una campaña transnacional llevada a cabo por redes violentas y criminales de extrema izquierda para desestabilizar a EEUU y sus socios en toda Europa, el hemisferio occidental y más allá”.

En el mismo comunicado se citan los sabotajes al oleoducto transalpino TAL del pasado marzo y ataques a infraestructuras ferroviarias y energéticas alemanas, en los que las herramientas digitales de A/I habrían sido usadas por “los militantes para difundir información sobre los objetivos, así como manuales tácticos y técnicos, y comunicados respecto a los ataques”. Las acusaciones implican también a algunos grupos estadounidenses, como Rose City Antifa, Jane’s Revenge y “una célula anarquista” de Atlanta, quienes habrían utilizado los servicios de A/I, entre otras cosas, para difundir datos personales de agentes del ICE.

El colectivo toscano, nacido en 2001 tras las experiencia de Indymedia Italia y el G8 de Génova, aloja actualmente alrededor de 20.000 cuentas de correo electrónico, 1.500 webs, 5.500 listas de correo y 10.000 blogs

Junto con el colectivo italiano, los Departamentos de Estado y del Tesoro han incluido en la lista de entidades y personas proscritas como “terroristas” a otras dos organizaciones, vinculadas al colectivo A/I por ser usuarios de sus plataformas: la organización británica Palestine Action y la red filopalestina Masar Badil. No obstante, existe una diferencia fundamental en la acusación al colectivo Autistici/Inventati: a este no se le imputa acción alguna, simplemente el hecho de gestionar los servicios comunicativos utilizados por personas que, supuestamente, han cometido acciones “terroristas”.

El poder real de las sanciones

La orden ejecutiva esgrimida por los Departamentos de Estado y del Tesoro —cuya primera versión fue firmada por Bush Jr. pocos días después del 11-S—, establece el congelamiento de los bienes del grupo “terrorista” en cuestión que se encuentren en territorio estadounidense. Puesto que A/I no posee ninguno, la congelación es, de facto, un acto vacío. El efecto real se produce a posteriori, porque la orden ejecutiva prevé además la sanción de cualquier entidad estadounidense que dé cobertura, directa o indirectamente, al sujeto “terrorista”, incluyendo bancos, servicios de hosting, sistemas de pago, plataformas de donaciones o proveedores digitales de todo tipo. Normalmente ninguna de estas entidades espera a la sentencia para decidir qué hacer: cierran el grifo inmediatamente como precaución ante posibles consecuencias económicas o penales.

Así, a menos de 48 horas del anuncio resultaba ya imposible acceder a la web www.autistici.org, a pesar de que el Gobierno de EEUU hubiera dado hasta el 25 de septiembre a las entidades implicadas para adecuarse a las sanciones.

Según ha comunicado A/I, el bloqueo se debió a que el sistema DNS (Domain Name System), encargado de traducir el nombre de todas las webs y servicios de Internet al lenguaje numérico de los servidores, había dejado de funcionar. En otras palabras, el dominio “autistici.org” había perdido su significado digital. Por ese mismo motivo, quedaban bloqueadas también miles de cuentas de correo electrónico y otros servicios gestionados por el colectivo. Pocas horas después, Noblogs.org, la plataforma de blogging de A/I, quedaba expuesta a un problema de seguridad, obligando al colectivo a mantenerla temporalmente offline para resolver el problema.

En medio de un torbellino de comunicaciones con usuarios, periodistas y abogados, A/I se puso manos a la obra para poner de nuevo en funcionamiento todos los servicios

En medio de un torbellino de comunicaciones con usuarios, periodistas y abogados, A/I se puso manos a la obra para poner de nuevo en funcionamiento todos los servicios. A final del día, el servicio de correo era de nuevo accesible y la plataforma Noblogs.org estaba de nuevo en línea, si bien en modo de solo lectura. El colectivo informaba el domingo de que seguiría trabajando para recuperar el funcionamiento de todos los servicios.

Pero los efectos de las sanciones van más allá de Internet. El mismo viernes por la tarde, Banca Popolare Etica —la matriz italiana de la española Fiare— comunicaba al colectivo su intención de concluir su relación bancaria, por considerarla, en el actual contexto, excesivamente arriesgada. Quedaba así bloqueada la cuenta corriente del colectivo en la que se recogen las donaciones al grupo, única fuente de financiación del proyecto. La decisión fue inmediatamente criticada por miles de clientes del banco, que iniciaron una recogida de firmas para pedirle a la dirección que diese marcha atrás.

Por su parte, en un comunicado de prensa, el banco explicaba que, de mantener abierta la cuenta de A/I, “podría ser objeto de “sanciones secundarias”, que implican el cese de todos los servicios dependientes de intermediarios estadounidenses: esto derivaría en la imposibilidad para todos los clientes de Banca Etica de utilizar cualquier tarjeta de crédito o débito —que actualmente dependen del monopolio que ejercen de facto los operadores estadounidenses—, así como la imposibilidad de efectuar pagos en áreas no euro, para los cuales son necesarios intermediarios financieros casi siempre estadounidenses”.

Caza de brujas anti-antifascista

El ataque contra A/I, Palestine Action y Masar Badil representa el primer acto operativo de la campaña internacional lanzada por Marco Rubio en una cumbre celebrada en Washington el pasado julio contra el “terrorismo de izquierdas”, cuyo prólogo había sido la designación de “Antifa” como grupo terrorista en 2025. La invención de esta presunta organización —de la que no se conoce estructura, dirección, jerarquía, programa unitario ni sistema de pertenencia alguno— está funcionando como teorema para la construcción de un enemigo doméstico en EEUU, pero también a nivel internacional, gracias a la colaboración de los distintos partidos y organizaciones afines al trumpismo.

El objetivo declarado de la cumbre era la creación de una plataforma de cooperación represiva. Más concretamente, “ahogar el financiamiento del terrorismo político”, en palabras del multimillonario y secretario del Tesoro, Scott Bessent, encargado en aquella cita de ilustrar los planes de su Departamento para luchar contra “una de las principales amenazas para la seguridad de EEUU”. En ese contexto, algunas fuentes han señalado que en las últimas semanas el viceasistente de Trump, Sebastian Gorka, habría requerido informaciones sobre grupos de izquierdas a por lo menos veinte embajadas estadounidenses, incluida la italiana. Resulta lógico pensar que la actuación contra el colectivo A/I sea en parte consecuencia de dichos intercambios.

Banca Popolare Etica —la matriz italiana de la española Fiare— comunicaba al colectivo su intención de concluir su relación bancaria con el colectivo, por considerarla, en el actual contexto, excesivamente arriesgada

Se perfila así un ataque político, más que legal, contra el colectivo A/I. Consideremos el núcleo de las acusaciones del Departamento de Estado, esto es, que las herramientas digitales gestionadas por A/I están diseñadas específicamente para dar apoyo a supuestas organizaciones terroristas. Una acusación que cae por sí sola: sindicatos de base, asociaciones culturales, plataformas de vecinas y colectivos de todo tipo utilizan cotidianamente los servicios de A/I, sin haber recibido por parte del Estado italiano ninguna acusación de terrorismo. Y considerando el nivel creciente de represión política del Gobierno de Meloni, eso es mucho decir.

Dicha acusación resulta aún más ridícula considerando lo que declara el propio colectivo en sus términos de servicio, los cuales prohíben “utilizar los servicios para cualquier objetivo de tipo militar, incluida la difusión de informaciones o material didáctico relacionados con armas de fuego y relativas técnica de combate, guerra cibernética, desarrollo y producción de armas”.

Por otro lado, que la motivación para esta caza de brujas es ideológica lo indica el propio Departamento de Estado en sus declaraciones, cuando justifica las sanciones diciendo que “Autistici / Inventati se identifica a sí mismo como una organización ‘antifascista’ y ‘antimilitarista’, contraria al capitalismo” y que “ofrece sus servicios únicamente a individuos, colectivos y grupos que considera alineados con su ideología”. En otras palabras: el Gobierno de Trump ataca a A/I no por los servicios que ofrece en sí mismos —técnicamente muy parecidos a los de cualquier otro proveedor digital—, sino por sus motivaciones de fondo. De otra forma, el Departamento de Estado se habría apresurado a aplicar las mismas sanciones a Meta, por haber alojado, por ejemplo, la retransmisión en directo en Facebook de una masacre supremacista blanca, o a Google, puesto que una dirección de su servicio de correo electrónico difundió el manifiesto que reivindicaba esa misma masacre.

Por su parte, en un comunicado de prensa del 29 de agosto, el colectivo declaraba: “Rechazamos las acusaciones y reiteramos que nuestra actividad consiste en ofrecer herramientas de autodefensa digital e infraestructura para la libertad de comunicación. […] No nos pararemos y seguiremos haciendo lo que siempre hemos hecho, oponiéndonos con todos los medios a las falsas acusaciones construidas por una administración políticamente desesperada cuyo único objetivo es distraer a personas y medios de su propia violencia y deseo de guerra”.

Keep the Internet free!

Desde que se conoció la noticia de las sanciones a A/I, han sido innumerables las muestras de solidaridad hacia el colectivo digital, reflejo de lo mucho que su trabajo representa desde hace décadas para la actividad política, cultural y social cotidiana de infinidad de grupos, en Italia y el extranjero. Pero la fuerza de A/I no es solo material, también simbólica. En un momento histórico en que el sueño de la Internet libre parece enterrado, A/I representa una alternativa real, un modelo opuesto al de los gigantes tecnológicos, cuyo único objetivo es obtener beneficios y poder a partir del extractivismo de datos y la manipulación de la opinión pública.

En un cuarto de siglo, A/I ha contribuido a cambiar la forma de estar en red de una enorme colectividad, conservando la lección del viejo ”Do it yourself, become the media” (hazlo tú mismo/a, conviértete en el medio). Lo ha hecho no perfilando a sus usuarios en modo alguno, no construyendo un mercado que explota sus datos, defendiendo el anonimato y la privacidad, intentando, en suma, mantener espacios de comunicación libres y ajenos a las lógicas comerciales. Su lema “socializar saberes sin fundar poderes” describe perfectamente esa anomalía. Y es precisamente su autonomía, más que el hecho de que dé cobertura a uno u otro grupo, lo que hace políticamente significativo el ataque contra el colectivo. Y lo que hace necesario, hoy más que nunca, defender la alternativa que Autistici/Inventati representa.

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