Opinión
La defensa de la revolución del pueblo kurdo representa la solidaridad internacional contra la guerra
Desde hace más de dos semanas, el ejército sirio, en colaboración con milicias islamistas financiadas por el Estado turco, han intensificado los ataques con armas pesadas contra la población civil kurda del Noreste de Siria. La ofensiva empezó en los barrios de Sheikh Maqsoud, Ashrafieh y Beni Zeyd, en Alepo, que recibieron los primeros ataques el 6 de enero. Estos barrios forman parte de la Administración Autónoma del noreste de Siria (AADNES) y están protegidos por las Asayish, las fuerzas de defensa internas.
Las Asayish cuentan con un sistema de organización que comprende a las mujeres y a los jóvenes como piezas clave de la sociedad y se basa en los valores de la democracia, la libertad y la convivencia entre pueblos. En una rueda de prensa de ayer 20 de enero, Îliah Ehmed, co-presidenta del Consejo Ejecutivo de la AADNES valoraba el papel negativo de Turquía en las negociaciones entre el Gobierno de transición sirio y AADNES. Ehmed señalaba la exhaustiva y perfecta planificación militar de los ataques desde el primer día, lo cual lleva a confirmar la orquestación por parte del Estado turco.
Ultimátum y ataque
Los ataques llegaron durante las negociaciones entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza militar entre milicias kurdas, árabes, asirias, armenias, turcomanas y circasianas, y el gobierno de transición sirio de Damasco. Hasta el ataque, se estaba valorando la integración de las FDS en las estructuras del Estado sirio —siguiendo los acuerdos del 10 de marzo y del 1 de abril de 2025—. Sipan Hemo, miembro del Comando General de las FDS, declaró que en la reunión con el ministro de Defensa Abu Kasra, jefe de la inteligencia siria y de la Coalición Internacional contra el Estado Islámico, las negociaciones estaban casi terminadas, hasta que el Gobierno de transición ordenó pausarlas y posponerlas hasta el 7 u 8 de enero. Poco después, atacaron los dos barrios de mayoría kurda en Alepo.
Del 7 al 9 de enero, el Gobierno del presidente sirio Ahmed al Shaara, conocido antes como Al-Golani, instó a los habitantes de los barrios de mayoría kurda en Alepo a que se marchasen, bajo la amenaza de ser considerados objetivos militares legítimos si no lo hacían. Esto significó el desplazamiento de cientos de miles de personas a la ciudad de Afrin y la desaparición y detención de casi un millar de personas; todas estas cifras según los datos oficiales de la AADNES. Sin embargo, también hubo miles de personas que decidieron quedarse, tal como informó el Consejo del Pueblo local. La resistencia de las mujeres ha sido muy destacable desde el inicio. Han fortalecido la decisión de resistir y combatir en los barrios, y han señalado directamente a los poderes internacionales como los responsables de las masacres en sus barrios.
“Somos un pueblo que muestra una resistencia inaudita en la protección de nuestro honor, nuestra patria y nuestra propia existencia”
Miles de personas han marchado desde Rojava hasta Alepo para llevar moral a la resistencia. “Como pueblo no tenemos miedo del asedio, de los bombardeos o de las masacres. Nuestra resistencia es la mejor prueba de esta determinación. Somos un pueblo que muestra una resistencia inaudita en la protección de nuestro honor, nuestra patria y nuestra propia existencia. Aquí, en frente de los tanques y las armas de los invasores, nuestros combatientes están haciendo grandes sacrificios defendiendo sus barrios con la vida”, asegura Nasimo Kinjo, una mujer que se unió a un convoy camino de Alepo.
La responsabilidad de Europa
Estos nuevos ataques se llevaron a cabo con el conocimiento de los representantes europeos que se encontraban en Damasco en ese momento. En los últimos días, Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y António Costa, presidente del Consejo Europeo, se encontraron con el presidente sirio Ahmed al Shaara. En la reunión, la presidenta de la Comisión Europea prometió 620 millones de euros al Gobierno, a pesar de la matanza de miles de civiles, para la reconstrucción de una nueva Siria.
Este encuentro se alinea con las reuniones del pasado año entre el Gobierno de transición sirio con presidentes y ministros europeos como Macron, Meloni, y Pedro Sánchez. Con estos encuentros, se está llevando a cabo un blanqueamiento total de Al-Golani, que culmina con su invitación a la Casa Blanca por parte de Trump y con su retirada de las listas de terroristas internacionales.
El silencio de la comunidad internacional se entiende a la postre de esta reunión; la desinformación y manipulación forman parte de la guerra actual contra el pueblo kurdo
Hemos entrado en una fase en la que los Estados occidentales legitiman abiertamente el gobierno sirio dentro del escenario geopolítico global a la vez que obvian sus responsabilidades en las masacres. Por mencionar una de tantas, la que realizaron la pasada primavera sobre la población alauita en Latakia, Tartus y Maha, en las que mataron a 2.000 civiles en 21 días. El silencio de la comunidad internacional se entiende a la postre de esta reunión; la desinformación y manipulación forman parte de la guerra actual contra el pueblo kurdo.
Una operación de liquidación del pueblo kurdo
Los ataques contra la población kurda en estos barrios de Alepo han sido conscientemente trazados para arremeter contra la AADNES y sus fuerzas de defensa. En Alepo, las FDS se retiraron hace unos meses como parte del acuerdo del 1 de abril, por lo que las fuerzas de seguridad interna en Alepo, las Asayish, eran quienes controlaban los barrios. Mientras que las FDS han cumplido con su parte del trato retirándose, el ejército sirio, junto con el apoyo de Turquía, ha desplegado más de 40.000 combatientes extremistas, tanques y vehículos de guerra modernos. No obstante, el Gobierno de transición sirio hace ya meses que empezó a presionar mediante el corte de la electricidad, el agua, el combustible; impidiendo la llegada de alimento y con el bloqueo de los accesos por carretera desde julio. Todo forma parte de una operación de liquidación.
El 11 de enero, se declaró un alto el fuego entre las fuerzas kurdas y el ejército de Al-Golani, que permitió evacuar a los heridos y los muertos hacia zonas controladas por la AADNES. Pese a ello, los ataques persisten y se evidencia que forman parte de una guerra organizada: desde el 12 de enero, las milicias financiadas por el Gobierno de transición sirio y el Estado Turco están bombardeando, enviando drones y artillería pesada a las áreas alrededor de la presa de Tishreen, la ciudad y región de Raqqa, Deir Hafer, Heseke y la ciudad y aldeas cercanas de la ciudad de Kobanê, corazón de la revolución. Cabe señalar que Deir Hafer se encuentra en un área que pertenece a la AADNES.
Esto no sería posible sin la complicidad entre el gobierno de transición sirio, diferentes grupos islamistas y Turquía
Además, las cárceles de Raqqa y Shaddadi han sido atacadas para liberar a miles de prisioneros del ISIS con el objetivo de incorporarlos nuevamente a sus filas. Shaddadi está, a día de hoy, controlada por el Gobierno de transición sirio y Raqqa se encuentra resistiendo rodeada por el enemigo. Esto no sería posible sin la complicidad entre el gobierno de transición sirio, diferentes grupos islamistas y Turquía, que parecen políticamente apoyados por Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea.
Tras la escalada de los ataques y la falta de compromiso por alcanzar un acuerdo, hace apenas dos días, el 19 de enero, las FDS decidieron dar por finalizadas las negociaciones y el trato diplomático con Damasco. La población entera está llamada por las FDS a defender con armas el territorio bajo control de la AADNES.
Torturas, secuestros de civiles y desinformación
La mentalidad detrás de esta guerra es la misma que la del ISIS: se están llevando a cabo torturas, secuestros de civiles y violencia sexual como arma de guerra primaria. En relación al ataque y vulneración de los derechos de las las mujeres se han recibido vídeos de violencia sobre civiles, decapitaciones y violaciones. Las instituciones internacionales tiene que tomar responsabilidad para evitar que el ISIS cometa más masacres. No se trata de una guerra hecha solamente para conquistar un territorio, sino para herir la memoria colectiva, humillar las identidades de las minorías étnicas y religiosas, y neutralizar de forma permanente la voluntad de resistencia del pueblo kurdo. El método que está utilizando Turquía es el de “violencia por delegación” para esconder la responsabilidad directa de su Estado. Sin embargo, las armas y los símbolos utilizados por las milicias extremistas evidencian que el Estado Turco es el principal impulsor de esta guerra. Se han fotografiado mercenarios cerca de cuerpos de civiles de Alepo haciendo el símbolo de los Lobos Grises, organización paramilitar ultranacionalista fascista turca. Sipan Hemo expone con claridad de dónde llega la financiación: “Todos los drones que circulan sobre Sheikh Maqsood y los tanques que bombardean los cantones pertenecen al ejército turco. Sin embargo, esto no se ha hecho público”. Añade, además, que la declaración de alto el fuego en los barrios ha sido el resultado de la presión hecha por la resistencia.
Debemos defender las prácticas democráticas de coexistencia de los pueblos que existen desde hace años en Rojava
Gran parte de esta guerra está sucediendo en los medios de comunicación: hay una ola enorme de desinformación, mentiras y distorsiones en los medios digitales. Es necesario que el silencio frente a la multiplicación de los ataques se rompa, tanto en Medio Oriente como en Occidente. Tenemos que seguir hablando de una Siria democrática y del derecho de todos los grupos étnicos y sociales a existir juntos como iguales. Debemos defender las prácticas democráticas de coexistencia de los pueblos que existen desde hace años en Rojava. Es fundamental sostener, contra cada intento genocida, la necesidad de que cada grupo pueda vivir en paz y con estabilidad con su propia identidad y voluntad política. La Administración Autónoma Democrática del Noreste de Siria es un modelo en este sentido, que puede ser un ejemplo por todo el país.
La resistencia es la autodefensa organizada, que no está hecha solamente en la dimensión militar, sino que se basa en la voluntad de resistir por parte del pueblo
Queremos acabar recordando con valor, fuerza y memoria a las comandantes Ziyad Heleb y Deniz: ellas dieron la vida durante los primeros días de ataques en la defensa de los barrios de Alepo. En el caso de Deniz, después de ser asesinada, los mercenarios extremistas tiraron su cuerpo por un edificio al grito de “Allahu akbar”. El asesinato de estas compañeras, su valentía y su determinación para defender a la población hizo salir a las calles a miles de personas en diferentes regiones como Kobane y Alepo.
“Resistir no significa únicamente tomar las armas. Según el momento, la resistencia es conducida también con la inteligencia y la sabiduría estratégica, y las F,DS tienen estas capacidades. En las áreas de la administración autónoma, cumpliremos con esta responsabilidad hasta el final”, asegura Sipan Hemo. La resistencia es la autodefensa organizada, que no está hecha solamente en la dimensión militar, sino que se basa en la voluntad de resistir por parte del pueblo. La llamada del pueblo kurdo es una llamada que nos invita a declarar con coraje la voluntad hacia la autodeterminación y por la defensa de la Revolución Confederal de los pueblos.
Pueblo kurdo
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