Alemania acelera la extracción de litio mientras tambalea su protección ambiental

Amparada por la Ley de Materias Primas Críticas, Alemania impulsa el litio geotérmico como infraestructura estratégica, incluso en zonas Natura 2000 ya degradadas, lo que desata tensiones legales y sociales.
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Sistema de riego cerca de uno de los bosques afectados en Landau, Alemania. Filipp Smirnov
Landau, Alto Rin, Alemania.
28 abr 2026 06:00 | Actualizado: 28 abr 2026 09:36

La Unión Europea depende en gran medida de terceros países para los materiales que alimentan su transición energética. China refina aproximadamente el 60% del litio mundial y controla gran parte de la cadena de procesamiento de baterías que abastece a la UE, mientras que la República Democrática del Congo concentra alrededor del 74% de la producción global de cobalto, en gran parte bajo control de empresas chinas.

Para reducir esa vulnerabilidad, la nueva Ley de Materias Primas Críticas (CRMA, por sus siglas en inglés), en vigor desde mayo de 2024, fija tres objetivos para 2030: extraer al menos el 10% de las materias primas críticas dentro del territorio europeo, procesar el 40% y reciclar el 25%, además de limitar al 65% la dependencia respecto a cualquier tercer país. En marzo de 2025, la Comisión fue más lejos y otorgó 47 etiquetas de “proyecto estratégico” —la mayoría mineros o de procesamiento— que dan acceso privilegiado a financiación pública y permisos acelerados.

Alemania: arquitectura de apoyo al nuevo empuje minero

En las afueras de la localidad palatina de Landau, en Alemania, las primeras perforadoras del proyecto Lionheart ya muerden el suelo. La empresa germano-australiana Vulcan Energy promete que aquí, en el Valle del Alto Rin, logrará algo parecido a la alquimia: calor geotérmico para los hogares, electricidad para la red y “litio cero carbono” para los coches eléctricos europeos, todo a partir de la misma salmuera profunda y caliente.El excanciller Olaf Scholz visitó este enclave en enero de 2025. En diciembre de ese mismo año, Vulcan cerró un paquete financiero de 2.200 millones de euros que incluye 1.185 millones en deuda de un consorcio de 13 entidades, entre ellas el Banco Europeo de Inversiones (BEI), agencias de crédito a la exportación como Bpifrance y SACE, y varios bancos comerciales. Fabricantes como Volkswagen, Stellantis y Renault ya han reservado suministros futuros. Sobre el papel, Lionheart es exactamente lo que Bruselas quiere. Es uno de los 47 proyectos que han recibido la etiqueta de “estratégico” de la Comisión Europea.

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Instalación de perforación y pozos en Landau, Alemania. Filipp Smirnov

Alemania ha construido su propia arquitectura de apoyo al desarrollo de estos recursos. Un Fondo de Materias Primas de 1.000 millones de euros, gestionado por el banco estatal KfW, toma participaciones de entre 50 y 150 millones de euros en proyectos mineros y de refinado en fases tempranas, tanto dentro como fuera del país. La Ley de Aceleración de la Geotermia (GeoBG), aprobada en diciembre de 2025 y en vigor desde el 23 de ese mismo mes, declara el “calor profundo” —y por extensión, los proyectos combinados de geotermia y litio como el de Vulcan— como de “interés público”, y promete plazos de aprobación más cortos.

Todo ello se plantea como un paso hacia la autonomía estratégica: que Alemania y la UE dejen de depender del litio y el cobalto chinos, de las salmueras chilenas y de las minas congoleñas. Sin embargo, si uno se aleja del punto de perforación en Landau y superpone el mapa de permisos mineros de Alemania con sus áreas protegidas, aparece otra imagen más problemática.

Un país de ecosistemas saturados

En noviembre de 2024, el Tribunal de Justicia de la UE condenó a Alemania por un fracaso “general y estructural” en la protección de los prados que se encuentran dentro de la red Natura 2000, y señaló la falta de límites vinculantes sobre prácticas como la fertilización excesiva y el corte temprano; pero esto es tan solo un síntoma de un problema mayor: buena parte de la nueva actividad extractiva alemana se dirige hacia ecosistemas ya muy estresados.

Una evaluación científica reciente de más de 1.000 zonas Natura 2000 en el país concluyó que solo el 6% de los hábitats protegidos y el 4% de las especies protegidas presentan un estado de conservación “favorable”

El 64,13% de las concesiones de explotación de materias primas críticas en Alemania se solapa con, al menos, una zona protegida por la red Natura 2000. El litio es el mineral que aparece con mayor frecuencia en estas superposiciones. En total, alrededor del 2% de la superficie de la red Natura 2000 del país queda dentro de concesiones mineras. Una evaluación científica reciente de más de 1.000 zonas Natura 2000 en el país concluyó que solo el 6% de los hábitats protegidos y el 4% de las especies protegidas presentan un estado de conservación “favorable”. La gran mayoría se encuentran en estado “inadecuado” o “malo”. Y no solo eso: el país tiene una orden judicial para impedir que sus áreas protegidas sigan deteriorándose, al mismo tiempo que declara estratégicos proyectos mineros y geotérmicos que se superponen con ellas para “salvar el clima”.

Nuevas maneras de extracción

En lugar de minas a cielo abierto o estanques de evaporación como los de Chile o Argentina, Vulcan quiere bombear salmuera caliente con litio desde 2,5–3,5 kilómetros bajo la fosa tectónica del Alto Rin, extraer el litio mediante adsorción directa (A-DLE, por sus siglas en inglés) y reinyectar la salmuera “gastada” en la misma formación geológica.

Para ello, la empresa ha diseñado una nueva planta geotérmica de extracción de litio (GLEP) cerca de Landau, conectada por una red de tuberías de unos 16 kilómetros a varios pozos. Una planta central de litio en el parque industrial de Höchst, en Frankfurt, convertiría luego el cloruro de litio en hidróxido de litio de grado batería: unas 24.000 toneladas anuales de LiOH·H₂O (hidróxido de litio que contiene una molécula de agua integrada en su estructura cristalina). Además, en principio, el calor de la salmuera impulsará el proceso y alimentará redes de calefacción urbana. Dada su naturaleza experimental, el Gobierno federal subvenciona fuertemente esta iniciativa: el programa HEAT4LANDAU cuenta con hasta 100 millones de euros del Ministerio de Economía.

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Nuevas instalaciones químicas de refrigeración y calefacción cerca de Birnbach, en Alemania. Filipp Smirnov

El propio resumen del proyecto de Vulcan reconoce que varios elementos del proyecto se encuentran a menos de 100 metros de zonas protegidas por la red Natura 2000 en los alrededores de Landau, y a entre 700 y 1.400 metros en la zona de Frankfurt-Höchst. La empresa afirma que mantendrá la infraestructura en “tierras agrícolas modificadas” y que utilizará vallas para la fauna y restricciones horarias. Pero la sentencia del TJUE de 2024 fue clara: las presiones indirectas también cuentan. Con la mayoría de las áreas Natura 2000 alemanas ya en mal estado, un proyecto industrial continuo de calor y litio puede convertirse en otro factor de degradación permanente.

Permisos por partes, no como proyecto integral

Expertos y plataformas ecologistas locales denuncian cómo, pese a su escala y novedad, las aprobaciones de los proyectos de Vulcan se han gestionado fragmentariamente. Un “corte en rodajas” de los proyectos, advierten juristas ambientales, que estaría eludiendo la exigencia de la UE de evaluar los impactos acumulativos.

Para seis pozos en Insheim/Schleidberg, la autoridad decidió en 2023 que “no se requería” ni siquiera ese primer cribado ambiental

En Renania-Palatinado, las perforaciones geotérmicas profundas se rigen por la ley minera. La autoridad realiza un cribado ambiental y exige una evaluación de impacto ambiental completa solo para proyectos geotérmicos profundos ubicados dentro de la red Natura 2000 o que utilicen fracturación hidráulica. Para seis pozos en Insheim/Schleidberg, la autoridad decidió en 2023 que “no se requería” ni siquiera ese primer cribado ambiental. En Hesse, la autoridad regional de Darmstadt concedió en 2025 el permiso para construir y operar la planta central de litio de Höchst sin registro público de una Evaluación de impacto ambiental (EIA) integral.

En paralelo, Vulcan encargó una Evaluación de Impacto Ambiental y Social (ESIA) a la consultora ERM para satisfacer al Banco Europeo de Inversiones y a otros financiadores. Pero la ESIA no sustituye a una evaluación ambiental obligatoria en Alemania y no vincula a las autoridades. Mientras tanto, el historial de ERM ha levantado sospechas entre algunos sectores ambientalistas: la consultora tiene un largo recorrido en certificar proyectos fósiles controvertidos —como Keystone XL o ExxonMobil— y ha sido criticada por activistas como una consultora “títere” o “de trámite”.

La extracción directa de litio avanza imparable

La extracción directa de litio basada en adsorción se presenta como alternativa limpia a la minería convencional, pero la literatura científica advierte de riesgos que aún no se han evaluado a fondo: el consumo de agua dulce a menudo se subestima; la salmuera reinyectada tiene una composición química diferente que podría movilizar contaminantes o colmatar acuíferos; los sorbentes se degradan y pueden liberar metales, y los sistemas geotérmicos tienden a generar lodos con materiales radiactivos naturales.

“Bajo el CRMA, las autoridades están presionadas para aprobar proyectos más rápido con menos personal”

Por otra parte, la reinyección de grandes volúmenes de salmuera puede provocar sismicidad inducida: en 2020, una planta geotérmica cerca de Estrasburgo causó una serie de terremotos que dañaron viviendas y obligaron a su cierre. Gestionar estos riesgos requiere transparencia. Un estudio reciente de PowerShift y NABU sobre el impacto de los proyectos estratégicos del CRMA en los recursos hídricos y los derechos de participación advierte de que los procedimientos acelerados debilitan tanto la protección de las aguas como la participación pública. “Bajo el CRMA, las autoridades están presionadas para aprobar proyectos más rápido con menos personal; esto puede ser la receta para un fallo de supervisión”, señala Michael Reckordt, de PowerShift e.V., en entrevista con El Salto.

Proyectos acelerados, rendición de cuentas lenta

16 de los 47 proyectos estratégicos del CRMA fueron señalados por diferentes ONG, entre ellas ClientEarth, para una reevaluación formal por sus elevados riesgos ambientales y sociales, pero la Comisión se negó bajo el pretexto de que todos habían sido “evaluados exhaustivamente”.

Alemania se encuentra justo en esa encrucijada: su Gobierno federal, que ha hecho de la seguridad de las materias primas una prioridad estratégica, es una de las voces más activas que reclaman la 'soberanía' europea sobre las materias primas, con importantes sumas de dinero sobre la mesa, probando ahora nuevos conceptos mineros en regiones densamente pobladas y donde los espacios Natura 2000 ya están en mal estado.

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Estación química de Vulcan cerca del río Birnbach, en Alemania. Filipp Smirnov

Tanto estudios científicos como organizaciones de la sociedad civil abogan por aplicar el principio de precaución. La investigadora María Vera, junto a otros científicos, advierte en Nature Reviews Earth & Environment de que el consumo de agua dulce de la extracción directa de litio debe ser “cuantificado urgentemente”, mientras que un estudio reciente de PowerShift y NABU concluye que los procedimientos acelerados del CRMA debilitan la protección de las aguas y los derechos de participación.

Aplicado a Lionheart, esto implicaría exigir una EIA completa antes de construir la mayoría de pozos, garantizar un balance hídrico transparente, publicar la química de la salmuera antes y después de la extracción, y realizar una evaluación adecuada de Natura 2000. Nada de esto es radical: ya está previsto en la normativa europea.

Una decisión que va más allá del litio

Han comenzado las perforaciones en Schleidberg; se han previsto hasta 24 pozos en la zona de Lionheart. Grupos de ciudadanos de Geinsheim, Meckenheim o Haßloch organizan peticiones y protestas. El Gobierno alemán, atrapado entre sentencias judiciales sobre la protección de la naturaleza y sus propias promesas climáticas e industriales, trata de contentar a todos. La pregunta se cristaliza: ¿se tratará Natura 2000 como una restricción estricta o como una línea blanda en un mapa que siempre se puede modificar para el próximo proyecto “indispensable”? Si el proyecto de litio “sostenible” más avanzado de Europa no puede cumplir con sus propias leyes de protección de la naturaleza en un Estado miembro rico con instituciones sólidas, será difícil convencer a las comunidades de Portugal, España o el sur global de que la agenda minera verde de la UE es algo más que una extracción anticuada con una nueva capa de pintura.


Esta investigación contó con el apoyo del programa de subvenciones de la Iniciativa de Periodismo Colaborativo e Investigativo de Free Press Unlimited. Alexandre Brutelle, Léopold Salztein y Nico Schmidt participaron en distintas fases como mentores. Filipp Smirnov coordinó el análisis geoespacial y Helena Rodríguez se encargó de la coordinación editorial de la investigación y la traducción de las piezas al castellano.

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