Dave Faulkner, cantante y líder de Hoodoo Gurus
Dave Faulkner, cantante y líder de Hoodoo Gurus.

Hoodoo Gurus: “Que no usen nuestra música para sus políticas de mierda”

Dave Faulkner, líder y vocalista de la veterana banda australiana Hoodoo Gurus, repasa la trayectoria del grupo y cuenta la polémica que mantuvo con la líder de extrema derecha de su país Pauline Hanson.
Traducción: Stuart Young.
5 oct 2026 12:30 | Actualizado: 5 oct 2026 13:30

Año 1981. ¿Lugar? Sídney y la trama de calles y locales de la escena alternativa pospunk australiana. Un joven Dave Faulkner monta junto a James Baker la banda Hoodoo Gurus, un artefacto que bebe del guitarreo del rock and roll y el garage de los años 70 pasando por el college rock y la melodía pop. El nombre de la banda, ese juego entre dos términos, define bien la intención de aquellos jóvenes músicos: Hoodoo vendría a ser vudú; y Gurus, gurús. Así que hagan la asociación ustedes mismos: “Los Gurús del Vudú”. A partir de aquí, la historia de una de las bandas icónicas del rock alternativo, con el repertorio de encuentros y rupturas que caracteriza muchas de las biografías de tantos grupos.

La ecuación es sencilla: jóvenes inquietos, experimentación, primer sencillo y disco. En este caso, Stoneage Romeos (1984), un éxito rotundo que suena en todas las radios universitarias de Estados Unidos y Canadá. Luego, más álbumes como Mars Needs Guitars! en 1985 y Blow Your Cool! en 1987, y el mundo abriéndose a su música. Y, al final, un patrón clásico: madurez, separación y regreso esperado. Pero, ¿qué hace diferente a la banda de Faulkner? Algo tan sencillo como difícil de lograr: la veracidad de su música y la honestidad con que practican el oficio.

Así se pudo comprobar en la reciente gira peninsular del grupo australiano. No cabe duda de que sus fans habrán agradecido a Heart of Gold, la promotora encargada de organizar la gira española, el esfuerzo por haber traído aquí a una de las bandas alternativas más legendarias de los años 80, alejada de los grandes circuitos, pero activa y exquisita en aquellos formatos medios. ¿Qué quedó de su paso por España? La suciedad del guitarreo con la melodía pop; la actitud sanamente punk; la longevidad y la frescura; en definitiva, su música rugiendo como el motor de un avión en vuelo.

Apenas unas horas antes del concierto en Barcelona, nos encontramos con Dave Faulkner, líder y vocalista de la banda. Sentado en el sofá del hotel, consultando el móvil como un residente más en el vestíbulo, Faulkner no dejó nada en el tintero: repasó la trayectoria de la banda, habló de los malos momentos, de la escena musical más underground; e incluso, sin pelos en la lengua, de la célebre polémica que mantuvo con la líder australiana de extrema derecha Pauline Hanson. Sí, en todos los lugares cuecen habas, pero los Hoodoo Gurus siguen en la carretera.

Estáis en medio de una gira bastante extensa. ¿Algún país de preferencia?
Si te soy honesto, tocamos en cualquier lugar, todo nos sirve de alimento. Quizá Brasil, que es donde tenemos nuestro público más amplio fuera de Australia. Y, por supuesto, Estados Unidos y Canadá. Pero nos encanta venir a España, sí. En el pasado, deberíamos haber venido con más frecuencia aquí, aunque en los últimos años, no sé, tal vez 15, ya hemos venido unas cuantas veces. Así que estamos felices por ello.

¿Cómo han ido los primeros conciertos por España?
Han sido estupendos. Hace unos días tocamos en la Plaza del Paraguas de Oviedo. Fue fantástico: música al aire libre, la gente en las calles, todo el pueblo parecía estar vivo y moverse. Y, sabes, fue divertido tocar. Y luego, la primera noche, estuvimos en Vigo, en un club pequeño, pero realmente bueno.

Las aplicaciones de citas destruyeron la música en vivo. Un lunes por la noche salías a conocer a alguien para tener un romance, y la parejita se iba a ver a los Hoodoo Gurus porque sabía que la persona que iría a ver a los Hoodoo Gurus sería alguien con quien podría identificarse

Desde vuestros inicios, la escena musical alternativa ha cambiado mucho. ¿Cómo la contemplas hoy?
En todas las partes del mundo la música en vivo se ha contraído. Una de las razones es la competencia con otros tipos de entretenimiento. Otra, que la gente, a día de hoy, paga más facturas y lleva un estilo de vida más caro y sofisticado, ya sabes: computadoras, internet... Todo eso cuesta dinero. Así que dispone de menos dinero para gastar y salir. Y también, y siempre lo digo, pero las aplicaciones de citas destruyeron la música en vivo. Un lunes por la noche salías a conocer a alguien para tener un romance, y la parejita se iba a ver a los Hoodoo Gurus porque sabía que la persona que iría a ver a los Hoodoo Gurus sería alguien con quien podría identificarse. Eso ya era en sí mismo como una aplicación de citas, en fin.

Que a uno le gustara una banda era como tener un perfil.
Bueno, es como una sala de chat en cierto sentido. La sala de chat de los Hoodoo Gurus, la sala de chat de The Scientists, la sala de The Go-Betweens. Y ahora ya no se hace así. Muchos solo se quedan en el sofá y deslizan el dedo a izquierda y derecha.

Es interesante, nunca lo había pensado de esa manera.
Esa es una de las razones por las cuales se ha contraído la música, sí. Otra es el trabajo, porque la gente simplemente trabaja más duro. No lo sé, pero es así, son estos tiempos. Así que sí, hay menos música en vivo, aunque todavía hay una escena muy saludable, solo que no es lo que teníamos antes. Cuando empezamos, podías tocar los siete días de la semana y tener un gran público cada noche. Lunes, martes, etcétera, y con un gran público.

De hecho, llegasteis a las listas del Top 10 de las radios universitarias.
En Estados Unidos, sí.

¿Cómo valoras que muchos jóvenes obtengan su música de fuentes tan diversas y la escuchen de formas tan distintas? Algunas personas, por ejemplo, todavía compran vinilos. ¿Eso ayuda o perjudica a las bandas nuevas?
Bueno, son ambas cosas. Ahora la gente puede hacer un disco en su casa, en su habitación, y decir: “Aquí está mi nuevo álbum”. Y les cuesta diez centavos hacerlo, y dos semanas después suben otro nuevo álbum. Así que sale demasiada música. Entonces, ¿cómo separas la buena música de la mala? ¿Cómo te das cuenta? ¿Y cómo la encuentras? Es una inundación de música por todas partes y es difícil abrirse paso a través de ella. Solo tienes que confiar en los artistas que te gustan, quienes te guiarán hacia los artistas que a ellos también les gustan; es decir, a la manera antigua.

Entiendo, sí, como cuando tus hermanos mayores tenían álbumes y tú te metías en su habitación y les robabas algunos.
O en la tienda de discos, sí, como solía ser. Ahora miras en blogs o lo que sea, y, tal vez, un día, ves una entrevista con un artista que te gusta y luego dices: “Oh, a ellos les gusta alguien más”, y así escuchas el disco de la banda citada. Con el tiempo, como solía decir, todos terminan de vuelta a Robert Johnson. ¿Sabes qué quiero decir? Rastreas hasta el origen y siempre terminas ahí.

Supongo que ha oído la noticia reciente de que el rapero Macklemore fue retirado de la gira de Ed Sheeran tras sus declaraciones en el escenario de “Palestina Libre”.
Ocurrió algo similar en Australia.No quiero comentar nada sobre ese caso, pero puedo contarte acerca del nuestro. Hay una candidata de extrema derecha en Australia, Pauline Hanson, que quiere ser como la Donald Trump australiana. Es racista. Una idiota. Una estafadora más, ya sabes. Bien, un día ella utiliza la música de Colin Hay, de la banda Men at Work, la canción “Down Under”, porque el tema suena muy australiano. Y él se quejó y dijo que no la utilizaran. Y solo una semana después, Pauline Hanson utilizó nuestra canción “What's My Scene” mientras subía al escenario en un mitin. Así que escribí algo en Facebook y un millón de trolls se me vinieron encima como murciélagos.

¿De dónde saca esta gente el coraje para apropiarse de la música de alguien e irse así sin más?
No, solo lo hacen para llamar la atención. Ellos lo sabían. Les gusta eso. Es un titular para ellos. Así que pensé: “Bueno, les daré un titular si quieren”. Y les di una patada en las pelotas, por así decirlo. ¿Cómo se dice en español?

Igual, igual. Patada en las pelotas.
En fin, como conozco a los trolls, pensé, me adelantaré a ellos. Y así lo publiqué: “No vuelvan a escuchar nuestra música. A cualquiera que le guste Pauline Hanson que no toque nuestras canciones. No vengan a ver a nuestra banda. No queremos saber nada de ustedes”. Eso fue lo que dije. Y eso les enfureció muchísimo.

Adelantarse al problema, buena opción.
Y dije un refrán australiano: “Ni les mearíamos encima si estuvieran en llamas”. ¿Conoces ese dicho? En fin, se enfadaron, pero esa fue mi frase final. Así que sí, hemos estado en ese tipo de problemas, por así decirlo. Pero tienes que defenderte, sabes, que no usen nuestra música para sus políticas de mierda. Que no traten de envolverse en una bandera y tocar nuestro tema australiano. Es como decirles que no me usen, que no pertenecen a mi mundo.

¿Sigues escribiendo canciones de forma individual o componéis en grupo?
Nunca escribimos como grupo, no. He escrito muchas canciones con Brad [Shepherd, guitarrista], sí, casi siempre porque él empezó la canción y luego yo la terminé. Pero, por lo general, escribo solo y cuando lo necesito. Es raro. No escribo todos los días como hace Neil Young, yo no puedo hacer eso; necesito llevar una vida normal. Y cuando siento que me entra picazón por crear música, empiezo a revisar mis notas: melodías que canto en el teléfono mientras camino por ahí; un riff, o lo que sea. Y luego, cuando quiero escribir una canción o hacer un álbum, encuentro todas esas cosas, las escucho, trabajo en ellas en casa y las convierto en canciones reales. Pero no leo el periódico y digo: “Oh, ahí hay una buena idea para una canción, voy a escribir una canción ahora”. No, no hago eso. Escribo cuando tengo ganas y cuando me aburro de mí mismo. Y hasta ahora todo fue bien. Las canciones han llegado cuando las he necesitado. Siempre me digo que no tengo ninguna canción y, finalmente, propongo reservar tiempo para maquetas, un estudio, contratar un productor o lo que sea y ponerlo todo en marcha otra vez. Y así termino escribiéndolas para estar listo. Necesito una fecha límite.

¿Como el examen final antes de estudiar?
Sí, soy de los que estudian a última hora. En fin, estar en los Hoodoo Gurus nos ha llevado a lugares y situaciones muy extrañas. Hace solo dos semanas estuvimos tocando a bordo de un barco de la Marina en el puerto de Sídney.

¿En serio?
Sí. Voy a ver si puedo encontrar las fotos aquí. Son de hace solo dos semanas. Aparecen en un segundo. Sí, ves, aquí estamos en el barco. Este es Nick, y eso es en la parte trasera del barco.

¿Tocasteis para militares?
Marineros, sí, sí. Así que mira esto. Lo que curioso fue que era un barco español, en realidad. Se lo compraron a España. Es anfibio. En fin, lo que pasó fue que este barco se llama HMAS, así que es australiano, el barco australiano de Su Majestad, HMAS Canberra, como la capital. Y en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, mi padre sirvió en el primer Canberra.

Interesante.
Y ese barco fue hundido en 1942. Obviamente él sobrevivió porque yo estoy aquí, pero mucha gente murió. Fue una derrota terrible. Fue una batalla en la que se perdieron muchos barcos, y fue peor que Pearl Harbor porque, como fue durante la guerra, no querían darle mucha publicidad. En fin, muchos años después, siendo yo músico, en una entrevista mencioné a mi padre porque tengo canciones como “Tojo” que mencionan al general japonés y al piloto kamikaze. Alguien me preguntó al respecto y, sí, mencioné el hecho de que mi padre sirvió en la Segunda Guerra Mundial a bordo del Canberra. Leyeron eso y dijeron: “Oh, usaremos su canción como nuestra canción”.

“A Thousand Miles Away” es el tema.
Sí, es una canción de nuestro sexto álbum Kinky. O el quinto, no sé. Y, bien, empezaron a usarla. Nosotros no lo sabíamos. Entonces, lo que hacía el barco cuando salía del puerto era poner “A Thousand Miles Away” por el sistema de altavoces. Y así toda la familia se despedía. Y cuando regresaban también la ponían. Cada barco se pone sus propias canciones. Con el tiempo, ese barco, el segundo Canberra, fue retirado del servicio porque era viejo, y nos pidieron que tocáramos en el baile e hiciéramos el último viaje del Canberra. Tocamos para la Marina en la base del oeste de Australia. En fin, fue así. Mi padre todavía estaba vivo y subió a bordo conmigo ese día. Fue muy especial para mí, y este de ahora es el tercer Canberra. Tocamos allí hace dos semanas porque todavía usan nuestra canción para la Marina, así que nos pidieron que fuéramos a tocar. Así que esa es una historia bastante loca. Sabes, nosotros estamos en una banda de rock and roll, pero esta gente se va a una zona de guerra, probablemente.

La industria de la música es muy discriminatoria con la edad. Piensan que ya estás muy viejo, que deberías hacerte a un lado y dejar pasar a los nuevos. Nadie quiere tus noticias viejas

Cuéntame algún momento malo que pudisteis superar.
Bueno, cuando nos separamos no fue un mal momento. Decidimos dejarlo porque tuve una especie de crisis de la mediana edad. Estaba a punto de cumplir los 40, sabes, y la industria de la música, como quieras llamarla, es muy discriminatoria con la edad. Piensan que ya estás muy viejo, que deberías hacerte a un lado y dejar pasar a los nuevos. Nadie quiere tus noticias viejas. Así que lo ignoras. Sigues siendo popular, claro, la gente viene a verte, pero nadie quiere reseñar tus álbumes o no te toman en serio.

¿Como si les descartaran?
Sí, eso es. Y al final te preguntas qué pasará cuando realmente perdamos fans y nadie venga a vernos. Sería muy triste. Así que pensamos en dejarlo mientras estábamos en la cima. Y fueron seis años. Y yo me dije que eso era para siempre. Pero, desafortunadamente, seguí escribiendo canciones que estaban destinadas a ser de los Hoodoo Gurus, y no sabía qué hacer con ellas porque las probé con otros músicos y no sonaban bien. Así que finalmente se me ocurrió la idea de reunir a la banda otra vez. Otros malos momentos fueron algunas batallas legales. Ha habido malos momentos, sí, cuando echamos a nuestro primer baterista, James Baker, fue un momento muy feo. La gente estaba muy enojada y me culpaban a mí, pero no conocían las circunstancias. Sin embargo, al mismo tiempo, sabíamos lo que sabíamos e hicimos lo que creíamos que era correcto. No se me ocurre nada más al respecto. Siempre hemos controlado nuestro propio destino porque tocamos y lo pasamos bien. Eso es todo lo que necesitamos.

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