Opinión
Accesorio del vestir

Por primera vez en mucho tiempo, me han gritado “¡PUTA!” por la calle, por llevar una camiseta feminista. Y me ha hecho sonreír, porque significa que por fin han entendido que el feminismo no es un accesorio del vestir.
Madrid varios 8M - 1
Manifestación feminista en Vallecas, Madrid. Dani Gago
Paula Llaves
11 mar 2021 06:00

Cuando Ábalos decía que “la vivienda es un derecho, pero también es un bien de mercado” reconozco que me entró la risa, porque todo, todo, todo, (tu tiempo, tu ropa, tu comida, tu educación, tu salud, tu madre o tu hígado) pueden ser un bien de mercado si antepones el mercado a los Derechos, pero es que, claro, hay que elegir. La ideología también es un bien de mercado. Las ideas se publican y se publicitan, se ofertan en las rebajas, te bombardean con ellas, las adaptan, las edulcoran, sacan el extracto en pequeñas píldoras más digeribles y te lo venden y como todo bien de mercado, como tú, que también eres objeto de mercadería, caducan, la obsolescencia les llega, pasan de moda y son sustituidas por un nuevo producto, más funcional, que dé más rédito y, ya de paso, que otorgue crédito, en la obscena polisemia que lo abarca.

Durante unos años, el feminismo fue un bien de mercado, uno muy rentable, porque le permitía a las élites no solo colocar a sus hijos sino también a sus hijas en puestos de poder

Durante unos años, el feminismo fue un bien de mercado, uno muy rentable, porque le permitía a las élites no solo colocar a sus hijos sino también a sus hijas en puestos de poder. Además, les daba para merchandising y Zara y Bershka vendían camisetas en las que ponía “Grrrl Power” con serigrafía violeta y lentejuelas, equiparando empoderamiento a sentirte deseable mientras se obviaba la parte de que “Grrrl” solo admite perífrasis con “Riot”. El feminismo de Estado era muy útil para que la liberación de las afganas facilitara el control de las infraestructuras y los campos de opio de Oriente Medio y para alimentar la islamofobia y defender las fronteras de quienes huían de las guerras que la industria del armamento, mucho más potente que la industria del feminismo —dónde vamos a parar—, había provocado para sustentarse.

Así nació el feminismo liberal, una estructura de adaptación que, en la práctica, en nada servía a las mujeres de a pie, y precisamente por eso era un producto perfectamente transitable para políticos y empresas que solo tenían que poner caritas compungidas cuando se publicaba sobre algún asesinato; soliviantarse un poco hablando del techo de cristal; poner en un programa su compromiso con la igualdad real, lo que sea que es eso. Y despolitizar lo que era eminentemente político.

El feminismo, tomado en serio, solo puede tener dos vertientes: una profundamente materialista en lo económico, y otra profundamente anarquista en lo social

El feminismo tomado en serio, sin embargo, parece que no trascendía, porque el feminismo, tomado en serio, solo puede tener dos vertientes: una profundamente materialista en lo económico, y otra profundamente anarquista en lo social. Así, si el feminismo para ser de verdad, es decir, inclusivo, lucha por igualar a las personas en dignidad, respetando y protegiendo su diversidad, y poner al capital al servicio de las mismas, y no al contrario, tendríamos que hablar del peso del colonialismo en las relaciones de poder, del binarismo en la estructura sexo-género para entender las opresiones por orientación o identidad, del capacitismo y cómo las mujeres cuidan, pero rara vez son cuidadas, y si lo son, será por otras mujeres. Podríamos hablar también de la violencia de clase y cómo el hombre pobre hace mudanzas a 100 euros el porte y la mujer es secuestrada como interna por un salario de 700 euros al mes para mandar ultramar a la abuela que cuida de los nietos. Porque cuando se separan, ella se queda los niños y él, la furgoneta.

Así, ese feminismo mainstream era útil, hasta que dejó de serlo. Porque, claro, después de tanto contarnos que éramos personas, aunque fuera un mejor ejercicio publicitario, fuimos nosotras y nos lo creímos y el feminismo, el de verdad, tomado en serio, empezó a aflorar  a la superficie del debate. Las manos con artritis, las varices, las hernias discales, las prótesis de rodilla, de cadera, contrastaban demasiado con las pensiones no contributivas, con esa negación de que hubieras trabajado. Y, claro, es que resulta que una cosa es tener trabajo y otra tener empleo, pero en un mundo donde los derechos están ligados a la productividad reconocida, y la productividad al beneplácito de las empresas, y este, al margen de beneficio, el feminismo, el de verdad, el tomado en serio, empezaba a resultar incómodo. Y una mujer, querida, puede ser de todo menos incómoda. 

La maquinaria se puso en marcha, y empezaron los think tanks, (entraron con los tanques, porque esto es una guerra) las grandes empresas (no te pienses que esto ha sido un accidente, una tormenta de verano) que necesitan, claro, que haya quien recoja la fresa a 20 euros diarios, quien limpie el portal, o quien te saque a los niños y te haga la compra y calle si la tocan, y si la echan del piso, y si le rescinden el contrato después de haberla usado o le parten la cara. Y detrás de las empresas, de los grandes capitales, los partidos políticos y sus asalariados en las instituciones, en las universidades, en los clubes de amigos, y la prensa y las redes, y las fake news y el click bait, tan útil y tan rentable porque, para desinformar, un bombardeo de mierda es más útil que cualquier censura. Y el feminismo, el suyo, antes tan fácil, tan limpito, dejó de ser un elegante accesorio del vestir y pasó a estar donde siempre ha estado, en el bando enemigo, en la linea del frente.

Ahora que los fascistas tapan rostros de mujer en las paredes, las feministas de la élite, el feminismo de vestir, las que se horrorizan de la palabra racializada, las que aseguraban que la existencia de las mujeres trans nos borraba, las que justificaban su derecho a tener mucama se escandalizan

Y ahora que los fascistas tapan rostros de mujer en las paredes, que queman flores que recuerdan un incendio, que extienden pancartas en nuestro nombre, negando nuestra lucha, vuelven con toda su rabia, con toda su bilis a gritarnos al oído dónde está la cocina (llevamos un año de pandemia encerradas en la cocina), las feministas de la élite, el feminismo de vestir, las que se horrorizan de la palabra racializada, las que aseguraban que la existencia de las mujeres trans nos borraba, las que justificaban su derecho a tener mucama se escandalizan. ¿Cómo es posible que sean los hombres fascistas los que nos suplantan, los que nos borran? ¿Quién iba a pensar que el enemigo estaba donde siempre?

Por primera vez en mucho tiempo, me han gritado “¡PUTA!” por la calle, por llevar una camiseta feminista. Y me ha hecho sonreír, porque significa que por fin han entendido que el feminismo no es un accesorio del vestir.

Arquivado en: Feminismos Opinión
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Opinión
Opinión ¡A la mierda Europa!
Hay otra Europa que es víctima de la Europa neoliberal y belicista que apuesta por la industria de las armas a costa de los derechos sociales, es una Europa que se muere de vergüenza cada vez que ve imágenes de Gaza o Cisjordania.
Opinión
Antirracismo Autorregistrar las agresiones racistas para seguir combatiendo la violencia policial
VV.AA.
Colectivos antirracistas ponemos a disposición una forma cercana y anónima de señalar el racismo policial mediante una ficha de registro que puede enviarse por correo o entregarse en distintos locales de Bilbao.
Capitalismo
Opinión Araba frente a la nueva fiebre verde: cuando la transición energética amenaza a la tierra común
Más de 80 macroproyectos energéticos y una red de alta tensión planean atravesar Araba, vendiéndonos la transición verde mientras arrasan bosques, pastos y comunidades rurales. Pero este territorio ya conoce otra forma de gestionar la energía.
Investigación
Investigación Varios refuxiados denuncian á ONG Rescate Internacional por explotación laboral e agresión sexual
A Garda Civil investiga o centro de Mondariz-Balneario tras varias denuncias por parte de voluntarios migrantes que aseguran traballar sen contrato a cambio de 50 euros semanais. A ONG xestiona 1.700 prazas do programa estatal de acollida.
Comunidad de Madrid
Luis A. Ruiz Casero “Durante la transición la cárcel de Carabanchel albergó a más presos que en algunos años del franquismo”
De los presos franquistas que construyeron el penal, pasando por los que fueron fusilados, hasta los revolucionarios que pusieron patas arriba el centro penitenciario con iniciativas como la COPEL, Luis A. Ruiz Casero ofrece en 'Carabanchel. La estrella de la muerte del franquismo', un documentado homenaje a las luchas de las personas internas.
Industria armamentística
Genocidio Las relaciones armamentísticas de España e Israel han sido “más lucrativas que nunca” desde octubre de 2023
Un informe del Centre Delàs señala diferencias significativas en las armas que España dice que ha vendido a Israel y las que Israel registra. Las empresas israelíes han firmado 46 contratos con las administraciones por más de mil millones.

Últimas

O Teleclube
O Teleclube 'Os Pecadores' loitan contra montruos reais e mitolóxicos no novo episodio de 'O Teleclube'
O dúo do director Ryan Coogler e o actor Michael B. Jordan estrean unha película sobre a experiencia afroamericana cunha ameaza sobrenatural engadida.
Opinión
Opinión ¡A la mierda Europa!
Hay otra Europa que es víctima de la Europa neoliberal y belicista que apuesta por la industria de las armas a costa de los derechos sociales, es una Europa que se muere de vergüenza cada vez que ve imágenes de Gaza o Cisjordania.
Laboral
Laboral Al borde de la huelga en la educación pública vasca
Los cuatro sindicatos convocantes denuncian que el Departamento de Educación vasco no se han sentado a dialogar hasta este viernes pocos días antes de los paros
Laboral
Laboral Los sindicatos convocan huelga en Mediapro durante las últimas jornadas de la liga de fútbol
El final de la liga de fútbol podría no verse en televisión si la empresa HBS, nueva adjudicataria de la producción de La Liga, no garantiza la subrogación del personal. Los sindicatos han convocado huelga del 13 al 27 de mayo en el grupo Mediapro.
Palestina
Ocupación Isarelí Primera movilización unitaria contra el genocidio en Palestina y por el fin del comercio de armas con Israel
Este sábado 10 de mayo se espera en Madrid una asistencia multitudinaria de personas venidas desde cientos de municipios de todo el Estado español para concentrar la protesta de los ataques indiscriminados del Israel contra la población palestina.
Tribuna
Tribuna Para acabar de una vez con las nucleares: sobre el último intento de prolongar la vida de las centrales
Los voceros de la nuclear han encontrado la oportunidad ideal para difundir sus bulos con el apagón del 28 de abril. Quieren generar polémica para mantener operativa una infraestructura innecesaria, peligrosa y que genera residuos incontrolables.
Análisis
Análisis ¿Existe una identidad europea?
El 9 de mayo se celebra el “día de Europa”, que conmemora la paz y la unidad en el continente y que coincide con la declaración presentada en 1950 por Robert Schuman que sentó las bases de la cooperación europea. Pero, ¿qué es Europa realmente?
Estados Unidos
Libertad de expresión Canadá recomienda al profesorado LGTBQ+ o crítico con Trump no viajar a Estados Unidos
Una circular de la Asociación Canadiense de Profesores Universitarios (CAUT) recomienda “encarecidamente” que el personal académico viaje a los EEUU “solo si es esencial y necesario”.
El Salto Radio
El Salto Radio Malismo
Hacerse el “malote” aporta beneficios: entrevista con Mauro Entrialgo, autor de Malismo, un ensayo sobre los mecanismos de ostentación del mal

Recomendadas

Laboral
Laboral Coidar sen dereitos: a loita das traballadoras nas residencias privadas de Galiza
Sen tempo nin medios para ofrecer uns coidados axeitados, alertan dunha situación insostible nos centros e denuncian a privatización dun servizo a costa do benestar das persoas maiores e dependentes.
Pensamiento
Lola Olufemi “No me atraen las utopías lejanas, estoy más interesada en el ahora”
La escritora e investigadora británica Lola Olufemi trabaja desde la certeza de que el presente no es una jaula, desde la confianza en que viviremos cosas diferentes aunque no se sepa exactamente de qué tipo van a ser.
Catalunya
Acción directa Las Sublevaciones de la Tierra francesas llegan a Catalunya: “Necesitamos una forma nueva de luchar”
Una acampada de tres días y una acción simbólica han sido el pistoletazo de salida de Revoltes de la Terra. La organización ha sido capaz de unir a ecologistas de campo, de ciudad y campesinado en una dinámica de lucha “nueva”.