Opinión
La dimensión internacional del caso Zapatero

Otra pieza del puzzle del caso Zapatero, de la que poco se habla, tiene una dimensión internacional, hablamos específicamente de Estado Unidos.
Zapatero perfil
Zapatero en el Congreso al final de su mandato. Foto: La Moncloa.

Catedrática de filosofía.

1 jun 2026 06:06

El caso Zapatero va más allá del ámbito nacional y tiene una dimensión internacional innegable. No tengo pruebas, pero sí indicios, de que el Presidente Trump y la Administración norteamericana nos está tratando con el mismo rasero que ha aplicado a su patio trasero, léase diferentes países latinomericanos. ¿Qué diferencia este caso del Hondurasgate o de las injerencias en Ecuador? Se trata de un intento de descabalgar a Pedro Sánchez, apoyado con grandes fanfarrias por la derecha patria.

Vaya por delante mi poco aprecio a la política del PSOE y mi convicción de que son capaces de eso y mucho más. Pero en ese caso se vislumbra una mano amiga, el amigo americano.

Según la información aportada, todo empieza con una investigación de la agencia HSI, (Investigaciones de Seguridad Nacional), que es la agencia de investigación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos. Depende del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la policía predilecta de Trump. A partir de esa investigación/denuncia, se ponen en marcha la fiscalía francesa y la suiza. Todo ello después de la intervención en Venezuela y el secuestro de Maduro en enero de este año, con lo que PDVSA, la compañía venezolana de petróleo, queda bajo control americano.

La venta de petróleo venezolano estaba sometida a embargo desde 2019 (hasta 2026), por lo que el periódico de la derecha venezolana El Nacional (editado en el extranjero) sospecha que Delcy Rodríguez, la actual Presidenta, que era quien en aquel entonces controlaba los cargamentos de petróleo para la exportación, podría haber promovido una red internacional en la que participaba la empresa Inteligencia Prospectiva SL, administrada por los hermanos Domingo y Guillermo Amaro Chacón. Esos Señores figuran entre los pagadores a Zapatero.

A su vez el 25 de mayo la Fiscalía Federal de Miami abrió una nueva línea de incriminación contra Nicolás Maduro al que se le acusa ahora también de blanqueo de capitales, ante el temor de que la acusación primera, por narcotráfico, no diera el resultado apetecido y no terminara en su condena.

Todo el embrollo venezolano está bajo la lupa. ¿Ha vendido PDVSA petróleo a los chinos bajo el embargo?, ¿ha intervenido Zapatero en esos negocios?, ¿ha hecho algún favor a alguien, tal vez a Maduro o su entorno? Muy posible. Pues ya tenemos un hilo del que tirar para ver qué hay por ahí para poderlo despellejar. Porque, - ¡qué casualidad! – Zapatero, además de sus contactos en Venezuela, ha sido intermediario con Puigdemont, es el valedor de Pedro Sánchez y éste a su vez, una molestia mayor para americanos e israelíes al alimón. Aparte de ser un estorbo todavía mayor para la derecha patria que, siguiendo a Corina Machado, no tiene empacho en apoyar la operación.

Así pues, una parte muy importante del nudo del asunto está en la relación con Venezuela y la que Zapatero pudiera tener con el régimen venezolano. Caído Maduro, se trata de rastrear la misma imputación de blanqueo de capitales, en los negocios con Venezuela. Centrarlo en el rescate a la compañía Plus Ultra tampoco es baladí ya que ésta, según la derecha, era el vehículo del blanqueo de dinero del Estado venezolano. No olvidemos que en enero de 2020, Delcy Rodríguez fue visitada en Barajas por Ábalos, Koldo y, ¡oh sorpresa!, Víctor de Aldama. Los dos primeros están en la cárcel y el tercero colabora activamente con quien se lo pida, acudiendo incluso a la última manifestación en Madrid contra el Gobierno y diciendo, con toda su cara, que “la gente está cansada”. Cansada de defraudadores como él, de eso sí que estamos cansadas.

Así pues, ¡bingo!: varios peones caen a la vez y jaque al rey.

¿Por qué los negocios vidriosos con Venezuela merecen la cárcel y no suscitan problemas los que se hacen con Arabia Saudí o con el genocida Estado de Israel?

¿Alguien se puede creer que estando como está el negocio de los lobbies, sea Zapatero el único imputado por algo que todos los políticos y expolíticos, altos empresarios y banqueros hacen todos los días?, ¿merece alguna credibilidad una persona como Aldama, defraudador confeso en la trama de hidrocarburos y que se está librando de la cárcel gracias a su cambio de bando?, ¿el problema está en haberse situado del lado de Maduro y no haber colaborado en la campaña contra Venezuela desde hace lustros?, ¿por qué los negocios vidriosos con Venezuela merecen la cárcel y no suscitan problemas los que se hacen con Arabia Saudí o con el genocida Estado de Israel?

Siento decirlo, pero los indicios sobre Zapatero no dan para tanto, al menos de momento. Se trata, por añadidura, de atacar la dimensión internacional de Pedro Sánchez que, aunque nos cueste decirlo, no ha ido mucho más allá de las palabras y los gestos. Lo preocupante de la historia es que tan poco le vaya a costar tanto. Pues de momento no está teniendo apoyo por parte de sus pares en la Unión europea ni de otros mandatarios. Por más que la Prensa internacional se haya hecho cargo del asunto…, será que no lo ven como una intromisión en la política interna de un país soberano.

Querría equivocarme pero me suena a algo ya visto. En 1998 Ansón declaró en El País que para echar a Felipe González “se había rozado la estabilidad del Estado”: los casos de corrupción, como Filesa, y el de los GAL. Que es verdad que había una trama en el Ministerio del Interior para la guerra sucia, los Tribunales lo acreditaron. Pero toda la campaña periodística en torno a ello fue la puntilla que acabó con el PSOE. Aznar ganó las elecciones en 1996, que, por cierto, se adelantaron un año sobre lo previsto. Según Ansón fue necesario para librarse de Felipe González: la situación económica estaba mejorando y si no le sacaban en aquel momento, luego sería demasiado tarde.

¿Estamos ante una reedición de aquel episodio?

Me temo que sí, esta vez con toda la apoyatura del andamiaje internacional.

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Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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