Opinión
Nadie me avisó cuando mi medicación crónica desapareció de un día para otro

El sistema de salud no me notificó la baja de Climodien, unos comprimidos utilizados en terapias hormonales para personas menopáusicas, intersex y trans. Los cortes en el suministro de estos medicamentos generan desconfianza y fomentan la automedicación.
Climodien

El pasado 8 de julio dejaron de dispensarme la medicación crónica que llevo tomando cuatro años y no me di cuenta. Como tantas otras personas trans en terapia hormonal feminizante, tomo estrógenos para conseguir cambios físicos que ayuden a alinear mi apariencia externa con mi identidad de género. Concretamente, el estrógeno que trago cada día viene en un comprimido comercializado como Climodien, que desde el pasado 1 de julio se ha dejado de distribuir en todo el mundo a decisión de Bayer, el laboratorio fabricante, y sin aviso alguno, como hemos contado en exclusiva en Pikara Magazine. Esta decisión ha afectado a las poblaciones objetivo de las pastillas rosas: personas menopáusicas, intersex y trans.

Ese miércoles 8 de julio acudí a mi farmacia de confianza a por Climodien. Según mi aplicación del servicio de salud, ya podía retirar una caja, pero la farmacéutica consultó su ordenador y me informó de que aún no me tocaba. Pensé que me habría equivocado y tomé nota mental de volver más tarde.

La farmacéutica me mostró la pantalla de su ordenador para que pudiera ver una relación de medicamentos en la que aparecía Climodien y una etiqueta de “anulado”

El tema quedó olvidado hasta que una compañera con las mismas pastillas, días después, me contó que le había costado encontrar una farmacia donde le vendieran Climodien. En una de ellas le habían dicho que el fármaco había sido revocado y ese fue el revulsivo que me hizo salir de casa, buscar la farmacia de guardia y confirmar que no iba a conseguir los estrógenos comercializados bajo la marca de Bayer: la farmacéutica me mostró la pantalla de su ordenador para que pudiera ver una relación de medicamentos en la que aparecía Climodien y una etiqueta de “anulado”. Aún me quedaban pastillas para cinco días. Conseguí una cita con mi médica de cabecera en dos días y me cambió la receta. ¿Fin del problema?

­El Ministerio de Sanidad explicaba que Climodien se dio de baja general a petición de la empresa, Bayer, que ha cesado su venta en todo el mundo. Es normal que un laboratorio pida dejar de comercializar un fármaco. De los medicamentos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) en 1995, un 19,8% se ha retirado desde entonces. Bayer no ha respondido a las preguntas sobre el motivo de la interrupción definitiva de suministro, pero la EMA cuenta a Maldita que las justificaciones más comunes son la baja demanda o la poca rentabilidad.

No es probable que haya sido lo primero: Climodien tenía una cuota de mercado del 14 %, dice Sanidad, menor que otras alternativas pero no desdeñable. Los estrógenos son muy baratos de producir, lo que implica menor coste para la empresa, pero también menor margen de beneficio, así que es posible que el motivo detrás de la anulación haya sido económico.

Una medicación crónica no debería desaparecer sin preaviso

La cartera que dirige Mónica García explicó que la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) había analizado la situación para garantizar que la retirada del producto no generara laguna terapéutica, es decir, que ninguna persona que lo necesitase se quedase sin un tratamiento alternativo. “Las personas que estaban tomando Climodien deben acudir a su médico para que les prescriba la alternativa que mejor se ajuste a su caso”, recomienda Sanidad.

El revuelo que ha causado la anulación de Climodien entre personas trans no es por el cese en sí. Los problemas de suministro de medicamentos para terapias hormonales sustitutivas son comunes: han tenido que interrumpir su tratamiento casi una de cada cinco personas transfemeninas, une de cada seis no binaries y el 8,5 % de las personas transmasculinas, según el informe Transaludes, de 2024, del Instituto de Salud Carlos III.

Sustituir una pastilla por otra, dado que ninguna medicina es exactamente igual a otra, no es plato de buen gusto para nadie; pero peor es quedarse sin hormonas de un día para otro. Eso es lo que le ha ocurrido a Felicia Gil. Esta chica trans de Madrid se enteró de la falta de existencias de Climodien estando ya en la farmacia porque se le había terminado la última caja. Tuvo la mala suerte de que no llegó a tiempo a cambiar de receta antes de que le pillara el fin de semana, así que ha estado varios días sin estrógenos.

La baja de los comprimidos que toman personas menopáusicas, trans e intersex ha generado caos e indignación porque ha pillado de sorpresa a personas usuarias, farmacéuticas y médicas de familia

A saber si hay muchas Felicias ahí fuera. Con suerte, las personas con receta de Climodien se habrán enterado antes de quedarse sin pastillas y habrán conseguido modificar su receta. Pero los buenos deseos no deberían ser rectores de las actuaciones públicas. La baja de los comprimidos ha generado caos e indignación porque ha pillado de sorpresa a personas usuarias, farmacéuticas y médicas de familia. No ha habido aviso por parte de la AEMPS, departamentos de sanidad o servicios públicos de salud. Climodien lo tomaban personas menopáusicas, trans e intersex. A falta del medicamento, los cuerpos de las usuarias se encontrarán de la noche a la mañana sin hormonas sexuales, clave para el funcionamiento adecuado del organismo. No puede quedar en manos del boca a boca, como fue mi caso, la notificación de baja de una medicación crónica.

Una de cada diez personas transfemeninas se autohormonan

La receta que me ofreció mi médica de cabecera no solucionó el problema. Cuando llegué a la farmacia supe que el prescrito era un medicamento no financiado que me costaría la friolera de 50 euros al mes. Además, la facultativa me había recetado una caja cada tres meses, en vez de la caja por mes que necesitaría para mantener las dosis actuales. Conseguí una nueva cita a los pocos días, informé a mi médica de que el fármaco no estaba financiado y le pedí una alternativa. Ante su silencio, le dije haber leído en Internet que Climodien tenía tres alternativas en pastillas: Progyluton, Climen y Perifem (este último no se comercializa desde hace años, pero lo desconocía). Me pidió que le deletreara el primero, consultó su ordenador durante unos segundos y así es como he acabado con una receta de Progyluton.

Son muchas las personas trans que desconfían del sistema de salud. Algunas se automedican por este motivo

Algunas personas trans se automedican: el 9,9 % de las personas transfemeninas, 7 % de no binarias y 1,3 % de transmasculinas lo hacen, de nuevo según el estudio Transaludes. El informe señala que la desconfianza en las consultas médicas no es la razón principal para autohormonarse entre quienes recurren a esta práctica, pero es una justificación común y motiva a una de cada cuatro personas transfemeninas y une de cada tres no binaries. El derecho a la autoadministración de hormonas es uno reclamado por el colectivo trans como forma de autonomía corporal y alejamiento de la mirada biomédica, pero no debería ser la desidia médica la que empuje a nadie a pincharse sin comunidad que acompañe o especialistas que cuiden.

La baja de un medicamento puede generar el desabastecimiento de otro

Existe el riesgo de que la anulación del Climodien y el desabastecimiento de Lenzetto, otro medicamento utilizado en terapias hormonales con estrógenos, genere un dominó de falta de suministro. “Si de repente 4.000 personas pasan de Lenzetto a Progyluton, este va a sufrir porque la industria farmacéutica produce en función de la demanda, y al cabo de dos meses podría desabastecerse, y así sigue, es una especie de cadena”, ilustra Rosa Almirall, ginecóloga y pionera en la atención a la salud de personas trans.

Plataforma Trans ha reclamado la creación de un protocolo estatal para garantizar la continuidad de los tratamientos hormonales

Ante los ceses de suministro, la federación de asociaciones Plataforma Trans ha reclamado la creación de un protocolo estatal para garantizar la continuidad de los tratamientos hormonales o una Mesa Permanente de Seguimiento en la que participen tanto las administraciones públicas como las organizaciones trans.

Puede que quepan otras soluciones. Almirall recuerda cuando la AEMPS autorizó la retirada del mercado de Meriestra, unos comprimidos financiados de estradiol, en torno a 2016. La agencia española no tuvo en cuenta que, además de las mujeres cis sin útero incluidas en el prospecto, hacían uso de las pastillas mujeres trans e intersex. Las asociaciones contactaron con el regulador y consiguieron que el fabricante, Novartis, prometiera hacer un esfuerzo para vender la patente a otro laboratorio. En 2017 se volvió a comercializar, aunque sin financiación. De nuevo, las organizaciones encontraron una salida: “Trabajamos con el Departament de Salut [de la Generalitat de Catalunya] para que financiaran la fórmula magistral”, recuerda la ginecóloga.

LGTBIAQ+
El desabastecimiento de hormonas lastra la salud de las personas trans
Las hormonas utilizadas en los tratamientos de reemplazo hormonal son fundamentales para la salud de quienes tienen que recurrir a ellas. La escasez de algunas marcas es un problema conocido por la Administración, pero no le da respuesta.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...