Opinión
El Ayuntamiento de Alfafar deja sin jugar a los niños y niñas de Parque Alcosa
La plaza del Poeta Miguel Hernández podría haberse llenado de niños y niñas saltando sobre una escultura hinchable. Una obra de arte pensada para ellos y ellas, creada específicamente para los habitantes de Alfafar. Las familias podrían haberse acercado a jugar, a descubrir la instalación, a escuchar el concierto de la banda infantil de Sedajazz y a compartir una merienda. Una tarde fantástica, con actividades abiertas y gratuitas para recuperar el juego, el encuentro y el espacio público después de la dana.
Podría haber sido así. Y, en realidad, lo fue. Solo que, por decisión del Ayuntamiento de Alfafar, tuvo que ocurrir fuera del espacio público de Alfafar, un espacio que pertenece a todos y todas las habitantes del barrio.
Finalmente, la actividad se celebró en el Espai Algrà, un proyecto cultural comunitario y autogestionado en la Horta Sud. Unas 60 personas, grandes y pequeñas, abarrotaron un autobús habilitado para el desplazamiento a la nueva localización. Los niños y niñas pudieron disfrutar de la instalación, jugar y acercarse a una propuesta artística que habían codiseñado con la artista Reyes Pe. La música, la merienda y los encuentros hicieron el resto. Fue una tarde llena de alegría, pero la plaza del Poeta Miguel Hernández permaneció vacía.
El Ayuntamiento de Alfafar, tras alargar el proceso hasta que resultó imposible llevarlo a cabo, rechazó una vez más la celebración de una actividad cultural en el espacio público. La pieza, por su puesto, cuenta con todos los seguros, certificados y permisos que garantizan su seguridad y desde la organización seguimos todos los procedimientos administrativos necesarios para obtener el permiso. Sin embargo, como en ocasiones anteriores –ya en junio de este mismo año se nos denegó un permiso para otra actividad cultural– desde la organización tuvimos que buscar un lugar alternativo para poder llevarla a cabo.
Propuestas culturales y comunitarias organizadas en colaboración con el movimiento vecinal, propuestas que podrían desarrollarse en las calles tienen que buscar espacios alternativos para poder existir
No somos la única organización a la que le sucede. Los argumentos y las condiciones planteadas desde el Ayuntamiento han ido cambiando de una ocasión a otra, pero el resultado termina siendo parecido: propuestas culturales y comunitarias organizadas en colaboración con el movimiento vecinal, propuestas que podrían desarrollarse en las calles tienen que buscar espacios alternativos para poder existir. Así, lugares como el Espai Algrà el pasado sábado, acaban cumpliendo una función que debería corresponder también al espacio público.
La obra de Reyes Pe, titulada Un parque para Parke, había sido diseñada específicamente para Parque Alcosa a partir de un proceso participativo con el barrio desde hace más de un año. Su intención era acercar el arte al vecindario y recuperar, precisamente, la posibilidad de jugar y encontrarse en el espacio público después de la dana.
Parke Alcosa tiene ya una larga trayectoría de trabajo con las infancias y jóvenes del barrio, a través de la Koordinadora de Kolectivos de Parke que movilizan, cuidan y promueven diferentes acciones comunitarias y durante el tiempo posterior a la dana ha sido un referente de autoorganización
La propia obra pretendía ser un homenaje a las estructuras que sostienen este barrio: a sus vecinos y vecinas, a las personas que se organizan, que cuidan y que imaginan nuevas maneras de utilizar los espacios comunes. También a la Koordinadora de Kolectivos del Parke, parte fundamental de esa historia.
El barrio de Orba, conocido como Parke Alcosa tiene ya una larga trayectoría de trabajo con las infancias y jóvenes del barrio, a través de la Koordinadora de Kolectivos de Parke que movilizan, cuidan y promueven diferentes acciones comunitarias y durante el tiempo posterior a la dana ha sido un referente de autoorganización ciudadana.
Quizá por eso resulta especialmente contradictorio que una propuesta nacida del barrio y pensada para el barrio encuentre tantas dificultades para celebrarse en una plaza pública.
Las plazas no son únicamente lugares por los que pasamos. También son lugares en los que podemos encontrarnos, jugar, celebrar, crear y construir comunidad. Son parte de la vida de un barrio. Y especialmente en Parque Alcosa, donde la organización vecinal y comunitaria ha sido históricamente una de las formas de sostener la vida colectiva.
Después de la dana, hablar de recuperar un barrio debería significar algo más que reconstruir sus infraestructuras. También debería significar devolverle sus espacios de encuentro, permitir que vuelvan a llenarse de vida y facilitar que sus vecinos y vecinas puedan utilizarlos para aquello que consideren importante.
El espacio público no pertenece al Ayuntamiento. Lo administra. Y Parque Alcosa tiene derecho a llenarlo de juego, cultura y vida comunitaria. El sábado, el barrio volvió a demostrar que sabe hacerlo. Ahora le toca al Ayuntamiento dejar de poner obstáculos y devolverle al barrio la posibilidad de usar sus plazas. La obra ‘Un parque para Parke’ quedará a disposición de la ciudadanía para volver a activarse en otros lugares de Valencia afectados por la dana. Cualquier colectivo ciudadano o ayuntamiento puede ponerse en contacto con Massa Salvatge o Concomitentes para ello.
València
La artista Reyes Pe inaugura “Un parque para Parke”, una obra jugable para cicatrizar la dana
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