Opinión
Habrá chavismo para rato
Hay una escena en Independence Day en la que las naves extraterrestres ya han llegado a la Tierra y flotan inmóviles sobre las ciudades. En uno de los tejados, un grupo de personas ataviadas con túnicas blancas y portando símbolos de paz, canta, medita, en una ambiente espiritual, para dar la bienvenida a los nuevos visitantes. De la nave se abre una compuerta, se muestra un brillo cegador, los místicos lo admiran emocionados y un rayo destructor volatiliza en un instante a los devotos de la esperanza extraterrestre.
Sospecho que algo parecido le está ocurriendo a la oposición venezolana, que saludó con alborozados cantos al invasor solo para darse cuenta de que este tenía otros planes que no los incluían.
El trumpismo lleva la franqueza a extremos donde jamás habían estado los usos diplomáticos. Ni siquiera algunos de sus predecesores autoritarios, como Hitler o Stalin, se expresaban con tanta libertad
Durante una hora entera, Trump y sus adláteres mostraron al mundo su altanería de un modo tan sinceramente obsceno que resultaba hasta difícil de creer. En los años de la Ilustración se debatió sobre el candor, esto es, la franqueza intelectual, la claridad, el decir lo que se piensa. A pesar de que algunos lo veían como una virtud, otros filósofos argumentaban que una sinceridad absoluta podía corromper el tejido social. Bien, pues no se podrá decir que Trump no habla con claridad meridiana ni que tiene gran preocupación por mantener las convenciones sociales. De hecho, el trumpismo lleva la franqueza a extremos donde jamás habían estado los usos diplomáticos. Ni siquiera algunos de sus predecesores autoritarios, como Hitler o Stalin, se expresaban con tanta libertad. Incluso ellos tenían algo de contención. Trump no. Dijo lo que quería decir sin engaños: le interesaba el dinero y el petróleo. Y ya.
Mientras los opositores al chavismo lloraban emocionados de alegría, ¿Trump pronunció alguna vez la palabra “elecciones”? ¿Siquiera habló algo de “democracia”? No. Y no es extraño, pues no es un tema que le interese. ¿Desde cuándo la “democracia” es una prioridad para él? De hecho, lo que dejó claro desde el principio es que los opositores carecían de preparación y que el statu quo en Venezuela iba a seguir tal cual estaba. Esto pone a las claras que los herederos de Maduro o estaban en connivencia antes, o lo estuvieron después, y que el golpe de Estado tiene también algo de autogolpe.
Nadie despliega diez mil soldados, portaaviones y destructores para darse un paseo o como una baladronada. ¿Qué cabía esperar? ¿Que bombardease unas lanchitas más y luego los barcos se volviesen a casa tranquilamente? En el régimen chavista, los más listos tenían que saber ya cuál era el final inevitable y, sin duda, alguien estaba tendiendo puentes o estableciendo diálogos, desde hacía muchos meses.
Lo ocurrido en Venezuela pone a las claras que los herederos de Maduro o estaban en connivencia antes, o lo estuvieron después, y que el golpe de Estado tiene también algo de autogolpe
¿Y es que acaso EEUU tenía una opción más inteligente? Una cosa es raptar a una persona y otra bien distinta es desmantelar y sustituir un Estado que lleva 26 años construyéndose, con sus jueces, sus policías, sus militares, sus funcionarios... Un Estado, además, que aunque diese síntomas de descomposición todavía genera adhesión en una parte muy importante de la población. ¿Qué tendría que haber hecho EEUU a juicio de los ingenuos? ¿Descabezarlo? ¿Y cómo? ¿Con una ocupación permanente como en Iraq? ¿En un país de más de 30 millones de habitantes?
Pero, sobre todo, ¿por qué iba a tener interés Trump en que haya un nuevo gobierno y nuevas elecciones? De hecho, tengo la impresión de que no se van a ver procesos electorales en un breve plazo. Las elecciones las carga el diablo. ¿Y si un candidato chavista renovado, limpio, presentable gana? ¿Qué incentivos iba a tener para firmar la venta de los derechos sobre el petróleo? ¿No podría convertirse eso en una larga y tediosa negociación? ¿Y con qué excusa podrían volver intervenir los estadounidenses cuando perdiesen la paciencia? ¿Fabricar a otro narcoterrorista? Pero es que incluso aunque un hipotético proceso electoral encumbrase a los actuales opositores, ¿por qué iban a conseguir de ellos mejores condiciones que de los restos actuales del chavismo, sobre los que pesa una permanente espada de Damocles? Espada de Damocles, por cierto, que a partir de ahora se cierne también sobre el resto de países gobernados por fuerzas de izquierda en el continente los que sospecho que hoy serán más receptivos que ayer a las demandas estadounidenses.
Para Trump lo más rápido, exento de burocracias y controles públicos es que la actual presidenta, sometida a un insoportable chantaje permanente, se adecue con presteza y diligencia a sus exigencias
Sin duda para la posición de Trump, donde lo fundamental, incluso lo único relevante, son las concesiones petrolíferas, lo más rápido, exento de burocracias y controles públicos es que la actual presidenta, sometida a un insoportable chantaje permanente, se adecue con presteza y diligencia a sus exigencias. Por supuesto, podrán hacer algún teatrillo verbal, protestar con la boca pequeña y, evidentemente, se le exigirá algún gesto de buena voluntad democrática: liberar a los presos políticos, ceder un poco en la represión. Pero hasta ahí. ¿Elecciones? ¿Y quién iba a querer elecciones? Sin duda habrá motivos legales para retrasarlas hasta que el chavismo pueda presentar un proyecto ganador ante una oposición hoy ridiculizada. Un proyecto de algún modo liberado del madurismo y sus injusticias, con un rostro amable que no esté contaminado por la represión. Incluso, ¿por qué no? Con alguien que pueda hacer una cierta crítica al pasado. ¿No lo hizo Nikita Jrushchov en aquel discurso “secreto” de 1956 denunciando el culto a Stalin? Criticar para seguir. Y, si esto ocurre así, ¿alguien duda de que EEUU dará por buenos los resultados electorales que favorezcan a su gobierno títere?
Hay que entender algo fundamental: Trump tiene prisa. Le quedan tres años para pasar a la historia y cada día y cada mes son una cuenta atrás. Incluso los demócratas podrían ganar alguna de las cámaras en las elecciones de noviembre y complicarlo todo. Así que la rapidez es esencial. Y lo más rápido es que el poder no cambie, y que unos chavistas obedientes firmen lo que tengan que firmar. No hay tiempo para transiciones democráticas ni otras paparruchadas. De hecho, el chavismo podrá vender los acuerdos petroleros como una más que necesaria modernización de las refinerías con inversiones extranjeras acompañada del deseado fin del embargo. Maná para todos.
Así las cosas, no sorprende la posición tan tibia de la UE. En primer lugar, claro está, por cobardía. Pero también por cierta sensatez de perro viejo: para qué meterse en un berenjenal por un asunto turbio que probablemente tenga visos de autogolpe, y que, probablemente, deje las cosas como estaban. El único al que le conviene subir un poco el tono, y sin pasarse, es a Pedro Sánchez, ¿por convicciones? Quizá. Pero sobre todo porque piensa que la confrontación con Trump le beneficia. Y la busca y la desea.
Juzgábamos a Trump como un payaso, un estúpido integral. Pero a mí me empieza a parecer inteligente. Deshonesto, inmoral, endiosado, sin duda un ignorante, pero inteligente a su desalmado modo
Me temo que en la izquierda nos quedaremos otra vez en un lugar incómodo. Las manifestaciones contrarias a la invasión de Venezuela concitan a un puñado de españoles mientras que los venezolanos afincados aquí parecen mayoritariamente extasiados con el fin de Maduro. Esto hace que hablar en defensa del “pueblo venezolano” resulta problemático. Desde luego, es obvio, toda la intervención es indefendible y de una inmoralidad absoluta y ese día todos sentimos una mezcla de estupefacción y aborrecimiento. Hasta de asco. Pero el asunto sigue siendo feo. Y más aún si al final termina apareciendo que lo del narco era algo más que una patraña y que Maduro sí tenía alguna vinculación con los cárteles. O si termina sabiéndose de la muy verosímil connivencia de los actuales mandatarios chavistas con el rapto de su Presidente. ¿En qué situación nos deja eso?
Hay otra cosa que hemos aprendido. Juzgábamos a Trump como un payaso, un estúpido integral. Pero a mí me empieza a parecer inteligente. Deshonesto, inmoral, endiosado, sin duda un ignorante, pero inteligente a su desalmado modo. Una inteligencia táctica y cortoplacista que se expresa con total carencia de límites apoyada por una posición de abuso de poder incontestable. Otra cosa distinta es si tiene visión de futuro, o siquiera si a un tipo de 79 años acostumbrado a la satisfacción instantánea de sus apetitos le puede interesar el futuro. Si realmente el petróleo es tan trascendente en el mundo que viene o no se trata más que de una vulgar rapiña. Otra cosa es si todo esto es un síntoma de dominación o, como yo pienso, los explosivos estertores de la imparable decadencia de una potencia mundial en declive.
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