Análisis
La comunidad internacional y su complicidad en la invasión de Rojava

Desde el ascenso al poder, en diciembre de 2023, de la milicia yihadista Hayat Tahrir al Sham, la inseguridad de las minorías en Siria ha crecido exponencialmente. Tras la última ofensiva, el riesgo para el pueblo kurdo del nordeste es altísimo.
Rojava y el futuro de la nueva Siria - 2
Sam Gómez Campamento al-Hol vista general.

La actual invasión por parte del ejército del Gobierno Provisional sirio a los territorios gestionados por la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (AADNES) han supuesto la culminación de un plan internacional en el que las potencias hegemónicas, una vez más, utilizan las organizaciones yihadistas para implementar regímenes autoritarios en Oriente Medio favorables a sus políticas.

Desde el ascenso al poder, en diciembre de 2023, de la milicia yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS, Entidad para la Liberación del Levante), la inseguridad de las minorías en Siria ha crecido exponencialmente. Las masacres de alauitas el pasado mes de marzo —más de 1.500 muertos según Reuters—, y los posteriores ataques contra la comunidad drusa en el sur del país, eran el claro precedente de la actual violencia sectaria contra la población kurda. La ideología salafista de HTS, que durante años gobernó la región de Idlib con mentalidad yihadista, hacía temer lo peor para las comunidades que no comulgan con ella.

La promesa de un marco constitucional transitorio que aportaría a los sirios la esperanza de una democracia real, quedó en agua de borrajas

Los antecedentes del líder de HTS, Abu Mohammed Al-Golani, no han supuesto impedimento alguno para que Occidente en su conjunto, con EEUU como principal valedor, le hayan dado todo su apoyo como nuevo presidente de Siria, a pesar de su paso por Al Qaeda en 2003, su posterior ascenso a comandante del Estado Islámico de Irak (ISI) y su papel fundador del Frente al-Nusra en Siria. Ha sido suficiente un cambio de nombre —Ahmed al-Sharaa en lugar del desacreditado Al-Golani— y unas cuantas corbatas, junto con una promesa de democracia y estabilidad futuras, para que su nombre haya sido borrado de las listas de terroristas más buscados.

Una vez en el poder, Al-Golani puso en marcha un nuevo Parlamento cuyos miembros eligió personalmente (un tercio), y el resto por personalidades nombradas por él mismo. Los escaños correspondientes al noreste del país —controlado por la AADNES creada por los kurdos— y la región de Suwaida, de mayoría drusa, quedaron vacantes “por la inestabilidad en esas regiones”. La promesa de un marco constitucional transitorio que aportaría a los sirios la esperanza de una democracia real, quedó en agua de borrajas: la consagración de la ley islámica como base de la jurisprudencia y presidencialismo sin límites para Al-Golani, puesto que, además del ejecutivo, los nombramientos clave de los poderes legislativo y judicial quedan a su elección. Buena parte del texto constitucional son meras declaraciones que no tienen desarrollo posterior en mecanismos concretos. La insistencia en el carácter árabe de la república y en el centralismo del Estado contradicen la realidad de la diversa sociedad siria y fomentan la desigualdad y la violencia sectaria.

En unos chats privados que han salido a la luz entre el presidente Macron y el presidente Trump, el primero mencionaba la alineación de ambos mandatarios respecto “a la solución para Siria”

Europa ha demostrado en las últimas semanas que no quiere quedarse atrás en la carrera por los contratos para la reconstrucción de Siria. El pasado día 9 de enero en Damasco, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, prometían a Al-Golani 620 millones de Euros a tal fin. Ese mismo día, los barrios kurdos de Alepo eran asediados por el ejército sirio con apoyo de milicias yihadistas pertrechadas por Turquía, crímenes de guerra incluidos. En la reunión con los dirigentes de la Unión Europea no se mencionó requisito alguno de respeto a los derechos humanos, ni a los acontecimientos en Alepo, ni a las masacres de alauitas y drusos; únicamente una charla bienintencionada “sobre cooperación humanitaria y la cuestión de los refugiados sirios en Europa”.

Los gobiernos de Alemania y Francia no se quedan atrás en apoyos al nuevo régimen sirio. Alemania abre Embajada de Siria en Berlín, que el propio Al-Golani tenía previsto inaugurar este lunes a invitación del canciller Merz. La crisis aguda que vive hoy Siria ha impedido el acto, que se preveía complicado por la importante oposición del internacionalismo alemán. Por parte francesa, en unos chats privados que han salido a la luz entre el presidente Macron y el presidente Trump, el primero mencionaba la alineación de ambos mandatarios respecto “a la solución para Siria”. Por tanto, todo parece indicar que los graves acontecimientos que se viven hoy en Siria estaban planificados de antemano, y los Estados e instituciones occidentales estaban informados y de acuerdo con la estrategia de acoso y derribo de la Administración Autónoma kurda.

El papel clave de Turquía en los acontecimientos es incontestable, como en toda la evolución política y militar de Siria desde la Primavera Árabe de 2011. Su obsesión siempre ha sido acabar con los sueños de autonomía kurda, dentro y fuera de sus fronteras. Durante años, ha ejercido una política de divide y vencerás entre los diferentes sectores kurdos, apoyando a partidos y gobernantes con una agenda capitalista neoliberal y fomentando el enfrentamiento de estos con los sectores kurdos cercanos al confederalismo democrático del Partido de los Trabajadores de Kurdistán. Está por ver qué repercusión tendrán en el actual proceso de paz los ataques del Gobierno de Transición sirio contra las fuerzas kurdas, en los que hay participación directa del ejército turco, en especial con el uso de drones y bombardeos aéreos.

Por otra parte, es de señalar la reunión mantenida por los ministros de asuntos exteriores de Siria e Israel en París el 8 de enero, bajo los auspicios de EEUU, sobre materia de seguridad y prevención del terrorismo. Al día siguiente se inició el ataque a los barrios kurdos de Alepo, que podría haber contado con la aprobación de Israel, una vez conseguido el compromiso sirio de controlar la seguridad en su frontera conjunta.

Finalmente, el contundente mensaje del enviado especial Tom Barrack en su cuenta de X el día 20 daba carpetazo a las relaciones con las SDF como fuerza sobre el terreno en la lucha contra ISIS, conminando además a las fuerzas kurdas a plegarse a las exigencias del nuevo hombre fuerte de Siria.

La cuestión de la seguridad de las prisiones y campos de ISIS es especialmente preocupante. Desde el inicio de los ataques del Gobierno de Transición sirio contra las SDF, las unidades responsables de la seguridad de las principales prisiones han informado de estar recibiendo ataques directos con el objetivo de liberar a los prisioneros. En el caso del asedio a la prisión de Shaddadi, donde estaban retenidos al menos 2.000 miembros de ISIS, los servicios de seguridad solicitaron reiteradamente apoyo al cuartel de la Coalición Internacional contra Daesh que se encuentra a 2 kms. No obtuvieron respuesta. Finalmente, las fuerzas gubernamentales tomaron las instalaciones y liberaron a los prisioneros, muchos de ellos criminales de guerra. Esta es la primera de otras tantas prisiones donde se retiene a combatientes de ISIS acusados de crímenes de guerra.

Asimismo, se ha producido una brecha de seguridad en el campo de refugiados de Al Hol, donde se concentran familiares de ISIS. Desde hace años, la AADNES ha estado pidiendo a gobiernos e instituciones internacionales medidas para dar una solución a este campo, que es considerado como un centro de incubación de futuros criminales. El 19 de enero, las SDF finalmente se retiraron del campo. Responsabilizan directamente a la comunidad internacional de las consecuencias que esto pueda acarrear, tanto para Oriente Medio como para el mundo.

Tras el fracaso de las negociaciones entre las SDF y el Gobierno Transición sirio, la comandancia de las SDF y personalidades de la AADNES han llamado a la población a tomar las armas y defender su territorio. Con los antecedentes de masacres a las comunidades drusa, alauita y kurda, la población en la región de Rojava sabe que solo defendiéndose tendrán alguna oportunidad de salvar la vida.

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