Argentina
El movimiento Ni Una Menos de Argentina se revitaliza y planta cara a Milei
El movimiento Ni Una Menos de Argentina mostró el 3 de junio en las calles de todo el país que sus reclamos por el fin de los feminicidios y por la equidad de género no han perdido fuelle y son más necesarios que nunca. El 11º aniversario de este colectivo fue la espita que llevó a centenares de miles de mujeres a unirse bajo una sola consigna: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.
Las masivas movilizaciones que exhortaron a terminar con las violencias que sufren las mujeres estuvo signado por feminicidios que escandalizaron a la opinión pública.
“El contexto fue muy difícil para nosotras, muy doloroso, de mucha bronca e impotencia, porque los días previos al 3-J tuvimos tres víctimas de femicidio, dos de ellas adolescentes”, contextualizó a El Salto la directora ejecutiva de la entidad feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá), Gabriela Sosa.
Conmocionó el caso de Agostina Vera, una niña de 14 años de la ciudad de Córdoba (centro) cuyo presunto feminicida, Claudio Barrelier, la desmembró para ocultar sus restos en un campo. En una construcción abandonada en Misiones (noreste) fue encontrada sin vida una adolescente de 17 años, Dulce María Candia, y en la provincia de Buenos Aires (este), fue asesinada en su casa por su pareja Noelia Rivero, una mujer de 30 años que ya había denunciado a su novio y que había pedido ayuda.
El origen de Ni Una Menos también estuvo marcado por otro feminicidio. En aquel momento, 2015, miles de mujeres se movilizaron por Chiara Páez, una adolescente de 14 años embarazada que fue asesinada a golpes por quien era su novio, Manuel Mansilla.
“Once años pasaron de aquel Ni Una Menos que llevó a la sociedad argentina a expresar esta consigna ante la violencia machista, y en el contexto actual tan complejo, tan duro para las mujeres y las disidencias en Argentina, volvió a suceder una enorme expresión de acompañamiento para terminar con la violencia machista en nuestro país”, evocó la titular de Mumalá.
Un total de 3.096 feminicidios fueron perpetrados en Argentina desde el nacimiento de Ni Una Menos hasta el 30 de mayo de este año, de acuerdo a Mumalá, que realiza cada mes una investigación sobre los casos que tienen lugar en todo el territorio. Quedaron huérfanas de madre 3.011 niños, niñas y adolescentes, pues entre las asesinadas, 1.384 eran progenitoras y 63 más estaban embarazadas.
“Le expresamos al presidente que nos gobierna que necesitamos al restitución de las políticas que eliminó y que tienen la tarea de prevenir y asistir a las víctimas y a sus familias”, observó Sosa.
Solo en 2026, 101 mujeres fueron asesinadas, lo que arroja en promedio de un asesinato por odio de género cada 35 horas.
“Éste fue el escenario doloroso en el que se enmarcó este 3-J, y con muchísima más contundencia que en años anteriores, le expresamos al presidente que nos gobierna que necesitamos al restitución de las políticas que eliminó y que tienen la tarea de prevenir y asistir a las víctimas y a sus familias”, observó Sosa.
En la capital argentina y en otras muchas ciudades, el clamor por el fin de los feminicidios fue una llamada de atención para el Gobierno de Javier Milei, que ha disuelto muchas iniciativas públicas de abordaje de las violencias desde que asumió su mandato, en diciembre de 2023.
Al inicio de su gestión, como primera señal del camino que profundizaría a lo largo de los meses, el Gobierno eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y disolvió el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). Después prohibió el lenguaje inclusivo en documentos oficiales y la perspectiva de género en políticas públicas, y propuso eliminar del Código Penal el agravante vinculado a la violencia por motivos de género.
Mumalá sostiene desde hace años la necesidad de que el Gobierno declare la emergencia nacional en violencia de género, y por ello realizó las presentaciones correspondientes ante el Poder Ejecutivo y Legislativo.
“También le planteamos que estamos viviendo las consecuencias no solo de la falta de inversión pública en prevención y asistencia, sino que estamos atravesando las repercusiones de la violencia simbólica y permanente que se expresa contra nosotras en Argentina”, cuestionó Sosa.
Del discurso a los hechos
Mumalá ha constatado que desde 2025 hay un incremento en las violencias simbólicas que sufren las mujeres, sobre todo a través de las redes sociales, y señala directamente al presidente por alentar este tipo de posicionamientos.
“El año pasado tuvimos en Córdoba la situación de un activista libertario que pasó de escribir en un blog odiante y misógino a la acción, en un doble femicidio y una víctima más de femicidio vinculado”, recordó su titular al aludir a Pablo Rodríguez Laurta, un uruguayo fundador del grupo misógino Varones Unidos que en octubre asesinó a su expareja, a su exsuegra, y a un taxista, además de secuestrar a su hijo de cinco años.
“Estamos viviendo las consecuencias de la falta de inversión pública, pero también de la violencia simbólica y permanente que se expresa contra nosotras en Argentina”, cuestionó Sosa
Este femicida, “un activista que tiene ideas compartidas con Milei y que pasó del odio de género virtual al material”, en palabras de Sosa, continuó desde la cárcel asediando a la familia de su expareja con mensajes intimidantes. Como este caso, hay otros agresores que pasaron de verbalizar a materializar su odio hacia las mujeres y a las disidencias envalentonados por un clima de desprecio hacia los movimientos feministas que se alienta desde la jefatura de Estado.
“Tenemos algunos datos que creemos que tienen relación con este Gobierno”, refiere la directora de Mumalá. “El informe de este año por el Ni Una Menos revela que estamos en el nivel más bajo de denuncias previas: solo el 9% había denunciado a su agresor, y esto lo relacionamos directamente con la falta de inversión pública en campañas de sensibilizacion y en la ausencia de información de adónde recurrir”.
Este desánimo, que el Gobierno aguijonea con su rechazo a reconocer la figura del feminicidio, es consecuente con el desmantelamiento de todas las políticas de atención a las víctimas y también tiene que ver con el negacionismo de la violencia de género proveniente de las más altas esferas del Gobierno, advirtió la referente feminista.
La última marcha feminista marcó un punto de inflexión. “Este 3-J fue un contundente grito de Ni Una Menos en toda Argentina, y con una fuerte interpelación al Gobierno nacional
Pero la última marcha feminista marcó un punto de inflexión. “Este 3-J fue un contundente grito de Ni Una Menos en toda Argentina, y con una fuerte interpelación al Gobierno nacional, pero también a las administraciones provinciales, a fin de que restituyan las políticas públicas de prevención, y para exigir que se terminen con las violencias simbólicas”, planteó Sosa.
Por eso la consigna de este año mantuvo su carácter político: no solo vivas y libres, sino también “desendeudadas nos queremos, pues así como nos mata el machismo, nos mata la pobreza”, advirtió la titular de Mumalá.
La convocatoria este año de Ni Una Menos, movimiento que antecedió a las huelgas y a las movilizaciones que desde 2017 se realizan cada 8 de marzo con ocasión del Paro Internacional de Mujeres, fue tan clamoroso que el Gobierno solo atinó a hacer silencio.
Ante un Ejecutivo que todavía tiene más de un año de gestión por delante, la atención de los movimientos feministas está puesto en que las jurisdicciones no abandonen las iniciativas existentes para ayudar a las víctimas de violencia de género, al calor de las reivindicaciones que mantienen colectivos como Ni Una Menos.
La provincia de Buenos Aires (este), la mayor del país, gobernada por el peronista Axel Kicillof, es el único distrito de los 24 que tiene el país que ha mantenido el rango ministerial de las políticas de género.
A once años del primer Ni Una Menos, este colectivo ha exhibido una fuerza renovada en las plazas y calles de numerosas ciudades del país que perdura: el clamor por el fin de los feminicidios y por un país con más igualdad es una bandera que empiezan a hacer suyas las nuevas generaciones.
Argentina
A once años del primer Ni Una Menos, una mujer es asesinada cada 31 horas en Argentina
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