Baleares
Mallorca se blinda ante el posible colapso del día del eclipse
Está en boca de todo el mundo y no exento de preocupación. El eclipse solar del 12 de agosto ha atraído hacia Mallorca a miles de visitantes que contribuyen a la saturación turística que ha denunciado la sociedad civil con varias protestas durante el verano. Desde las instituciones se ha hecho propaganda del fenómeno, que se verá con claridad en decenas de espacios naturales, y la ocupación prevista de los establecimientos hoteleros es máxima.
La ciudadanía no quiere perderse este fenómeno, aunque es imposible que todo el mundo lo disfrute desde un lugar privilegiado. Las restricciones que el ejecutivo autonómico ha establecido incluyen cerrar carreteras solo si es necesario y limitar el acceso a determinados puntos.
En Mallorca, el dispositivo previsto empezará el día antes, martes 11 de agosto. Habrá una monitorización permanente de las principales vías de acceso a la Serra de Tramuntana, además de la Platja de Palma, el Santuari de Cura, Es Trenc, el Far de ses Salines y la Ermita de Betlem. El día del eclipse, el control de la movilidad se intensificará a partir de las diez de la mañana y se realizará un seguimiento continuo del aforo. A las tres, el acceso a la Ma-10, la principal carretera de la Serra, quedará restringido a residentes, personas que acrediten la necesidad de acceder a sus alojamientos, servicios esenciales y transporte público regular.
Por otro lado, se han habilitado nueve zonas de observación oficial en la isla, entre ellas, la playa de Palma, donde se espera que acudan 100.000 personas, la ronda de Porreres, el campo de fútbol de Algaida y el aparcamiento de la MA-3220, en Petra.
Medidas insuficientes
Para la oposición, la actuación del ejecutivo llega tarde. Sin embargo, va en la línea solicitada. Lluís Apesteguia, diputado de Més per Mallorca y exalcalde de Deià, considera que las medidas tomadas no son contundentes. “Las carreteras de la Serra deberían cerrarse 24 horas antes del eclipse, porque ya están colapsadas durante toda la temporada alta”, afirma. Su formación también aboga por limitar el acceso de embarcaciones en el mar y reforzar el transporte público, cosa que no va a pasar. Lo que sí que habrá es un incremento de los medios de vigilancia marítima.
Antonia, de Palma, verá el eclipse desde un barco, concretamente, el de su hermano. Marta, residente de Alaró, se conformará con ir al aparcamiento de Petra, ya que en su pueblo las montañas taparán el sol, que estará muy bajo. Y Sofía, miembro de Joves per Sóller, se quedará en una casa de la familia. “Me encantaría verlo desde la montaña, pero no quiero imaginarme cómo estarán las carreteras. Estaré en una residencia que tenemos donde hay cierta visibilidad. Nos encerraremos por la mañana y no sacaremos el coche hasta el día siguiente. Si en verano ya tardamos cuarenta minutos en recorrer los siete kilómetros que separan Sóller del puerto, el 12 de agosto las colas pueden llegar a ser de más de una hora”, concluye.
Sóller es uno de los núcleos de Mallorca más gentrificados. Hay 75 viviendas de alquiler turístico por cada 100 habitantes. La zona está masificada y la calidad de vida es una ilusión
Es necesario recordar que Sóller es uno de los núcleos de Mallorca más gentrificados. Hay 75 viviendas de alquiler turístico por cada 100 habitantes. Sofía asegura que “la pandemia disparó el turismo y la temporada alta cada vez es más larga: empieza el mes de marzo y no termina hasta mediados de noviembre”. La zona está masificada y la calidad de vida es una ilusión. “Para acceder, hay que pasar por un túnel y una carretera estrecha. El urbanismo de la zona no está preparado para tantas personas”, añade. Como residente, solo se mueve en coche cuando es imprescindible y los sábados ha renunciado a reunirse en la plaza con los amigos porque “está llena de visitantes y no hay manera de tomar un café”.
Reservas con antelación
Para la semana del eclipse, se espera que en la mayor de las Baleares haya una presión demográfica de un millón y medio de personas, casi el doble de su población, y, en el resto de las islas, medio millón más. Según la Federación Hotelera, FEHM, son las cifras de cada agosto. Su portavoz, María Duran, habla de “máxima ocupación”, pero “esto no quiere decir que todos los establecimientos estén al 100%”.
El eclipse ha conllevado algún hecho atípico. “En la zona de Sóller, por ejemplo, hemos recibido reservas con dos años de antelación”, apunta Duran. “Y normalmente se hacen con pocos meses”. Esto se debe al hecho de que la buena visibilidad del fenómeno y su singularidad han llamado la atención de astrónomos y fotógrafos.
La mayoría de hoteles de la Serra han habilitado pantallas para observar el eclipse y “se han programado actividades en el mismo establecimiento para evitar desplazamientos innecesarios”, destaca la portavoz.
Un fenómeno singular
Hace 114 años que desde España no se ve un eclipse solar total. A esto hay que añadirle que será especialmente singular por la hora del acontecimiento: al atardecer, cuando el sol esté muy bajo en el horizonte. En Mallorca, empezará oficialmente a las 19:38h. Será cuando la luna empiece a tapar el disco solar. A las 20:31h, se hará de noche. La oscuridad durará un minuto y treinta y seis segundos -en Formentera, en cambio, un minuto y seis segundos-. Llegado este momento, volverá a aparecer la luz del sol. A las 20:49h, el astro se ocultará detrás del mar y el eclipse se dará por concluido. El fenómeno durará una hora y once minutos.
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