Viaje cinematográfico por la Argentina de las muchas crisis

Se estrena en cines ‘El mensaje’, un esbelto y lacónico drama con aires de ‘road movie’ espolvoreado de pequeños misterios más o menos cotidianos. El filme fue premiado en el festival de cine de Berlín.
Fotograma de la película ‘El mensaje’, dirigida por Iván Fund
Fotograma de la película ‘El mensaje’, dirigida por Iván Fund.
25 jul 2026 06:00

Varias de las películas del director y guionista Iván Fund, un habitual del cine independiente argentino, emplean premisas potentes. Véase, por ejemplo, Vendrán lluvias suaves, donde un grupo de niños tiene que tomar el control de sus vidas después de que los adultos hayan caído en una especie de letargo. El mensaje es otra película de punto de partida interesante y algo enigmático: una niña que supuestamente se comunica con los animales (vivos o muertos) viaja por Argentina en una furgoneta junto con los dos adultos que monetizan su habilidad. La situación planteada, y la fotografía en blanco y negro del filme, puede remitir a Luna de papel, un clásico de eso que se denominó Nuevo Hollywood en los años 70 del siglo pasado. “Allá está la Gran Depresión y aquí está la crisis argentina”, describe Fund.

El mensaje no es una película fácil de clasificar. Es un drama de personajes, de rostros, pero también es una obra de atmósferas y de paisajes, de carreteras secundarias y de pausas de viaje en una gasolinera o en un rincón cualquiera, que tienen algo de expresionista porque, para el cineasta, “en el paisaje también está algo de lo que los personajes sienten y ven”. La música suele marcar tonos poéticos un tanto melancólicos y nocturnos (aunque también emerge cancionero pop), mientras que los personajes se comportan de manera más bien lacónica. Hay algo de misterio sobrevolando el relato, algunas indeterminaciones que raramente se terminan de despejar.

El recuerdo posible de Luna de papel empuja a la lectura en clave picaresca, pero también se abre la puerta a la posibilidad de que los trastornos mentales formen parte de la ecuación. ¿Explotación cínica de menores o delirio compartido? Para Fund, hay un poco de ambas cosas, y alguna más. Explica que el filme también aborda un cierto cambio vital: “Trato el momento en que una niña deja de creer y comienza a querer creer, comienza a tener que accionar para sostener una visión del mundo”.

¿Cuánto tiene qué explicar una película?

Podría parecer que su autor hubiese estado buscando la cantidad adecuada, o la cantidad mínima, de relato. En comparación con Vendrán lluvias suaves, película con la que comparte un cierto espíritu y una cierta caligrafía autoral, El mensaje parece un poco más minimalista. No debería sorprender que parte del público pudiese desear más relato, más respuestas, o momentos más explícitamente climáticos. El crítico Luís Martínez, por ejemplo, escribió que el filme plantea “un lento discurrir a ninguna parte”. Su exageración es objetivamente cuestionable, pero evidencia que la obra puede resultar frustrante. Las películas de carretera suelen subrayar una cierta evolución o transformación de los personajes, por ejemplo, y aquí es todo más sutil.

Fund considera que su obra invita al espectador a “habitar una forma que está llena de contemplación. Hay gente que conecta, que la habita y se va muy contenta sin que le falte nada, y otros que pueden necesitar cosas diferentes”

Fund considera que su obra invita al espectador a “habitar una forma que está llena de contemplación. Hay gente que conecta, que la habita y se va muy contenta sin que le falte nada, y otros que pueden necesitar cosas diferentes”. El director y guionista explica que “el desafío era tratar que la película contuviese un poco todo. Sí que hay curva dramática, sí que hay giro de guion, pero también hay esa invitación a experimentar el estado de esos personajes”. Implícita hay también una invitación a tomar distancias con las expectativas: “Estamos acostumbrados a entrar al cine demandando algo, esperando que la película le dé a uno lo que presupone que necesita, pero el cine que a mí me importa tiene mucho de ofrecimiento y requiere que el espectador vaya a encontrarse con la película”.

La naturaleza indeterminada de la narración de El mensaje contribuye a dinamizar su visionado, se empuja a la audiencia a que juegue a interpretar desde una cierta incertidumbre. Sus responsables espolvorean el desarrollo con pequeños enigmas, pero no juegan las cartas sensacionales y sensacionalistas de las narrativas de género. La propuesta tiene bastante de observacional, pero dejando un cierto espacio libre que explorar libremente. “El cine que más me gusta se mueve en ese territorio: la imagen se expresa en toda su potencia, pero no se clausura en un significado unívoco. Como las emociones, que se escapan aunque las intentes nombrar”, explica Fund.

La posibilidad de un pequeño asombro

Dadas las aficiones espiritistas del actual presidente de Argentina, podría entenderse que El mensaje incorpora alguna nota satírica o burlesca sobre estafadores o iluminados (o, como se decía, un poco de ambas cosas). Su director afirma que el proyecto estaba definido mucho antes de que Javier Milei llegase al cargo, pero considera que este tipo de anécdotas son otra muestra de que la realidad puede superar a la ficción, más aún ante la extrañeza que parece envolver nuestros presentes y futuros inmediatos. “Con un amigo decimos que la ciencia ficción parece el nuevo realismo. La ficción tuvo el rol de evadirnos de la realidad poniendo esa pátina fantástica, pero quizá ahora necesitamos la ficción para volver a conectarnos con la realidad, para ver donde está la realidad ahora”, considera el autor de Piedra noche.

El mensaje está muy enraizada en lo cotidiano, pero Fund intenta llevarla a lugares un tanto inesperados: “Lo cotidiano también es fantástico, en lo cotidiano también está la posibilidad del asombro”. Su autor considera que en el mundo que está ahí fuera todavía hay aventuras, y cosas por descubrir y misterios. “Lo fantástico me interesa como catalizador en este aspecto. Pero creo importante que nos devolvamos a nosotros mismos la confianza de que la realidad también está llena de momentos asombrosos”. Y que la realidad no está cerrada, que podría ser de otra manera.

La niña protagonista de ‘El mensaje’, interpretada por Anika Bootz
La niña protagonista de ‘El mensaje’, interpretada por Anika Bootz.

La naturaleza itinerante de El mensaje abre la puerta a verla como un retrato posible de la Argentina sumida en una nueva crisis. Para su autor, era “casi inevitable” que el contexto de la llegada al gobierno de Milei se filtrase en las imágenes. El cineasta era consciente que su filme “iba a estar en contacto casi urgente, casi documental, con la realidad que uno tenía en frente”. A la vez, afirma haberse propuesto que la historia estuviese “revestida de esta fantasía del cine, del mundo del cine. Y de la memoria cinéfila de uno, que también es una manera de sentirse amparado, de sentirse parte de una comunidad y de una historia. Y, desde ahí, enfrentarse también a lo que sucede”.

La interpretación picaresca sobrevuela la narración como una posibilidad que no deviene certeza. ¿La picaresca es necesaria para sobrevivir en la Argentina de las crisis que se encadenan? Fund no lo tiene claro, pero sí cree necesario “algo de humor, y una energía, un ímpetu, una soltura al andar que permite acomodarse, resolver y seguir”. El realizador vincula “ese sobrevivir a las crisis constantes de Argentina con sobrevivir hacer cine independiente hoy, que es afrontar un problema tras otro”.

Inmersos en otra crisis más

Tras ganar el premio del jurado en el pasado festival de cine de Berlín, Fund criticó los recortes en el Instituto Nacional de Ciencias y Artes Audiovisuales argentino (INCAA) impulsados por el gobierno Milei, que ha comportado centenares de despidos y trabajadores no renovados en esa entidad, y una reducción de la aportación pública en la producción de audiovisuales. “Los efectos de los recortes están muy a la vista. Muchas producciones se fueron a Uruguay, solo ruedan las plataformas y el panorama se polarizó: hay películas grandes, los cineastas independientes que empleamos micropresupuestos resistimos como sabemos, y no hay nada en medio”, opina el realizador.

El panorama que describe puede recordar abstractamente a algunas dinámicas que tienen lugar en España, como una cierta guerra discursiva, acompañada de acciones, contra el cine nacional. “Se ha elegido el cine argentino como una especie de enemigo, con una campaña de desprestigio, inoculando a la sociedad que el cine no sirve, que las películas no importan, que hay otras prioridades...”, explica Fund.

“Detrás de estas políticas de recortes hay una manera muy triste de entender el mundo. Todo tiene que ser productivo en un sentido financiero, la única razón para levantarse que uno puede tener en la vida es el dinero... Trato de escapar como sea de esa lógica”, concluye Fund

Como en el cine español posterior a la crisis de 2008 y sus recortes, una de las salidas es la de continuar creando desde la precariedad y el voluntarismo. Eso dificulta que los cineastas continúen con su trabajo una vez van dejando atrás la juventud y necesitan más ingresos. “Puedes reducir algo más el coste de las películas, filmar con el teléfono o como sea, pero luego tienes que pagar el alquiler y llevar a los hijos al colegio”, recuerda Fund. Y las creadoras y los creadores jóvenes, por su parte, tienen muy complicado iniciarse en la profesión: “Yo ya tengo experiencia, un circuito, un grupo de gente que me acompaña, pero para la gente que está empezando se vuelve realmente muy difícil”.

En este capitalismo del siglo XXI de las crisis económicas encadenadas, y en el contexto argentino, el autor de El mensaje ha conseguido definir y mantener una cierta manera de hacer. Y, como los niños ante los dilemas del final de la infancia, decide continuar creyendo. “Detrás de estas políticas de recortes hay una manera muy triste de entender el mundo. Todo tiene que ser productivo en un sentido financiero, la única razón para levantarse que uno puede tener en la vida es el dinero... Trato de escapar como sea de esa lógica”, concluye.

Cine
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