El centro social mostoleño La Casika anuncia que el desalojo previsto para el 6 de octubre ha sido aplazado

Integrantes del espacio vecinal lo han anunciado nada más terminar la manifestación de la tarde del sábado. Errores procesales han permitido detener el desalojo que se esperaba la próxima semana. Esto permite ganar tiempo para además meter un recurso que permita mantener la protección patrimonial del edificio neomudéjar.
Manifestación La Casika 3 octubre 2026 - 2
Decenas de personas marcharon desde la estación de tren de Móstoles hasta La Casika este sábado, después de la manifestación por la vivienda y hacia la huelga general, en Madrid ciudad. Manuel del Valle

La manifestación en apoyo al centro social okupado autogestionado La Casika, convocada para la tarde de este sábado, llevaba organizada semanas antes de que estallara la acampada por la vivienda el sábado pasado. Pero ha sido justo este nuevo impulso del movimiento el que ha llevado cientos de personas más hasta Móstoles, después de la masiva marcha por la vivienda y hacia la huelga de esta mañana en Madrid. Y es que muchos centros sociales y locales vecinales también han sido víctimas del rentismo y especuladores que, en connivencia con gobiernos municipales, impiden el desarrollo del asociacionismo barrial autogestionado, principalmente juvenil.

Cuando la cabeza de la manifestación llegó a las puertas de La Casika, integrantes del centro social, megáfono en mano, daban la noticia: el viernes habían recibido la notificación del juzgado que paralizaba el desalojo previsto para el 6 de octubre.  También agradecieron el apoyo de los centros sociales que esta tarde marcharon junto a los mostoleños: El Eko, La Enredadera, La Rosa, La Piluka, La Animosa, La tejedora, La muela, la Casa de la montaña, Vetades, La algarroba negra y el movimiento de Intercsos. Mencionaron también a aquellos que ya no están como Diskordia, La Traba, La Atalaya, La Escuela-taller, La 13-14, el CSO Kike Muir, La Ratonera y La Ingobernable.

A la manifestación acudieron también de integrantes de Solidaridad Obrera, CGT, CNT, la Confederación Anarcosindicalista, varios sindicatos de vivienda de Madrid, Stop desahucios Móstoles, la Asamblea de vivienda de Villalba, AJT Móstoles, PAH Vallekas, el Sindicato de Inquilinas de Madrid, Ateneo Popular de Alcorcón, Ateneo Luna negra, La Magdalena y La Atenea de Móstoles.

De acuerdo a la abogada de uno de los imputados, María Soledad García Bau, se ha paralizado temporalmente el desalojo por una cuestión procesal y han conseguido anteponer un recurso pero probablemente se reanudará en unos meses. Esto permite ganar tiempo para presentar recursos, tanto por el derecho a la protesta y a mantener un espacio autónomo, como por el valor social que La Casika ha construido en sus 30 años de existencia. A ello se suma el valor del edificio neomudéjar, un estilo específico que hay que proteger como patrimonio, “y si se aplica el plano urbanístico, lo van a derrumbar”, alegan y, por tanto, demandan que no se desaloje el centro social.

En el comunicado, leído después de anunciar la buena noticia, comenzaba de manera emotiva: “29 años dan para mucho, hemos tejido muchos vínculos, muchas historias, muchas luchas, miles de personas personas lo han habitado, le han dado vida y han sido atravesadas por este espacio, que deja una huella con forma de pata de gato en nuestros corazones”. Y continuaron, “Porque lo que La Casika representa va más allá, no es un espacio, es una vivencia colectiva, un  oasis, un ejemplo práctico de una sociedad libre que nos da esperanza y recuerda que una alternativa es posible”.

Casi 30 años de autogestión

La Casika es uno de los centros sociales okupados con más solera de la Comunidad de Madrid ya que nació el 6 de diciembre de 1997, en la céntrica calle Montero de Móstoles. Sus casi 30 años de existencia le han granjeado ser referencia del movimiento okupa, incluso a nivel estatal.

Conciertos, asambleas de diversos colectivos y actividades culturales se han visto amenazadas de desaparecer por la orden de desalojo que pendía sobre el centro social okupado. Tres décadas “de cultura popular y compromiso político cuentan como historia viva del pueblo de Móstoles”, sostienen en una nota de prensa. La Casika lleva realizando actividades desde finales los 90, cuando un grupo de jóvenes recuperó este antiguo caserón de finales del siglo XIX que estuvo abandonado varios años.

“Todo esto lo hacemos de manera autónoma, a pesar del acoso que hemos sufrido por parte del Ayuntamiento independientemente del color político del gobierno local”

Desde entonces se han llevado a cabo actividades culturales y solidarias con, por ejemplo el pueblo palestino apoyo o a la causa saharaui, o abordando conflictos laborales o defensa del derecho a la vivienda. “Todo esto lo hacemos sin ningún tipo de apoyo por parte de las instituciones, lo hacemos de manera autónoma, a pesar del acoso que hemos sufrido por parte del Ayuntamiento independientemente del color político del gobierno local”, aseguran desde el centro social.

La Casika siempre ha apostado por la organización de actividades fuera del circuito comercial. Su festival de Cortometrajes Corto y Cambio, que se convirtió en un referente internacional, y su “festivalito de Jazz”, organizado en respuesta a la suspensión, por parte del Ayuntamiento, del Festival de Jazz. En el sentido social crearon la Red de apoyo mutuo de Móstoles que dio apoyo y alimentos a familias en lo más duro de la pandemia, además de apoyar a colectivos y organizaciones como Stop Desahucios Móstoles, Sindicato de Inquilinas o plataformas como la PAH. “Desde el primer momento La Casika ha apoyado la lucha por el derecho a una vivienda digna y es desde hace 15 años, el lugar donde Stop Desahucios Móstoles ha realizado la mayoría de sus actividades y reuniones”, apunta José María Torralbo portavoz de Stop desahucios Móstoles.

Fue este verano que el centro social recibió una notificación de desalojo con fecha del 6 de octubre, por ello se organizó la movilización de este sábado. Ha sido en plena efervescencia de la acampada por la vivienda en Puerta del Sol cuando su caso ha tomado nueva relevancia. Con el anuncio de que se ha parado temporalmente la amenaza de desahucio, esta tarde de sábado los diversos colectivos mostoleños que mantienen viva La Casika han encontrado un nuevo impulso para seguir peleando por este espacio autogestionado del sur de Madrid. “La Casika resistirá, plantaremos cara a este último desafío de la única manera que sabemos y que llevamos practicando durante tres décadas: con la solidaridad, conciencia y organización de aquellxs que aspiran a construir una sociedad realmente libre”, han concluido al final de la manifestación.

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