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Gorra reivindicativa de otro tipo de prioridades

Otras prioridades que sí mejoran la vida de la gente

Frente a la denominada «prioridad nacional», proponemos otro tipo de prioridades para combatir la paulatina precarización de las condiciones de vida a la que nos vemos sometidos.
1 sep 2026 08:30

El resultado de las últimas elecciones autonómicas, en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, ha puesto de actualidad el término «prioridad nacional», condición impuesta por la extrema derecha para investir presidentes autonómicos a los candidatos del Partido Popular.

Dicha prioridad consiste, básicamente, en dar prioridad a las personas de nacionalidad española, frente a las de origen migrantes, en el acceso a los servicios públicos y las ayudas. Todo ello, bajo la premisa de que no existe recursos suficientes para satisfacer las necesidades de la ciudadanía ante la percepción generalizada de la paulatina precarización de las condiciones de vida que sufre gran parte de la población.

Sin embargo, se puede tratar de combatir esta problemática apostando por otras prioridades…

Capítulo 1: El autobús turístico

A menudo, cuando vuelvo de trabajar, y cambio del tren al metro en un pequeño intercambiador de la periferia de Madrid, veo pasar algún autobús turístico de esos rojos de dos pisos. Supongo que, a esas horas, habrá dejado de dar servicio y se dirigirá a las cocheras que la empresa tenga en alguna zona alejada del centro.

Y es que, aunque los turistas disfruten fundamentalmente del centro de las ciudades y de los barrios más atractivos, sus impactos, de alguna manera, se hacen patentes en toda la urbe, condicionando, en mayor o menor medida, la vida de todos sus habitantes.

La masificación turística ha cambiado la configuración de las ciudades. Transformación que comienza en los barrios más céntricos, donde la sustitución de viviendas por pisos turísticos u hoteles desplaza a la población local, contribuyendo, junto a otras causas, a la insoportable subida del precio de la vivienda que se va trasladando hacia la periferia. Además, los barrios céntricos, al igual que las infraestructuras relacionadas con el turismo (aeropuertos que se amplían, nuevas líneas de tren de alta velocidad…) reciben grandes inversiones que luego no llegan a zonas más periféricas, y de origen más humilde, o a medios de transporte que vertebran la ciudad, como las redes de cercanías o metro.

Por contra, la riqueza generada por el turismo se distribuye de forma muy desigual, siendo acaparada, sobre todo, por los grandes intermediarios, como las centrales de reservas de plazas hoteleras y de apartamentos turísticos, las grandes compañías aéreas, las cadenas de hoteles, de establecimientos de hostelería… Y sí, es cierto que genera numerosos puestos de trabajo, pero también lo es que, en muchos casos, son estacionales y precarios.

Todo ello ha dado lugar a masivas movilizaciones en los territorios más afectados por los impactos del turismo, donde la población pone en cuestión un modelo que, además de generar grandes afecciones ambientales, impacta contra las condiciones de vida de una parte importante de la población. Piden poner límite a una actividad que ha crecido exponencialmente en los últimos años y actuar contra sus excesos (como los numerosos pisos turísticos ilegales) e impactos.

El trasfondo de estas demandas está en la necesidad de que las políticas que se desarrollen den prioridad a la población local (al margen de orígenes, nacionalidades, o colores de piel), que habita las ciudades y pueblos y que desarrolla su proyecto vital allí, frente a personas que realizan visitas esporádicas y, sobre todo, frente a grandes empresas que acumulan descomunales beneficios con este modelo.

Capítulo 2: Las patatas migrantes

Paro un momento de trabajar, hoy en casa, para poner a cocer unas judías verdes. Me doy cuenta de que no tengo una patata para echarle, por lo que me toca bajar a comprar. En un barrio periférico, como el mío, no hay fruterías, es más, apenas hay pequeño comercio. La falta de locales comerciales, en un modelo en el que predominan las urbanizaciones cerradas, así como la rápida implantación de supermercados y del gran centro comercial, han dado pocas oportunidades a este tipo de negocios.

Descarto ir al Mercadona, ya que me parece el colmo de la desfachatez que vendan patatas originarias del estado genocida de Israel, por lo que me dirijo al Ahorramás. Allí encuentro, tanto patatas a granel, como en redes de distintos tipos. Sin embargo, me voy fijando en el origen de cada tipo de patata y compruebo que todas ellas proceden de Francia.

El hecho en sí no está en que las patatas vengan de otro país, sino en que creo que debería darse prioridad, o me gustaría tener la opción yo de dársela a la hora de consumir, al producto local, al que se produce en el entorno donde luego se comercializa, reduciendo distancias de transportes. Igualmente, frente a las grandes explotaciones enfocadas a la exportación, se debería dar prioridad a las pequeñas y familiares, que representan un reparto más equitativo de la riqueza, generan más empleo y fijan población en el medio rural.

También, haciendo hincapié en ese reparto de la riqueza más justo, y en la supervivencia del medio rural y de la actividad del sector primario, se debería dar prioridad a modelos de distribución que paguen precios justos en origen, y que, como las grandes cadenas de distribución, sean de capital español o no, no aprovechen su peso en el mercado para fijar precios que arruinan al productor. Modelos de distribución, como el del pequeño comercio que, en proporción a su facturación, generan más puestos de trabajo, contribuyen a dar vida y seguridad a los barrios…

Capítulo 3: Los nuevos reyes magos de la sonrisa

Paseo por mi barrio un domingo por la mañana, me fijo en varios mensajeros de Amazon que aprovechan la sombra de un edificio para ordenar y distribuirse distintos paquetes que van a repartir. No sé si esa forma de trabajar responde a una situación extraordinaria, o si es algo habitual. El caso es que ese grupo de jóvenes, el último eslabón de la cadena de distribución, está trabajando un domingo para que podamos recibir en casa, en tiempo récord, cualquier bien que podemos pedir con la facilidad de un «clic».

Trabajo en el que se reciben grandes presiones por cumplir con las exigentes rutas de distribución, y que durante un tiempo fue desarrollado por la denominada figura de los falsos autónomos, a través del programa Amazon Flex. Tras las distintas condenas que recibió la compañía por la aplicación de la Ley Ryder, actualmente, las funciones de reparto han sido externalizadas mediante una cuestionable red de subcontratas y empresas de trabajo temporal. Un sistema que exime de responsabilidades a Amazon, a la vez que precariza las condiciones laborales de l@s trabajador@s.

Aparte, son muchos los impactos que la actividad de Amazon provoca, como concentración de la riqueza, destrucción del pequeño comercio, y vaciado de los barrios, congestión de las ciudades, empobrecimiento de los estados, al reducir al máximo el pago de los impuestos correspondientes a sus beneficios, graves impactos ambientales…

Por todo ello, las políticas públicas, además de legislar para garantizar condiciones laborales justas para tod@s y establecer modelos de distribución equitativos, deberían dar prioridad a los tipos de negocio cuyo impacto sobre el medioambiente es menor, a los que pagan los impuestos que corresponden a su actividad…

Como hemos visto, en los ejemplos anteriores, hablamos de la necesidad de políticas que apuesten por la prioridad ciudadana y local, evitando sesgos excluyentes. Evitando criterios xenófobos y clasistas y evitando enfrentar a la clase trabajadora, son necesarias políticas que vayan a la raíz del problema, el modelo económico que genera una obscena concentración de la riqueza que no tiene límites.

Sin duda, el contexto no es favorable para poder revertir aquellas políticas que precarizan nuestra vida, pero ello no puede ser la excusa para recurrir en falacias como la «prioridad nacional», que se vale del sentimiento de desesperanza y que sólo sirve para perpetuar la situación. El único camino, por tanto, es tratar de avanzar hacia situaciones más justas.

Para ello, debemos ser conscientes de que la política es una herramienta mucho más amplia que la práctica institucional, y que muchos de los actos que realizamos a diario son igualmente una forma de marcar unas prioridades, de hacer política y de luchar por el mundo que queremos.

Dentro de estas prácticas, siempre nos gusta reivindicar el consumo como una herramienta política que puede contribuir en este sentido. Las prioridades que aplicamos en nuestros criterios de consumo, las decisiones que tomamos en nuestras compras, las alternativas colectivas que ponemos en marcha, o en las que participamos, constituyen una herramienta de transformación más.

huelga amazon
Trabajadores de Amazon llaman al boicot de los productos de la empresa. Lito Lizana

De acuerdo a prioridades, como la ciudadana y la local, debemos partir del criterio de reciprocidad, tratando de apostar por opciones de consumo que garanticen condiciones laborales justas como las que queremos recibir como trabajador@s, optando por formas de turismo que reduzcan su impacto como las que gustaría ver en el territorio donde vivimos…

Conforme a ello, son importantes las formas de consumo que combaten la concentración de la riqueza, y que contribuyen al bienestar común pagando los impuestos que les corresponde, para lo cual, podemos recurrir al pequeño comercio, a l@s pequeñ@s productor@s y/o a canales justos de distribución. Las formas de consumo que apuestan por el respeto al medio ambiente, pudiendo optar por formas de producción ecológicas y de distribución local. Aquellas que proporcionan condiciones laborales justas, evitando empresas que producen en países con legislaciones laborales laxas o que explotan a sus trabajad@s...

Igualmente, son fundamentales, frente al depredador sistema deslocalizado que concentra la riqueza, las formas de consumo local que actúa sobre aquello que está a nuestro alcance, logrando transformaciones reales en nuestro entorno.

Sobre este blog
Consumo que Suma es un espacio, coordinado por el área de Consumo de Ecologistas en Acción, en el que reflexionar sobre el consumo en un sentido amplio y plural, pero siempre desde un punto de vista político, incluyendo análisis en torno a la sociedad de consumo que tanto condiciona nuestra forma de vivir, la denuncia de sus impactos sociales y ambientales o la propuesta de alternativas que sirvan para sumar en el avance hacia un mundo mejor. En este blog se quiere dar voz a aquellos colectivos y personas que trabajan estos temas. Para hacernos llegar tus artículos nos puedes escribir a consumoquesuma@elsaltodiario.com
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