La recuperación gangrenada de Fukushima

El combustible fundido, el suelo radiactivo y una industria pesquera en dificultades son algunos de los legados persistentes del desastre nuclear de Fukushima.
Las madres japonesas afectadas por la catástrofe nuclear de Fukushima conocen de primera mano sus efectos, algo que los trolls pro-nucleares no conocen. Fuente: Beyond Nuclear International
Beyond Nuclear Las madres japonesas afectadas por la catástrofe nuclear de Fukushima conocen de primera mano sus efectos, algo que los trolls pro-nucleares no conocen. Fuente: Beyond Nuclear International
Nukewatch
2 mar 2026 00:00

Artículo publicado originalmente en Beyond Nuclear International.

Viene de la primera parte.

Cualquier exposición a la radiación es peligrosa, pero los efectos adversos como la enfermedad por radiación, los trastornos inmunitarios o los cánceres causados por el contacto con el suelo radiactivo tardarían años o décadas en aparecer, debido al período de latencia entre la exposición a la radiación y la aparición de los problemas de salud inducidos. La broma parece ser que, dado que el primer ministro Ishiba no ha caído muerto después de pasar por allí, la exposición a dosis bajas debe ser inofensiva.

Los lectores recordarán un sketch cómico muy similar interpretado por el expresidente Barack Obama, que viajó a Flint, Míchigan, en mayo de 2016. El suministro de agua potable de la ciudad se había contaminado con plomo y, para calmar la indignación pública, Obama se sentó ante las cámaras y bebió teatralmente un vaso de agua. Su seriedad era la prueba definitiva y la confirmación sólida como una roca, sin lugar a dudas, de que el agua del grifo de Flint era apta para el consumo. ¡Salud!

La respuesta al desastre de Fukushima durante los últimos tiempos

Innumerables dilemas y contratiempos han plagado la respuesta de emergencia, que ya dura 14 años, a la triple fusión del reactor y las emisiones generalizadas de radiación que comenzaron el 11 de marzo de 2011 en Fukushima, en la costa noreste de Japón.

Quizás el obstáculo más importante, reconocido por Tepco el pasado 29 de julio, es la complejidad técnica «sin precedentes» que supone localizar, contactar, retirar y contener 880 toneladas de combustible nuclear fundido altamente radiactivo que aún arde en el fondo de los tres reactores devastados.

Quizás el obstáculo más importante, reconocido por Tepco el pasado 29 de julio, es la complejidad técnica «sin precedentes» que supone localizar, contactar, retirar y contener 880 toneladas de combustible nuclear fundido altamente radiactivo que aún arde en el fondo de los tres reactores devastados.

«Sin precedentes» es la palabra clave aquí, ya que la industria nunca antes había tenido que contener una masa tan grande de residuos radiactivos inaccesibles. Todo el trabajo relacionado con el combustible gastado debe realizarse de forma robótica y a distancia, ya que la intensa radiactividad de los residuos mata a los seres vivos que se acercan. Solo la planificación y la preparación para retirar el material «corium» llevará al menos otros 12 años.

Toyoshi Fuketa, director del organismo regulador que supervisa la central, declaró en una rueda de prensa anterior que «la dificultad de recuperar los primeros restos se ha hecho evidente», según informó la agencia de noticias Kyodo.

En 14 años, los ingenieros lograron diseñar, construir, probar y reconstruir un robot único en su género que el año pasado retiró menos de un gramo de combustible residual del reactor n.º 2. Ese «avance» de noviembre se produjo con tres años de retraso, «y algunos expertos estiman que los trabajos de desmantelamiento podrían llevar más de un siglo», informaron CBS News y Mainichi Japan.

En 14 años, los ingenieros lograron diseñar, construir, probar y reconstruir un robot único en su género que el año pasado retiró menos de un gramo de combustible residual del reactor n.º 2. Ese «avance» de noviembre se produjo con tres años de retraso, «y algunos expertos estiman que los trabajos de desmantelamiento podrían llevar más de un siglo», informaron CBS News y Mainichi Japan.

El tortuoso y lento proceso ha hecho que la predicción inicial de Tepco de una limpieza completa para 2051 (dentro de 40 años) parezca haber sido inventada por motivos de relaciones públicas.

Tepco declaró el 29 de julio que necesitaría entre 12 y 15 años más de preparación, hasta 2040, «antes de comenzar la retirada a gran escala del combustible fundido» del reactor n.º 3. Tepco había afirmado anteriormente que la extracción «a gran escala» comenzaría hace cuatro años, en 2021, según el diario Asahi Shimbun del 1 de agosto.

De las 880 toneladas estimadas de escombros, solo se han recuperado 0,9 gramos hasta la fecha. Dado que una tonelada equivale a un millón de gramos, a Tepco le quedan más de 879 millones de gramos por retirar, y «un simple cálculo basado en el tiempo transcurrido desde el accidente sugiere que el proceso de retirada podría tardar otros 13 600 millones de años en completarse», ironizó el Asahi Shimbun.

De las 880 toneladas estimadas de escombros, solo se han recuperado 0,9 gramos hasta la fecha. Dado que una tonelada equivale a un millón de gramos, a Tepco le quedan más de 879 millones de gramos por retirar, y «un simple cálculo basado en el tiempo transcurrido desde el accidente sugiere que el proceso de retirada podría tardar otros 13 600 millones de años en completarse», ironizó el Asahi Shimbun.

El informe sobre los reactores de China omite información embarazosa sobre las emisiones

China publica informes anuales sobre sus amplias operaciones de energía nuclear, conocidos como «China Nuclear Energy». La edición de 2024 fue noticia por omitir por primera vez información sobre los gases y líquidos radiactivos que se liberan habitualmente de sus reactores en funcionamiento.

Kyodo News informó que la omisión podría ser una forma de evitar acusaciones de hipocresía, ya que China ha condenado enérgicamente el vertido de aguas residuales contaminadas con radiactividad al Pacífico por parte de Japón. Al mismo tiempo, según se informa, los reactores nacionales de China en 2022 «vertieron aguas residuales con niveles de tritio hasta nueve veces superiores al límite de vertido anual» establecido por las autoridades japonesas. 

Traducción de Raúl Sánchez Saura.

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