Elecciones andaluzas
La gran noche de Adelante Andalucía sitúa al partido como tercera fuerza en Cádiz y Sevilla
“Yo creo que en estas elecciones va a haber una gran movilización social que el Partido Popular no está sabiendo leer”, declaraba José Ignacio García en campaña electoral a El Salto. La movilización no ha servido para barrer a la derecha del Palacio de San Telmo, pero el diagnóstico no erraba. Juanma Moreno Bonilla ha perdido la mayoría absoluta y García, líder de Adelante de Andalucía, supo leer el ánimo de una parte significativa del electorado. Su partido ha rozado el 10% del voto y ha sido clave para que el Partido Popular no revalide la mayoría y tenga que retratarse pactando con Vox.
Las buenas noticias se han sucedido en la noche electoral de Adelante Andalucía, que en los comicios de 2022 obtuvo dos diputados y que ha multiplicado esa cifra por cuatro. El partido de García entra por primera vez en las circunscripciones de Huelva, Córdoba, Granada y Málaga. Además, se sitúa como tercera fuerza, por delante de Vox, en Cádiz, donde ha superado el 14% del voto y en Sevilla. El partido contará a partir de ahora con grupo parlamentario propio y, previsiblemente, con un papel de oposición dura que el PSOE parece no estar dispuesto a jugar.
En la capital gaditana supera al PSOE, lo que da muy buenas perspectivas de cara a las elecciones municipales de 2027, en la que se puede reeditar la experiencia de Gobierno que llevó a cabo José María González 'Kichi', uno de los puntales del partido junto a la exportavoz en el Parlamento Andaluz, Teresa Rodríguez.
José Ignacio García (Jerez de la Frontera, 1987), candidato a la presidencia de la Junta por Adelante Andalucía, ha estado ocho años en el Parlamento andaluz. Antes, se desempeñó como profesor de Educación Secundaria y en la militancia, tanto en el movimiento estudiantil como en Anticapitalistas Andalucía. En 2018 fue uno de los diputados que se unieron al proyecto de Adelante Andalucía cuando se produjo la ruptura con Podemos.
En campaña, García estableció dos diferencias fundamentales con el proyecto de Por Andalucía: “Nosotros somos un partido andalucista, un partido que responde a los intereses de la clase trabajadora andaluza y que queremos que Andalucía cuente en el Estado”, explicaba entonces a El Salto, “Nosotros no estamos en el Gobierno. Yo creo que la izquierda tiene una crisis de credibilidad, dice mucho y hace poco”, señalaba.
Por Andalucía calca los resultados de IU de 2015
Antonio Maíllo anunció en noviembre de 2025 que se presentaría a las elecciones autonómicas y su movimiento tuvo consecuencias. Podemos, que hasta ese momento se veía capaz de competir con Por Andalucía en el territorio tuvo confrontar el hecho de que ese espacio iba a presentar al que seguramente era el mejor candidato posible. Los pésimos resultados de los morados en Castilla y León y en Aragón terminaron de convencer a los de Ione Belarra de que otro desastre en Andalucía era más que previsible. A principios de abril y sobre la bocina, se firmaba el acuerdo y comenzaba la carrera de Maíllo por salvar los muebles.
En su contra contaba con la pujanza de Adelante Andalucía y con la experiencia de los gobiernos de coalición en Madrid, que han dejado muy tocado al espacio que fue Unidas Podemos y que concurrió bajo la papeleta de Sumar en 2023. Tanto la gestión de la crisis de la vivienda como, especialmente, el desconcierto de un espacio que no tiene liderazgo a nivel estatal para las próximas elecciones generales, han puesto muy cuesta arriba la campaña de Maíllo, que solo podía contar con los ahorros en forma de bolsas de votantes de tiempos pasados. Y así ha sido, Maíllo ha calcado los resultados que obtuvo en 2015, cuando se presentó sin Podemos Andalucía, en ese momento liderado por Teresa Rodríguez.
Cinco diputados que dan derecho a grupo parlamentario propio y que suponen un cierto respiro para el espacio político Post-Sumar después de los pinchazos de Aragón y Castilla y León. Cinco diputados repartidos en cinco provincias, Sevilla, Granada, Córdoba, Málaga y Cádiz. Un hecho que muestra que IU tiene una base sólida, por más que sea también menguante.
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