En el margen
Marra Junior: “Hay hombres que quieren seguir aprovechándose de sus privilegios, pero otros muchos estamos intentando romper con todo eso”

Marra Junior, integrante del Movimiento Antirracista vasco, introduce en su trabajo como mediador intercultural una perspectiva que pone el racismo institucional en el centro. Apuesta también por ampliar el debate sobre masculinidades incluyendo las experiencias de los varones no blancos. 

Marra Junior
Marra Junior. Foto de Yousra El Mansouri
2 ene 2021 08:00

Nacido en Diourbel (Senegal), llegó a España hace 13 años. Empezó a hacer voluntariado con Médicos del Mundo Euskadi y desde hace cuatro años trabaja como mediador intercultural para esta organización acompañando en el proceso inicial de llegada a otras personas migrantes.

Miembro del Movimiento Panafricano de Bilbao, de la CNAAE (Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente de España) y militante activo en el Movimiento Antirracista de Euskal Herria, se declara “masculinista en constante revisión” y aliado en las luchas feministas y LGTBI. No en vano, coordina talleres mixtos y no mixtos, solo para hombres negros, sobre Masculinidades diversas.

Eres mediador intercultural en Médicos del Mundo Euskadi, ¿en qué consiste tu trabajo?
Mi trabajo consiste en derivar recursos para gente migrante recién llegada al país y acompañarles en su proceso de adaptación inicial. También en diseñar y programar actividades y acercar la labor de Médicos del Mundo Euskadi, con su visión y su enfoque, a otros colectivos.

Llevo cuatro años trabajando aquí, empecé como voluntario y mi trabajo de ahora es una continuidad de esa labor que hacía en su momento. Ahora tengo más responsabilidades, eso sí, porque como voluntario llegas a donde puedes, y también propongo, tomo decisiones y critico desde dentro.

Creo modestamente que, con mi presencia, Médicos ha ampliado su visión sobre la lucha antirracista, creo que se ha enriquecido de cierta manera. También tengo que decir que me han facilitado llevar a cabo todas las propuestas que he planteado. Bromeo con mi jefa porque todo lo que le propongo es bien aceptado y me dejan desarrollarlo. En este tiempo, creo que la organización ha crecido en visibilidad, no solo por mí sino por el trabajo que estamos haciendo todo el equipo, formado con perspectivas y enfoques diferentes.

Una de las iniciativas de Médicos del Mundo Euskadi es la Escuela Antirracista Virtual en Instagram, en la que tú entrevistas a personas racializadas relacionadas con la lucha antirracista. Cuéntame un poco más sobre esta propuesta.
Este año hemos avanzado un poco. Antes hablábamos de temas como anti-rumores, mediación y conflictos culturales, pero este año decidimos reflejar cómo vivimos y cómo nos afecta el racismo a las personas racializadas y, para ello, creamos una plataforma donde se podrían generar reflexiones con gente racializada y buscar propuestas concretas, para poder sistematizarlas y llegar a unos objetivos, impactando en las conductas y el comportamiento social.

La Escuela Antirracista era en un principio un proyecto presencial, pensado para diseñar dinámicas y metodologías que pudiesen ser luego presentadas en otras partes, como institutos y otros espacios de debate, pero luego llegó el Covid-19 y decidimos pasarlo a Instagram.

Lo que nos interesa es, primero, hacer un diagnóstico; saber a qué nos referimos cuando hablamos de anti-gitanismo, explotación laboral o racismo y periodismo. Por otro lado, también queríamos sacar estos temas de los espacios académicos, tan cerrados, y aterrizarlos más en la vida de la gente. Para ello, hemos contado con activistas conocidos y personas que viven lo que hablan, no solo que tienen el discurso desarrollado desde la teoría, sino que también hablan desde sus vivencias.

¿En qué se parecen Euskadi y Senegal, qué cosas tienen en común?
En la reivindicación. La sociedad senegalesa es muy reivindicativa y la vasca también.

¿Qué echas de menos de la cultura senegalesa, qué podría aprender España de Senegal?
Lo comunitario, la “teranga” (hospitalidad). Aquí hay una sociedad solidaria pero falta mucho, ese vivir juntos de la sociedad senegalesa, esa amabilidad en las calles. En Senegal la forma de habitar las calles es diferente que aquí, el saludarse, la forma de apoyarse, cuando pasa algo en un sitio, se ve la presencia de los vecinos. Eso facilita también la vida de las personas.

Eres cofundador y miembro activo del Movimiento Panafricano Bilbao, ¿qué acciones lleváis a cabo de manera habitual?
La primera acción que llevamos a cabo fue intentar que el Día de África tuviese otro enfoque. Antes se organizaba por parte de asociaciones blancas y se limitaba al baile y el canto, pero, cuando el Movimiento se creó en 2014, nos dijimos que África no es solo eso, sino también la parte intelectual. La idea era plasmar aquí, en Bilbao, un discurso que no se estaba dando en el espacio público y también propiciar la conexión de la afrodescendencia con los inmigrantes africanos.

Hacemos charlas y talleres, colaboramos con Mamadou Dia en su asociación Hahatay e intentamos apoyarnos en todo el movimiento social y político que se da en Euskadi para introducir la realidad afro-vasca. La política no debe quedarse solo en el independentismo, sino que debe abrazar a los otros cuerpos que están aquí y que también son vascos y vascas. 

Ha habido mucho apoyo desde la afrodescendencia. Yo, como inmigrante, si quiero presentar un papel administrativo, puedo cometer muchos fallos, por eso es importante poder contar también con la afrodescendencia que ha nacido aquí

Ahora que me hablas de las relaciones entre la comunidad afrodescendiente y la comunidad africana, ¿crees que es importante esa relación, que hay que seguir trabajándola?
Claro, eso es así y son los pasos que estamos dando. Al final esta comunidad es una sola y tenemos que abrazarnos, ignorando las divisiones geográficas que siempre nos han marcado, porque al final la única diferencia entre ambas realidades es el lugar donde hemos nacido. También es importante articular ese relato común. Ha habido mucho apoyo desde la afrodescendencia. Yo, como inmigrante, si quiero presentar un papel administrativo, puedo cometer muchos fallos, por eso es importante poder contar también con la afrodescendencia que ha nacido en el país y conoce algunos trámites mejor.

Además, está la idea de que África es diversa y de que la diáspora forma también parte de África.

¿Qué ha supuesto la crisis del coronavirus para las personas que se encuentran en situación administrativa irregular?
Machacarles. Esas personas estaban ya en una situación de extrema vulnerabilidad, la crisis ha llegado con toda su carga y para toda esa gente no ha habido respuesta porque no entraban en las medidas. Desde las instituciones no se ha pensado en ellas y sus vidas han ido a peor, no pueden hacer lo que hacían, la economía informal, y se han visto obligadas a vivir en condiciones lamentables.

Algunas personas que militamos en el Movimiento Antirracista de Bilbao activamos en su momento la Caja Antirracista, con la que hemos llegado a más de 200 familias y personas individuales. Fue la segunda caja creada en el Estado español, en marzo. En un principio se activó desde lo personal, desde las amistades, pero luego se sumó más gente y ahora somos un equipo amplio los que estamos trabajando en esto. De momento seguimos en activo y hemos decidido que vamos a seguir un poco más de tiempo atendiendo a las personas que ya lo han solicitado, pero no vamos a coger más solicitudes.

En el barrio de San Francisco en Bilbao, en el que vives, se producen a menudo controles policiales, ¿por qué es esto así?
Esto es lo de siempre, la presión policial siempre ha existido en el barrio, pero con el estado de alarma del Covid se ha incrementado y ha encontrado una justificación. Es una manera más de golpear y violentar a los cuerpos racializados. Es el barrio con mayor diversidad en Bilbao y a mucha gente le da miedo esa diversidad. En sus políticas sociales las instituciones romantizan la diversidad, pero en realidad la temen. Por eso han aprovechado este estado de alarma para atacar esta diversidad, poniendo como excusa el COVID.

En sus políticas sociales las instituciones romantizan la diversidad, pero en realidad la temen. Por eso han aprovechado este estado de alarma para atacar esta diversidad

¿Cuántas veces te han parado en la calle para pedirte los papeles, qué supone este hecho en la vida de una persona?
Aun conociéndome, porque llevo muchísimos años en el barrio y la policía me conoce, en un día durante el confinamiento podían pararme hasta cinco veces porque trabajo por la zona y ando para arriba y para abajo todo el día. Es un desgaste emocional y psicológico tremendo porque, cada vez que estás en la calle, tu cabeza solo está orientada a un pensamiento: “Este me va a parar”.

Todo ese tiempo perdido, es un tiempo que deberíamos aprovechar para construir, para un crecimiento personal y colectivo, pero estamos condenados a pensar cómo nos violenta la policía. ¡Imagínate las personas que no tienen sus papeles en regla! Hay personas que no salen de casa para buscarse la vida y no tienen ningún tipo de ingreso. Son cuerpos que están condenados a no tener recursos y a no buscarlos, porque no pueden. Luego hay otras personas que tienen que hacer 14 manzanas para llegar a donde tienen que ir porque en todas las calles está la policía presente y, para evitarla, tardan 55 minutos en hacer un recorrido que podrían hacer en solo 5 minutos.

¿En qué es diferente la vida antes y después de tener papeles?
Bueno, es una libertad a la hora de habitar la calle, de poder viajar, de ir a visitar a tu familia… Imagina a cuántas personas de las que están aquí se les han muerto familiares y no han podido ir a despedirlos. El tener papeles te cambia la vida y te hace sentir más libre a la hora de moverte, es una liberación a la hora de habitar las calles, de mirar a la policía, de pedir prestaciones sociales o de poder incluso apuntarte a cursos.

Eres militante activo en el Movimiento Antirracista de Euskal Herria y de todo el Estado, ¿a cuántas personas valiosas has encontrado por el camino?
A muchas, a muchísimas. Todo lo que hago ahora, lo hago porque pienso en la responsabilidad de devolver al Movimiento todo lo que me ha ofrecido. El Movimiento me ha dado nombre, me ha dado un reconocimiento social, me ha dado afecto de hermanos y hermanas y espacios para habitar.

Eres africano, musulmán y te declaras aliado feminista, ¿qué les dirías a todas esas personas que ven incompatibles estas dos realidades?
Simplemente que partan de las construcciones sociales y culturales que se dan en cualquier país, musulmán u occidental. Estas construcciones hacen que se desconozcan otras culturas y no puedan abrirse a ver que hay cosas que no tienen lógica. Si partimos desde la religión musulmana, también nos encontramos un constructo cultural. Mucha gente musulmana hoy en día vive más la cultura que la religión, eso hace que en Marruecos o en Senegal sea totalmente diferente cómo se manifiesta la religión. Pero atacar a la religión es muy fácil y decir que la religión prohíbe, que la religión hace esto o lo otro. Yo, como persona musulmana en Senegal, la mayor parte de mi vida hago más cosas culturales que religiosas.

El matriarcado siempre ha existido en África. Las decisiones de las mujeres en el entorno familiar son muy importantes, sobre todo las de las hermanas de los padres, muchas veces las últimas decisiones las toman ellas. Y luego está toda esa visión matrilineal de que la sangre está más considerada si viene de la mujer, de la parte materna. Eso también es un feminismo, aunque no se le haya dado nombre. De esto habla Mariama Ba en su libro Mi carta más larga.

Hay hombres que quieren seguir perpetuando las violencias y aprovechándose de sus privilegios, pero otros muchos hombres estamos intentando romper con todo eso. La revolución feminista que hay ahora mismo en Occidente se da también en África, solo que los medios no la enfocan.

Mucha gente musulmana hoy en día vive más la cultura que la religión, eso hace que en Marruecos o en Senegal sea totalmente diferente cómo se manifiesta la religión. Pero atacar a la religión es muy fácil 

De hecho, coordinas y dinamizas talleres mixtos y no mixtos, solo para hombres negros, sobre Masculinidades diversas. ¿En qué consisten esos espacios, qué temas se tratan y qué crees que aportan a la lucha antirracista?
Sí, si vemos un poco la historia de los movimientos de lucha, desde los movimientos por los derechos civiles, pasando por el Black Panther, hasta lo que hoy llamamos el Black Lives Matter, nos damos cuenta de que siempre han estado liderados por hombres y de que esos hombres, a la hora de ocupar los espacios, han invisibilizado las luchas de las mujeres e ignorado que juntos han realizado toda la construcción de esos movimientos.

En el contexto español pasa un poco lo mismo, los hombres no hemos sabido colocarnos en un segundo plano ni hemos sabido ceder el liderazgo. Con la construcción del Movimiento Panafricano ha habido cosas que he ido leyendo y reflexionando. Aquí, en Euskadi, por ejemplo, en las reuniones había hombres y mujeres, pero luego éramos nosotros los que copábamos todas las voces, lo que ha desmotivado a muchas mujeres que han sentido que el Movimiento no era suyo. A partir de ahí, empecé a pensar que algo iba mal, que había que darle una vuelta no solo a la masculinidad en sí, esa idea de que los hombres somos todo y capaces de todo, sino a cómo construimos los espacios para fomentar y respetar la participación de todos y todas.

Después, hace como 10 años, empecé a colaborar en espacios sobre masculinidades organizados por Médicos del Mundo y otras organizaciones y colectivos. Pero llegó un momento en que me faltaba algo, porque en esos espacios se hablaba de un modelo de hombre en el que yo no encajaba y, a partir de ahí, comencé a darle otro enfoque para romper con esa única construcción hegemónica de hombre e incorporar el factor de la raza y la idea de masculinidades diversas. Porque las masculinidades tienen que partir de cada realidad, de cada educación, de cada vivencia y de cada persona.

Eres también defensor de los derechos de la comunidad LGTBIQ, una realidad que en África es todavía rechazada por muchas personas, ¿qué podrías decirle a tus hermanos africanos a este respecto?
Partiría otra vez de la construcción social del amor y cómo nos han instalado el rol de la mujer y del hombre en todas partes. Como el matrimonio y las relaciones siempre han sido desde una visión procreativa, esto hace que culturalmente no se pueda considerar otro tipo de amor porque el fin no es procrear. Les diría que, si estamos luchando para que a otros cuerpos no nos violenten por ser no blancos, no podemos violentar a otras personas porque amen a personas del mismo sexo. Simplemente es la idea del respeto, de que lo que no quiero que me hagan, no tengo que hacerlo a otros.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

En el margen
Celia Montoya x4 veces “Situarte ante la sociedad como gitano o gitana es un acto político que tiene consecuencias”
Actriz y divulgadora de la historia y la realidad del pueblo gitano, la activista antirracista Celia Montoya confabula contra el antigitanismo desde La Fragua Projects y el programa de Radio “Gitanos: Arte y cultura Rromaní”
En el margen
Nsang Cristià Esimi Cruz “Hay una carencia a la hora de contar la historia de África en español”
El panafricanista Nsang Cristià Esimi Cruz es una voz imprescindible para seguir la actualidad guineana. Desde su programa de radio La llave, empuja por el cambio social en su país, al que quiere libre de la lacra del neocolonismo y la corrupción.
En el margen
Jeanne Rolande Dacougna “El activismo lo traigo de casa”
Jeanne Rolande Dacougna llegó a Cádiz hace más de dos décadas para doctorarse. Feminista y activista antirracista, reflexiona sobre movimientos sociales, racismo o comunidad con la mirada puesta en Senegal y en Euskadi, donde reside.
#78979
5/1/2021 17:26

La verdad es que el tono de la entrevista Marra y el movimiento panafricanista en Euskadi, suena muy blanco progre, feminista y eurocentrico supongo que es para los blancos de Podemos. Pero como mujer negra me gusta pero insisto, se que no es para mi sino para los progress y peña de internet de Getxo y Abando.

1
0
#81314
28/1/2021 23:27

yo no creo que sea muy blanco mas bien es la moda postmoderna. Yo conozco a mucha gente negra que milita en el antirracismo y no se expresa en esos términos y menos de si mismo. El termino cuerpos en vez de sujeto político ya te dice que es un discurso despolitizado.

0
0
#78723
2/1/2021 20:30

Todo muy bien, hasta que otro machirulo, esta vez negro, nos ha contado el viejo chiste del cuñado de lo matriarcal que es la cultura senegalesa y que nada tiene que ver la religión musulmana, en este caso en el contexto. Le recomiendo que en vez de hablar tanto, se interese más por lo que tiene que decir una compañera suya senegalesa como Ken Bugul al respecto.

10
8
#78906
5/1/2021 9:27

Ken Bugul, es imprescindible, sí. Pero Marra ha mencionado a Mariama Ba, ha hablado de las decisiones que toman las mujeres en Senegal (muchas, pocas o mediopensionistas, pero a tener en cuenta y dentro de su contexto cultural y significado), te ha reconocido la revisión que hace y que hay que seguir haciendo sobre las costumbres y la cultura, el amor... Parece que haga lo que haga un hombre, siempre va a ser un machirulo para tí. Cuando todo es machiruro, machirulo es nada; cuando todo racista, racista no es nada; cuando no se sabe reconocer el trabajo (duro) de deconstrucción que hacen personas como Marra, con sus defectos, con sus idas y venidas, con su carga cultural, su cuerpo, su color, etc... qué poca empatía y qué difícil avanzar en la justicia y el respeto universal. ¿De qué vale tildar de chiste del cuñao una descripción de un granito de arena de la forma de organizarse colectivamente las mujeres en Senegal? ¿no son las más pro, no?
Gracias, Marra, por dar la cara y por seguir revisándote con mente abierta.

5
1
#78694
2/1/2021 11:51

Hay que celebrar que personajes tan interesantes tengan cabida en un medio y se puedan visibilizar. Es una entrevista magnífica.

9
5
República del Sudán
Un año de guerra Sudán, la guerra del futuro que aplastó la revolución
La confrontación entre el ejército y las milicias en Sudán implica una guerra contra la población que se levantó por la democracia y ahora lucha por su supervivencia.
Conflictos bélicos
Escalada bélica Irán lanza un ataque limitado y da por concluida su misión contra Israel
Israel asegura que ha interceptado el 99% de los proyectiles lanzados por Irán. Los líderes del G-7 se reunirán esta tarde para hablar de la “desescalada” de un conflicto que sigue amenazando a toda la región de Oriente Medio.
Genocidio
Genocidio Clamor entre empleadas de las big tech ante la complicidad de Google con el genocidio israelí en Palestina
El gigante tecnológico de Silicon Valley ha firmado este mismo año un acuerdo de colaboración con Israel que, según sus propios trabajadores, puede aumentar la capacidad de videovigilancia y selección de objetivos militares a través de Google Photos.
Opinión
Regularización Iniciativas populares vs pactos institucionales: caminos colectivos frente a los callejones sin salida
Mientras el pasado martes la perseverancia de los colectivos migrantes se anotaba una victoria en el Congreso, el miércoles el Parlamento Europeo ratificaba de nuevo, como único horizonte, la razón securitaria.
Green European Journal
Green European Journal Europa a las urnas: no (todo) es cuestión de participación
Una escasa participación en las elecciones europeas puede socavar la legitimidad democrática del Parlamento Europeo al reflejar la anteposición de la identidad nacional a la europea.
Opinión
Opinión Ni un voto al genocidio contra el pueblo palestino
Conocemos el compromiso del Estado español con el statu quo imperialista, por lo que nuestra ingente tarea es forzar al gobierno español a hacer algo que no quiere hacer.

Últimas

Barcelona
Barcelona Condenada la subcontrata de Facebook por discriminar salarialmente según la nacionalidad de sus trabajadores
Barcelona Digital Services divide a los 1.800 moderadores de contenido de la red social según su nacionalidad: el Grupo B (pasaporte español, portugués e italiano) percibe hasta un 28% menos que el Grupo A (franceses, holandeses y nórdicos).
Sequía
Feria de Abril Arte flamenco para luchar contra la sequía
Una acción de Juventud por el Clima Sevilla en la Feria de Abril se suma con unas sevillanas de denuncia a la Acción Global por el Clima del viernes 19 de abril, convocada por Fridays for Future.
Sidecar
Sidecar El fin de la inocencia
¿Por qué las burguesías blancas están visceralmente del lado de Israel? Una respuesta sería que las burguesías occidentales consideran que la situación de Israel está íntimamente ligada a la suya.
Más noticias
Opinión
Opinión El FMI insta a no alinearse en la segunda Guerra Fría
Aunque reconoce que la globalización ha terminado, la segunda del FMI hace un llamamiento a los gobiernos para que «preserven la cooperación económica en medio de la fragmentación geoeconómica» debida a la segunda Guerra Fría.
La vida y ya
La vida y ya Desertemos
Se habló de la poesía como una forma de darle la vuelta al reloj de arena para que el tiempo no se agote. No del todo al menos.
Cine
Cine ‘La Haine’, hasta aquí nada ha cambiado
Treinta años después de su estreno, la película ‘La Haine’ regresará convertida en un musical. Su director, Mathieu Kassovitz, y el productor del nuevo proyecto, Farid Benlagha, desvelan algunos detalles.
Derecho a la vivienda
Derecho a la vivienda El Gobierno “da alas a la patronal inmobiliaria” en su reunión con los agentes de vivienda
El ejecutivo de Sánchez insiste en dar “seguridad jurídica” a los propietarios y no ofrece soluciones para atajar la explosión de los pisos turísticos ni los contratos de temporada.

Recomendadas

OTAN
Menorca El ofrecimiento de Maó como puerto OTAN despierta el rechazo entre la población
La confirmación de este puerto como enclave permanente para la flota militar internacional reactiva la plataforma Menorca per la Pau.
País Valenciano
Antifascismo Guillem Agulló, tres décadas de dignidad y antifascismo
A 31 años del asesinato de Guillem Agulló Salvador, su padre Guillem Agulló Lázaro (Burjassot, L´horta Nord, 1950) explica la situación que están viviendo a raíz de las últimas decisiones de la derecha y la extrema derecha.
Migración
Fronteras Colectivos claman contra el Pacto de Migración y Asilo ante su votación en la Eurocámara
Hoy, 10 de abril, se debatirá y votará en el Parlamento Europeo el Pacto de Migración y Asilo. Colectivos y organizaciones de la sociedad civil intentan frenar lo que consideran un marco de vulneración de derechos de las personas migrantes.
Literatura
Literatura Carmen Clara Balmaseda retrata el “pueblo chico, infierno grande” en una novela negra situada en la posguerra
La investigación de un asesinato ocurrido en los años 70 en Badajoz es la causa que utiliza la escritora Carmen Clara Balmaseda para crear una historia protagonizada por la disciplina militar, la hipocresía y la represión contra la diferencia.