2 feb 2026 10:53

Estos días, las compañeras y colectivas migrantes celebran la buena noticia de la regularización extraordinaria de las personas residentes en el reino de España en situación administrativa irregular y las mujeres y disidencias blancas que nos decimos feministas antirracistas lo celebramos junto a elles.

La regularización es una buena noticia feminista porque sabemos que la lucha por la justicia social es una lucha feminista y que cualquier desigualdad siempre afecta más a las mujeres y disidencias. Las mujeres y disidencias blancas del primer mundo con DNI español sentimos aún el recuerdo atávico de cuando se nos nombraba legalmente inferiores: carne de redada, sujetos de abusos, objeto de explotación; aún recordamos y sentimos la vulnerabilidad, el miedo, la angustia de no poder ni querer esconder los rasgos que nos precarizan y nos exponen a la violencia. No puede llamarse feminista quien acepte que esto pueda seguir ocurriendo sobre otras vidas y otros cuerpos. 

Las feministas migrantes antirracistas y las colectivas migrantes feministas antirracistas la han peleado centímetro a centímetro. Y porque lo han hecho de una manera que se nombra feminista

Pero si la regularización extraordinaria de las personas en situación administrativa irregular que viven en el reino de España es una buena noticia feminista es sobre todo porque las feministas migrantes antirracistas y las colectivas migrantes feministas antirracistas la han peleado centímetro a centímetro. Y porque lo han hecho de una manera que se nombra feminista, con unas formas que nos han recordado a otra lucha feminista antirracista que se está empezando a ganar después de años de una rabiosa constancia que nunca dejará de admirarnos: la lucha de las trabajadoras del hogar y de los cuidados, que empezó a dar sus frutos con la firma del Convenio 189 y que hoy sigue peleando por la seguridad y la salud en su trabajo.

Hoy las mujeres y disidencias blancas que nos decimos feministas antirracistas celebramos y homenajeamos a todas nuestras compañeras que se han dejado, no la piel, aunque un poco también, sino muchísimas horas de muchos días, semanas, meses y años y que han puesto una inteligencia política infinita en el proceso. Hoy recordamos cómo fueron los inicios, cómo fue la ILP, cómo acudían a cualquier evento, por pequeño que fuera, que pudiera aportar cinco o seis firmas más; la complicadísima logística del reparto de las hojas de firma, que depositaban en nuestras manos con una mezcla de alegría y temor a que se perdieran, a que no recogiéramos bien los datos. Pero confiando siempre. Y creando miles de minúsculas alianzas por el camino. Quien firmó, lo recordaba y estaba pendiente. Quien recogió firmas entregaba de vuelta, junto con los pliegos, su compromiso con la causa.

Es feminista esa infiltración cómplice en los lugares de trabajo, en las reuniones familiares, en los cumpleaños del colegio, en los bares de barrio. Es feminista no poderse permitir el desaliento

Es feminista esa infiltración cómplice en los lugares de trabajo, en las reuniones familiares, en los cumpleaños del colegio, en los bares de barrio. Es feminista esa conciencia de no poder dejarlo, de buscar miles de maneras de fijar el tema en las agendas de otras colectivas y organizaciones (blancas) más olvidadizas, más pendientes de las novedades de la temporada que de las luchas que pasaron de moda el verano anterior. Es feminista no poderse permitir el desaliento, no cerrarse ninguna vía, hablar con todo el mundo, porque nos jugamos las vidas. Y ojalá siempre fuera feminista ese equilibrio dificilísimo entre la solidez de los principios y la flexibilidad de los medios que tan bien ejemplifica, pero no solo, esa negociación política que han sabido llevar a buen puerto.

El mejor homenaje sería que las mujeres y disidencias blancas que nos decimos feministas antirracistas adoptáramos de nuestras compañeras no solo sus reivindicaciones sino sus métodos: objetivos claros, alianzas amplias, imaginación, entusiasmo, terquedad infinita, atención a lo pequeño sin descuidar lo grande, constancia lúcida, rabia acogedora. Nos quedan muchas cosas que seguir peleando juntes... 

Gracias infinitas, compañeras y compañeres. Y enhorabuena.

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