Farian Sabahi: “Para ayudar a los iraníes hay que eliminar las sanciones a Teherán”

La académica de origen italo-iraní desgrana en esta entrevista las claves de las protestas de las últimas semanas en Irán. Mira hacia allí, pero también hacia la comunidad internacional, el papel de las sanciones o la figura de Pahleví.
Farian Sabahi
La académica, periodista y escritora de origen iraní Farian Sabahi. REZA KHATIR.
23 ene 2026 06:00

Irán es un país muy complejo, del que a menudo se habla de manera superficial y desde una perspectiva muy polarizada. Para intentar comprender mejor lo que ha ocurrido en Irán en las últimas semanas, en esta entrevista, Farian Sabahi (1967), periodista y escritora de origen iraní y profesora asociada de Historia Conteomporánea en la Universidad de Insubria, en Lombardía, aborda las claves principales del contexto socioeconómico del país. Asegura que las sanciones internacionales al régimen de los ayatolás representan un obstáculo para la democratización de Irán y rechaza una intervención extranjera contra el país.

Sabahi nació en Alessandria (Piamonte) de padre iraní y madre italiana, se licenció en Economía en la Universidad Bocconi de Milán. Posteriormente, obtuvo un doctorado en Estudios Orientales en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres con una tesis sobre el reinado de Muhammad Reza Pahlavi (1963-1979). Más tarde, llevó a cabo diferentes investigaciones de campo en Irán. Es autora de numerosas publicaciones sobre la historia y la cultura iraníes, colabora con varios periódicos y radios y también ha realizado algunos cortometrajes.

La crisis económica fue uno de los factores desencadenantes de la revuelta que comenzó en Teherán el 28 de diciembre. ¿Cuál es la situación económica del país y qué papel desempeñan las sanciones internacionales?
La crisis económica ha sido un factor importante, pero no el único, que ha desencadenado las recientes protestas en Irán. La inflación ha superado el 40% y, en el caso de los productos alimenticios, en 2025 alcanzó el 72%. La crisis se debe a la mala gestión de los asuntos públicos por parte del Gobierno y a la corrupción, pero también a las sanciones internacionales que limitan las exportaciones de crudo a solo 1,77 millones de barriles al día.

Para hacer frente a las dificultades económicas, las autoridades de la República Islámica han prometido aumentar tanto los salarios de los empleados públicos —entre un 20% y un 40%— como las ayudas a las familias con bajos ingresos. Se trata de medidas que deberían entrar en vigor en el año persa 1405, que comienza el próximo 21 de marzo. Estas medidas fueron presentadas al Parlamento por el Gobierno del presidente Masoud Pezeshkian el 23 de diciembre de 2025, cinco días antes de que los comerciantes del bazar de Teherán bajasen las persianas en señal de protesta. En cualquier caso, aumentar las subvenciones solo servirá para incrementar la inflación. Las reformas previstas por el gobierno de Pezeshkian, en el poder desde hace año y medio, no solo incluyen la concesión de subvenciones, a menudo insignificantes, sino también un aumento de los ingresos fiscales del 80%: aquellos que ganan el equivalente a más de 277 dólares al mes no pagan el impuesto sobre la renta; mientras que aquellos con ingresos superiores a 927 dólares deben pagar al Estado el 30%. La novedad del presupuesto del próximo año es el aumento del IVA, que pasará del 10 al 12%. Esto afectará a los consumidores finales de productos considerados de lujo, pero no a aquellos que se limiten a consumir productos alimenticios básicos, como el arroz, la leche o la harina.

¿Cuál es la situación del país tras los bombardeos israelíes y estadounidenses de los últimos meses y tras la caída del régimen de al Assad en Siria y el debilitamiento de Hezbolá en el Líbano?

En un contexto de crisis económica, muchos iraníes consideran absurdo que los dirigentes del país hayan concedido importantes financiaciones al régimen sirio y, aún hoy, a Hezbolá en el Líbano, y no las hayan utilizado en su país para financiar proyectos de desarrollo. Además, la caída del régimen de al Assad ha hecho que las inversiones iraníes en el país se esfumen, literalmente. La República Islámica ha perdido legitimidad porque no es capaz de garantizar una vida digna a sus ciudadanos, no respeta sus derechos y no ha sido capaz de garantizar su seguridad durante la agresión israelí de junio, en la llamada Guerra de los 12 días. La República Islámica, por otra parte, también ha demostrado que no es reformable. Todos los que lo han intentado han sido silenciados, han acabado en la cárcel o han optado por el exilio. El expresidente reformista Jatamí ha sido silenciado; los líderes del Movimiento Verde de 2009 —Musaví, Karrubi y Rahnavard— han acabado bajo arresto domiciliario. El liderazgo religioso no ha permitido un relevo generacional y, tarde o temprano, acabará en la tumba. Mientras tanto, en la política se han impuesto los pasdaran [integrantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), como el comandante Ghalibaf, que ahora está al frente del Parlamento.

¿Cuáles han sido las principales diferencias entre la revuelta de las últimas semanas y las anteriores?

En comparación con las protestas de septiembre de 2022 y los meses siguientes, desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini, una chica de 22 años, estas últimas han estallado principalmente por motivos económicos. Además, es muy probable que, a partir del decimotercer día de protestas, se produjeran infiltraciones del Mossad y la CIA entre los manifestantes, con individuos que dispararon tanto contra los manifestantes como contra los policías. Esta tesis se ve respaldada por las declaraciones de Mike Pompeo, exdirector de la CIA, y de varios miembros del Gobierno israelí, que han escrito en las redes sociales que los hombres del Mossad caminaban codo con codo con los manifestantes por las calles de Teherán.

Desmembrar Irán sería, para Israel, la única forma de debilitar a su principal enemigo en Oriente Medio

El Gobierno israelí apoya abiertamente un cambio de régimen en Irán; ¿cuál es el objetivo de Israel?Desmembrar Irán, fragmentar un país tres veces más grande que España, con 92 millones de habitantes. Desmembrar Irán sería, para Israel, la única forma de debilitar a su principal enemigo en Oriente Medio. Además, fragmentar Irán en pequeños Estados-nación aprovechando la presencia de diversas minorías nacionales daría a los dirigentes israelíes una justificación adicional para no tolerar la diversidad en su interior y seguir trabajando por un Estado exclusivamente judío.

¿Ha crecido realmente en los últimos años en Irán la simpatía por el hijo del sha Reza Pahlavi, el rey derrocado por la revolución de 1979? ¿Qué alternativa podría representar el regreso al poder de los Pahlavi?
El diario israelí de izquierda Haaretz escribió que muchas de las imágenes en las que los manifestantes iraníes aclamaban al príncipe Pahlavi habrían sido creadas utilizando la inteligencia artificial. Las simpatías por Pahlavi son mucho más numerosas en la diáspora que en Irán, gracias también a una campaña mediática sistemática organizada por entidades de Israel. En sus apariciones en las redes sociales, el heredero al trono ha declarado que, si cayera el régimen y fuera él quien liderara la transición en Teherán, lo primero que haría sería reconocer al Estado de Israel; es decir, al país que atacó Irán en junio de 2025. ¿Puede considerarse esto una prioridad para los iraníes? Sinceramente, no lo creo. Además, aunque el apellido Pahlavi evoca el esplendor del antiguo imperio persa, también recuerda las tremendas desigualdades sociales y económicas de los años 60 y 70, las torturas sistemáticas infligidas a los opositores por la policía secreta del sha —la terrible Savak— y la sumisión del país a los intereses de Londres y Washington. Si Pahlavi gobernara el país, Irán también estaría sometido a Israel, dadas las estrechas relaciones entre el príncipe y Netanyahu. Paradójicamente, el pasado fin de semana, en las manifestaciones organizadas en Londres en apoyo a las protestas en Irán, había más banderas de Israel que banderas monárquicas.

¿Cree que hoy en día se dan las condiciones para la caída del régimen iraní? 
Como ha señalado el académico Hamid Dabashi, profesor de la Universidad de Columbia y autor de numerosos libros sobre los movimientos sociales en Irán, la caída de la República Islámica solo es posible si así lo decide el ejército iraní. Por lo demás, hoy en día, Irán no puede definirse como un régimen teocrático, sino más bien como una oligarquía compuesta por ayatolás y pasdaran, en la que el poder está repartido. Por esta razón, eliminar al líder supremo Alí Jamenei no cambiaría mucho las cosas: probablemente se pasaría a un régimen militar, en manos de los pasdaran.

¿Qué podría hacer la comunidad internacional para ayudar a la población iraní?
Puede parecer una provocación, pero llevo más de treinta años ocupándome de Irán como periodista y académica. He viajado por todo Oriente Medio. Recuerdo la pobreza de la población iraquí en la época de Sadam Husein, cuando Irak estaba sometido a sanciones internacionales. Y creo que, a estas alturas, tras veinte años de sanciones internacionales, tras los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de atacar Teherán para luego dar marcha atrás… La única solución es poner fin a las sanciones. Solo así la población iraní podrá volver a tener una vida digna y recuperar las energías para derrocar, con sus propias fuerzas y basándose en sus propios objetivos, un régimen que durante muchos años le ha negado sus derechos.

¿Y qué puede hacer la comunidad internacional para ayudar a las mujeres iraníes?
En una sociedad patriarcal como la iraní, el cabeza de familia es el marido, como lo era en muchos países europeos hasta hace unas décadas. Además, según la ley islámica, es el marido quien debe mantener a la mujer y a los hijos. En este contexto, cuando hay crisis económica, los empresarios despiden primero a las mujeres, tratando de salvaguardar los puestos de trabajo de los hombres. En consecuencia, en estos veinte años de sanciones internacionales en Irán, la tasa de empleo femenino ha disminuido. Sin embargo, paradójicamente, las mujeres representan dos tercios de la población universitaria y de los licenciados. Es, sobre todo, para ayudar a las mujeres iraníes por lo que es necesario eliminar las sanciones a Teherán.

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