Opinión
La guerra nunca debería ser el idioma

Desde que se iniciaran los ataques contra Irán, hay determinados sectores que están instrumentalizando la lucha por la libertad de las y los iraníes. La lucha existe y está absolutamente justificada, pero también es perfectamente compatible con condenar la guerra.
Politólogo, periodista y analista de paz, conflictos y desarme.
8 mar 2026 06:00

Por si no había suficientes guerras y crisis, y por si los niveles de violencia, directa y estructural no fueran ya del todo insoportables ya tenemos un nuevo frente: la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Suele decirse, acertadamente, que se sabe cómo empieza una guerra pero no como termina. En este caso es absolutamente cierto. Si alguien pretendía una guerra rápida y fácil, se estará arrepintiendo. Siete días después del primer ataque, el descontrol ya es considerable. La onda expansiva de la guerra es enorme y ya son varios los países que han recibido ataques: Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Chipre, Irak, Kuwait, Líbano, Jordania, Qatar y Siria. Y, además, hay también los que han anunciado que podrían implicarse en la guerra como Alemania, Francia, Grecia y Reino Unido.

La guerra no tiene ningún objetivo de liberación, ninguna inquietud en relación a los derechos humanos, ni ninguna perspectiva de construcción de paz —justa, duradera y sólida— en la región

La brutalidad —y la desfachatez— del presidente estadounidense Donald Trump nos ahorra tener que desmontar las habituales excusas que se usan para justificar una guerra. Sin embargo, y pese a su franqueza, parece que aún hay mucha gente que se cree no lo que el mandatario dice, sino lo que dicen muchos de sus publicistas y agoreros. Por ello, tenemos que volver a repetirlo: no, la guerra no tiene ningún objetivo de liberación, ninguna inquietud en relación a los derechos humanos, ni ninguna perspectiva de construcción de paz —justa, duradera y sólida— en la región. Se trata, simplemente, de borrar un régimen que disgusta a Estados Unidos —entre muchas otras cosas, por sus capacidades energéticas puestas al servicio de su principal competidor, China— y, muy especialmente, a Israel. Hacía ya años que Netanyahu intentaba que Estados Unidos atacara militarmente a Irán, pero ningún presidente norteamericano —pese a la inclinación que todos tienen a hacerle caso— se había atrevido a tanto. Trump, sí.

Más allá de la geopolítica: las vidas humanas

No, la guerra no tiene que ver con los derechos humanos, unos derechos humanos que Trump y Netanyahu pisotean, a diario, con total impunidad. Tampoco con el programa nuclear iraní. En 2015, después de casi una década de laboriosas y complejas negociaciones diplomáticas, en las que la Unión Europea (UE) se implicó a fondo, se acordó controlar y limitar el programa nuclear bajo supervisiones estrictas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, de forma profundamente irresponsable, Trump se lo cargó en 2018. 

El ataque actual tampoco tiene nada que ver con la democracia: Estados Unidos y Gran Bretaña organizaron en 1953 un golpe de estado contra el gobierno más democrático que ha habido en Irán, simplemente porque pretendía nacionalizar el petróleo. En fin, para que no se nos olvide que las consecuencias de las malas decisiones se alargan, y mucho, en el tiempo. Concretamente hoy, en 2026, aún sufrimos las de 1953 y 2018.

Lo que sí toda guerra implica son graves consecuencias en clave humana. Podemos hacer montones de análisis sobre los actores, las armas, las estrategias y las tácticas. Pero no deberíamos olvidar su impacto humano. Entre muchas razones, por dos motivos que me gustaría resaltar. El primero, una absoluta obviedad que, paradójicamente, siempre queda fuera del foco principal: las guerras masacran vidas humanas. De una forma criminal y, muy a menudo, absurda e irracional, muchas personas ven truncadas sus vidas. Y muchas otras llorarán, para siempre, su pérdida. La segunda razón es porque uno de los motivos por los que las guerras continúan y se perpetúan es precisamente porque perdemos de vista este impacto humano y nos quedamos con los mapas, los avances y las pérdidas, o las ganancias geoestratégicas. Si fuéramos mucho más conscientes de ese terrible impacto humano, quizá no habría tanta gente indiferente ante las guerras existentes o, incluso, aplaudiéndolas como si se trataran de actos de justicia quirúrgica.

ACNUR alerta de que más de 330.000 personas han sido desplazadas por la reciente escalada de violencia en Medio Oriente y otras regiones

En el momento en el que escribo estas líneas, el balance de esta guerra ronda ya entre 1.200 y 1.500 personas muertas, entre 6.000 y 8.000 heridas y centenares de miles de desplazadas. ACNUR alertaba el pasado viernes 6 de marzo que más de 330.000 personas han sido desplazadas por la reciente escalada de violencia en Medio Oriente y otras regiones. En la medida que la guerra se vaya alargando, esa huella de horror y deshumanización se irá ampliando.

Poner el foco en la dimensión humana también nos resuelve ese absurdo debate sobre si hay que criticar el ataque o si hay que criticar el régimen iraní. Desde una perspectiva de paz y derechos humanos, es facilísimo: hay que condenar la guerra, por criminal, imperialista e irresponsable; y hay que condenar el régimen, no ahora, sino desde hace tiempo, por su falta de libertad de expresión, de asociación y de reunión y por su amplísima represión: asesinatos, detenciones arbitrarias masivas, juicios sin garantías, desapariciones, tortura y malos tratos, persecución de disidentes, periodistas, activistas y defensores de derechos humanos, discriminación y violencia institucional contra las mujeres y lsa niñas, contra las minorías étnicas y religiosas, etc.

Es evidente que, en determinados sectores, se instrumentaliza la lucha por la libertad de las y los iraníes. Pero esa lucha existe y está absolutamente justificada. Y, además, es perfectamente compatible luchar contra el régimen iraní y condenar la guerra.

La escritora iraní Sahar Delijani nació en la prisión de Evin, donde sus padres estaban encarcelados por sus actividades políticas. Sus tíos también estuvieron en prisión y fueron ejecutados. Pocas personas como ella conocen de primera mano la brutalidad del régimen pero “eso no significa que quiera que mi gente sea bombardeada” dijo en junio de 2025, ante el primer ataque conjunto de Estados Unidos e Israel —en la llamada Guerra de los doce días. Llúcidamente añadía, “si tu visión de la liberación solo pasa por la destrucción de vidas inocentes, entonces no es libertad lo que buscas”.

Mientras termino el artículo, me llega un manifiesto del grupo pacifista y feminista catalán, Dones x Dones, que lleva varios años organizando y llevando a cabo  concentraciones silenciosas en solidaridad con las víctimas de las guerras sean en Afganistán, Gaza, Sudán o Ucrania y, ahora, en Irán. Dicen que ‘la guerra no es nuestro idioma’ y apuestan por ‘defender la vida’. No se puede resumir mejor.

Análisis
Esta no es una guerra para cambiar el régimen: Irán está siendo empujado hacia el colapso del Estado
La guerra no funciona con precisión quirúrgica. No elimina a una figura para instalar a otra. Transfiere el poder a quienes son más capaces de ejercer la fuerza.
Estados Unidos
El delicado papel del ataque a Irán en la estrategia global de Trump
Para entender la nueva guerra de Trump en Irán es importante comprender que lo que Israel ofrece no son solo ventajas geoestratégicas ‘externas’ a las sociedades occidentales.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...