Irán
Cuando matar iraníes da beneficios en Texas: quién gana y quién pierde con el bloqueo del estrecho de Ormuz
Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto. @pablorcebo.bsky.social, pablo.rivas@elsaltodiario.com
En un planeta petrodependiente, el estrecho de Ormuz es una de las arterias clave. Este paso entre Omán e Irán, cuya sección más estrecha es de 39 kilómetros, está controlado de facto por la República Islámica. Por él circula diariamente una quinta parte del comercio global de petróleo, así como el 20% de los metaneros cargados del gas fósil que exportan los países del Golfo. Con el inicio de las hostilidades por parte de Estados Unidos e Israel, a falta de tecnología militar dopada de dólares, Irán ha respondido con lo que tiene a mano y ha amenazado con atacar cualquier barco que cruce este paso con el firme objetivo de interrumpir el comercio en la zona, especialmente de hidrocarburos. Lejos de ser una advertencia vacía, media docena de cargueros han sido atacados desde el sábado.
Las grandes navieras han paralizado el comercio en la zona. Lo han hecho en parte debido a las amenazas de hundimiento, y en parte, a los altos costes que imponen las aseguradoras. Como explicaba en la red social Bluesky el profesor de la Universidad de Cádiz Emilio Rodríguez Díaz, experto en seguridad marítima, siete de las doce grandes reaseguradores de Protección e Indemnización (P&I), responsables de asegurar nueve de cada diez barcos del planeta, han cancelado su cobertura en el Golfo a fecha de 5 de marzo. “Sin P&I, un barco no puede atracar, no le cargan, no le financian. Es como intentar circular sin seguro del coche pero multiplicado por mil millones de dólares”, señala este experto. El resultado: casi un millar de grandes buques —petroleros, metaneros y cargueros— atrapados y el comercio global de hidrocarburos privado de una de sus grandes zonas suministradoras. Y esto tiene algunos ganadores, y, como señala a El Salto Emiliano Teran Mantovani, experto en geopolítica energética del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, “muchos más perdedores”.
Gas: maná fósil a precio de oro
Entre el club de los que se van a lucrar con toda esta situación en el ámbito energético, Ismael Morales, responsable de Políticas Climáticas de la Fundación Renovables y buen conocedor del sector, destaca el sector de hidrocarburos estadounidense, principalmente las compañías dedicadas a la extracción y comercialización de gas fósil, muy mimadas por Trump. “Las gasistas de Estados Unidos se van a beneficiar porque, vendiendo el mismo volumen de gas a Europa, el precio se va a multiplicar por cuatro”.
En el sexto día de guerra, la cotización de gas de referencia en Europa, el ICE Dutch TTF, se ha duplicado, y ha pasado de los 30 euros el MWh que rondaba las semanas antes de la agresión, a más de 50 en la actualidad. Goldman Sachs, conocida firma experta en sacar provecho en situaciones de caos global, ya habla de probables aumentos de hasta el 130% del precio del gas en Europa.
La consultora especializada en energía Energy Flux estima que las gasistas estadounidenses podrían obtener más de 1.000 millones de dólares a la semana en beneficios extraordinarios como consecuencia del conflicto
Al respecto, Morales recuerda la reconfiguración del sector que han llevado a cabo tanto EEUU como Europa a raíz de la guerra de Ucrania y la reducción del suministro ruso de gas fósil a Europa, lo que supuso grandes inversiones en plantas regasificadoras y metaneros para transportar gas natural licuado (GNL) estadounidense al Viejo continente e hizo a Europa —España incluida— dependiente de esos envíos. “A nivel de suministro, para la Unión Europea, no hay un riesgo como sí pudo suceder hace cuatro años con Ucrania, pero a nivel de precio sí ha habido una traslación: estamos pagando a un precio mucho más caro el gas, cuatro veces más, de lo que deberíamos tener si el flujo del estrecho siguiera como antes”, añade el responsable de la Fundación Renovables.
En relación con esto, un análisis de la consultora especializada en energía EnergyFlux publicado este miércoles estima que las gasistas estadounidenses podrían obtener más de 1.000 millones de dólares a la semana en beneficios extraordinarios como consecuencia del conflicto de Irán. Esto vendría dado por el alza de precio en el mercado, marcado a día de hoy por el corte de la producción de Qatar, segundo exportador mundial de gas natural tras Estados Unidos y responsable de la quinta parte del suministro global. El bloqueo del estrecho de Ormuz, del que depende la totalidad de las exportaciones qataríes, unido al ataque con drones iraníes que sufrió la planta de Ras Laffan, la principal del país, “crea un déficit de suministro que los exportadores de GNL estadounidenses podrán aprovechar”, señala el informe de EnergyFlux.
“Rusia tiene que deshacerse de ese metano a un precio barato, incluso por debajo de coste producción, porque no tiene capacidad de parar la extracción, lo que puede ser bueno para China, India u otros mercados asiáticos”, apunta Morales
Los datos de esta consultora apuntan a que uno solo cargamento de GNL entregado a Europa ha duplicado sus beneficios, y ha pasado de los 25 millones de dólares a la semana a más de 50 a fecha de 2 de marzo. Un mes del cierre de la planta qatarí supondría 4.000 millones de dólares en beneficios extraordinarios a las empresas estadounidenses del sector, una cifra que podría ascender a 20.000 millones al mes si el suministro de Qatar permanece inaccesible hasta el verano, según sostienen desde EnerrgyFlux.
Entre las grandes beneficiarias de todo este embrollo provocado se encuentran empresas como Cheniere Energy. Con sede en Houston (Texas), esta compañía es la mayor exportadora de GNL de EEUU y la segunda a nivel global, y sus accionistas han visto como sus títulos han aumentado un 7% desde el ataque israelí-estadounidense. Otras empresas que verán aumentar sus números al ritmo que las bombas caen sobre Teherán son Venture Global, Chevron o ExxonMobil.
“Si llegase a escalar durante todo un año, estaríamos hablando en el caso de chino de la mitad de importaciones de hidrocarburos. Tendría un impacto durísimo, pero no estamos en ese escenario, y dudo que China permita eso”, apunta Teran
Desde Venezuela, Teran, quien matiza que más que EEUU en su conjunto son sectores concretos los beneficiados, abre el abanico del grupo de ganadores a “a todos los intereses hidrocarburíferos globales que prestan servicios al margen de los impactos más cercanos del estrecho de Ormuz”. Uno de ellos es Rusia, cuya “flota fantasma” de buques metaneros que pretende eludir las sanciones internacionales podría ahora tener nuevos destinos donde colocar su mercancía, especialmente en Asia. “Rusia tiene que deshacerse de ese metano a un precio barato, incluso por debajo del coste de producción, porque no tiene capacidad de parar la extracción y necesita que el gas y el petróleo sigan fluyendo, lo que puede ser bueno para China, India u otros mercados asiáticos”, apunta Morales. También saldrían beneficiados productores como Brasil o Canadá, que se sumarían a este grupo de exportadores de hidrocarburos “que puedan usufructuar de la renta diferencial que va a ganarse con un aumento súbito del precio de los hidrocarburos”. En apenas seis días de guerra, el petróleo Brent ya ha subido casi un 15% respecto a los precios de hace dos semanas.
El experto de la Universidad Central de Venezuela, no obstante, remarca que son determinados sectores del capital financiero los que van a a ver los mayores beneficios tras la agresión de Trump y Netanyahu. “En este marco de lógicas del desastre es donde el capital financiero suele beneficiarse, buitres financieros que aprovechan este tipo de recesiones económicas y el impacto de todo esto para la compra de bonos. Aprovechan los desastres para compras baratas y las recuperaciones para ganar mucho dinero”.
Asia, con China a la cabeza, es la gran perdedora
Si bien el ataque orquestado por los líderes sionista y estadounidense va a suponer un efecto inflacionario y un aumento de los precios con repercusiones a nivel global —“y esto, por supuesto, afecta más a los sectores sociales más pobres de nuestros países”, remarca Teran— desde el punto de vista de la geopolítica energética, una región es la gran perdedora: Asia, con la gran antagonista de los EEUU, China, a la cabeza.
El 84% del petróleo y el 83% del gas licuado que atraviesa el estrecho de Ormuz tiene como destino algún país asiático. Si bien países de la órbita de EEUU en el área como Corea del Sur o Japón van a salir perdiendo, al igual que ocurre con las potencias del Golfo aliadas con los intereses estadounidenses, que ven paralizada su principal industria y sufren además las represalias de Irán en forma de ataques directos con drones y misiles, el impacto se va a notar especialmente en la fábrica del mundo.
Irán fue el segundo proveedor de crudo de China en 2025, solo después de Arabia Saudí, según los datos de la consultora Kpler
Más de la mitad del crudo que importa Beijing, el mayor importador de hidrocarburos del planeta, tiene su origen en el golfo Pérsico. Irán fue el segundo proveedor de China en 2025, solo después de Arabia Saudí, según los datos de la consultora Kpler que Politico publicaba esta semana. En concreto, importó 1,3 millones de barriles diarios del país persa, mientras que el 30% de sus importaciones de gas fósil provienen de Qatar, hoy bloqueado y con sus plantas cerradas.
A esto se suma la pérdida del acceso del gigante asiático al oro negro venezolano desde enero, tras el secuestro de Nicolás Maduro y el ataque estadounidense que depuso al mandatario bolivariano, aunque Teran matiza que “para China el petróleo venezolano no es una factor clave de sus sistema energético”.
No obstante, China, al igual que otros países asiáticos, tiene reservas de hidrocarburos almacenadas para varios meses. “Eso es un factor que probablemente esté incidiendo en evitar un pánico energético”, apunta Teran, “pero eso tiene un límite de meses”.
“China se va a ver obligada a buscar otros mercados”, apunta por su parte el experto de la Fundación Renovables. “Depende de la capacidad que tenga Rusia para aumentar la producción y de la capacidad que tengan otros proveedores de petróleo como pueden ser Indonesia o Malasia para incrementarla y evitar un aumento de los precios”.
Del golfo Pérsico también proviene un tercio de los fertilizantes agrícolas del mundo
Si bien la demanda de gas china no está en su momento álgido debido a la época del año, y la potencia asiática posee carbón y centrales para quemarlo en abundancia para suplir una hipotética falta de gas, un bloqueo del estrecho que perdurase en el tiempo podría ser un problema serio para la economía del gigante asiático: “Si llegase a escalar, por ejemplo, durante todo un año, estaríamos hablando, en el caso de chino, de la mitad de importaciones de hidrocarburos. Tendría un impacto durísimo, pero no estamos en ese escenario, y dudo que China permita eso”, apunta el experto de la Universidad Central de Venezuela, quien añade que los impactos son múltiples: del golfo Pérsico también proviene un tercio de los fertilizantes agrícolas del mundo.
Por último, Morales añade un perjuicio a medio plazo para el gigante asiático derivado de esta situación: “El principal problema de China es que empezaba a hacer la guerra comercial por su lado. Tenia la intención de comerciar con sus principales proveedores fuera del dólar, en yuanes, y ahora se le ha frenado esa estrategia de tratar de parar la capacidad imperialista que tenía el dólar”, concluye.
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