Italia
Italia restringe la educación sexual en las escuelas
El Senado italiano ha aprobado una nueva ley sobre educación sexual en la escuela pública. La norma prohíbe abordar contenidos relacionados con la sexualidad en las escuelas infantiles y en la educación primaria. Además, establece que para tratar estas cuestiones en la educación secundaria será necesaria una autorización por escrito de las familias o del propio alumnado, si es mayor de edad.
Según las nuevas disposiciones, las escuelas deberán comunicar los objetivos pedagógicos de los talleres, los contenidos que se abordarán y la forma en que se desarrollarán las actividades, indicando también la posible participación de personas expertas externas. El llamado “consentimiento informado” deberá solicitarse al menos una semana antes del inicio de las actividades. Los materiales didácticos utilizados durante las sesiones deberán ponerse a disposición de las familias para su revisión previa. Si los progenitores deciden que su hijo o hija no participe, la ley obliga a las escuelas a ofrecer actividades formativas alternativas. Sin embargo, no se han previsto fondos específicos para organizarlas.
Según quienes apoyan la medida, la norma protege el principio según el cual corresponde a las familias decidir la educación y los valores que se transmiten a sus hijos e hijas.
Durante los últimos meses, esta ley, impulsada por partidos de derecha y organizaciones antiderechos, ha estado en el centro de numerosos debates políticos. Según quienes apoyan la medida, la norma protege el principio según el cual corresponde a las familias decidir la educación y los valores que se transmiten a sus hijos e hijas. Quienes se oponen consideran que representa un retroceso en términos de derechos e inclusión, además de una limitación de la autonomía educativa de la escuela.
“Consideramos especialmente problemático que se exija una autorización previa. No todas las familias cuentan con las herramientas culturales o las competencias necesarias para abordar cuestiones como la afectividad y la sexualidad. Además, pueden existir situaciones de violencia doméstica o maltrato. Y serán precisamente esas familias las que, con mayor probabilidad, denegarán la autorización. El resultado es que niñas, niños y adolescentes corren el riesgo de verse privados de un derecho y de disponer de menos herramientas para comprenderse a sí mismos y expresarse”, explica a El Salto Margherita Accornero, trabajadora de la ONG COSPE e integrante de Educare alle Differenze, una red de asociaciones y formadoras que trabaja en el ámbito de la educación, la inclusión y la deconstrucción de los estereotipos de género.
Creada en 2014, la red colabora con profesorado, centros educativos y familias para promover una educación que entienda las diferencias como una riqueza. “La escuela pública debería ofrecer una pluralidad de perspectivas y garantizar oportunidades a quienes no las tienen en su entorno de origen. Creemos que esta ley avanza en la dirección contraria y que uno de sus efectos a largo plazo será aumentar las desigualdades”.
Italia es uno de los pocos países europeos donde la educación sexual y afectiva no es obligatoria en las escuelas, junto con Bulgaria, Chipre, Lituania, Polonia y Rumanía
Italia es uno de los pocos países europeos donde la educación sexual y afectiva no es obligatoria en las escuelas, junto con Bulgaria, Chipre, Lituania, Polonia y Rumanía. Según diversos estudios internacionales y también de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la educación sexual desempeña un papel fundamental porque contribuye a reducir la incidencia de embarazos tempranos, abortos e infecciones de transmisión sexual, así como episodios de violencia, abusos y discriminaciones relacionadas con el género o la orientación sexual.
“Al convertir estos temas en un tabú, el riesgo es que se termine dejando a niñas, niños y adolescentes solos frente a la información que encuentran online. De este modo, la educación sexual queda delegada a la pornografía, que hoy es fácilmente accesible y ampliamente consumida por buena parte de la adolescencia. Pero se trata a menudo de contenidos violentos, sin ningún tipo de mediación y que no aportan herramientas críticas”, añade Accornero.
La ley había sido propuesta por Rossano Sasso, entonces diputado del partido derechista Lega, quien ha denunciado en repetidas ocasiones supuestos intentos de “adoctrinamiento” del alumnado a través de proyectos educativos dedicados a la afectividad y a la lucha contra las discriminaciones. Tanto Lega como Fratelli d'Italia (el partido de la primera ministra Giorgia Meloni) se han opuesto históricamente a la introducción de programas estructurados de educación sexual y afectiva en las escuelas porque sostienen que difunden la llamada “ideología de género”, una teoría sin base científica utilizada para atacar a la comunidad LGTBIQ+. Meloni ha declarado en varias ocasiones que “educar a los hijos en materias tan delicadas corresponde a los padres y las madres” y que “el Estado no puede sustituir a la familia”.
La misma posición mantienen organizaciones conservadoras como Pro Vita e Famiglia. Esta asociación antiabortista impulsa la campaña “Mio figlio no” con la que defiende que las familias tienen derecho a controlar o autorizar los contenidos educativos relacionados con la sexualidad y la afectividad en las escuelas. La iniciativa presenta similitudes con la campaña ultraconservadora “Con Mis Hijos No Te Metas”, surgida inicialmente en Perú y Colombia y posteriormente extendida a otros países de América Latina. Este movimiento se opone a la educación sexual integral (ESI), además de al derecho al aborto. En ambos casos, el argumento central es que el Estado, al promover conceptos como la igualdad de género y la educación sexual integral, pretende “adoctrinar” a la infancia e imponer una supuesta “ideología de género” que negaría las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y corrompería la inocencia infantil.
Margherita Accornero, trabajadora de la ONG COSPE e integrante de Educare alle Differenze: “Ahora el profesorado estará más expuesto y sometido a mayores presiones porque la ley introduce mecanismos de control y censura”
El profesorado y las asociaciones italianas que organizan actividades y talleres de educación afectivo-sexual consideran que atribuir a las familias la capacidad de evaluar previamente qué debe enseñarse y de qué manera supone una desvalorización de la autoridad de la institución escolar, además de poner en cuestión las competencias y la profesionalidad de quienes trabajan en ella. “Proteger la libertad de enseñanza es una garantía democrática. En Italia existe una red de docentes que lucha por defender la educación afectivo-sexual en las escuelas. Ahora el profesorado estará más expuesto y sometido a mayores presiones porque la ley introduce mecanismos de control y censura”, continúa Margherita Accornero.
“Esta ley convierte la educación afectivo-sexual en algo sospechoso, en una materia que debe observarse con desconfianza. Sin embargo, son las propias familias y el alumnado quienes piden espacios para hablar sobre los cuerpos, la sexualidad y las emociones. La relación con el propio cuerpo y con las demás personas forma ya parte de la realidad cotidiana de niñas, niños y jóvenes”.
Educación
¿Por qué es necesaria una educación afectivo-sexual en las escuelas?
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