Marruecos
Karim El Otmani: “La Generación Z revindica demandas históricas en Marruecos”
El 27 de septiembre de 2025 se produjeron unas multitudinarias protestas en Marruecos. Protagonizadas por los más jóvenes del país, lo que se conoce como la Generación Z, las movilizaciones pasaron prácticamente desapercibidas en nuestro país. Las protestas de la Gen Z se producen cuando se cumplensesenta años del asesinato del gran opositor de izquierdas al régimen monárquico marroquí —el Makhzen—, Mehdi Ben Barka, el 29 de octubre de 1965; y con la impronta perenne de una tradición de revuelta comenzada por Abd-el-Krim El Katthabi, el gran guerrillero rifeño del que el próximo 6 de febrero hará 63 años de su muerte.
Karim El Otmani vive afincado en Terrassa (Barcelona), pero es originario del Rif, de la zona de Jbala. Tiene una larga trayectoria de militancia y activismo en favor de la población migrante. Es miembro del Comité Central de la Vía Democrática Obrera, una de las principales organizaciones de la izquierda marroquí; y en esta conversación aborda también las causas del auge de la extrema derecha en un país como el nuestro.
El pasado mes de septiembre se inició una revuelta social dirigida por los jóvenes que ha sacudido de arriba abajo Marruecos. ¿Cuáles son las causas de esta movilización extraordinaria de la juventud marroquí?
Estas movilizaciones no son una novedad, sino que constituyen una renovación de las protestas, un hecho característico de la historia de Marruecos. En las movilizaciones del 20 de febrero de 2011, por ejemplo, en el contexto de las primaveras árabes, ya se reivindicaban la justicia social, la lucha contra la corrupción, el descontento con el Gobierno, la democracia en Marruecos, etcétera. El régimen trató de pararlas con un discurso del Rey prometiendo una nueva Constitución; pero finalmente se mantuvo la concentración de poderes. Pocos años más tarde apareció un movimiento de protesta en el Rif a raíz de la muerte, o mejor dicho del asesinato, de un pescador; y se reinició la protesta con estas mismas demandas: la sanidad, la educación, la justicia social, y, la desmilitarización del Rif.
El régimen respondió con detenciones y la persecución de centenares de personas. Algunas de ellas siguen en prisión, con penas de diez, quince y hasta veinte años de prisión. Pero con las movilizaciones de la Generación Z se han vuelto a poner sobre la mesa las mismas reivindicaciones. Es decir, las reivindicaciones de la Generación Z son reivindicaciones históricas del pueblo marroquí que nunca han sido satisfechas. En el caso de los jóvenes, los agravios históricos se concretan en la carencia de alternativas para sobrevivir. A pesar de que el régimen haya silenciado, de nuevo, estas protestas, seguramente volverán a surgir, porque no hay ninguna respuesta a estas cuestiones. Además, la represión se ha abatido sobre los jóvenes con penas de prisión de quince años, detenciones masivas y tres jóvenes tiroteados a sangre fría. No hay, pues, ninguna respuesta a las reivindicaciones de esta generación.
¿Qué responsabilidad tienen las potencias occidentales en el mantenimiento del contexto socioeconómico de Marruecos?
Desde la Guerra Fría, que en realidad fue una ‘guerra caliente’, Marruecos siempre ha formado parte del bloque occidental bajo la protección de Estados Unidos y Francia. Después de la descolonización no hubo, en Marruecos, ninguna independencia real, sino que Francia y España sustituyeron el dominio colonial directo con un dominio indirecto al instalar el régimen monárquico como protector de sus intereses imperialistas. Especialmente Francia, que tuvo un papel directo en la negociación de la independencia del país.
Se trata de unas negociaciones de las que no sabemos el acuerdo, porque es secreto; salvo el compromiso francés para proteger la monarquía marroquí. Esta, a cambio protegería sus intereses económicos. Es Francia quien ha formado al ejército marroquí, junto con Israel, los servicios secretos del cual, el Mosad, ayudaron también. Un ejemplo especialmente significativo es el asesinato del opositor Mehdi Ben Barka, en 1965 en París, a raíz de la colaboración de la inteligencia francesa y los servicios secretos marroquíes e israelíes.
El régimen, que sigue las órdenes del Fondo Monetario Internacional, no tiene un proyecto dirigido a las necesidades del pueblo marroquí
Marruecos presume de ser una democracia, pero realmente es una democracia de fachada en la que la monarquía concentra todos los poderes. El régimen, que sigue las órdenes del Fondo Monetario Internacional (FMI), no tiene un proyecto dirigido a las necesidades del pueblo marroquí porque obedece a las necesidades del mercado europeo. De aquí la causa estructural de todas las revueltas desde los años 70 hasta la más reciente, la de la Gen Z. En los años 80 Marruecos aplicó los programas de reestructuración de pago de la deuda externa, bajo las órdenes del FMI. Estos programas obligaron al Estado marroquí a desfinanciar servicios públicos como la sanidad y la educación, priorizando los intereses de la deuda. Desde entonces, las obligaciones crediticias del FMI han pasado por delante de cualquier otra partida presupuestaria. El pueblo marroquí no sabe en qué se gasta el dinero de los préstamos del FMI o dónde, y en que se invierten. La cuestión es, ¿quién paga todo esto? ¡Lo paga el pueblo marroquí!
Has comentado el rol de Israel para formar a las fuerzas de seguridad marroquíes y el asesinato de opositores al régimen. Además de las protestas de la Generación Z, en Marruecos se han producido grandes movilizaciones en solidaridad con Palestina. ¿Crees que estas movilizaciones pueden incomodar al régimen marroquí?
Históricamente el pueblo marroquí siempre ha estado junto al pueblo palestino y contra la entidad sionista y su sistema de apartheid. En cambio, el régimen está en el otro bando, es decir, con Israel. De hecho, Marruecos ha normalizado relaciones con Israel y le ha prestado reconocimiento público por segunda vez, después de los años 90. Las movilizaciones muestran el contraste entre las reivindicaciones propalestinas del pueblo marroquí y la alianza del monarca con Israel.
En este contexto, como militante y miembro de la dirección de una de las fuerzas de oposición al régimen, Vía Democrática, ¿cuáles crees que son las tareas y los retos?
En primer lugar, la primera tarea, y a la vez reto, es ver cómo vincularnos con las clases populares de Marruecos; en concreto, con la clase trabajadora, porque son las clases que están sufriendo más toda esta situación y, por lo tanto, las que tienen un interés en un Marruecos democrático y libre.
Queremos crear un frente democrático de las clases populares junto con otras fuerzas de izquierdas bajo el lema de la liberación nacional
En segundo lugar, en relación a la organización de las clases populares y la clase trabajadora, en el V Congreso de nuestra organización, celebrado en 2022, adoptamos las siguientes consignas: proletarización, consolidación y fortalecimiento de la organización, tratándolas de llevar a la práctica y declarándonos el partido de los trabajadores. Por eso cambiamos el nombre a Vía Democrática Obrera y, junto a otras organizaciones y militantes de la izquierda, empezamos un proceso de diálogo para crear un partido único de la clase trabajadora y de las clases populares. Un proceso organizativo que combinamos con la voluntad de ampliar y fortalecer los elementos de autodefensa de las masas; es decir, de las asociaciones y de los movimientos sociales. Por otro lado, queremos crear un frente democrático de las clases populares junto con otras fuerzas de izquierdas bajo el lema de la liberación nacional. Queremos construir una emancipación democrática y socialista, e incluir a aquellos demócratas que, sin apostar por el socialismo, puedan estar de acuerdo con un frente democrático que aúne los intereses de las clases populares.
Como tercer reto, nos planteamos la creación de una internacional para reivindicar el papel de la clase obrera, pero también para confrontar las fuerzas imperialistas que sostienen el régimen marroquí. Así, nuestros retos se concentran en estos aspectos: la organización de la clase obrera y la construcción de alianzas en el ámbito tanto nacional como internacional, para poder emprender un proceso democrático que hasta ahora no ha tenido lugar en Marruecos.
Respecto a este proceso democrático, ¿consideráis que tiene que adoptar una forma republicana y federal?
Ahora mismo nosotros planteamos un régimen democrático y federal, no reivindicamos abiertamente la república marroquí porque las prioridades consisten en crear un régimen democrático que ahora mismo no existe y por eso ponemos el énfasis aquí.
Por otro lado, Marruecos no es un pueblo 100% cien árabe, tampoco es 100% amazigh, pero sí que es verdad que en el norte de África predominaban los pueblos amazighs; por lo tanto, los orígenes de Marruecos son amazighs. Ahora en Marruecos, los amazighs viven en tres zonas, principalmente: en el Rif, en el Atlas y en el sur del país. Estos territorios tienen características propias, y por eso nosotros reivindicamos el federalismo, para que estas zonas tengan el máximo de autogobierno propio sobre su territorio y sus recursos, dentro de una federación democrática marroquí.
Justamente el Rif constituye un precedente republicano a raíz de la proclamación de la República del Rif en 1921 por Abd-el-Krim El Khattabi. El 6 de febrero de 2026 se cumplen 63 años de su muerte. ¿Crees que constituye un ejemplo político a reivindicar?
En aquel momento Marruecos estaba colonizado por dos potencias imperialistas, Francia y España, con el norte del país bajo ocupación española, y también el Sáhara Occidental; y el resto del país bajo dominio francés. La lucha contra el colonialismo, sobre todo en el Rif y en el Atlas, fue liderada por varias personas. De las más importantes, sin duda, fueron Abd-el-Krim El Khattabi en el norte, y Muha Hammu Zayani en el Atlas, entre otros. En 1921, la guerra de Annual fue un desastre para el ejército español, y una victoria para la resistencia rifeña liderada por Abd-el-Krim. A raíz de esto, se declaró la República rifeña, que se extendió hasta el territorio ocupado por Francia. Para frenarla, Francia se alió con España y otras potencias, hasta conseguir entrar en el Rif mediante el uso de armamento químico, como el gas mostaza, para acabar con la resistencia y la República.
Todavía ahora las familias del Rif sufren las consecuencias de los bombardeos con gas mostaza. Toda familia rifeña tiene una o dos personas enfermas de cáncer por culpa del armamento químico. Por eso, el movimiento de protesta rifeño —el Hirak— ha reivindicado la sanidad pública y los servicios de oncología, para no tener que ir hasta Casablanca o Rabat u otras ciudades lejanas.
La situación del Rif sigue sin resolverse, y no hay ninguna voluntad de diálogo o conciliación por parte del régimen
Cuando Abd-el-Krim vio que su pueblo estaba sufriendo un genocidio se rindió para garantizar la supervivencia del Rif y así parar las masacres, dando por finalizada, de este modo, la experiencia republicana en 1926. Pero las posteriores generaciones han continuado luchando, hasta el punto de que en 1958-1959 la resistencia rifeña no reconoció la independencia marroquí. Hassan II los reprimió y los masacró. Así que la situación del Rif sigue sin resolverse, y no hay ninguna voluntad de diálogo o conciliación por parte del régimen. La cuestión del Rif y la cuestión de la libertad para el conjunto del pueblo marroquí siguen siendo tareas pendientes.
¿Por qué dirías que son tan desconocidos los crímenes de guerra de España y Francia, incluso entre sectores de las izquierdas españolas, francesas y catalanas? Y del mismo modo, ¿por qué una figura de primer nivel para los movimientos de liberación nacional, tanto árabes como latinoamericanos, cómo Abd-el-Krim es desconocida entre nosotros?
Abd-el-Krim fue un ejemplo de líder revolucionario en el ámbito internacional y fue admirado por eso por el Che Guevara y por Mao. A nivel internacional, Abd-el-Krim fue muy reconocido porque fue la primera vez que una persona en un punto del norte de África lideró un movimiento de resistencia y consiguió derrotar al ejército español declarando, ¡encima!, la República. Por eso se convirtió en un referente internacional, también para los movimientos revolucionarios de los años 50. Pero las potencias coloniales tienen una gran influencia, también mediática, y tratan de evitar hablar de temas que las perjudiquen, como la herida abierta que dejó el Rif. Abd-el-Krim es un ejemplo para todas las generaciones rifeñas hasta hoy en día. En Marruecos, los medios de comunicación y el sistema educativo promueven el desconocimiento. No se aborda ni su liderazgo ni su contribución a la liberación nacional porque es una figura que no sirve al Estado marroquí.
En Catalunya, y en el Estado español, Abd-el-Krim y la historia del Rif solo son conocidas entre ciertos espacios militantes, pero no demasiado, porque los medios de comunicación también lo han invisibilizado. A España no le interesa nada porque entonces tendría que pasar cuentas de los crímenes de guerra cometidos en el Rif. Y en Catalunya hay gente que sabe mucho sobre Irlanda y sobre América Latina, pero en cambio de un país vecino que está al lado, como es Marruecos, no sabe demasiado, salvo del Sáhara Occidental y la monarquía. Puede ser que las prioridades sean otras.
Los migrantes que venimos del Rif, y de otras partes de Marruecos, también tenemos una responsabilidad y debemos darlo a conocer. No saber qué ha ocurrido en el sur del Estado español es un problema. Y además, se trata de una lucha histórica de la que se puede aprender.
Respecto a otros partidos de oposición al régimen, ¿cuál es el papel que juega el islam político en Marruecos?
Primero tenemos que distinguir dos cosas: entre el islam como religión y el islam político. El islam como religión representa a la mayoría del pueblo marroquí, sobre todo en algunos valores como son la justicia, la solidaridad o la honestidad. Estos valores son positivos. Los marroquíes profesan la fe en base a estos valores y de eso va el islam popular. Por otra parte, está el islam del régimen, el islam del palacio, que se aprovecha de los creyentes para hacer pasar sus intereses por los de la gente de fe. El Rey, como comandante de los creyentes, juega un gran papel en esta manipulación, puesto que utiliza la legitimidad religiosa y la legitimidad política en interés de la monarquía. Por otro lado, hay personas que utilizan la religión para hacer política, y entonces hablamos de islam político.
La extrema derecha europea no es tan diferente de la extrema derecha islamista a la hora de utilizar la religión para manipular a los creyentes y las clases populares que profesan alguna fe
En Marruecos, el islam político se compone de dos alas. Por un lado, tenemos el partido, Justicia para el Desarrollo, que forma parte del régimen desde el 2011, y que ha gobernado durante dos mandatos, que se ha declarado como una fuerza al servicio del Rey. Por el otro, hay organizaciones que no forman parte del Estado, ni participan en las elecciones, que reivindican un Estado religioso en base al Corán y, si bien plantean una democracia política, obvian asuntos como la igualdad en el ámbito civil, por ejemplo.
Los musulmanes tienen el derecho a hacer política, del mismo modo que los cristianos o los judíos, pero dejando la religión aparte porque la religión pertenece a todos los creyentes y no se tendría que instrumentalizar. En este sentido, la extrema derecha europea no es tan diferente de la extrema derecha islamista a la hora de utilizar la religión para manipular a los creyentes y las clases populares que profesan alguna fe.
Esta confusión interesada entre islam popular e islam político la usa la extrema derecha para demonizar a los creyentes en el islam.
La extrema derecha, como hemos visto con Aliança Catalana, o también con Vox, habla de echar a los islamistas y con esto dicen, indirectamente, echar a los inmigrantes. ¿Pero quiénes son estas personas? Antes que nada, son los pobres, porque no hablan de echar a los inmigrantes ricos, solo a los pobres. Relacionan la inmigración con la delincuencia mientras los datos estadísticos muestran que la mayor parte de la delincuencia la comete la población nativa, no los inmigrantes. Y además, no hablan de las aportaciones económicas de los inmigrantes por el hecho de estar trabajando en Catalunya. Pero esta extrema derecha que habla tanto de la deportación de los inmigrantes no tiene los pies en el suelo: primeramente, porque no puede. El discurso de extrema derecha choca con el interés del país, que necesita mano de obra; la demografía muestra que la baja natalidad aquí hace necesaria la llegada de trabajadores inmigrantes para cubrir el mercado de trabajo y, si echas a todo el mundo ¿quién trabajará? ¿Vox? No lo creo. Pero utilizan este discurso para evitar dar una respuesta a una pregunta muy sencilla: ¿qué quieres hacer respecto a la desigualdad social que existe?
el racismo les es muy útil para separar y dividir a la clase trabajadora
Como no quieren atacar a los ricos, la extrema derecha usa el racismo para atacar a la clase obrera migrante, para justificar una mayor explotación. A la vez, el racismo les es muy útil para separar y dividir a la clase trabajadora. Para la extrema derecha, el racismo sirve para mantener la situación bajo control, para justificar una mayor explotación y para no encarar la desigualdad entre los ricos y la clase obrera.
Una solución, la de la deportación, que ya se ha ensayado en Catalunya y España con la expulsión de moriscos y judíos a finales de la Edad Media y que solo consiguió generar una auténtica crisis económica y una cultura nacional basada en los pogromos. ¿Crees que, en este sentido, hay un tabú, que va más allá de la extrema derecha?
Sí, y está claro que hay una relación entre una cosa y la otra, porque, de entrada, hace falta que nos preguntemos por qué hablan sólo de los musulmanes. ¿Por qué sólo hablan de los marroquíes o de los subsaharianos? No hablan de los inmigrantes que vienen de América Latina o que vienen de otras partes de Europa. De hecho, los inmigrantes de América Latina y de Europa son muchos más que los inmigrantes árabes, de religión musulmana, o los africanos, que son la minoría. Se concentran contra los marroquíes y los africanos porque son visibles cuando cruzan el Mediterráneo. Otros inmigrantes vienen en medios de transporte invisibles para los medios de comunicación. Todo el mundo tiene derecho a migrar, está claro, pero la extrema derecha ataca a los migrantes más visibles.
Pero sobre lo que comentas hay una cuestión importante porque hay un elemento en la imaginación popular sobre cómo se piensa en el “moro”. Resulta llamativo porque los moros vivieron durante siglos en la península ibérica, en el reino del Al-Ándalus, y cuando fueron expulsados los últimos, en 1492, entonces se inició el ‘descubrimiento’ de América; es decir, la colonización salvaje. Cuando utilizan a los inmigrantes musulmanes es fácil captar la atención de la gente, porque ya están presentes en el imaginario como un tipo de bárbaros a combatir.
Por último, vemos que en Nueva York, en el centro del imperio, de repente, ha ganado las elecciones a la alcaldía un candidato que se declara abiertamente musulmán, propalestino, antisionista y con un programa radical. ¿Puede ser un ejemplo para combatir con éxito a la extrema derecha?
Lo que vemos en Nueva York es que Mamdani ha basado su campaña electoral en dos puntos determinantes. Primeramente, se ha apoyado en los jóvenes, que han puesto toda su capacidad de movilización, social, política y mediática, para defender esta candidatura. En segundo lugar, Mamdani ha hablado de las necesidades reales de las clases trabajadoras, como por ejemplo en materia de vivienda. En este sentido, es un ejemplo de un proyecto político basado en los jóvenes, las mujeres y la clase trabajadora, que puede convertirse en una candidatura victoriosa.
Si pensamos en las próximas elecciones municipales en el Estado español, que serán en 2027, es evidente que hacen falta candidaturas de este tipo. Sobre todo, si pensamos que en Estados Unidos esta victoria se ha producido en un momento en el que Trump estaba deportando a los migrantes. Un inmigrante musulmán y de izquierdas ha derrotado a Trump.
Un ejemplo necesario en un momento de auge del racismo y la extrema derecha y en el que cada vez es más extraño encontrar un inmigrante encabezando las listas electorales. Pienso que la izquierda radical catalana tiene que tomar nota, porque Mamdani muestra que un inmigrante de izquierdas puede representar al conjunto de la clase trabajadora. En Terrassa, hasta ahora, no se ha hecho nunca nada parecido, y podría ser un ejemplo para el área metropolitana. Si en Nueva York esto ha podido pasar dentro del mismo Partido Demócrata, en Catalunya tendría que ser más fácil, ya que existe una izquierda radical fuerte.
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