Ahmed Eid: “Ser políticamente activo no es una elección, forma parte de nuestra identidad”

Bajista, percusionista y cantautor, el músico palestino Ahmed Eid lleva más de dos décadas recorriendo escenarios y construyendo un sonido propio en el que se entrelazan melodías eléctricas con tradiciones musicales árabes.
El músico palestino Ahmed Eid
El músico palestino Ahmed Eid. Foto: Danny Kötter.
6 abr 2026 09:25

En su música resuena el legado del poeta Zakaria Mohamed, su padre, pero también el de todo un pueblo que lleva décadas resistiendo a la ocupación y al colonialismo del régimen sionista. Ahmed Eid, nacido en 1987, se ha consolidado como uno de los artistas palestinos más influyentes, capaz de narrar historias de resistencia, con mensajes de liberación personal y colectiva frente a la violencia patriarcal, el colonialismo y el apartheid en Palestina.

Bajista, percusionista y cantautor, Ahmed Eid lleva más de dos décadas recorriendo escenarios y construyendo un sonido propio en el que se entrelazan melodías eléctricas con tradiciones musicales árabes. Su voz y su música envuelven en un viaje sonoro profundamente marcado por la resistencia y sus raíces, pero sin edulcorar el precio de una vida bajo la ocupación, que también empuja al exilio, y cala como un homenaje a la rabia que mantiene en pie ante las injusticias.

Después de varios años como integrante de la banda Bukahara, Eid lanzó en 2024 su EP debut en solitario, Aghani Akhira (Últimas canciones), y este año da a conocer de su primer álbum de estudio, Min Ghazzeh la Baghdad, Min Haifa la Beirut (Desde Gaza a Bagdad, de Haifa a Beirut) fuera de las grandes plataformas streaming como Spotify o Amazon —sumándose así al boicot—, pero presente en una gira internacional que, además, busca recaudar fondos para apoyar a músicos emergentes en Palestina.

Acabas de lanzar tu álbum debut en solitario, que has creado en mitad del genocidio en curso en Gaza. ¿Cómo ha sido este proceso?
El álbum fue compuesto durante el genocidio que está ocurriendo en Gaza, cuando estuve en Palestina el invierno pasado y todas las canciones están inspiradas en los sentimientos de palestinos que viven allí, que conectan con los sentimientos de la diáspora y a todos y todas nos lleva a sentir enfado, esperanza y dolor.

El vídeo de la canción “Akher Zafeer” está grabado en Bilin, la localidad palestina conocida por su resistencia frente a las fuerzas de ocupación sionistas y el levantamiento del muro apartheid. En él se puede ver cómo un grupo de amigos disfrutáis del tiempo en compañía, en un entorno precioso, que evoca a aquello del poeta Mahomud Darwish “amamos la vida cuando encontramos un camino hacia ella”, y, al mismo tiempo, muestra la brutalidad de la vida rodeada por asentamientos ilegales y la ocupación...
Creo que el vídeo es un ejemplo de la vida en Palestina, que incluye las dos partes: lo obvio, que es vivir bajo la ocupación y las dificultades que conlleva el colonialismo y el apartheid. Y la otro es, quizás, menos obvia, que es la belleza de vivir en Palestina. Así que decidí mostrar cómo obtener estos dos sentimientos opuestos en un vídeo para mostrar así la realidad en Palestina. Y creo que este lugar en el campo —donde tiene lugar la grabación— es un ejemplo muy claro y vívido de cómo podría ser un sitio donde la gente está tratando de crear vida justo enfrente de un asentamiento de colonos israelís que está haciendo exactamente lo contrario: son construidos sobre la destrucción y supremacía racial y toda la agonía que genera alrededor.

En más de una ocasión has dicho que, para los palestinos y palestinas, el mensaje político “nunca es una opción, es una realidad” y eso, imagino, deja huella también en tu carrera musical y artística, ¿es algo que te pesa o forma parte de tu propia identidad?
Es cierto que siempre digo que ser políticamente activo no es una elección, sino algo con lo que la mayoría de los palestinos y palestinas nacimos y forma parte de nuestra identidad, aunque a veces, por supuesto, puede convertirse en una carga. A veces uno no está emocionalmente preparado para transmitir este mensaje y esta realidad, especialmente cuando se trata de explicarlo a quienes no la viven a diario. Aun así, es parte de la lucha que enfrentamos casi a diario, y de la esperanza de crear o alcanzar una nueva realidad que brille lo antes posible.

Boicotear estructuras, sistemas, organizaciones e instituciones como Spotify y Amazon es lo mínimo que podemos hacer, porque cruzaron la línea roja hace mucho tiempo

Si no me equivoco, vives entre Ramallah y Berlín, ¿cómo es tu vida cotidiana entre estos dos mundos?
Hay una gran diferencia entre ellos. Uno que está bajo ocupación, colonialismo y apartheid y el otro en un contexto donde están financiando activamente esta brutal realidad impuesta a los palestinos. Pero creo que “comunidad” es la palabra clave o situación que hace que estos dos mundos no estén tan alejados uno de otro. Crecí con palestinos viviendo bajo la ocupación y exilio y, por otro lado, en Berlín me rodeo de esa comunidad de personas de origen migrante o refugiados, ya sean palestinos o no. Y creo que estas personas que en su mayoría han pasado por dificultades, tanto en sus países origen como en Europa, crean un sentimiento de comunidad que permite cuidarse unos a otros y sabe cómo ser políticamente activo y estar unido; eso hace que vivir en ambos mundos no se vuelva tan distante entre sí.

Desde 2025 te has sumado al boicot a Spotify (y Amazon) por sus inversiones en tecnología militar que se lucra del genocidio en Gaza. Parece que, poco a poco, este movimiento empieza a hacer más ruido y más artistas se suman, pero es posible que el impacto aún no sea muy notable. ¿Cuál es tu mensaje al respecto? ¿Cómo podemos escuchar y disfrutar de tu música y sumarnos al boicot?
Creo que boicotear estructuras, sistemas, organizaciones e instituciones como Spotify y Amazon es lo mínimo que podemos hacer, porque cruzaron la línea roja hace mucho tiempo. Y, por supuesto, para los artistas que aún no son tan famosos y que todavía luchan por difundir su música como es mi caso, es mucho más difícil continuar con nuestra carrera sin estas plataformas, pero creo que es lo mínimo. También es importante establecer estos límites para mostrar a otros artistas que este es el único camino a seguir para que los palestinos y palestinas podamos crear nuestro propio futuro y...sí, siempre esto es un paso más para alcanzar el objetivo final de la liberación, ¿verdad?

En cualquier caso, mi música está disponible en muchas otras plataformas streaming donde es fácil encontrarla, por ejemplo, en Bandcamp o SoundCloud.

El boicot también llega a las plataformas de redes sociales, por ejemplo, la periodista Bisan Owda, con 1,4 millones de seguidores, denunciaba el veto sufrido por TikTok días después de que la plataforma fuera adquirida por nuevos inversores en Estados Unidos. Esto ha llamado también a un boicot a la plataforma. En tu caso, aunque estás presente en Instagram, también buscas alternativas como Upscrolled, fundada en 2025 por otro palestino, Issam Hijazi. Este compromiso social y político imagino que condiciona tu carrera profesional y no siempre será fácil, ¿cómo lo afrontas?
No es de extrañar que las potencias coloniales estén silenciando a quienes luchan por la liberación. Y por eso no fue de extrañar que Bissan, de Gaza, fuera tratada así por TikTok. Tampoco estoy activo en TikTok, pero sí en Instagram, intentando difundir el mensaje de justicia, igualdad y liberación. He abierto hace poco un perfil en Upstalls y sí, creo que pronto llegará el momento de retirarme de otras plataformas de redes sociales como Meta.

Esta responsabilidad también es latente en tu gira musical (junto a Daniel Avi Sheinder y la banda berlinesa ILYF) que recaudará fondos para apoyar al proyecto The Palestine Music Space. Cuéntanos sobre este proyecto, en qué consiste...
La idea del Music Space surgió cuando era adolescente y tenía un sueño: necesitaba un lugar con una batería, una guitarra eléctrica, una guitarra... un lugar donde poder pasar el rato con mis amigos y vivir el sueño de ser una estrella de rock adolescente. Era en plena Intifada. Así que me di cuenta de la importancia de crear espacios como este para jóvenes entre 18 y 19 años, especialmente en lugares como Palestina. Así, hace cuatro años comenzamos a investigar y después de contactar con la municipalidad, nos cedieron una casa antigua en la ciudad vieja de Ramallah y comenzó, como decía, un sueño que nació cuando era adolescente. Ahora somos un equipo de unas tres o cuatro personas, que acompañamos a hasta a ocho jóvenes músicos que quieren ser parte del espacio musical ensayando a diario, también ofrecemos talleres de composición, producción y arreglos, damos sesiones de improvisación, grabamos música, tanto videos como audio; todo de manera gratuita. Creo que es muy importante disponer de estos espacios para que las nuevas generaciones puedan vivir su realidad desde su propia perspectiva, sin escapar de ella, sino con una visión diferente. Y, de alguna manera, contar con nuevas herramientas para documentar su realidad. Ya podemos ver el impacto que tiene en la escena cultural en Palestina.

¿Crees que el arte es oxígeno y seña de identidad del pueblo palestino?
Creo que el arte es una de las herramientas que existe para lograr cualquier tipo de objetivo. El arte también es parte de la liberación palestina. Existen muchas otras herramientas para lograr este objetivo final de liberación, como es la educación, la resistencia artística, la resistencia cultural y muchas otras... Así que creo que todas van de la mano, no solo en Palestina, sino dentro de un movimiento de solidaridad global.

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