Ocupación israelí
Israel y otra vez su guerra contra Gaza: algo se mueve en Oriente

Sí, señoras y señores, esto es Israel; y estamos en Oriente Medio, donde un estado matón y facineroso puede hacer lo que le dé la gana. Porque cuenta con la bula de occidente. Pero algo está cambiando.
Beirut, protestas bombardeo Gaza - 8
Protestas en Beirut (Líbano) por la masacre de Gaza. Laurent Perpigna Iban

Arabista en la Universidad Autónoma de Madrid.

5 dic 2023 06:00

Tras siete días de tregua, el ejército israelí reanudó los bombardeos sobre la Franja de Gaza el viernes 1 de diciembre. Los ataques están siendo incluso más letales que los que habíamos presenciado entre el 8 de octubre y el 24 de noviembre, con el inevitable reguero de víctimas civiles.

La ofensiva brutal del régimen de Tel Aviv ha dejado hasta el 3 de diciembre un saldo aproximado de 16.000 muertos, que pueden ser muchos más si computamos los miles de cadáveres que siguen sepultados bajo los escombros; más de 40.000 heridos y en torno a un millón y medio de desplazados dentro de la Franja, vagando como almas en pena en busca de un refugio seguro que no existe. Buena parte de los hospitales están fuera de servicio y las escuelas, institutos y universidades, e incluso las guarderías, han sido sistemáticamente bombardeadas.

El elevado número de niños asesinados supera a los bombardeos de los Balcanes e incluso las campañas militares estadounidenses en Iraq en 1991 y 2003 o en Afganistán en 2001

Resulta ya complicado establecer comparaciones entre las matanzas cometidas por las hordas israelíes y antecedentes históricos pasados o inmediatos. Ni siquiera se puede comparar con la guerra de Ucrania, donde en casi dos años han muerto menos civiles que en Gaza. El elevado número de niños y mujeres asesinados supera a los bombardeos orquestados en su momento en los Balcanes e incluso las campañas militares estadounidenses en Iraq en 1991 y 2003 o en Afganistán en 2001, por citar algunos ejemplos.

La vesania del Gobierno extremista y criminal de Tel Aviv se comprende en toda su dimensión si se recuerda que en 50 días de bombardeos, sin contar la tensa calma impuesta durante la tregua, se han lanzado sobre un territorio de apenas 360 kilómetros cuadrados un total de 40.000 toneladas en bombas y se han realizado, afirman los portavoces del ejército agresor se supone que con sádico orgullo, 10.000 incursiones aéreas. Ya no nos molestamos en hacer números y establecer las comparaciones de rigor con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, ni con el arrase de Dresde, con sus 3.300 toneladas en bombas, durante la Segunda Guerra Mundial. Los números de la ciudad alemana quedan muy atrás en relación con los de Gaza, también en el uso de armas prohibidas por las leyes internacionales. Armas que la maquinaria exterminadora israelí emplea con la mayor naturalidad del mundo. Una porción considerable de las mismas se las abastecen estadounidenses y europeos, a fondo perdido en algunos casos, y, por supuesto, no vamos a andarnos con disquisiciones sobre cómo y cuándo debe usarlas su aliado prioritario en Oriente Medio. La pregunta que nos hacemos es hasta cuándo vamos a seguir pagándolas los contribuyentes occidentales (o, de forma indirecta, las generosas arcas de los países del Golfo).

La dimensión de la barbaridad que está llevando a cabo este entramado estatal reconvertido en organización criminal alcanza límites nunca vistos en nuestra época contemporánea. “A la vista de la comunidad internacional”, como suelen decir algunos. Y no ha pasado gran cosa, porque continúan con su agenda de bombardeos sin que, parezca, nadie les pueda poner freno. No debe de haber muchos antecedentes en el siniestro historial de los conflictos militares de los siglos XX y XXI en los que un ejército ocupante asedie primero y bombardee después de forma continuada hospitales y centros educativos e incluso expulse a los heridos, algunos moribundos o niños prematuros que se estaban muriendo de hambre, para ocuparlos e instalar sus centros de operaciones. Tampoco que se arrasen barrios enteros —el 60% de las viviendas en la Franja han sufrido destrozos parciales o totales— y se diga a la población que debe dirigirse hacia el sur por una supuesta ruta segura que luego es atacada con alevosía. La última “genialidad” del maquiavélico Estado Mayor de las fuerzas ocupantes se traduce en enviar sms o habilitar aplicaciones para la población con los “cuadrantes” territoriales en los que pueden distribuirse, con la promesa de que no sufrirán agresiones. Al poco, alteran la situación de esos cuadrantes y, alegando los típicos motivos de fuerza mayor tan habituales en su jerga capciosa e insufrible, exigen que se vayan a otro sitio.

La dimensión de la barbaridad que está llevando a cabo Israel alcanza límites nunca vistos en nuestra época contemporánea. “A la vista de la comunidad internacional”, como suelen decir algunos

Da igual: como interrumpen el servicio eléctrico, las conexiones telefónicas e internet cuando les viene en gana, muy pocos de entre los aterrados gazatíes pueden enterarse de sus aberrantes estupideces. A cualquier persona sensata, además, se le ocurre pensar que cuando estás ocupado las 24 horas del día pensando en dónde llevar a tu familia para que no te masacren no tienes ocasión de lidiar con sutilezas tecnológicas en el teléfono. Ay, pero con Israel, tan especial, ya se sabe.

Sí, señoras y señores, esto es Israel; y estamos en Oriente Medio, donde un estado matón y facineroso puede hacer lo que le dé la gana. Porque cuenta con la bula de occidente y la connivencia tácita de un hatajo de gobiernos árabes aliados de Estados Unidos que de vez en cuando formulan una tímida protesta, pero están deseando que alguien les quite de encima el enojoso problema palestino, que tanto estorba para un verdadero proceso de paz en el que haya rutas comerciales seguras, planes de explotación petrolíferos y gasísticos de futuro y una alianza económica arabo-israelí apadrinada por Washington en el que todos estén a gusto.

El régimen de Tel Aviv, porque llevará a cabo sin grandes sobresaltos la gran aspiración sionista de expulsar al mayor número posible de palestinos de Gaza y, sobre todo, Cisjordania, para asentar y ampliar los asentamientos; y los regímenes árabes porque estarán en disposición de legitimar sus gobiernos represivos y extirpar cualquier atisbo de disidencia. En un caso y otro con la aquiescencia de Washington, que intenta, a cualquier precio, aplazar su declive imperial contrarrestando la expansión financiera, empresarial e industrial de China en los continentes asiático y africano.

Y sin embargo, algo está cambiando en Oriente Medio. No porque algunos dirigentes mundiales se hayan atrevido a acusar a Israel de genocidio o porque Naciones Unidas haya elevado el tono de sus quejas, menos contenidas de lo habitual. Tampoco porque las manifestaciones de apoyo a Palestina en ciudades europeas y estadounidenses hayan sido concurridas ni porque primeros ministros europeos como el español y el belga “hayan osado” decirle a Netanyahu y sus secuaces que deberían respetar “más” la legalidad internacional y evitar infligir tanto dolor y destrucción a los habitantes de Gaza.

Los colonos, con la ayuda de la policía y el ejército israelíes, han conseguido ya vaciar al menos 35 aldeas y barriadas palestinas en Cisjordania, con el objeto de reconvertirlos en futuros asentamientos

El cambio viene producido por dos factores principales en nuestra opinión. El primero, la descarada intención del ejecutivo israelí de utilizar los ataques de Hamás del 7 de octubre para forzar un éxodo masivo de palestinos desde la Franja a territorio egipcio. Tan evidente resultaba el intento que hasta el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, ha tenido que hacer valer su condición de aliado estratégico de Washington para arrancar un compromiso estadounidense de que no se iba a permitir algo parecido. Está por ver que lo tomen en cuenta, a la vista de la magnitud de las carnicerías israelíes.

Al tiempo, los colonos, con la ayuda de la policía y el ejército israelíes, que están ahí para reprimir cualquier conato de oposición por parte de los palestinos, han conseguido ya vaciar al menos 35 aldeas y barriadas palestinas en Cisjordania, con el objeto de reconvertirlos en futuros asentamientos. Las tierras cisjordanas todavía habitadas por palestinos se han convertido en el gran objeto de deseo de las tendencias neo sionistas preponderantes en buena parte de la sociedad israelí; y las autoridades jordanas, que por proximidad geográfica serían las grandes perjudicadas de un éxodo de cisjordanos, han hecho como los egipcios y se han plantado ante los estadounidenses. Hagan ustedes lo que deseen con Hamás y el resto de grupos armados palestinos, pero no nos obliguen a recibir, de nuevo como en el 48 y el 67, a un número indeterminado de refugiados. También está por ver que la Casa Blanca no les cuele un gol en el último minuto.

En efecto, el plan de los energúmenos ultra ortodoxos y facciosos de pro resulta tan obvio que hasta los aliados árabes de Washington han tenido que unir fuerzas para neutralizarlo. Algo han logrado, porque los insufribles portavoces del sionismo internacional han moderado sus proclamas de que los gazatíes se vayan a vivir al desierto del Sinaí, con el peregrino argumento de que los palestinos son árabes, nómadas por lo tanto, y, en consecuencia, les da igual vivir aquí o en cualquier otro territorio que no esté dentro de la gran colonia israelí, por supuesto. A estos dirigentes árabes, en todo caso, no les importa en exceso el padecimiento de cientos de miles de personas en Gaza: mientras no signifique que “nos los endosan a nosotros” puede valer.

El segundo factor, decisivo, tiene que ver con la resistencia misma de los gazatíes. A pesar de las matanzas, el hambre y la destrucción de sus hogares se han negado a abandonar su territorio y no están presionando, como esperaba la “casta” sionista, para que se les permita salir del infierno. Esta sorprendente capacidad de aguante ha puesto a prueba a la maquinaria propagandística sionista y sus asociados occidentales, quienes suponían que en semanas la insoportable situación de los civiles haría que ni siquiera las facciones armadas palestinas serían capaces de frenar las demandas de una solución negociada, incluida la salida de un porcentaje considerable de civiles.

Hay una sorpresiva capacidad militar de la resistencia palestina, que está infligiendo a las hordas israelíes un número elevado de bajas, aunque la propaganda israelí trata de relativizar estas pérdidas

Luego está la asimismo sorpresiva capacidad militar de la resistencia palestina, que está infligiendo a las hordas israelíes un número elevado de bajas. La propaganda israelí trata de relativizar estas pérdidas, difiriendo cuanto puede el anuncio de muertos y heridos, pero los vídeos publicados por Hamás, a diario, muestran de forma inequívoca la destrucción de tanques, carros de combate y excavadoras, incluidos los ataques a quemarropa a las cada vez menos numerosas patrullas militares que se arriesgan a adentrarse en los escenarios de desolación en que se ha reducido a numerosos núcleos urbanos de Gaza.

Los comunicados del portavoz de las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam, el famoso Abu Ubayda, se han convertido en un noticiario implacable de las desgracias militares israelíes. Si uno le hace caso, ya se han cargado no menos de 200 tanques Merkava desde el inicio de las operaciones terrestres, y los muertos en el ejército ocupante se contarían por miles. Al hombre le han salido imitadores, como el portavoz de las Brigadas de al-Quds, la otra gran organización militar de la Franja, dependiente de la Yihad Islámica, con un deje de voz, nasal, fórmulas —ese “gentes libres del mundo” que no sabemos quiénes son pero tiene un timbre peculiar— y datos apocalípticos parecidos. Mentirán, pero desde luego mienten menos que los charlatanes castrenses israelíes, cuyas “trolas” y sandeces han dejado de creerse incluso medios de comunicación occidentales no ha tanto tiempo dispuestos a creérselas a pies juntillas.

Ahí también reside uno de los grandes cambios promovidos por esta detestable guerra: el Gobierno y el ejército israelíes han dejado de tener por primera vez en mucho tiempo la exclusiva del relato. Y eso que han intentado desarticular el efecto de las imágenes terribles de niños desmembrados y mujeres convertidas en amasijos de carne con recursos infantiles. Un día afirman que las imágenes de un bebé mutilado, mostradas por esta televisión árabe, son en realidad de un muñeco; otro, que los combatientes de Hamás se dedican a hacer vídeos con montajes de víctimas —como si tuvieran tiempo entre combate y combate para estas cosas—; y si las imágenes hablan por sí solas, como cuando destruyen una escuela con cientos de personas refugiadas en su interior, sostienen que han sido los propios palestinos.

Uno de los grandes cambios promovidos por esta guerra es que el Gobierno y el ejército israelíes han dejado de tener por primera vez en mucho tiempo la exclusiva del relato

Desde que se inventaron lo de los niños introducidos por Hamás en hornos y microondas, o las noticias sobre violaciones colectivas y orgías satánicas en los kibbutzes atacados el 7 de octubre, han metido tantas “bolas” que cuesta un buen trago tomarlos en serio. Y para colmo, los días van dejando sentencia sobre sus burdas manipulaciones, como el hecho, reconocido en la prensa israelí, de que decenas de israelíes muertos en los ataques del 7 de octubre cayeron bajo el fuego “amigo” de los helicópteros israelíes.

En realidad, los mandatarios israelíes decidieron romper la tregua porque Hamás les estaba ganando la batalla informativa. Las imágenes de presos liberados abrazándose a sus satánicos captores palestinos, diciendo “bye” y dando palmaditas cariñosas a los “ninja” de Hamás resultaron insufribles —a ver, cómo vendo yo a mi opinión pública que esos daishíes congenian tan bien con nuestros rehenes—. Incluso se permitieron, los de Hamás, realizar exhibiciones de liberación de prisioneros en el centro de la ciudad de Gaza y en otros lugares que los locuaces portavoces israelíes, decían, estaban bajo control de sus destacamentos. Y luego estaban las celebraciones de júbilo de las mujeres y los muchachos liberados de las cárceles israelíes, a quienes se prohibía, en la Cisjordania controlada directamente por las fuerzas de ocupación, hacer festejos. Hasta les requisaron las cajas de dulces. Todo ello contrastaba con el ambiente de frustración y enojo que se ha instalado en la sociedad israelí. Qué paradoja: las víctimas festejan y los victimarios se culpan unos a otros del extravío del proyecto sionista.

El Gobierno y el ejército israelí han cometido el mayor crimen colectivo del siglo XXI y aún no han logrado ninguno de sus objetivos

La barbarie del proyecto sionista continúa en Gaza. Y durará lo que tenga que durar, como bien dicen sus líderes y asienten los padrinos estadounidenses. El primer ministro del régimen insiste en que tienen tres grandes objetivos —rescatar a los rehenes, destruir a Hamás y desmilitarizar la Franja— y no cejarán hasta lograrlos. Han cometido el mayor crimen colectivo del siglo XXI y aún no han logrado ninguno de los tres. No debe descartarse que los consigan, incluso el cuarto y principal de expulsar a cientos de miles de gazatíes al Sinaí o cualquier otro lugar. Todavía en occidente les siguen dando crédito. Pero algo está cambiando en Oriente Medio. Estados Unidos empieza a no dar abasto con las crecientes escaramuzas que están surgiendo en la frontera libanesa, la siria, sus bases militares en Iraq, las aguas del Mar Rojo, con los huzíes yemeníes permitiéndose apresar y hostigar mercantes israelíes y hasta barcos militares de Washington, y la nueva intifada en ciernes dentro de Cisjordania.

Los prebostes del capitalismo liberal internacional se están poniendo nerviosos: el negocio se resiente. Y ya se sabe, cuando el business no marcha as usual aquí tienen que rodar las cabezas necesarias. Si el proyecto sionista comienza a agotarse, habrá que cambiarlo. Así funcionan las cosas en el gran mercado de valores neoliberal donde lo humano importa nada. Con independencia de que este proyecto racista y soez llamado sionismo comience a resquebrajarse, o no, en Gaza habrá que reconocerlo: qué grandes son los palestinos manque pierdan.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Ocupación israelí
Genocidio EE UU bloquea una condena del Consejo de Seguridad contra Israel por la matanza de civiles hambrientos
Washington vuelve a blindar a Israel ante cualquier iniciativa del Consejo de Seguridad de la ONU mientras Biden empuja para enviar más ayuda a su aliado. Ultraderechistas israelís penetran en Gaza con la intención de establecer un asentamiento.
Campo de cuidados
Reflexión Pensar, sentir, imaginar, soñar
Lo que soñé ayer lo están viviendo hoy cientos de miles de personas, que cada día que pasa son muchas menos. Porque están siendo masacradas. Por otras personas. Por un sistema creado por personas.
Ocupación israelí
Palestina El Salto te ofrece una camiseta para apoyar económicamente a la UNRWA
No cesamos de buscar nuevas vías para visibilizar un mayoritario clamor social que pide un alto el fuego al que apenas se da cabida en el discurso mediático convencional. Todos los beneficios de esta campaña irán destinados a la UNRWA.
Luis M
5/12/2023 13:19

Lo que sabemos con seguridad son las decenas de miles de muertos inocentes palestinos. En todas las piezas de todos los medios se habla de combates sin que se especifique dónde, cómo o bajas. Se habla de unas milicias con una supuesta intrincada red de túneles, arsenales, combatientes y oficiales de los que no se han visto pruebas. ¿Están ocurriendo esos combates? ¿las milicias palestinas están operativas? ¿o las incursiones terrestres no pasan de ser otras operaciones de asesinato de inocentes? ¿o es una ficción para justificar lo que simplemente es un genocidio, un desplazamiento masivo y la destrucción de casi toda la infraestructura de la región de Gaza como venganza?

0
0
O Salto medra contigo
Palestina nun puño Fagamos que o corazón de Palestina latexe máis forte que nunca
Logo da gran acollida da portada do noso último número, encargamos 250 bolsas de tea serigrafiadas con ela para apoiar simbólica e economicamente ao pobo palestino.
Madres protectoras
Nais protectoras Asociacións feministas denuncian a actuación dun xulgado de Galiza que arrincou dous nenos da súa na
Os fillos de R. A. foron separados á forza o 10 de xaneiro da súa nai, que é a súa coidadora principal. O home ten varias denuncias por malos tratos e R. A. puxo en coñecemento das autoridades a súa sospeita sobre a existencia de abusos aos cativos.
Investigación
Investigación El Ministerio de Agricultura dio a la Iglesia cinco millones de euros de la PAC
La mayoría del dinero de la PAC que ingresó la Iglesia y sus entidades vinculadas entre 2018 y 2022 está desacoplado de la producción y se debe a “derechos históricos”.
La vida y ya
La vida y ya El privilegio de ser blanca
Les pedí que buscaran ejemplos. Podían ser violencias que habían vivido o violencias que habían visto.
Senegal
Crisis política en Senegal Senegal, sumido en el desasosiego electoral
Tras aplazar las elecciones del 25 de febrero, en una maniobra considerada ilegal por el consejo constitucional, Macky Sall intenta apaciguar a una población que exige la liberación de los candidatos de la oposición y votar antes del 2 de abril.
Industria armamentística
Industria armamentística Antony Loewenstein: “Hay una obsesión en Occidente con Netanyahu, pero el problema va más allá de él”
Este periodista australiano ha llevado a cabo la investigación más minuciosa sobre la industria armamentística israelí, que se anuncia como probada en combate y se ha servido a dictaduras como la de Pinochet o la del apartheid sudafricano.

Últimas

Ocupación israelí
Genocidio EE UU bloquea una condena del Consejo de Seguridad contra Israel por la matanza de civiles hambrientos
Washington vuelve a blindar a Israel ante cualquier iniciativa del Consejo de Seguridad de la ONU mientras Biden empuja para enviar más ayuda a su aliado. Ultraderechistas israelís penetran en Gaza con la intención de establecer un asentamiento.
Genocidio
Genocidio Junts se alinea con PP y Vox y vota en contra del fin del comercio de armas con Israel
El PSOE y el número dos de Sumar por Madrid en las pasadas elecciones votan en contra de suspender las relaciones bilaterales de España con Israel. La derecha tumba tres mociones para interrumpir el suministro de armas al Estado sionista.
Sequía
Sequía La ermita del pantano más seco de Cádiz, exhumada del agua pero no de la memoria
El templo del Mimbral, a uno de los lados del pantano de Guadalcacín II, ha estado 30 años enterrado bajo las aguas. Ahora, la sequía que amenaza a Andalucía permite el acceso a una ermita que podría albergar dos fosas comunes de la represión franquista
El Salto Radio
¡Qué Grande Es El Cómic! Lecturas: Cuando el viento sopla
El programa ¡Qué Grande Es El Cómic! analiza la obra culmen de Raymond Briggs, un potente alegato antibelicista ahora reeditado
Más noticias
Genocidio
Genocidio Colombia suspende la compra de armamento israelí tras la matanza de personas que esperaban comida
Gustavo Petro, presidente de Colombia, ha anunciado el cese de relaciones de comercio armamentístico con Israel. Se trata de una decisión tomada tras la matanza de cien personas al suroeste de la ciudad de Gaza.
Artes escénicas
Artes Escénicas ‘iSlave’: tecnología, esclavos y consumo
En ‘iSlave’, el compositor Alberto Bernal propone, junto a Mar Gómez y Pablo Ramos, reflexionar en el escenario sobre la esclavitud que la tecnología provoca en este sistema a un lado y otro de la pantalla.
Sidecar
Sidecar Línea de sucesión en Indonesia
Prabowo Subianto, elegido presidente de Indonesia el pasado 14 de febrero, es un representante de las fuerzas ultraconservadoras ligadas al siniestro pasado militar del país.
Elecciones autonómicas
Fragmentación de la izquierda Así fracasó la negociación entre Sumar y Podemos Euskadi
Las provocaciones de Pilar Garrido para tratar de controlar Elkarrekin cuando el acuerdo podía prosperar, así como el silencio de Belarra, reforzaron la decisión de Sumar de romper la coalición.
Salud Pública
COMPRAVENTA DE MASCARILLAS Osakidetza destinó 270.000 euros en comprar mascarillas a una firma relacionada con el caso Koldo
Si bien no hay constancia de contratos con la principal empresa de la trama, Soluciones de Gestión y Apoyo de Empresas, el máximo responsable de la citada firma durante la pandemia, José Ángel Escorial, había sido previamente consultor de estrategia.

Recomendadas

Kurdistán
Pueblo kurdo De Kobane a Madrid: la historia de dos amigos kurdos que no olvidaron su tierra
Llegados a España en los años 70, Aziz Mojtar y Mustafá Abdi hicieron su vida en el país mientras tenían la mirada puesta en la lucha de su gente. Cinco décadas después de su llegada, reflexionan sobre la trayectoria revolucionaria del pueblo kurdo.
Cine
Almudena Carracedo y Robert Bahar “Esta película puede ayudar a cerrar muchas conversaciones negacionistas”
Netflix estrena el 1 de marzo ‘No estás sola’, un documental riguroso y situado de la violencia sexual.
Argentina
Elizabeth Gómez Alcorta “Milei quiere volver a 1921 con la derogación de la ley del aborto”
Ex ministra de Mujeres, Género y Diversidad de Argentina durante el último gobierno, esta abogada feminista y por la defensa de los derechos humanos, desgrana la situación social y económica después de tres meses de Gobierno de Javier Milei.
Pensiones
Pensiones El Gobierno deja en manos de la patronal la jubilación anticipada de los trabajadores en sectores de riesgo
El Ministerio de Seguridad Social contraviene al Tribunal Supremo, que en 2023 dictaminó que no es necesaria la presencia de la patronal para incoar el procedimiento de estudio para la aplicación de los coeficientes reductores, como CGT demandaba.