Opinión socias
Contra el mal olor
¡Qué alegría tan absurda de todos nuestros representantes ante la llegada de unas nuevas elecciones! La nostalgia de elaborar el sobre tras la cortina. El hábito perdido. Y el verlo todo como el principio del final. El parchís comienza y la perorata de estupideces también. La infantilización en la que está la sociedad es reflejo de lo infantil de la política “nacional”
Sí, entrecomillado y rasgado. ¿Realmente la vivienda, Ceuta, la corrupción, los áticos y las mascarillas nos han cambiado? ¿Nos han ayudado a reaccionar?
El PSOE, vendiendo a autobombo y autotune eso de “Con V de Vivienda”. Un eslogan tan trasnochado como la resaca de madrugada entre cervezas calientes y rayas de keta. Ese progresismo sin parangón que ha obviado que España ha cronificado cada una de sus críticas cimentadas en ladrillo. Que celebra la Memoria Democrática lavando la gran herencia franquista en forma de corona de rosas. La transición hecha trampantojo. Una presidencia del Consejo de la Unión Europea tibia, acorde a la podredumbre moral que vive todo el continente al servicio de unas cuantas guerras. Y ese falso progresismo que desea capitalizar asientos con las penurias de los demás.
Sumar es como ese smoothie que uno se hace al final de semana. Recogiendo de la nevera los restos de frutas y verduras a punto de enmohecer. Nunca lleva de lo mismo, pero siempre sabe insípido. Una oposición interna que nunca lo ha sido y el liderazgo inexistente que nadie quiere asumir por el olor a muerto. El yacente. El cadáver. Los nombres varían, pero el concepto se mantiene. Y Podemos siempre ha sido ese alternativo que no ha tenido la osadía de reflejar sus grandes aciertos ni tampoco la humildad de zanjar sus grandes fracasos. Ahora vuelve ese brillo de progresismo que tenía que haber sido la constante de las ¿dos? (¿Alguien las cuenta?) legislaturas: Irene Montero y una ley trans que nos puso a la vanguardia mundial o una regularización extraordinaria que nos ha demostrado que gobernar desde la humanidad es posible.
Por otro lado, Feijóo está perdido. El enemigo lo tiene en casa, desde un ático que hace de torre de marfil. El cine quinqui de los 80 hubiera descubierto una veta de oro. El imaginario de Torrente haciendo de EuroVegas toda la Comunidad de Madrid. Y mientras su jefe titubea. He visto balones de playa menos pateados. Fuentes internas y muy fiables me informan que ha hecho novillos en las clases de oratoria y que el informe PISA le reclama más comprensión lectora. Llamar invasión a lo de Ceuta es no saber de qué va el tema.
Y para rematar... Ese partido tan extraño que exige retirar burkas, hiyabs de los espacios públicos, pero en cuyos lugares ellos van con la cara destapada. Que el atentado a la integridad nacional por parte de Marruecos no es igual que la reconquista de diez siglos que celebran con afán nostálgico. Que el horizonte se tiñe de amarillo y gualda (¡Nunca rojo, hombre!). El Xokas como ministro de Cultura. ¡Pensadlo! (Sin incluir deportes; entonces pasa del ocho al cinco). Es preferible uno que sea un seis a otro que sea un nueve, pero te haga dudar de tu existencia. ¿Y qué pasa con todo el efecto llamada que vendrá desde Andorra? ¿Habrá el mismo sitio que no hay para el que viene de otro país? Que si costumbres y valores éticos y morales (¿cuál es la diferencia?) y que, como bien observa nuestro literato Arturo: tenemos sangre y genes árabes; por lo tanto, no somos tan distintos, y si esa diferencia solo es el color de piel, entonces, racista uno es. (Dudo mucho que él llegara a todo esto; hace años de estudio y sentido común y desde mi posición privilegiada me lo voy a inventar. (Literatura).
A los que sí valoro es a todxs aquellxs que se han movilizado de forma anónima, altruista y solidaria. A los que, más allá de siglas y colores, han y siguen luchando por un futuro que nos merecemos y que, por el mero hecho de ser soñado, ya merece la pena hacerlo real. La autogestión, con toda la complejidad que entraña, la horizontalidad, la interdependencia emocional y de responsabilidades, la tenacidad...
Es cierto que resulta ventajista escribir todo esto en vista de lo mediático de las protestas en Sol y otras ciudades de España. Pero también creo que cuanto más se escriba, ¡mejor! Y que si se generan incongruencias, debates y polémicas a la hora de diseñar el futuro, ¡que así sea! Y si hay que sobreexplotar la Ley Mordaza por exceso de uso y no por su negación, ¡hágase!
Y que si en unos años se ha podido cambiar la acampada, con toda su incomodidad, por el confort de un hogar en propiedad; allí, sentados en la taza del váter, el hedor que desprenda nos recuerde a toda esa mierda que el cuerpo nos hacía expulsar, por innecesaria, insalubre y putrefacta.
(Esto también podría ser llamado “escatologismo ilustrado” o "¿Alguien se ha acordado de comprar papel higiénico?”)
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