La Asociación Ciudadana Camp de Turia y Serranía, seguimos luchando contra la instalación, en Llíria, de una macro planta de biometano.
Junto con ciudadanos y asociaciones de otros pueblos afectados por el mismo problema (en el caso de Llutxent con una macro planta ya en funcionamiento) convocamos una concentración en València, el 21 de febrero en la plaza de la Virgen, a la que acudieron (según la prensa) centenares de personas.
Nuestra Asociación está compuesta por ciudadanos residentes en Llíria, Casinos, Domeño y urbanizaciones de distintos municipios colindantes. Estamos dedicando el máximo de tiempo posible a comunicar al resto de ciudadanos de Camp de Turia la situación actual y real frente a la desinformación llevada a cabo por la Conselleria de la Comunidad Valenciana, el Ayuntamiento de Llíria y la propia empresa del proyecto llamada Green Véctor, los cuáles nos demuestran una total falta de transparencia negándonos el acceso a documentos que tendrían que estar al alcance de cualquier ciudadano ESiA (Estudio de impacto Ambiental que presenta la empresa al inicio). En el último manifiesto que la empresa ha colgado en su página web miente descaradamente:
- dicen que la planta está por debajo del tamaño medio de las plantas de Europa, cuando los datos demuestran que está al nivel de las más grandes que son las de Dinamarca
- también mienten con el tráfico de camiones pesados que atascarán nuestras carreteras, ya que según la documentación oficial se habla de 128 camiones diarios (64 de ida y 64 de vuelta)
- dicen también que no traerán cadáveres animales, cuando los residuos Sandach categoría 2 que van a traer son, precisamente, restos de animales no aptos para el consumo humano procedentes de la industria agro-alimentaria, es decir, cadáveres de animales. Nuestra posición en contra de la instalación de la macro planta de biometano está avalada por múltiples informes, innumerables noticias aparecidas en periódicos nacionales y extranjeros y por un gran número de vídeos en los que se expresan ciudadanos, afectados por macro plantas en funcionamiento, así como sus propios representantes políticos.
Disponemos de estudios realizados tanto sobre las emisiones de gases (sulfuro de hidrógeno, amoniaco y metano que no se llega a aprovechar, entre otros) nocivos para la salud cómo de la composición del digestato producido a partir de 35 tipos de residuos LER diferentes, que en este caso pretenden vender como abono a los agricultores. Estamos convencidos y con pruebas en la mano, de que la empresa Green Véctor desarrolla un tipo de propuesta energética que se resume en beneficios de todo tipo para unos pocos a costa de degradación ambiental con alto riesgo para la salud de los habitantes, convirtiendo su hábitat en una ZONA DE SACRIFICIO, todo ello en nombre de las energías renovables y una economía circular que sólo aparece en los papeles del proyecto. En realidad este tipo de empresas se alimentan del heraldo público europeo, nacional o local, transforman a su antojo las redes logísticas públicas y generan múltiples conflictos: aumento del tránsito de vehículos pesados (128 diarios) con materias peligrosas y contaminantes; contaminación aérea susceptible de provocar enfermedades respiratorias (efisema pulmonar crónico), cardíacas, cánceres y otras patologías; malos olores que dificultan las actividades al aire libre e incluso la oxigenación de espacios cerrados. Para colmo pretenden endosar a los agricultores de la zona, el digestato sobrante del proceso de obtención del biometano, en un abono de muy dudosa calidad, ya que en éste habrá metales pesados, restos hospitalarios de medicamentos, nitritos y todo tipo de sustancias químicas procedentes de productos de limpieza y de polígonos industriales. En la documentación aportada por la propia macro planta, ésta pretende tratar 192.700 toneladas al año de residuos para la obtención del gas metano cuando el municipio de Llíria tan solo genera 34.000 toneladas al año de residuos biometanizables. De este proceso sobraran 8.7 toneladas al año de residuos peligrosos que habrá que ubicar en algún sitio y 177.442,54 toneladas al año de residuos no peligrosos? con los cuales pretenden hacer el abono. Somos conscientes de que se ha avanzado mucho en el tratamiento de los lodos de depuradoras pero sabemos que no han avanzado tanto como para verter estos residuos en la tierra en donde van a crecer los alimentos que consumimos todos. Estamos a favor de las energías renovables y de la economía circular, pero el tamaño de este tipo de instalaciones genera riesgos irreparables que tendrían que asumir los habitantes de la zona en donde se implantan.
En estos momentos ya han comenzado a talar los almendros, en plena floración, en dónde piensan ubicar la macro planta.
Seguimos en la lucha.
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