XX Tesis que agreden a una Magnifica Humanidad

"Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma" ergo conveniente un diálogo entre dos discursos particularmente relevantes para su presente y futuro: Alex Karp y León XIV
Fernando Rovetta Klyver
10 oct 2026 10:54 | Actualizado: 11 oct 2026 17:01

De XXII Tesis que agreden 

a una Magnífica Humanidad


Fernando Rovetta (UNT - UCLM)

“No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo,

sino hacer lo que está en nuestras manos

por el bien de los días que nos ha tocado vivir,

extirpando el mal de los campos que conocemos,

y dejando a los que vendrán después

una tierra limpia para la labranza”

John Ronald Reuel Tolkien, citado (MH 213)

 

Hoy es casi un lugar común afirmar que no estamos en una era de cambios sino en un cambio de era. Los modos de producción, consumo, comunicación y supervivencia de la especie humana han llegado a afectar a toda su atmósfera, hidrosfera, ecosfera y también la noosfera: los modos de conocimiento. “Nunca la humanidad tuvo tanto `poder sobre sí misma´” (MH. 4) A partir de este diagnóstico parece conveniente promover un diálogo, que resulta casi platónico por su carácter virtual, entre dos discursos particularmente relevantes para el presente y el futuro inmediato de la humanidad,  

Por un lado, la primera Encíclica del Papa León XIV Magnifica Humanitas (MH), sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, firmada al cumplirse los 135 años (15/05/26) de la Rerum Novarum, encíclica en la que León XIII exhortaba a que el capital estuviera al servicio del trabajo. Por otro lado, el Manifiesto de Palantir (MP) de Alex Karp (su CEO) que sintetiza en XXII Tesis (18/04/26) su libro The Techno-Republic; traducido como La República Tecnológica: poder duro, creencias blandas y el futuro de Occidente, co-escrito con Nicholas Zamiska (2025).

Las fuentes de cada uno de estos textos resultan relevantes por sí mismas. La MH se presenta como heredera del Evangelio, la patrística medieval y de -por lo menos- 27 lustros de Doctrina Social de la Iglesia (DSI). El Manifiesto, por su parte, resume un libro de abundante bibliografía, principalmente angloamericana, cuya referencia más remota es “The `total´war” de Erich Ludendorf (1936), o Física en el mundo contemporáneo (1948) de Robert Oppenheimer, creador de la bomba atómica.

Si bien el conocido caso Galileo (1633) hace suponer que la Encíclica se oponga a la IA en un sentido general, para sorpresa de muchos, la asume como una muestra de creatividad con gratitud y un sano realismo, en tanto que la misma pueda contribuir al bien común y atienda a la fragilidad humana (129). Fragilidad que hoy se hace flagrante ante un genocidio en Palestina y múltiples conflictos regionales y desigualdades crecientes que amenazan con globalizarse.

La MH comienza haciendo referencia a dos imágenes bíblicas. Una es la construcción de la Torre de Babel (Gn.11, 1-9), producto de una comunidad autosuficiente, “con pretensión de bastarse a sí misma”, que idolatra el lucro y pretende ser la hegemónica, aunque termine fracasando. La otra es la reconstrucción de las murallas de Jerusalem a propuesta de Nehemías (Neh. 2-6), un profeta judío que vuelve de Persia y apela a la “responsabilidad compartida de todo un pueblo” (MH 8).

Esta segunda metáfora, sumada a que la MH sólo menciona una película y es La lista de Schindler (MH122), hizo que algún historiador calificara a León XIV como sionista. Analizando los textos, veremos que, por el contrario, el Papa critica al genocidio sionista aunque sin mencionarlo: “Hay situaciones en las que, para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido... Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra civiles, a ataques contra hospitales, escuelas o infraestructuras vitales, a abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren la humanidad misma.” (MH 216). Además, la condena al Holocausto nazi, denunciado en la película de Spiellberg, es compartida por quienes abiertamente denunciamos todo tipo de sionismo.

Por su parte, Peter Thiel y Alex Karp, fundadores de Palantir en 2003 con respaldo de la CIA, firmaron en enero de 2024 una Alianza estratégica con Israel. Karp legitima tal alianza cuestionando la tesis de Paulo Freire  en la Pedagogía del oprimido: “No son los indefensos, sometidos al terror los que inician el terror, sino los violentos.” Para Karp: “Tanto los subyugados como los subyugadores son igualmente capaces de cometer grandes pecados (sic)” (RT 79-80). A 50 años del golpe genocida perpetrado en Argentina en nombre de la Doctrina de la seguridad nacional, Thiel se instala en Buenos Aires y Karp escribe las bases de la Doctrina de la ciber-seguridad global, legitimando un genocidio manifiesto.

La MH está organizada en 5 capítulos y 245 apartados (cuyos números identifican cada cita). Comienza presentando la Doctrina social como la evolución de un pensamiento milenario. Luego señala sus fundamentos y principios, tales como la dignidad de las personas y los pueblos, el bien común, el destino universal de los bienes, etc. En el tercer capítulo se centra en el problema de la técnica y el dominio, para defender la grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA. En el siguiente asume la transformación que afecta a derechos como la verdad, el trabajo y la libertad. Finaliza confrontando la cultura del poder al modo de Babel, con la Civilización del amor, fundada en un sano realismo.

La TecnoRepública (título con el que se alude a EEUU), por su parte, está estructurada en 4 partes: El siglo del software; El vaciado de la mente estadounidense; La mentalidad del ingeniero y Reconstruir la república tecnológica. Esta última expresa el objetivo del libro y el de las XXII Tesis que se difundieron como Manifiesto de Palantir.

Cabe señalar un par de paradojas respecto a la formación académica y al origen de los autores de sendos textos. Si toda Encíclica tiene una clara orientación ética, el autor de ésta tiene como formación de base una licenciatura en matemáticas. Mientras que, si las XXII tesis se presentan como una apología de la tecnología, su autor acredita un doctorado en filosofía. Además, Francis Prévost, con ascendencia franco-italiana por su padre educador y española por su madre bibliotecaria (convertido con 69 años en el Papa 267) tenía nacionalidad estadounidense y adoptó la peruana. Mientras que Alex Karp nació en Nueva York hace 59 años, hijo de una artista afroamericana y un pediatra judío.

Sendos autores han leído al católico Tolkien. Pero, mientras que Karp se sirvió de la ficción para bautizar a su empresa como Palantir, una suerte de bola de cristal que en El Señor de los Anillos permitía a los peores tiranos de la Tierra Media espiar a los héroes. Prévost cita un fragmento de tal obra que adoptamos como epígrafe de este texto. (MH 213)

Intentaremos, a continuación, hacer dialogar a la máxima autoridad del catolicismo que defiende una ética de máximos con el director ejecutivo de la principal empresa que “crea software y capacidades de IA para las agencias de defensa e inteligencia de los EEUU y sus aliados en Europa y todo el mundo” (RT 92). Para este diálogo virtual -que abusará de citas textuales- presentaré íntegras las XXII Tesis de Palantir, agrupadas en 5 subtítulos, remitiendo al libro que sintetizan (RT y número de página), para poder confrontarlas con la doctrina que resume las propuestas pontificias. En este “diálogo” solo presentaremos algunos fragmentos de una Encíclica dotada de una estructura rigurosa y una lectura amena a la que invito a quien lea esto. Estoy convencido de que las otras tres ponencias de estos dos Coloquios, que organizamos para el Centro de ex-alumnos del colegio salesiano Tulio, sabrán reconstruir su riqueza.

 

A) Críticas a una IA no bélica

I. “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso (rise). La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación”.

Karp recrimina a Silicon Valley, al que califica como “Valle perdido” (RT. 23), que hubiera olvidado que en su origen estaba financiado por el Departamento de Defensa, conforme a las prioridades del gobierno federal desde 1940. “Defendemos...que el Departamento de Defensa de EEUU pase de ser una institución concebida para luchar y ganar guerras cinéticas a una organización que pueda diseñar, construir y adquirir armamento de IA, los enjambres de drones no tripulados y los robots que dominarán el campo de batalla del futuro.” (RT 33) Aunque en un lapsus de sinceridad o cinismo, el presidente Trump (05/09/25) prefiera que tal Departamento pase a denominarse Departamento de Guerra. Por su parte Varoufaquis admite que hay una deuda incomensurable” de Silicon Valley, pero no con el Estado, sino con los contribuyentes porque los tecnólogos se beneficiaron del rescate a “banqueros delincuentes que destrozaron el sustento de la mayoría de los estadounidenses”.

Frente al belicismo de Karp, la MH recoge los llamados a la paz desde los Mensajes radiofónicos navideños de 1940-4, sistematizados luego en la Pacem in Terris en 1963 (MH 32-3). Advierte sobre “La simplificación de esquemas: `amigo-enemigo´, `nosotros-ustedes´”, aludiendo sin nombrar al proyecto MAGA, o a la doctrina Trumproe... porque “facilita decisiones irresponsables que minan la confianza recíproca entre las naciones” (MH, 202). Además, León XIV propone “Desarmar la IA... sustraerla de la competencia armamentista... no solo militar, sino económica y cognitiva”: el desarme de la  IA y de las palabras (MH. 110)

II. “Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el más importante, como civilización?  Ha transformado nuestras vidas, pero también puede que nos esté limitando y constriñendo en nuestra percepción de lo posible”.

Karp cuestiona un artilugio al servicio de lo que Habermas (1981) denominaba razón comunicativa, prefiere software al servicio de la razón estratégica. Esto explica porqué el maestro de la Escuela de Frankfurt renunciara a dirigir la tesis doctoral del CEO de Palantir.

La MH responde a esa presunta invitación a la utopía, aunque sospecha que puede tratarse de una negantropía. Lo posible tiene dos orientaciones: “La tecnología no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. Puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar o generar nuevas injusticias” (MH 9). Es necesario “Evitar el “síndrome Babel´: idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplasta las diferencias (MH 10) y genera “nuevas formas de precariedad y desigualdad, con remuneraciones muy elevadas para una minoría altamente especializada y salarios cada vez más bajos para una gran parte de la población activa.” (MH 151).

III. “El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo se perdonará si es capaz de generar  crecimiento económico y seguridad para el público (public)”.

En su libro, Karp subraya que “el propio ordenador personal, así como Internet fueron resultado de la financiación de... Defensa” (RT 104) los logros de la tecnología estadounidense se deben al compromiso con los resultados... dejando “de lado los vanos debates teológicos.” (RT 32)

Descalifica así, de un sólo golpe, siglos de teología -ciencia que Rudolf Carnap consideró tan sistemática como las matemáticas- y a la ética de los principios. Max Weber había propuesto distinguir entre ética de la responsabilidad y ética de la convicción. La primera se rige por los resultados; la segunda, por los principios.  Pero advertía que es falaz atribuir la primera al político y la segunda al ciudadano. De hecho Karp, en la segunda parte de su libro, describe “El abandono de la fe” poniendo como ejemplo las “cautelosas respuestas” de tres rectores universitarios -de Harvard, U.Pennsylvania y MIT- que debieron “comparecer ante el Congreso para responder por las protestas contra la invasión israelí en Gaza.” (RT 88).

Por su parte, ante estos cambios rápidos y profundos de nuestro lenguaje y de modos de comunicarnos, para la MH no resulta en vano preguntarnos “¿qué estamos haciendo?, debemos poder elegir en qué proyecto trabajar y con qué estilo” (MH 90) Y reitera que, bien orientadas, “las ciencias cognitivas, la nanotecnología, la robótica y la biotecnología... pueden ser una gran ayuda al desarrollo humano integral y el cuidado de la Casa común” (MH 93); aportar al bien común y a respetar la dignidad de personas y pueblos.

B) Poder duro e IA como arma

IV: “Han quedado al descubierto por sí solos los límites de poder blando, de la retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer exige algo más que un atractivo moral. Requiere un poder duro, y este poder duro en este siglo se construirá sobre la base del software”.

En sintonía con la OTAN, el alto representante de la UE para Relaciones Exteriores, J. Borrell, sostenía (2022) que Europa tenía “Ejércitos bonsái” (RT 67) y que necesitaba “menos Kant y más Hobbes”. El software propuesto por Palantir como arma no es capaz de respetar la dignidad de las personas como fines en sí mismas sino que las concibe como súbditos autómatas, no idóneos para distinguir entre lo justo y lo injusto.

Por el contrario, las sociedades libres necesitan, según la “Pacem in terris (1963): ... vincular de manera orgánica la dignidad de las personas con el reconocimiento de sus derechos y deberes fundamentales”, generando entre ellas “un orden de convivencia basado en la verdad, la justicia, el amor y la libertad.” (MH 33) Y, sin mencionar a Palantir, lo descalifica por proponer un poder duro: “grandes actores económicos -que controlan las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo- determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación. Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades.” (MH 95)

V. “La cuestión no es si se construirán armas de IA, sino quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a entablar debates teatrales (theatrical) sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante”.

Alude Karp al principal “adversario” de EEUU: China. Y destaca que frente a quienes proponían constitucionalismo y Estado de derecho, XI Jinping aseveró “Lo que necesitamos es Leviatán”, poder duro, incluso con IA armada es necesaria para sobrevivir” (RT 77). Advierte de que de las 6 empresas que son capaces de reconocimiento facial, 3 están en China y 1 de ellas (Cloud-walk) colabora con el gobierno, y fueron capaces de generar “enjambre de drones”. (RT 53)

Ante esta explícita apología de Hobbes, la MH -aunque sin citarlo- remite a Vitoria y su ius communicationis, a la capacidad del diálogo inter gentes. “La primera contribución que podemos hacer a una civilización más humana es prestar atención a nuestras palabras. `desarmemos las palabras, y contribuiremos a desarmar la tierra”.(MH 214) Como había dicho Mandela, mencionado en la MH -junto a 5 hombres y 7 mujeres ejemplares (MH125-6): pasar del si vis pax para bellum, a si vis pax para verbum. Sigue siendo necesario decir la verdad, ante tanta fake news, denunciar injusticias, dar voz a quienes son silenciados.

VI. “El servicio militar obligatorio debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente abandonar el modelo de fuerzas armadas exclusivamente voluntarias y sólo participar en la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo”.

Usurpando terminología kantiana, Karp refuerza su proyecto belicista para imponer otro deber al de su primera tesis. No es curioso que un tecno-oligarca multimillonario proponga compartir costos a todos los estadounidenses, que ya lo han hecho al salvar las entidades financieras en 2008, conforme a sus consignas: repartir costos, acaparar beneficios. Incluirse entre quienes asumirían riesgos, no deja de ser un sarcasmo. Pero resulta difícil de entender que después de entusiasmarse con un enjambre de drones, proponga un servicio militar obligatorio, que corresponde a épocas bélicas pretéritas.

Por el contrario, León XIV -superando el modelo hobbesiano de soldados- reivindica a su predecesor: “En Fratelli Tutti (2020) Francisco... propone una cultura del encuentro, una mejor política, capaz de buscar el bien común, caminos de reconciliación y un mundo que garantice  tierra, techo y trabajo para todos”. (MH. 44) Pero como son previsibles conflictos: “El desarrollo y el uso de la IA en ámbito bélico deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas, y al respeto a la dignidad humana y a la sacralidad de la vida, evitando una carrera armamentista.”  (MH 197)

VII. “Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro”.

Incurre así Karp en la falacia ad misericordiam. Tras considerar un deber que Sillicon Valley trabaje para la guerra (T.I) y que se imponga el servicio militar obligatorio (T.VI), añade el deber de dotarlos de mejores armas. El lema de Palantir es: “Your software is the weapons system”. “Construir un rifle mejor” es el título de capítulo 13 (RT 176-195)

Para la MH (12) el software -que no tiene por qué identificarse con un sistema de armas estratégicas- desde una racionalidad comunicativa puede contribuir a paliar tantas desigualdades.  Al mismo tiempo, advierte del “riesgo de desviarse hacia metas engañosas: la ilusión de una tecnología que promete liberarnos de toda fragilidad o modelos de bienestar que dejan atrás a pueblos enteros”. Nos permitimos interpretar aquí otra tácita referencia a Palestina y al sur global.

 

C) Críticas a sociedades con creencias blandas

VIII. “Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno federal remunera a los servidores públicos tendría dificultades para sobrevivir.”

Si ha descalificado Karp a la ética de la convicción (T. III), a cualquier atractivo moral (T. IV) y a los “debates teatrales” (T. V), no les corresponde a los políticos ponderar el bien o la justicia como si fueran sacerdotes. Además, en su apuesta por las empresas privadas deja en un segundo plano a los funcionarios públicos, que a su criterio cobran demasiado.

Para Kant -en su opúsculo La paz perpetua- la ética debía resolver los problemas políticos como hizo la espada de Alejandro Magno con el nudo gordiano. Prévost repite “A quienes tienen el honor y la responsabilidad del gobernar: `Los pueblos quieren la paz... encontrémonos, dialoguemos, negociemos! La guerra nunca es inevitable. Las armas pueden y deben callar, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan”. (MH 222)

IX. “Deberíamos mostrar mucha más indulgencia (grace) hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de todo espacio de perdón —el rechazo de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos una galería de personajes al mando de los que nos arrepentiremos.”

El Ceo de Palantir, después de cuestionar a los funcionarios, hace una defensa de gobernantes “expuestos a la vida pública”, pidiendo para ellos perdón y tolerancia... ante la compleja psique humana”. Cabe la sospecha de que está refiriéndose a quienes participaban de las fiestas de Jeffrey Epstein.

La DSI “no reduce la política a la moralidad, pero tampoco la entrega a la violencia... busca instituciones creíbles, garantías verificables.” Para ello es necesario cultivar un “realismo sano que sin renunciar a cambiar el mundo: comienza por ver con claridad los intereses, los miedos, las limitaciones y las relaciones de poder... para calcular qué es posible y con qué pasos.” (MH 218) Denunciar la pederastia no es un moralismo woke.

X. “La psicologización de la política moderna nos desvía. Aquellos que recurren a la arena política para alimentar su alma y su sentido del yo, que confían demasiado en su vida interior, encontrando su expresión en personas a las que quizá nunca lleguen a conocer, se sentirán decepcionados”.

Karp cuestiona la introspección, la empatía y otros modos de “psicologización de la política” porque resultan incompatibles con el poder duro (T.IV). Alude a una conferencia de Oppenheimer en el MIT (1947) en la cual “observó que los físicos que participaron en el desarrollo de la bomba habían `conocido el pecado´ y que `este es un conocimiento que no pueden perder´”. Pero inmediatamente pasa a contradecirlo con la opinión de otro físico “P.W. Bridgman: `Los científicos no son responsables de los hechos de la naturaleza. Su trabajo consiste en hallar esos hechos. No hay pecado relacionado con ello, no hay moral´” (RT 39).

Frente a la debilidad de la introspección en la política, Karp propone “la mentalidad del ingeniero... que distingue a Palantir... analizamos las lecciones que podemos aprender de la organización social de los enjambres de abejas y las bandadas de estornino... así como los experimentos de conformidad de Solomon Asch, Stanley Milgram y otros... que pusieron de manifiesto la debilidad de las mentes humanas cuando se enfrentan a la autoridad.” (RT 35). En el capítulo 12 “La desaprobación de la multitud” Karp parece elogiar a los desobedientes del Valley. “Esta insensibilidad a cierto tipo de cálculo social y la resistencia al conformismo han sido esenciales para el auge de la cultura de ingeniería de Silicon Valley” (RT 175) Pero los ingenieros de Palantir deberán generar software y algoritmos para que el poder logre que sus súbditos se comporten como enjambres de abejas o estorninos, sin conciencia.

Sócrates sostenía: “una vida sin examen no merece ser vivida”. Para León XIV el desarme global debe comenzar por “desarmar las palabras, cuyo poder es enorme `La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; en este sentido el modo en que nos comunicamos tiene una importancia fundamental.” (MH 214) “Hoy, en cambio, asistimos a un verdadero cambio de paradigma en el discurso público y en las decisiones de rearme, con una preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional, mientras se erosionan precisamente aquellos criterios éticos que habían limitado su uso.” (MH 190)

XI. “Nuestra sociedad tiene cada vez más prisa, y a menudo alegría, por la desaparición de sus enemigos. Derrotar a un adversario es un momento para hacer una pausa, no para regocijarse.”

Critica también Karp (T. XI) cierto exitismo, por el que algunos pretenden derrotar al adversario pronto y luego celebrarlo; cuando su derrota debe llevar a la reflexión. Formalmente esta tesis es compatible con la MH, aunque las conclusiones materiales de la reflexión de Huntington tras la caída del Muro -aludidas por Karp- infieren un “choque de civilizaciones” (RT 116-7)

Para la MH, por el contrario, “A nivel político, es urgente pasar de la cultura del poder a la cultura de la negociación, en la que el diálogo y las relaciones diplomáticas se conviertan en la vía habitual para afrontar los conflictos.” (MH 221).

El concepto “Diálogo de Civilizaciones”, propuesto por Roger Garaudy en 1977, fue formulado por el presidente de Irán: Mahammad Jatami ante la Asamblea de la ONU en 1998. La ONU lo adoptó como lema en 2001. En 2004 el presidente de España: Rodríguez Zapatero propuso crear la Alianza de civilizaciones ante la misma Asamblea y, en 2008, se realiza en Madrid el I Foro de UNAOC.

Además, respecto al aceleracionismo de derechas -cuya adscripción no puede ocultar Karp- la MH advierte: “¡Cuidemos las relaciones! En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras.” (MH 239)

 

D) IA disuasiva y apología a EEUU

XII. “La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.”

Karp remite a una carta de Alfred Nobel -inventor de la dinamita- a un amigo desde París: “Lo único que evitará que las naciones empiecen una guerra es el terror” (RT. 62).

Por el contrario, León XIV sostiene que “la entrada en vigor en 2021 del Tratado de prohibición de Armas Nucleares, respaldado por más de 70 países, representa una señal importante, pero corre el riesgo de quedar en gran parte simbólica, ya que las principales potencias atómicas no se han adherido a él” (MH 194).

Cuestiona “un falso pragmatismo que invita a la lógica del equilibrio armado y la disuación... por guerras asimétricas e híbridas en terreno económico, financiero e informático (MH 204) “Siempre ha sido así -se dice- ¡y así será siempre!... es verdaderamente irresponsable la Realpolitik, esta forma de realismo político que siembre en las consciencias resignación”. (MH 205) Por contra, propone un sano realismo, al que Chesterton calificaba como realismo esperanzado.

XIII. “Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más los valores progresistas que éste. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país, para quienes no pertenecen a las élites hereditarias, que en cualquier otra nación del planeta.”

Karp -en un gesto que le honra- agradece al país que le dio oportunidades de enriquecerse.  Cuenta que no sabe conducir, porque pasó de no poder por ser muy pobre, a no necesitar por ser muy rico. Suscribe las tesis de Francis Fukuyama (1989) quien “en su libro El fin de la historia... declaró que habíamos alcanzado el punto final de la evolución ideológica de la humanidad” (RT, 55)  Aunque Karp diagnostica: “Hemos vaciado hasta tal punto el proyecto nacional que podría decirse que ya no queda nada sustancial en lo que se pueda incluir a nadie” (RT 236). Pero no cuestiona cómo EEUU ha sometido a pueblos enteros. Ciertamente se dieron algunos casos de éxito económico al interior de EEUU en sus 250 años de haberse independizado de Reino Unido, pero esto supuso mantener una política exterior de colonización, extractivismos y guerras.

“El colonialismo muestra en la actualidad un rostro inédito. No sólo domina los cuerpos, sino que se apropia de los datos, transformando las vidas personales en información explotable. Territorios enteros, sobre todo aquellos con menos relevancia geopolítica y mayor fragilidad estructural, se ven, en el presente, atravesados por una nueva lógica de extracción: la de los flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos. Estas son las nuevas “tierras raras” del poder: informaciones vitales que, una vez correlacionadas, pueden utilizarse para entrenar modelos predictivos, orientar estrategias de inversión, anticipar crisis y, sobre todo, seleccionar quién y qué importa. (...)  Es aquí donde se juega una de las cuestiones morales más urgentes de nuestro tiempo: transformar el conocimiento compartido en bien común, no en herramienta de dominio; devolver a los pueblos no sólo los datos que los describen, sino también la posibilidad de decidir cómo se utilizarán, quién los utilizará y para quién. De lo contrario, la era digital no será postcolonial, sino colonial bajo otra forma.” (MH 178)

XIV. “El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente prolongada. Son demasiados los que han olvidado, o quizá dan por sentado, que en el mundo ha prevalecido casi un siglo de alguna versión de paz, sin conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos— nunca han conocido una guerra mundial.”

Esta apología de la “Pax Americana” (same version of peace) de 80 años, no tiene en cuenta que solo entre 1945 y 2001, según la  Sociedad de China para los Estudios de los Derechos Humanos (CSHRS), hubo en el mundo 249 conflictos. EEUU participó en 201, el 81%. Además, según el SIPRI de Estocolmo, EEUU gasta en armas más que los otro nueve países que le siguen. Mientras la OTAN exige que cada país miembro aporte el 5% de su PBI en armas.

“En la Encíclica Populorum progressio (1967), Paulo VI afirmaba “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz” y puntualizaba “el desarrollo solo es auténtico si es integral, es decir, dirigido a promover a todos los hombres y a todo el hombre. La DSI ha profundizado esta expresión para indicar sus grandes principios -dignidad, bien común, destino universal de los bienes, subsidiariedad, solidaridad y justicia social. El desarrollo es humano cuando pone el centro en las personas y no en la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no solo a los individuos. La justicia exige reconoce los Derechos sociales y los Derechos de los Pueblos...” (MH 83).

XV. “La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe ser revertida. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva, por la que Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, amenazará también con alterar el equilibrio de poderes en Asia.”

Después de elogiar los 80 años sin guerras mundiales, propone rearmar a las dos principales potencias que provocaron la última. Este diagnóstico viene a coincidir con los intereses económicos de Palantir, que abrió oficinas en el edificio The iceberg en Tokio (2019), y en 2024 firmó importante colaboración con la Bundeswehr (ejército alemán). Por si no fuera suficiente, suscribe las tesis de Samuel Huntington de The clash of civilizations (1993) añadiendo un mapa con una línea divisoria entre la Cristiandad occidental h.1500 y la Cristiandad ortodoxa e Islam (RT 116-7). “Fue una cultura reunida en torno a un objetivo común la que ganó la última guerra mundial.  Y será una cultura la que gane o evite, la próxima.” (RT 36)

Remitiéndose a aquel escenario, “En el contexto dramático de la II GM y de los años de reconstrucción, el Magisterio... esboza las líneas generales de un orden internacional basado en la dignidad humana, la justicia y la paz.”(MH 32) No obstante, León XIV llega a un diagnóstico preocupante:  “En lugar de avanzar, estamos retrocediendo con respecto al giro histórico de s. XX. Después de 1989, el colapso de los regímenes comunistas en Europa, vino acompañado de una globalización predominantemente económica, carente de una arquitectura política adecuada, capaz de sostener el diálogo y la paz.” (MH 201)

 

E) Narrativas, seguridad y vida privada

XVI. “Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir allí donde el mercado no ha sabido actuar. La cultura casi se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a quedarse en su ámbito, que consiste en enriquecerse… Cualquier curiosidad o interés auténtico por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado.”

Karp celebra el interés de Musk por las grandes narrativas. Por esta vía parece admitir que puede haber algo más relevante que el enriquecerse y la seguridad (T.III) pero, en realidad, busca un nuevo modo de legitimarlos. Su adquisición de X (antes Twitter)  consolidó a Musk como árbitro de la conversación en las redes, al punto que hay quienes le consideran el “César global”. Contrapone relatos de salvación a través de la ingeniería extrema: Colonización espacial: SpaceX y Integración humano-máquina, mediante Neuralink.

Bajo el título “Narrativas de fondo”, la MH las identifica: “transhumanismo y posthumanismo. Éstas constituyen el trasfondo ideológico que reside en algunos centros de poder tecnológico y colonizan el imaginario colectivo” (MH 115). Si bien admite que existe una pluralidad de corrientes, en líneas generales, “El transhumanismo imagina una potenciación del ser humano por medio de las tecnologías -biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos, algoritmos- con la aspiración de incrementar su rendimiento y  capacidades. El post-humanismo... en sus versiones más radicales... critica el antropocentrismo y plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente... (para superar límites) entrando en una nueva etapa evolutiva.” (MH 116)

“La expresión “más que humano” no pertenece sólo al lenguaje de las promesas técnicas. Desde hace siglos, la tradición cristiana afirma que el ser humano no está encerrado en los límites de la propia naturaleza, sino que está llamado a trascenderse a sí mismo; no para huir de la realidad o despreciar el límite, sino para realizarse en el amor.” (MH 127)  En esta cuestión de las narrativas, la Encíclica se dirige especifícamente a los creyentes. Hay un modelo de perfección: “el misterio del ser humano sólo puede entenderse en el misterio del Verbo Encarnado” (GS 22) porque su humanidad es plenamente libre, abierta a los demás, capaz de construir relaciones solidarias y preciosas, y entregada al don total de sí.” (MH 1 y 49). Pero también tiene argumentos para los no creyentes. “Las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad.  Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias.”(MH 99)  No solo no basta con optimizar la capacidad de hacer o agencia; si previamente no se educa en la madurez de la conciencia, es peligroso.

XVII. “Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos, en Estados Unidos, se han limitado básicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus votantes o donantes en la búsqueda de soluciones y experiencias en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas.”

Según ACLU (Asociación estadounidense por las libertades civiles) los programas de vigilancia ampliaban los sesgos raciales. Propone más policías y cárceles como las de Bukele en El Salvador. Este es otro modo de violencia, incluso más delictivo.

Por el contrario, para la MH corresponde actuar preventivamente (método salesiano) contra las raíces de la delincuencia: la pobreza, marginación entre otras.“En los últimos años, la literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado... cómo una exposición precoz y sin supervisión a escenas violentas o crueles que hieren la sensibilidad, a contenidos pornográficos e hipersexualizados, a mensajes que banalizan el cuerpo y la afectividad, y a propuestas que normalizan comportamientos de riesgo... puede afectar negativamente la regulación emocional y las relaciones.(...) En la red, no son raros los fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual de menores... (que) pueden acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones... (MH 141)

Pero también cuando se trate de las penas a quienes hayan delinquido habrá que tener presente el respeto a la más profunda dignidad de todo ser humano, uno de los principios fundamentales de la DSI. “Cuando hablamos de dignidad no siempre usamos la palabra de la misma manera; en ocasiones nos referimos a la dignidad moral, es decir, al modo en el que la persona orienta sus propias decisiones y su propio obrar; otras veces pensamos en la dignidad social, es decir, en las condiciones de vida de la persona y en el respeto concreto que le es reconocido por la sociedad; en otros casos indicamos la dignidad existencial, que alude al modo en el que una persona percibe el valor de sí y de su propia vida. Estas dimensiones de la dignidad pueden crecer o disminuir. Pero más allá de estos significados hay un nivel más profundo, el más importante, que consiste en la dignidad ontológica. Es la dignidad que pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios; ningún pecado, ningún fracaso, ninguna humillación, ninguna exclusión puede afectar el valor profundo de una vida humana que Él ha querido y llamado al ser.”  (MH 52)

A partir del respeto a esta dignidad que no varía, desde la Unidad terapéutico educativa (UTE) del centro penitenciario de Villabona (Asturias) se logró un 95 % de re-inserción social de los internos.

XVIII. “La exposición despiadada de la vida privada de los personajes públicos ahuyenta a demasiados talentos del servicio gubernamental. La arena pública —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer otra cosa que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una cantidad significativa de cascos vacíos e ineficaces, cuya ambición se perdonaría si hubiera la más mínima convicción verdadera escondida en su interior.”

Aqui Karp parece volver sobre tesis anteriores (T. IX, T. XVI). Pero casualmente su empresa se orienta a facilitar la “exposición despiadada” de todo colectivo, toda vecindad o ciudadanía, en aras de la seguridad de quienes ostentan el poder.

Si bien cabe distinguir entre la vida privada y la pública, la pacífica convivencia requiere que todos practiquemos la justicia. Al respecto, recuerda el Papa agustiniano que ya en el s. V “san Agustín escribía: `Nadie hay que no desee estar en paz, pero no todos quieren practicar la justicia. (...) Por ejemplo: te dice la justicia: no robes, y tú no le hace caso; no cometas adulterio, y te haces el sordo; no hagas a otro lo que tú no quieres que te hagan; no comentes de otros lo que no quieres que comenten de ti.” (MH 215)

 

F) Críticas a la precaución, el secularismo, el pluralismo y la inclusión

XIX. “La precaución (caution) que fomentamos involuntariamente en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen gran cosa en absoluto.”

Aquí Karp cuestiona la precaución, parte integrante de la prudencia, que para Aristóteles era la virtud política por antonomasia; aquella  que adecuaba buenos medios a buenos fines. Cuestiona también la distinción de Habermas entre acción estratégica que sólo busca éxito, de la acción comunicativa que busca intercomprensión (Verständigung). Karp las confunde en su tesis doctoral La agresión en el mundo de la vida, que terminó siendo dirigida por la socióloga Karola Brede.  Sin embargo, acaso para atemperar su apología de la agresividad hobbesiana, cita a Goethe en el Fausto: Nunca tocarás el corazón de los demás, si no surge del tuyo.” (RT, 93)

“Cuando cambian los lenguajes y las herramientas, también cambian los gestos cotidianos y las relaciones sociales. (...) la transformación digital nos pide redescubrir la verdad como bien común, proteger la dignidad del trabajo y salvaguardar la libertad frente a toda dependencia y mercantilización.” (MH 131)

XX. “La intolerancia hacia las creencias religiosas, omnipresente en ciertos círculos, debe combatirse. La intolerancia de las élites hacia las creencias religiosas es quizás uno de los signos más reveladores de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos en su seno pretenden.”

En su capítulo 6, “Agnósticos teológicos”, tras cuestionar la superficialidad de los eslogan de Google: “no seas malo”, “haz lo que debes” (RT, 93), Karp diagnostica: “el asalto a la religión fue la erradicación de cualquier espacio para la creencia, para la expresión de valores o ideas normativas sobre quiénes éramos o quiénes debíamos llegar a ser, como nación.” (RT 102) Aquí el agnóstico Karp hace un guiño a Peter Thiel, quien -diciéndose cristiano- financió la campaña de el vicepresidente Vance, sedicente católico.

Cabe la sospecha de que con esta tesis pretenda legitimar al “sionismo cristiano” que -según Stephan Sizer (2004)- se dio en su versión primigenia entre los s. XVII y XVIII en Inglaterra, a partir de interpretaciones literales y futuristas de la Biblia. Posteriormente, en los s. XX y XXI en EEUU y en medio de la Guerra de Vietnam (1955-75), se vio en la Guerra de los 6 días (5-10/06/1967) un signo de que Dios otorgaba a su pueblo la tierra prometida, concitando cien millones de adeptos. Sobre esto profundiza Silvana Rabinovich en La biblia y el dron (2013).

Desde su condición de Pontífice, León XIV reivindica el diálogo razón y fe, sostiene: “El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa `con los pies en la tierra” dentro de una vocación más allá. ... pero deben permanecer ordenadas al bien común, a la justicia, al cuidado de los frágiles y de la creación. (MH 129)

Esa posible conjunción entre la fe y los resultados de la razón está condicionada por una disyunción previa y excluyente: o Dios o el dinero. Así regresa a las dos imágenes bíblicas con las que comenzó su Encíclica, recordando otra tesis de san Agustín. `dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial.”  (MH 130) “La verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder.” (MH 129).

XXI. “Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas serían ahora iguales. La crítica y los juicios de valor estarían prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, y, de hecho, ciertas subculturas […] han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, lo que es peor, regresivas y nocivas.”

Esta última afirmación, basada en las tesis de Huntington (1993, RT 176), podría convertirse en un criterio de deslegitimación del modelo de desarrollo colonialista y expansionista estadounidense. Sin embargo, Karp hace propio un eslogan de “Henry Kissinger: las naciones deben ser juzgadas por lo que hicieron, no por su ideología nacional” (RT 106)

Los pueblos originarios han sido reconocidos -por el Informe Bruntland “Nuestro futuro común” (1987)-  como los principales custodios de la Casa común. Sin embargo, su protección del ecosistema es visto como disfuncional para el colonialismo extractivista. El criterio para juzgar las naciones, después de dos guerras mundiales, es el derecho internacional de los derechos humanos y de los pueblos. Además, en respuesta a Kissinger, podemos decir que lo que hacen las naciones suele ser la expresión de su ideología nacional. En este  caso, tras la ideología de la seguridad nacional que desde EEUU se aplicó al Sur global, estas XXII Tesis está pretendiendo legitimar una ideología de la ciber-seguridad global, a través de la empresa Palantir, a la vez que se insinúa la conveniencia de una tercera guerra mundial.

Por el contrario, para la MH:  “La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, la capacidad de reconocer un rostro en el otro, no una función. La capacidad de saber cuidarnos los unos a los otros es una dimensión importante de nuestro ser humano.” (MH 114)

XXII. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío (hollow)y sin sentido. Nosotros, en Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el último medio siglo la definición de culturas nacionales en nombre de la inclusión. Pero ¿la inclusión en qué?

El pluralismo que cuestiona es uno de los 4 valores superiores de la Constitución española y de otras de Europa. Karp dedica el capítulo 7, “Soltar el globo”, a cuestionar que en EEUU se hubiera suprimido una asignatura transversal universitaria respecto a los valores nacionales. Adopta de Fukuyama la siguiente conclusión: “si todas las creencias son igualmente verdaderas o históricamente contingentes... entonces no existe una posición moral superior desde la que juzgar ni siquiera las prácticas más aborrecibles.” (RT 103)

Frente al agnosticismo relativista de Fukuyama, que le lleva a inferir: todo vale. Existe una autoridad no sólo moral, sino jurídicamente superior para condenar prácticas aborrecibles como el genocidio actual: “Las organizaciones internacionales, en particular la ONU, siguen siendo instrumentos esenciales para promover una civilización del amor, al apoyar el diálogo entre las naciones, la solución pacífica de los conflictos, el desarrollo integral de los pueblos, la protección de las personas mas vulnerables, el desarme y el cuidado de la creación.” (MH 226)

En la MH se reivindica el pluralismo y el ecumenismo: “El diálogo entre las religiones tiene un papel decisivo, porque en el centro de los grandes caminos espirituales se encuentra un mensaje de paz.” (MH 223)

A la pregunta retórica de “¿inclusión en qué?”, León XIV propone la inclusión en una cultura de la negociación, el diálogo entre civilizaciones o mejor aún: la civilización del amor. Esta última fue formulada por Paulo VI, quien aclaraba: “La civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad, y en considerar al otro -ya sea persona o pueblo- como un aliado necesario para la construcción del bien común.” (MH 186)

En síntesis: las XXII Tesis de Karp pretenden legitimar una IA al servicio del Departamento de Guerra de los EEUU, en sintonía con Israel, Alemania, Japón y Argentina. En la Patagonia de este país Palantir proyecta generar un big data center para lograr el monopolio global de los servicios de inteligencia y seguridad civil y militar. Por el contrario, la primera Encíclica de León XIV da la bienvenida a una IA desarmada y desarmante, al servicio de la paz, los derechos humanos y de los pueblos, sin “pensar que la DSI pueda `pronunciar una palabra única´, una respuesta exclusiva y válida para todos los contextos; por eso invita a cada comunidad cristiana a leer con lucidez y responsabilidad la realidad del propio país.” (MH 26)

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