Opinión
Un mal día lo tiene cualquiera

La sociedad está cada vez más harta y ha decidido plantarle cara a Goliat. Unirse y organizarse para pasar a la ofensiva ha resultado ser la única opción.
Desahucio Villalba 2026 - 8
Jaime Pérez Rivero Activistas por la vivienda y vecinos se enfrentan al macrodesahucio de Collado Villalba en febrero de 2026.
Activista del movimiento de vivienda. Miembro de IU/PCE Madrid
24 mar 2026 06:00

¿Se te ocurre un escenario peor que que te quedes en la calle después de pasar años pagando por tu vivienda?

A lo mejor que no solo te echen, si no que termines detenido en comisaría por negarte a abandonar lo que ha sido tu hogar.

Y por si no fuera un escenario suficientemente desolador, podríamos añadir que tengas problemas cardiovasculares y te tengan que llevar en ambulancia al hospital para estabilizarte.

Pero como guinda para tener un día redondo, tu casera decide que va a aprovechar este momento en el que estás detenido y hospitalizado para tirar todas tus pertenencias en un contenedor de obra y que cualquiera que se acerque a recogerlas pueda ser sancionado por la policía

Pues todo esto le ha ocurrido a Julio la mañana del 5 de marzo en un desahucio al que han acudido numerosos agentes de policía para asegurarse de que la propiedad (que cuenta con decenas de pisos a su nombre), cumplieran con su afán especulativo y echasen a Julio al no poder hacer frente a una subida de más del doble de lo que ya venía pagando hasta ahora.

Madrid no deja de hacer alarde del libre mercado más feroz en cuestión inmobiliaria, dando lugar a que el alquiler medio haya llegado a los 1.624 euros mensuales en la Comunidad y llegando a superar con creces esta cifra si hablamos de la capital. Más del 80% del salario medio se invierte en pagar estos desorbitados precios.

Así, en el primer trimestre de 2025 se presentaron en toda España 13.563 solicitudes de desalojo, mientras que a lo largo de 2025, las ejecuciones hipotecarias sobre viviendas habituales alcanzaron los 10.850.

Los números son escalofriantes, pero no hay que olvidar que tras ellos, hay personas, familias. Vidas.

Y es por esto que el caso de Julio no es una excepción y tampoco cuesta mucho trabajo encontrar otros ejemplos igual de sangrantes.

No se puede pretender que sigamos siendo herramientas de este sistema capitalista, que sigamos siendo productivas y explotadas mientras no solo no se garantiza un bien básico como es la vivienda

Como así ocurrió el pasado 19 de febrero en el que nos encontramos con que más de 100 personas fueron desahuciadas en la Sierra de Madrid, en Collado Villalba sin que el Consistorio hubiera previsto una alternativa para las 43 familias a las que expulsaron de sus hogares sin una orden judicial, sin preaviso y sin que servicios sociales estuviera advertido para preparar una respuesta acorde. Esto ocurrió un día en el que el termómetro en la Sierra marcaba los 3°C y familias enteras, menores, personas con discapacidad y mayores vieron cómo un desproporcionado despliegue policial vaciaba sus viviendas como quien tira un papel a la basura. Tan solo 4 familias recibieron una alternativa habitacional. La mayoría para solo 48 horas.

Todo esto dentro de un marco de aparente normalidad donde que seas el ejecutor para expulsar a la gente a la calle no solo no hace que se te quite el sueño, si no que estás respaldado y apoyado por los poderes políticos y económicos de este país.

Pero ante esto, la sociedad está cada vez más harta y ha decidido plantarle cara a Goliat. Unirse y organizarse para pasar a la ofensiva ha resultado ser la única opción. No se puede pretender que sigamos siendo herramientas de este sistema capitalista, que sigamos siendo productivas y explotadas mientras no solo no se garantiza un bien básico como es la vivienda si no que ese bien entra dentro de los marcos especulativos, empezando a considerarse un lujo al alcance de cada vez menos personas.

Es por esto que hoy y siempre gritamos: Julio no estás solo. Vecinas de la 13-15 de Collado Villalba no estáis solas.

Lacy 22, Mesón de Paredes 88, los bloques de San Ildefonso, Tribulete y tantos otros sois ejemplo de lucha y organización.

Porque las vecinas en lucha somos trinchera. Somos comunidad. No nos vamos.

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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