Palestina
Gaza: Israel asesina a más de 1.400 personas desde la firma del “alto el fuego”
La espiral de violencia de Israel contra la población palestina, tanto en Gaza como Cisjordania, no se detiene. Si bien ya no ocupa titulares, las masacres y los hostigamientos por parte del ejército israelí y los colonos, continúan su curso habitual en ambos territorios. Las fuerzas israelíes siguen allanando viviendas en la Cisjordania ocupada y preparan ya la llegada de la colecta de la aceituna, un período que suele resultar en un recrudecimiento contra la población palestina. Las órdenes de demolición de viviendas palestinas, las redadas y los arrestos siguen formando parte del día a día; así como el cierre de puestos de control militar, lo que conlleva el aislamiento de la población palestina.
En Gaza, a pesar de la supuesta tregua, el genocidio sigue su curso. Según los últimos datos proporcionados por el Ministerio de Salud del enclave, al menos 73.922 palestinos han sido asesinados y 174.995 han resultado heridos desde que comenzaron los ataques israelíes, en octubre de 2023. Desde el supuesto “alto el fuego”, firmado hace casi un año, en octubre de 2025, son ya al menos 1.402 palestinos los asesinados y 4.881 los heridos. En el enclave apenas quedan edificios en pie, y la población vive confinada en un tercio del territorio. Cualquier movimiento cercano a las “líneas amarillas” trazadas por el ejército israelí pueden significar una condena a muerte.
Un “Plan de reconstrucción” a la espera de que Israel deje de matar
De momento, el llamado “Plan de reconstrucción para Gaza”, liderado e impulsado por Estados Unidos y su “Junta para la Paz” hace un año, se mantiene parado. No se ha logrado ningún avance ni se ha dado ningún paso en ninguna dirección. Como ya advirtió, Hamás no ha dejado las armas, puesto que no se ha visto ningún compromiso con la paz por parte del Estado de Israel; más bien al contrario: los ataques han continuado en todo el territorio sin descanso.
Si bien esta semana durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York se ha puesto una cifra sobre la mesa para “empezar la reconstrucción” —2.450 millones de dólares—, lo cierto es que no hay ninguna hoja de ruta. Quien se supone que tiene que capitanear esta empresa es Jared Kushner, el yerno de Trump, quien asegura que para la reconstrucción del enclave se necesitarán unos 71.400 millones de dólares.
Netanyahu, abucheado en la ONU pero sin detención
Mientras todo esto ocurre, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, sobre el que pesa una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, ha podido asistir esta semana, concretamente el pasado jueves 24 de septiembre, a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Ha podido sobrevolar el espacio aéreo de diferentes países sin que nada ni nadie se lo impidiese y ha podido —a diferencia de las autoridades palestinas, a quienes no se les han expedido visados— exponer su discurso en la ONU. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, tuvo que exponer su discurso de manera online.
Tal y como ya ocurriera el año pasado, gran parte de los delegados internacionales allí presentes abandonaron la sala cuando el israelí hizo acto de presencia, algo que él calificó de “cobarde”. En su retórica habitual, insistió en negar las acusaciones de genocidio —dijo que se trataba de “la gran mentira del siglo”— y subestimó la violencia por parte de los colonos; aprovechó también la ocasión para tachar al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de “antisemita”. Al tiempo que el primer ministro israelí pronunciaba sus palabras, pero también antes y después, cientos de personas mostraban el rechazo a su presencia en la Asamblea. Las calles de Manhattan estos días se han llenado de ciudadanos que se oponen al genocidio y al hecho de que Netanyahu pueda entrar en Estados Unidos sin ser detenido.
Netanyahu apura sus últimos cartuchos antes de los comicios y continúa jugando la baza de la “defensa del Estado de Israel”
A pocas semanas de las elecciones (el próximo 27 de octubre) y con la información sobre la mesa —gracias a una investigación del periódico israelí Haaretz— de que el Ejecutivo israelí habría estado advertido de los planes de Hamás para el 7 de octubre de 2023, Netanyahu apura sus últimos cartuchos antes de los comicios y continúa jugando la baza de la “defensa del Estado de Israel” y el “derecho de Israel a existir” para justificar sus acciones y decisiones. Está siendo investigado por corrupción y si no es elegido perdería la inmunidad.
Ayer, viernes 25 de septiembre, se celebrabó el Yom Kippur, día del ayuno y uno de los días del calendario judío más sagrados e importantes. Kippur significa perdón, y se considera el “Día de la expiación judía”. Es por este motivo que esta misma semana el presidente israelí, Isaac Herzog, ha indultado y eliminado los antecedentes penales del militar Elor Azaria, quien en 2016 fue condenado por homicidio involuntario tras dispararle a Abdel Fattah al-Sharif, palestino, en la cabeza. La acción fue filmada pero aún así el soldado solo cumplió nueve meses de condena. Ahora, su expediente ha quedado limpio. Un mensaje más para dejar claro que matar palestinos en Israel no arrastra consecuencias.
Una comunidad internacional centrada en el relato bélico y el precio del petróleo
A las puertas del tercer aniversario del inicio del genocidio en Gaza, la comunidad internacional continúa mirando hacia otro lado. Más centrada en instalar un clima prebélico entre la población para justificar las inversiones en armamento y la desinversión en asuntos sociales, la comunidad internacional parece haber olvidado la situación en Gaza. Si bien se han continuado dando algunos pasos —hace apenas unos días Reino Unido vetaba el comercio de productos procedentes de asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada—, no está previsto que se avance en ninguna dirección para aislar de manera definitiva a Israel. La mirada, ahora, está en las trifulcas alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb, un enclave estratégico entre Yibuti, Eritrea y Yemen y que en estos momentos está controlado por el movimiento yemení Ansar Allah —conocido comúnmente como los hutíes.
En lo referente a la Unión Europea, en una entrevista de esta misma semana con la cadena Al Jazeera, Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y vicepresidenta en la Comisión Europea, ha reiterado que la división en el seno de los Veintisiete respecto a Israel hace que se haya llegado a un “punto muerto” respecto al caso de Palestina. “Sabemos que Israel está violando el Artículo 2 del Acuerdo de Asociación [entre la UE e Israel], y eso ha generado discusiones entre los Estados miembros”. Kallas sostiene que los diferentes países que integran la UE tienen “historias muy diferentes en lo que respecta a Israel”. La alta representante ha reconocido que la ayuda humanitaria no está llegando a Gaza, y que “es motivo de gran preocupación”, para a continuación instar a “hacer más”, eso sí, sin señalar en ningún momento la responsabilidad de los perpetradores.
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