Antimilitarismo
La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra

Somos activistas contra las guerras y contra la militarización social, y desde esta posición leemos estos días las tristes noticias que recogen todos los medios de comunicación
gaza burns
Gaza en llamas en 2009. Fotógrafo: Marius Arnesen (Al Jazeera English, CC BY-SA 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0>, via Wikimedia Commons) (CC BY-SA)
Asamblea Antimilitarista de Madrid
15 oct 2023 09:37

“La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas”, dice el lema fundacional de la Internacional de Resistentes a la Guerra, fundada en 1921. No somos analistas políticas, somos activistas contra las guerras y contra la militarización social, y desde esta posición leemos estos días las tristes noticias que recogen todos los medios de comunicación sobre lo que se ha llamado “la nueva guerra de Israel”.

Desde hace años conocemos y apoyamos algunas de las iniciativas que quieren construir un mundo en paz con justicia en Palestina, en los territorios ocupados y en el Estado de Israel, con pocas fuerzas y recursos, pero sin olvidarnos especialmente de quien más sufre, la gente palestina. Grupos de activistas, de mujeres que han saltado los muros y tendido puentes entre ellas, insumisos al muro, insumisos al servicio militar obligatorio, quienes apuestan por el boicot, la desinversión y las sanciones… Somos pocas, pero nos unimos con lazos de amor para desobedecer la lógica de las guerras y del militarismo.

Por ello denunciamos la violencia del estado de Israel que ha llevado a cabo políticas genocidas desde 1947. Su proceso de militarización social es un engranaje perfecto que prepara las mentes y cuerpos de todas las personas para la guerra y pone todos los recursos de los que dispone para desarrollar sus políticas asesinas hacia la población palestina. La conscripción que obliga a todo hombre y mujer que sean judíos (los palestinos con ciudadanía israelí y las mujeres judías religiosas están exentas) a pasar tres y dos años respectivamente en el ejército israelí socializa a la mayor parte de la población en la preparación para la guerra, en el entrenamiento con las armas.

El proceso de militarización social del estado de Israel es un engranaje perfecto que prepara las mentes y cuerpos de todas las personas para la guerra

Los y las insumisas al servicio militar obligatorio pagan su fidelidad a sus principios éticos y su negativa a obedecer ciegamente con la cárcel, el desprecio de la sociedad y el acoso constante. La organización de veteranos del ejército israelí Breaking the Silence desde el primer momento ha hecho un análisis certero de la situación en que de nuevo estamos.

Por otro lado, desde hace décadas, miles de jóvenes palestinos, casi niños, son encarcelados ‒cuando no gravemente heridos o asesinados‒ en cada protesta, como represalia a las acciones armadas de Hamás o simplemente porque molestan en el proceso de usurpación y colonización de su tierra. Cientos de mujeres, cientos de activistas, de gente sin más. Combustible de desesperación para el incendio del odio y la violencia. En las llamadas Marchas del Retorno del 2018 la población civil palestina apostó por la desobediencia civil y organizó movilizaciones a la frontera de Gaza para denunciar el bloqueo que sufren, con el resultado de cientos de muertos y miles de heridos, incluidos periodistas y personal sanitario.

Entender no significa justificar. Apostar por una paz basada en la justicia y dignidad no es justificar. Señalar la barbarie cometida por Hamás y resto de facciones armadas no es posicionarse al lado del estado de Israel sino del lado más humano que nos lleva a la compasión. Denunciar y llorar las muertes de todas las personas que componen la sociedad civil, las sociedades civiles, es posicionarse en contra de un concepto de defensa que se fundamente en la venganza y la violencia como único recurso. El lenguaje estos días sigue siendo estar con unos o con otros y nosotras proponemos salirnos de esta espiral y seguir reafirmando nuestro compromiso sólido de no apoyar las guerras, ninguna guerra.

Los y las insumisas al servicio militar obligatorio pagan su fidelidad a sus principios éticos y su negativa a obedecer ciegamente con la cárcel

La Internacional de Resistentes a la Guerra finaliza su último comunicado con unas palabras que espero lleven a cambiar las mentes de quienes siguen justificando las guerras:

“Cuando la violencia aumenta, podemos sentir que necesitamos “elegir un bando”, y habrá muchas voces exigiendo que lo hagamos. Sin embargo, también rechazamos esa forma binaria de ver el mundo, que nos hace pensar en los demás como enemigos a los que hay que oprimir o matar y eliminar la diferencia. No importa cuán fuertes se vuelvan estas demandas, sabemos que hay, ha habido y siempre habrá personas y comunidades que rechazan las demandas de violencia de elección falsa. En cambio, nos alineamos con aquellos que eligen construir seguridad no con armas y bombas, sino generando confianza y cooperación de manera no violenta, apoyando a aquellos que se niegan a matar incluso cuando están bajo una inmensa presión para hacerlo, y tal vez incluso nos atrevamos a imaginar una situación más justa y un mundo pacifico. Queremos comprometernos nuevamente a escuchar y amplificar estas voces. Nosotros, como comité ejecutivo de la Internacional de Resistentes a la Guerra, como personas de diferentes países y territorios, condenamos la violencia y la destrucción de todos lados, en cualquier forma, y nos solidarizamos con las y los objetores de conciencia y todos y todas aquellas que creen en enfoques pacíficos y no violentos para resolver conflictos”.

Finalmente, queremos acabar este texto solidarizándonos con las siete organizaciones palestinas de Derechos Humamos criminalizadas por Israel por su labor de los Derechos Humanos, entre ellas Addameer, así como con las organizaciones internacionales que apoyan la causa del pueblo palestino a las que se intenta callar. Denunciamos que en diferentes países como Francia, Alemania o Inglaterra se esté prohibiendo el legítimo derecho de la gente a salir a la calle para solidarizarse con la población civil palestina.

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