Antimilitarismo
José Manuel López Blanco (1967-2022) in memoriam

Recién fallecido el pasado 19 de enero nuestro compañero Jose (año y medio después de que se le diagnosticara el cáncer de estómago que se lo llevó), hacemos una semblanza de este referente del antimilitarismo en Carabanchel, Madrid, y en todo el Estado
en Madarcos
Jose y su última colaboración como instrumentista, con el grupo Woody Blues Trio en Madarcos (Madrid) el 30 de julio de 2021 Desarma Madrid
Historiador
24 ene 2022 07:50

I

Antes de que llegaran los post-estructuralistas, ya dijo el poeta Emerson que el ser humano era un “haz de relaciones”, “un nudo de raíces cuya floración y fruto es el mundo”. Hermosa imagen la de disolver el “Yo” en el mundo al que hace germinar.

Se me ocurre que, precisamente, un velatorio o un funeral es un observatorio privilegiado de ese haz de relaciones que siempre es un ser querido, la red de caminos que se entrecruzan en la vida única e irrepetible de una persona. Pensé en ello mientras estaba en el velatorio de nuestro compañero y amigo José Manuel López Blanco, Jose (Santiago de Compostela, 2 octubre 1967-Madrid, 19 enero 2022), que reunió el jueves 20 de enero a decenas y decenas de personas en el tanatorio de la M-40 en Madrid. Decenas y decenas de relaciones y caminos que se cruzaron con Jose: desde los múltiples integrantes de los numerosos coros de los que fue director, hasta los también múltiples compañeros y compañeras del mundo antimilitarista y la lucha contra el Servicio Militar Obligatorio (SMO) y la Prestación Sustitutoria (PSS) en España.

Un director de coro al que se le intentó inhabilitar como insumiso: ese es el rastro que podemos encontrar hoy día en un googleo rápido de su nombre y apellidos. Más que un obituario al uso, este texto pretende ser un recuerdo y un homenaje, o quizá algo todavía más básico: tan solo una emoción, la misma que compartimos el pasado jueves tantos compañeros y compañeras de lucha antimilitarista que nos reunimos en torno a Jose. Hacía más de veinte años que muchos de nosotros no nos veíamos, casi desde la suspensión de la mili a principios de este siglo: digo “suspensión” que no “abolición”, ya que aquella vieja espada de Damocles sigue pendiendo ‒ahora invisible‒ sobre las nuevas generaciones. El reencuentro desató el recuerdo emocionado de las veces que coincidimos con él, dentro y fuera de la prisión. Digo “dentro de la prisión” porque habría que recordar aquí ‒en beneficio no ya de millennials, sino hasta de cuarentones‒ que durante años el Estado castigó la insumisión al SMO y a la PSS con la pena de dos años, cuatro meses y un día de cárcel, y después con inhabilitación absoluta para cargo público, penas ambas que tuvieron que arrostrar Jose y otros muchos como él.

Vigilia 1993
Amanecer después de una vigilia en la puerta de los Juzgados de Plaza Castilla antes del juicio a un insumiso (1993). Jose, leyendo el periódico Desarma Madrid

II

Precisamente el viernes de la semana anterior a la de su fallecimiento, reunidos algunos amigos con Jose en su casa de San Martín de la Vega, la deriva de la conversación hacia aquellos recuerdos despertó en él una animación y una lucidez que no pudo contrastar más con su deterioro físico. Nos sacó fotos de antiguas acciones del MOC ‒(el Movimiento de Objeción de Conciencia) de los ochenta y los noventa‒ en las que fuimos reconociendo caras y rememorando anécdotas: el haz volvió a obrar la magia de juntarnos. Acciones de protesta noviolenta en forma de pintadas de rosa en edificios oficiales y de la palabra “insumisión” en altas chimeneas; descuelgues de pancartas con fusiles rotos en las puertas del cuartel general del ejército en Madrid; encadenamientos en sedes de fábricas de armas… “Este es Javi El Niño, aquí están Busevín y Nachete; este otro es Mariano, y Maripi, del Grupo Antimilitarista de Carabanchel, con Carlos Rubén…”. En aquellas fotos estaban Jose y los demás, treinta años más jóvenes, aguantando los golpes y las intimidaciones de la policía.

Mucho me impresionó la foto de una acción concreta en la fachada recién pintada de rosa del ministerio de turno, por la juventud de las caras de los y las que agarraban la pancarta. “Vulnerabilidad” fue la palabra que acudió a mi mente al ver esa foto: ¡éramos tan vulnerables! “Flagrante desigualdad de fuerzas” o “absoluta inferioridad numérica” habrían sido eufemismos que ni siquiera habrían podido describir el enfrentamiento de un puñado de jovenzuelos en edad de merecer ‒veintiséis en la presentación “oficial” de los primeros insumisos el 20 de febrero de 1989‒ contra todo un Estado. Y todo porque, como el loco del cuento del rey desnudo, aquellos niñatos se atrevieron a señalar al rey ‒el Estado, el gobierno de turno‒ y a decir NO A LA MILI Y A LOS EJÉRCITOS.

25º aniversario campaña Insumisión (20 febrero 2014)
Celebración del 25º aniversario de la campaña Insumisión (20 febrero 2014). Jose, el primero por la derecha según se mira Desarma Madrid
Como el loco del cuento del rey desnudo, aquellos niñatos se atrevieron a señalar al rey ‒el Estado, el gobierno de turno‒ y a decir NO A LA MILI Y A LOS EJÉRCITOS

El precio a pagar fue alto. Si es verdad que la suspensión de la mili coronó nuestros esfuerzos, la experiencia fue ciertamente dolorosa, y de ahí la sensación agridulce que se nos quedó a muchos. Hubo centenares de “presos de conciencia”, según Amnistía Internacional: nunca conseguimos la consideración de presos políticos, por más que lo demandamos (cosas de los Estados democráticos). En 1995 llegó a haber más de quinientos presos repartidos por las cárceles del Estado español, la mayoría, por una curiosa constelación de razones, en Iruña. Para los que recibieron la preceptiva condena de los dos años, cuatro meses y un día ‒recomendación expresa del fiscal general del estado socialista‒, la experiencia se sustanció en varios meses en segundo grado y luego en la sorda represión de una larga estancia en tercero: a dormir a la cárcel. No nos cansaremos de recordarlos: por tener que dormir noche tras noche en prisión se suicidaron el navarro Unai Salanueva, homenajeado apenas el año pasado por sus familiares y amigos, o Enrique Mur en la prisión de Torrero, en 1997 y 1998 respectivamente. En los anales del movimiento antimilitarista recordamos asimismo a una chica, Virginia, atropellada mortalmente durante una concentración ante la cárcel de Topas en 1998. Virginia, por cierto, nos advierte que la insumisión no fue solo “cosa de hombres”, como el Soberano. Porque fueron muchas las mujeres que lucharon junto a los insumisos desde las propias comisiones del MOC y desde los grupos de apoyo, imprescindibles en la atención a los presos, visitas y envío de paquetes, difusión de comunicados, contactos con la prensa, etc. O desde las asociaciones de madres de insumisos, con las veteranas Charo, Eva y Úrsula ‒madres de Quique, Pedro y Ramón‒ a la cabeza…

La insumisión no fue solo “cosa de hombres”, como el Soberano. Porque fueron muchas las mujeres que lucharon junto a los insumisos desde las propias comisiones del MOC y desde los grupos de apoyo


III

En fin, nos habíamos quedado en las fotos, y quiero traer aquí a colación esta de la acción de protesta realizada en la puerta del Cuartel General del Ejército el 9 de mayo de 1995, en Madrid. Encaramado en la farola de la derecha (de la fotografía), con mono azul, se distingue a Jose. No lo debió de pasar muy bien en la escalada libre, pero hasta allí subió. Al pie se ve una aparatosa cohorte de antidisturbios presumiendo de casco sin necesidad, dado que nuestras acciones eran, y son, noviolentas per se.

Acción directa del MOC (1995) en Cuartel General Ejercito
Año 1995: Acción directa noviolenta del MOC en el Cuartel General del Ejercito (Madrid) Desarma Madrid

Esa era la pedagogía de los grupos antimilitaristas: el fin nunca justificaba los medios ‒los medios construyen el fin‒ y la lucha contra la mili y la PSS representaba un ejercicio ‒noviolento‒ de desobediencia civil que se escenificaba tanto en los juicios ‒la defensa política de la legitimidad de nuestra postura en los tribunales y la asunción de las consecuencias‒ como en vistosas acciones públicas como aquella.

La foto, por cierto, resume bien la calidad del enfrentamiento que describía más arriba, la protagonizada por la fragilidad de nuestros cuerpos inermes contra los suyos, bien protegidos y armados: los llamados “Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado”. Y no solo estaban los cuerpos armados: habría que recordar aquí a civiles de traje como los ministros García Vargas y Asunción, para quienes los insumisos eran sujetos “extravagantes” e “insolidarios”: todo valía con tal de cargar contra ellos y desautorizarlos. Pero era ese desigual enfrentamiento el que deseábamos que viera la gente, en vivo o en prensa y televisión, en las puertas de cuarteles y ministerios, en las celdas o en las protestas ante las prisiones, porque sabíamos que solamente podría dirimirse en el debate público, en el apoyo o en la simpatía que la ciudadanía prestara a nuestra causa.

La calidad del enfrentamiento fue protagonizada por la fragilidad de nuestros cuerpos inermes contra los suyos, bien protegidos y armados: los llamados “Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado”

A esa lucha dedicó Jose muchos años de su vida, primero en el MOC ‒el GTI, aquel grupo que tenía nombre de coche, el Grupo de Trabajo de Insumisión‒ y en el Grupo Antimilitarista de Carabanchel, y después, de manera continuada, en Alternativa Antimilitarista.MOC y la plataforma Desarma Madrid, a veinte años de distancia de la suspensión de la mili. Ahí están sus colaboraciones en este mismo medio a raíz de las acciones contra las ferias de armamento FEINDEF y HOMSEC en las que participó.

Los recuerdos de aquellas modestas ‒o no tanto‒ pero tenaces luchas de las que hoy por hoy quedan pocos rastros históricos ‒hablo de manuales de Historia, de monografías, de tesis doctorales: de relatos académicos, en suma‒ siempre me han evocado aquellas florecillas que nacían al borde del camino de las que hablaba Hegel, que terminaban aplastadas por la marcha de la Historia. La cita es esta:

“Las grandes figuras históricas tienen que aplastar muchas flores inocentes, destruir por fuerza muchas cosas a su paso.”

Aplíquese aquí el título de “gran figura histórica” al gusto del lector o lectora. Un candidato puede ser José María Aznar como artífice de la reforma legal que precipitó la suspensión de la mili. O Felipe González, responsable último de aquella represión de los ochenta y los noventa. O el superministro Juan Alberto Belloch, que recuperó para los insumisos el término de “muerte civil temporal”, a propósito de las nuevas penas de inhabilitación absoluta que sustituyeron a las de prisión en el Código Penal de 1995.

Ahora que el haz se ha disuelto, las relaciones que anudó lo testifican: las flores fructificaron

Algunas de esas florecillas ‒no tan inocentes como decía Hegel‒ fueron las que brotaron de ese “nudo de raíces” que fue la vida de Jose, librándose de morir aplastadas. Ahora que el haz se ha disuelto, las relaciones que anudó lo testifican: las flores fructificaron. El tropo, por su rusticidad de aire cristiano, tal vez le hubiera gustado a Jose: ¿cómo olvidar la impronta del cristianismo de base de los primeros moqueros? Eso sí, cristianos a la vez que libertarios: Jose todavía conservaba en su casa un desconcertante cuadro que venía a fusionar la cruz y la A de “anarquía”. Todavía recuerdo el florido discurso con que en su momento me justificó la confluencia y complicidad de ambas tradiciones…

IV

Pero basta ya de trascendencias y solemnidades. Despidamos este texto con una florecilla rescatada por Josemi Lorenzo, gran amigo y compañero de Jose desde tiempos remotos. Ya en su primer encarcelamiento en la prisión de Carabanchel en 1994, en compañía de Juli, Quique, Payá y José Borrell (no el ministro, claro), Jose empezó a acribillar noviolentamente a las autoridades carcelarias a base de “partes”, una vez aprendida la facilona fórmula del “expone-solicita”. Seguiría haciéndolo, por cierto, dos años después, esta vez en compañía de Carlos y de Víctor, en su segunda estancia en la ahora desaparecida prisión madrileña. Y como el humor forzosamente ha de ser compañero de toda rebeldía ‒so pena de fanatizarse‒ este “parte” concreto, en protesta por las deficientes condiciones higiénicas, lo redactó en forma de soneto.

El humor forzosamente ha de ser compañero de toda rebeldía, so pena de fanatizarse

Josemi lo leyó el pasado jueves 20 en la capilla del tanatorio, ante David, el hermano de Jose, Eva, su compañera, una y otro antimilitaristas, y más de un centenar de asistentes. Y Jose, que bastantes lágrimas nos había arrancado ya, volvió a hacernos reír.

Soneto Carabanchel
Soneto exigiendo limpieza en un Expone-solicita redactado el 11 de noviembre de 1994 por el interno José Manuel López Blanco en su segundo estancia en la cárcel de Carabanchel, condenado por Insumisión al Servicio Militar Desarma Madrid
[EXPONE‒SOLICITA]

Están todas las duchas atascadas,
   pensamos que esto es una guarrería,
   por todas partes vemos porquería,
   mirándolo, sentimos hasta arcadas.
Debemos plantear pues, estas quejas,
   pasamos sin ducharnos día tras día,
   tomaros bien en serio esta poesía, 
   queremos estar limpios tras las rejas.
 ¿En dónde he puesto, ¡cielos!, las chancletas?
   a ver quién va descalzo en este suelo,
   aquí no viven hongos, ¡sino setas!
 y yo sé caminar… pero no vuelo.
   O arreglan estas duchas obsoletas
   o acabaremos mal, yo me lo huelo.
 
Fdo. El interno José Manuel López Blanco (11 noviembre 1994)

 

* Nota del Consejo editor de Planeta Desarmado: José Manuel López Blanco era miembro de este Consejo editor desde que comenzamos andadura, en diciembre de 2018
Sobre o blog
Antimilitarimo y Noviolencia
Ver todas as entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Opinión socias
Opinión socias No hay guerra justa (ni rearme que lo aguante)
¿Es el rearme la solución definitiva a las tensiones y conflictos bélicos actuales? ¿Desde un sentido crítico, debemos aceptar que incrementar el gasto en defensa va a hacer más seguro el mundo?
Opinión
Opinión Los discursos belicistas matan
Debemos recordar que los lobbies armamentísticos siempre han encontrado en el temor y la inseguridad un motor de expansión económica.
Opinión
Opinión Es el militarismo, amigo, el militarismo
¿Puede que si el militarismo es la solución para todo, realmente no solucione nada, sino que realmente sea el problema?
autodesplanifica
24/1/2022 21:11

Mil gracias por este recuerdo! El MOC fue una de mis mejores escuelas políticas, de lucha contra gente muy poderosa y cruel, pero no invencible. A los insumisos que se suicidaron tras pasar por la cárcel debemos sumar a Luis Villaverde, mi compañero del MOC de Vigo, unos años después de mudarse a Madrid. Otra maravillosa persona a quién la lucha antimilitarista le pasó factura. Un abrazo!

0
0
Sobre o blog
Antimilitarimo y Noviolencia
Ver todas as entradas
Migración
Migracións Recortes, despedimentos e desamparo: a crise nos centros de acollida xestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios e traballadores vinculados a Rescate Internacional denuncian condicións indignas, redución de custos e falta de atención básica nos dispositivos xestionados pola ONG, que se financia con fondos públicos.
Comunidad de Madrid
Los Molinos Archivada la investigación del incendio del coche de un activista y concejal: “Fue intimidación terrorista”
El sobreseimiento y archivo del caso no llegó a notificársele al activista, según Ecologistas en Acción, y este no pudo enterarse de la medida hasta pasados siete meses de la decisión judicial, cuando se personó en el juzgado.
Salud mental
Salud mental Sanidad consigue que se apruebe el plan de salud mental que apuesta por la deprescripción de algunos fármacos
Ministerio y comunidades autónomas acuerdan el plan que incluye la disminución en el consumo de psicofármacos, un aumento en las plantillas y una mejora en las garantías de los derechos de las personas con sufrimiento psíquico.
Argentina
Análisis Argentina vuelve a entrar en crisis: el nuevo rescate financiero del FMI
A pesar del brutal recorte realizado por el Gobierno de Javier Milei, Argentina ha vuelto a recurrir al FMI para hacer viable su plan económico ultraliberal. La crisis social y económica está servida.

Últimas

Laboral
Laboral Unha traballadora de Stellantis sofre un accidente grave na planta de Vigo e corre o risco de perder un pé
A CGT denuncia que o accidente “poderíase ter evitado”. O sindicato galego CUT lamenta que a información chegue antes ás centrais de Francia que á propia planta e sinala a recorrencia de accidentes que conlevaron amputacións.
Palestina
Palestina El asedio de Israel deja a la población de Gaza sin panaderías
Los ataques israelíes desde que el régimen de Tel Aviv rompió el alto el fuego se han cobrado ya más de mil doscientas víctimas. La situación de hambre es trágica en el territorio de Gaza.
Bilbao
Bilbao La Ertzaintza desaloja el gaztetxe Etxarri II en el barrio bilbaino de Rekalde
Noche de cargas policiales en Bilbao. Cinco personas fueron detenidas cuando trataban de evitar el desalojo del edificio, que se ha producido hoy a las 11h. A las 19h hay convocada una manifestación desde el parque de Amezola.
Madrid
Especulación urbanística La Operación Chamartín encara su paso final: “Desde el punto de vista del diseño urbano, es una bestialidad”
Madrid Nuevo Norte es una realidad desde que el pasado diciembre Adif y RENFE traspasasen sus terrenos a la sociedad promotora y este marzo se aprobase el proyecto de urbanización del primer sector urbanístico.
Más noticias
Opinión
Tribuna Sobre las movilizaciones del 5 de abril contra el negocio de la vivienda y por salarios y pensiones dignas
VV.AA.
El 5 de abril salimos a la calle a favor de salarios y pensiones mínimas dignas, lo que servirá también para fortalecer el movimiento por la vivienda y generar nuevas condiciones para tejer alianzas.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad
El Salto Radio
El Salto Radio Derechos o burocracia
Charlamos con Eva Belmonte, periodista y codirectora de Civio, en torno a la investigación que han realizado sobre las barreras que se encuentra la ciudadanía a la hora de relacionarse con las administraciones públicas.
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana, será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.

Recomendadas

Literatura
Belén Gopegui “Cada vez va a ser más importante crear movimientos en defensa de espacios analógicos”
En su última novela, ‘Te siguen’, la escritora indaga en las implicaciones políticas del colapso de la privacidad y los tozudos márgenes de acción donde se sigue dando batalla a la impotencia.
En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.
Asturias
Asturias Cinco muertos en la mina de Zarréu: demasiadas preguntas sin respuesta
El accidente más grave en la minería asturiana en casi tres décadas vuelve a poner en cuestión el sistema de permisos, controles y ayudas públicas para minas en proceso de reconversión.
Culturas
Culturas Lorca fue también un visionario que intuyó los vínculos entre la música negra y el flamenco
La 24ª edición del Festival de Flamenco de Nueva York abrió un espacio de debate para analizar el impacto que tuvo el movimiento cultural del Renacimiento de Harlem en la obra del poeta granadino.