Capitalismo
A vueltas con la(s) clase(s) social(es)

Nos preocupa ver la dimensión que adquiere en Europa una izquierda que, si no podemos definir como reaccionaria, al menos si la definiremos como melancólica

Sueños compartidos´, Ivana Koblica
Sueños compartidos, de Ivana Koblica
1 jun 2019 08:27

Autor: Eneko Ander Romero (Investigador EHU, Parte Hartuz y miembro del Grupo Teoría Critica Bilbo-Barcelona)

El último libro editado por Katakrak –y que recuerda en la edición a los libros cortos del CCCB que tanto nos ha hecho disfrutar y reflexionar tanto a militantes como académicxs- , “Clase y diversidad sin trampas”, es una respuesta a la polémica por excelencia del pasado verano dentro de la izquierda: cómo gestionar la diversidad dentro de la(s) clase(s). Una respuesta que llega, en este caso, traducida del alemán.

El debate vivido en la izquierda del Estado español a lo largo de este curso tubo un detonante claro, la publicación del best seller “La trampa de la diversidad”. No es una discusión nueva, y podría recordarnos al debate que al principio del milenio enfrentó a Nancy Fraser con Judith Butler, si no fuese por el nivel de insulto, zafiedad y simplismo que ha tomado, sobre todo, en las redes sociales. Debate que, coincidencia o no –¿quién sigue creyendo en las coincidencias?-, parece finiquitado tras el triunfo de la segunda huelga feminista del pasado 8 de marzo.

No sabemos todavía si Mezzadra y Neumann (los autores de “Clase y diversidad sin trampas”) nos consuelan o preocupan al mostrarnos la magnitud, al menos europea, de este debate. Podríamos decir que nos consuela ver que este debate no responde a una frustración “local”, de quienes yendo a asaltar los cielos terminaron refugiándose en los consensos del 78, y buscando así a los responsables de sus frustraciones entre los y –especialmente- las compañeras organizadas.

Pero nos preocupa ver la dimensión que adquiere en Europa una izquierda que, si no podemos definir como reaccionaria, al menos si la definiremos como melancólica. Una izquierda que, en vez de continuar aplicando un análisis materialista de la realidad, prefiere recuperar una materialidad que ya no existe y que nunca volverá. Una izquierda en pleno repliegue que se niega a aceptar que el Estado de Bienestar y su pacto social nunca fue suficiente y lleva décadas moribundo.

Mezzadra y Neumann pondrán como ejemplo el caso de Alemania, dónde corrientes dentro de la izquierda muestran un discurso beligerante en contra de aceptar más trabajadores inmigrantes, incluso si estos “trabajadores invitados” participaron activamente en las huelgas que protagonizaron la transición del fordismo al posfordismo. Este discurso tiene también su paralelismo español, como en el caso del viejo/nuevo gurú Julio Anguita que denuncia el “buenismo” y alerta de los peligros de la migración, que acabó con el Imperio Romano (sic).
Es, de nuevo, la reivindicación de un Estado de Bienestar extinto, en el que no cabían todos los trabajadores –ni por supuesto, trabajadoras- y en el que nos anuncian que no cabrán. Una vuelta atrás, que tiene más relación con la reacción que con el materialismo. Con buscar certidumbres en el pasado en vez de luchar un futuro.

Pero, sin duda, el gran enemigo de la reacción es el feminismo; lo que ellos definirán como “ideología de género”. Para la derecha porque rompe con los “valores tradicionales”, esto es, con las formas de dominación discursivas que permiten la explotación de las mujeres, ya no con salarios ínfimos –que también-, sino con el trabajo realizado “por amor”; la familia como eje del capitalismo heteropatriarcal. Y para la izquierda reaccionaria, porque rompe con el concepto de clase y se centra en la “política de identidades” que dividiría a los trabajadores; la diversidad propia de la clase –en su sentido economicista-, queda así en un segundo o tercer plano, constituyéndose la abstracción de la “clase” cómo la contraparte “proletaria” del BBVAh (burgués, blanco, varón, adulto, heterosexual): una suerte de “OBVAh” (obrero, blanco, varón, adulto, heterosexual).

Hablarán Mezzadra y Neumann sobre la politización entre “la fuerza de trabajo y el cuerpo de su portador” –en el sentido de raza, género… Esa corporalidad será fundamental para entender la diversidad de la clase, su posición en el campo social, las formas y mecanismos concretos de explotación, la subjetivación de clase, etcétera.

Esto me lleva a otra explosiva polémica, derivada del cántico “nativa o extranjera, la misma clase obrera”. Cuando desde sectores racializados se niega esta máxima –y teniendo en cuenta que los cánticos en manifestaciones no dan para mucho matiz teórico- no se está negando que la lucha de la clase obrera racializada sea lucha de clases, sino que se señala la especificidad de las opresiones, que operan de diferentes maneras en los diferentes cuerpos. Siguiendo la metáfora de Pastora Filigrana, una de las cabezas de la hidra que es el capitalismo.

No es esta una lectura moralista de las luchas de las personas racializadas o del feminismo. Tampoco es nuestro objetivo indicar cuál es la buena o la mala izquierda. El objetivo de estas líneas es exponer la existencia de una lectura y voluntad de transformación de la realidad crítica, materialista, de clase y radical. Un enfoque que existe, no solo a nivel académico, sino en nuestras realidades militantes.

La definición de “lectura moralista” desde la izquierda da pie a una anécdota, en la que escuchaba a una mujer sindicalista, ahora alto cargo del Gobierno Vasco, afirmar que “iniciativas como la huelga feminista están bien y son necesarias, pero no es una huelga de verdad”. Frente a eso, al de pocos días, otra mujer, y ex-secretaria general de una central sindical vasca, hablaba de la necesidad de transformar el movimiento obrero, expandirlo, incorporando expresiones de clases que vayan más allá del puesto de trabajo y de las lógicas economicistas.

Siguiendo con la metráfora de Filigrana, que todos los dedos se unan en un puño y golpeen a la hidra del capitalismo. Ni “reacción” ni moralismo, materialismo. Solo así constituiremos un nuevo sujeto para un nuevo mundo.

No puedo resistirme a terminar sin hablar de Didier Eribon, cuyo libro Retour à Reims da inicio a las reflexiones de “Clase y diversidad sin trampas”. Eribon, junto a Geoffroy de Lagasnerie y Edouard Louis –este último desde la novela con un éxito notable- están transformando al menos una parte de la izquierda francesa, realizando una lectura extremadamente crítica pero orgullosa de la transformación de la clase trabajadora. Mientras que Lagasnerie, en su libro “La última lección de Foucault” (editado por Fondo de Cultura Económica en el año 2015), nos pregunta sobre cómo poner en entredicho un orden presente sin desembocar en una adhesión al orden antiguo”, Edouard Louis, en Qui a toué mon père? (¿Quién mató a mi padre?) nos recuerda que, mientras para los dominantes la política es una “actividad casi estética, una manera de pensar, de ver o de construir su persona”, para los oprimidos es una cuestión de vida o muerte. Son estas las dos máximas que deben cruzar, inevitablemente, nuestra acción política y revolucionaria.

Arquivado en: Capitalismo
Sobre o blog
Espacio colectivo para contradecirse sobre politica. Eso sí, con ritmo y poesía #POLIRIKA
Ver todas as entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Euskal Herria
Gaztetxe El desalojo de Txirbilenea en Sestao: una lucha por la autogestión en la Margen Izquierda
Los centros sociales okupados no pueden limitarse a ser refugios de la autonomía juvenil o de la contracultura; deben convertirse en espacios de articulación de una nueva coalición.
Análisis
Análisis Trump encima de la bola de derribo: los aranceles y el final del capitalismo
Casi con toda seguridad, los posibles aranceles impuestos por Trump a la Unión Europea inclinarán la siempre precaria balanza de las fuerzas políticas y económicas en la UE hacia la derecha
Sobre o blog
Espacio colectivo para contradecirse sobre politica. Eso sí, con ritmo y poesía #POLIRIKA
Ver todas as entradas
Laboral
Laboral Unha traballadora de Stellantis sofre un accidente grave na planta de Vigo e corre o risco de perder un pé
A CGT denuncia que o accidente “poderíase ter evitado”. O sindicato galego CUT lamenta que a información chegue antes ás centrais de Francia que á propia planta e sinala a recorrencia de accidentes que conlevaron amputacións.
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.

Últimas

O Teleclube
O Teleclube 'A Rapaza da Agulla' inquieta a 'O Teleclube'
Magnus von Horn dirixe un conto de fadas para adultos cuberto dun branco e negro espantoso.
Derecho a la vivienda
Derecho a la vivienda El 5 de abril, nueva fecha clave para que la vivienda deje de ser un negocio
Más de 40 ciudades salen a la calle este sábado para pedir a los gobiernos que reaccionen y garanticen el derecho a la vivienda.
Economía
Aranceles Trump anuncia nuevos aranceles del 20% a Europa en “el día de la liberación”
El presidente de los Estados Unidos vuelve a amenazar con impuestos a las importaciones que, según él, son respuesta a los gravámenes sobre empresas estadounidenses en Europa.
Música electrónica
Música Herbert y la banda sonora sin fin de un tiempo revuelto: “Si todo funcionara bien, necesitaríamos menos arte”
El músico británico Matthew Herbert desea cambiar el mundo y una de las herramientas que usa para ello es la música. El 4 de abril presenta en Madrid su nuevo proyecto junto a la vocalista e improvisadora Momoko Gill.
Galicia
Galicia Una trabajadora de Stellantis sufre un accidente grave en la planta de Vigo y corre el riesgo de perder un pie
La CGT denuncia que el accidente “se podría haber evitado”. El sindicato gallego CUT lamenta que la información llegue antes a las centrales de Francia que a la propia planta y señala la recurrencia de accidentes que han conllevado amputaciones.
Melilla
Fronteras El bloqueo burocrático en el CETI de Melilla deja en situación de calle a nueve refugiados marroquíes
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) lleva a cabo una práctica de discriminación, vulneración del derecho al asilo y denegación de entrada de solicitantes de asilo marroquíes, según denuncian 26 organizaciones.
València
València Acción contra pisos turísticos en València en la previa de la manifestación por la vivienda
Dos de los distritos más afectados por la turistificación, Ciutat vella y Poblats marítims, amanecen con pintadas en alojamientos dedicados al turismo residencial.
En saco roto (textos de ficción)
En saco roto El cuarto
No iba a tocar nada porque aquel era el cuarto en el que había nacido su madre. Así que a Laura le gustaba imaginarlo a mediados de los años 40 del siglo pasado.
Euskal Herria
Gaztetxe El desalojo de Txirbilenea en Sestao: una lucha por la autogestión en la Margen Izquierda
Los centros sociales okupados no pueden limitarse a ser refugios de la autonomía juvenil o de la contracultura; deben convertirse en espacios de articulación de una nueva coalición.

Recomendadas

En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.
Asturias
Asturias Cinco muertos en la mina de Zarréu: demasiadas preguntas sin respuesta
El accidente más grave en la minería asturiana en casi tres décadas vuelve a poner en cuestión el sistema de permisos, controles y ayudas públicas para minas en proceso de reconversión.
Culturas
Culturas Lorca fue también un visionario que intuyó los vínculos entre la música negra y el flamenco
La 24ª edición del Festival de Flamenco de Nueva York abrió un espacio de debate para analizar el impacto que tuvo el movimiento cultural del Renacimiento de Harlem en la obra del poeta granadino.