Watchmen_abrazo_2
Serie de viñetas de 'Watchmen' nº 11 (Alan Moore y Dave Gibbons, DC, 1987)

Literatura
El fin del amor

Cierta literatura española contemporánea apunta a una peculiar concepción del amor en los tiempos del colapso.

Son bien conocidas las poéticas de la simetría que recorren Watchmen, la serie limitada de Alan Moore y Dave Gibbons (1986-1987). El abrazo es uno de sus motivos recurrentes. Un pasaje a destacar: en el momento previo a la hecatombe, dos personajes que hasta entonces han mantenido una distancia enfurruñada, abrumados por la proximidad de su evaporación, se abrazan con urgencia. Como en la oscuridad de un parpadeo que se protege de la luz excesiva, el comienzo y el fin del amor tienen lugar en el mismo instante.

El inicio de la invasión de Ucrania hace casi cuatro meses trajo fantasmas similares. En redes sociales se viralizó el caso de 70 minutos para huir (Miracle Mile, Steve De Jarnatt, 1988), una película independiente estadounidense que había bordeado los cánones y rankings del cine de los años 80 para acabar abandonada en la periferia de los sucesivos imaginarios generacionales. A la luz de este retorno de lo reprimido, mucha gente pudo reconocer sus temores en el relato, determinado por la inminencia de un ataque nuclear, de los intentos de reencuentro y huida de una joven pareja que acaba de conocerse. En una versión estirada del caso de Watchmen, a lo largo del metraje asistimos al sostenimiento de un agón, término griego que en el periodo clásico designaba los afectos de la incertidumbre en la lucha por la victoria y también la sensación de las pesadillas; solo que aquí el agón se aboca a un extremo inhumano: no hay antagonista al que disputar la propia vida, sino únicamente una huida en círculos en torno a un deseo mutuo de amor que es un deseo por vivir, terrible, sin centro, desesperado.

Mucha gente pudo reconocer sus temores en el relato, determinado por la inminencia de un ataque nuclear, de los intentos de reencuentro y huida de una joven pareja que acaba de conocerse

Poco antes de que el título de los años 80 volviera como viral, se estrenaba en cines Licorice Pizza (Paul Thomas Anderson, 2022), una película que evoca una versión atenuada del mismo motivo: dos jóvenes perdidos, corriendo en círculos, encontrándose y desencontrándose en un mundo al borde del desmoronamiento, en este caso los Estados Unidos de la crisis del petróleo de 1973. Contrariamente a lo que suele esperar una audiencia cada vez más entrenada en una única fórmula narrativa, el relato naufraga porque naufraga el propio universo de los personajes, que por mucho que aspiran a la autosuficiencia y la voluntad de poder del mantra capitalista solo consiguen encontrar un sentido en el broche de sus abrazos. “Es el fin del mundo”, grita con optimismo uno de los protagonistas mientras, con el fondo de “Life on Mars” de Bowie, corre junto a una columna vertebral de automóviles detenidos. Anderson ensaya el mínimo común múltiplo del relato evocando el tiempo del desplome de los grandes relatos, políticos, religiosos, sexuales; un tiempo en el que el deseo empieza a articularse sin referencias.

En el último año, algunos títulos del panorama literario español vienen insinuando derivas afines. Se trata de obras ambientadas en un mundo bajo la amenaza de la desintegración, en el que el amor surge como un gesto automático, en ocasiones inconsciente. Así sucede en Madrid será la tumba (Lengua de Trapo, 2021), primera novela de ficción de Elizabeth Duval. En ella, la autora cartografía una relación homosexual entre dos jóvenes militantes en sendos extremos del espectro ideológico que, o bien ignoran, o bien quieren ignorar, sus diferencias ineludibles. Con el trasfondo de un Madrid sumido en el oprobio del enfrentamiento, el amor, como el crimen de Edipo, sucede a espaldas de la catástrofe, detonado por un equívoco que sustituye el pronóstico oracular y el accidente por el cálculo de los algoritmos.

También en LUX (Seix Barral, 2021), la novela especulativa de Mario Cuenca Sandoval, pueden rastrearse las claves de este amor inconsciente. No en este caso en las contradicciones internas de Marcelo Mosén, convencido militante en un partido de extrema derecha vencedor de unas hipotéticas elecciones generales en España, pero sexualmente atraído por un joven en cuya desaparición se encuentra implicado y a cuya madre dirige su testimonio en primera persona. A medio camino entre la justificación ideológica, la confesión culpable y el delirio, Marcelo adopta el lugar de un fantasma, una ausencia que habla del pasado y cuya materialidad intenta afirmarse en lo concreto de las páginas mecanografiadas; si bien su empeño da de bruces con la abstracta insensatez de un discurso sin más realidad que la de la emoción. Más bien es el amor de la madre por su hijo la encarnación de aquel amor que da la espalda a la atrocidad: la ausencia más flagrante del relato, la noción más oculta tras la venda del fascismo; también la que representa la única verdad y el único futuro posibles cuando la ilusión del odio se desvanece y solo quedan las ruinas.

Se trata de obras ambientadas en un mundo amenazado por la desintegración, en el que el amor surge como un gesto automático, en ocasiones inconsciente

En ambos casos la voz narrativa la asume un fascista enfrentado a los horrores del sueño de la razón, el encantamiento del “sentido común” y la dimensión del “nosotros” frente al otro, incluso a costa de que haya un otro en uno mismo. En suma, un ser desconectado y roto, que ha inmolado cuanto tiene de humano a una uniformidad contra natura. Por otro lado, aunque entre LUX y Madrid será la tumba media la distancia que hay entre la especulación y la genealogía, Duval no parece interesada en la historia como un marco para los vestigios. Su caso presenta sugerentes distancias respecto a primeras obras de otras generaciones: la Belén Gopegui de La escala de los mapas (1993), el Juan Manuel de Prada de Las máscaras del héroe (1995) o el Juan Bonilla de Nadie conoce a nadie (1996) narraban mundos en los que el amor no tenía cabida y se mostraba esquivo, banal, falsario o en descomposición en atmósferas decadentes e inciertas, a un paso de la psicosis. Frente al nihilismo finisecular, Duval plantea el amor como un irreducible, resistente a las declinaciones de la historia como las ideologías nunca han logrado serlo. En esta hauntología del eros solo es cierta la venganza de un real que se abre camino pese a las distorsiones imaginarias y simbólicas. El final feliz, si bien improbable a escala humana, se articula como una promesa, un fantasma del futuro.

Quizá deba medirse esa distancia respecto a la generación de jóvenes que escribían su primera novela con el fondo de la caída del muro de Berlín en los informativos. A fin de cuentas, es la que separa un mundo que coqueteaba supersticiosamente con el fin de los tiempos y uno que, en la era del caos informativo, del terrorismo supremacista, de los retornos de la extrema derecha, la guerra en Europa y la amenaza nuclear, de la imposición tecnoliberal, de la crisis de la democracia, de la precariedad y la desidia, de la emergencia climática, el deshielo y la zoonosis, afronta por primera vez su posibilidad palpable. Apunta a ello, al menos, que sea el intervalo de la generación afterpop y la hoy naciente el que se haya sentido impelido a abordar las lógicas del fin. Al primer grupo se suman Centroeuropa de Vicente Luis Mora (Galaxia Gutenberg, 2021) y El libro de todos los amores de Agustín Fernández Mallo (Seix Barral, 2022); al segundo, Malpaís de Albert Lladó (Galaxia Gutenberg, 2022).

Quizá deba medirse esa distancia respecto a la generación de jóvenes que escribían su primera novela con el fondo de la caída del muro de Berlín en los informativos

También desde el frente de la genealogía, Vicente Luis Mora compone en Centroeuropa una reflexión sobre el inconsciente histórico en la que, una vez más, el amor sucede a espaldas de un mundo que bordea su extinción. Sin embargo, lo que el autor propone por encima de todo es una arqueología del futuro: la que coincide con la más inmediata metáfora del relato, un campo sembrado de muertos pretéritos y venideros que niega a Redo, protagonista de la novela, su medio de vida; pero también la que desentierra el secreto del personaje sobre las condiciones de su amor, espectro de un futuro lejano que alcanza a la Prusia preunificada en el testimonio vivo del texto. Redo demuestra con su ejemplo que la vida es un lugar de paso donde la libertad tiene algo de monstruoso. Como sugieren las líneas finales, el inconsciente del amor, el abrazo del principio y del fin, sucede en el lugar ciego donde se encuentran la muerte, la tierra y la historia.

Con cercanía de familia a la poética del suelo arqueológico de Centroeuropa, también a los imaginarios del activismo y la autogestión de Madrid será la tumbaMalpaís de Albert Lladó nos sitúa en el intervalo especulativo de los años 2032 a 2034, en la frontera entre los cierres de la política institucional y la cualidad movediza de los márgenes. El malpaís, término que designa la superficie de un campo de lava reciente, es la metáfora del autor para su personal “geología de la moral” española, un punto de ebullición en el que la historia se abre camino solo a través del cimiento de los muertos. Como alega la voz del narrador, el malpaís no es la sustancia estéril que quiere la RAE: tiene una memoria que es la del fuego, la de los abrazos rotos al contacto del azufre. El ideal anarquista que encarna en el relato un Café Filosófico fundado en los principios de “ni convencer, ni consensuar ni clausurar” es el reverso del lapidario “Barcelona arde cada cierto tiempo” que abre la novela; una obra de estratos, en la que las etimologías, las relaciones familiares, las formas de ocupar la vida pública, tienden a solaparse hasta confundirse (abrazarse) en un mismo fuego hermético, pero acaban quebrándose en la ceguera de la literalidad.

La interrupción de los abrazos solo los confirma en un plano ideal: de ahí que se haya convenido que en la ficción no hay grandes historias de amor sin final trágico

Todos estos títulos parecen coincidir en una mística del amor que insiste en, y a pesar de, las condiciones materiales. Un deseo a la vez interno y externo, fluido y sin fijación, que sucede en el instante de un abrazo y por ello eternamente. Debe notarse que la interrupción de los abrazos solo los confirma en un plano ideal: de ahí que se haya convenido que en la ficción no hay grandes historias de amor sin final trágico. Quizá por eso Agustín Fernández Mallo prueba en El libro de todos los amores el envés de esa cesura que hace del amor un lenguaje. El viaje de este autor respecto al “fuego de los filósofos” es diferente al que realiza Lladó: si aquel se fracturaba en las orogenias de la ideología y las instituciones, este se difracta con tendencia al infinito. La extensa constelación de formas de amor que detalla la escritora protagonista de la novela es el inventario de un mundo que empieza a ser devorado por lo real, aquí una amenaza escasamente caracterizada que la sorprende en compañía de su pareja en una estancia en Venecia, ciudad-simulacro paralizada en su declive siempre por resolver.

Asimismo, en el después, o el más allá del tiempo (el tiempo del instante, el instante del abrazo), el contrapunto que representan los diálogos de la pareja recuerda inevitablemente a los “Ella/Él” del guion cinematográfico, y también novela, Hiroshima, mon amour de Marguerite Duras, en cuyo título ya se concitan el amor, el fin del mundo y la evocación como reflexión sobre el tiempo y la memoria. Conque hay en la obra de Fernández Mallo dos tiempos que son el mismo, uno formal y otro dialéctico, que se trenzan y se comprometen sin límites y en cuyo abrazo reside infinitamente el presente. El epígrafe sobre el “amor exponencial” resulta muy a propósito: en él se propone que la diferencia entre el incremento exponencial de lo tecnológico y el lineal de lo humano será la causa de una emancipación del primero cuando sea tan ascendente “que casi alcance la línea vertical”. Y, sin embargo, el amor, que “aparece súbita e instantáneamente” y por tanto tiene también una cualidad exponencial, sería capaz de acompañar al crecimiento tecnológico; incluso de contagiarse de él y contagiarlo: “No es el ‘Internet de las cosas’ lo que nos salvará de la soledad individual sino el amor de las cosas”. 

Philippe Sollers escribió en la reedición de 1980 de Théorie d’ensemble: “La teoría volverá, como todas las cosas, y sus problemas serán de nuevo descubiertos el día en que la ignorancia haya ido tan lejos que solo arrojará aburrimiento”. Baudrillard aventuraba en esa misma época algo parecido: que la muerte de lo social produciría el socialismo “como brotan las religiones de la muerte de Dios”. Hay entre muerte y nacimiento un intervalo quiásmico, espejado, que los iguala y los expulsa de la historia. En Lógica del sentido (1969), Deleuze define el devenir como un esquivar el presente que hace imposible distinguir entre el pasado y el futuro: “Pertenece a la esencia del devenir avanzar, tirar en los dos sentidos a la vez”. Las genealogías apuntan al futurismo y las ficciones especulativas a retornos fatales. Ambas figuran la ambivalencia de un abrazo que es temporal, simultáneo, pero también causal.

¿Es el amor esa falta de referencia? ¿Vivimos los tiempos del colapso, o el colapso de los tiempos? “Nothing ever ends” son las últimas palabras del Dr. Manhattan en Watchmen. Sugerente que “fin” tenga dos acepciones muchas veces inconciliables, la de final y la de finalidad. Las generaciones literarias del colapso lo saben: el fin del amor nunca es uno solo.

Arquivado en: Literatura
Sobre o blog
Kaep K. Weshêt es doctor en comunicación y profesor e investigador de cibercultura y nuevos medios.

Qwertynomia: 1. f. Intervalo que separan y conectan las leyes secretas del teclado, donde el gesto espontáneo es, al mismo tiempo, huella material y calculable.

Hipersticiones, xenorrealismos y crítica cultural.
Ver todas as entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Literatura
Iván Repila “Es muy complicado cambiar el mundo; quizá la solución es inventarse otro distinto”
Iván Repila ha escrito una historia para convencernos de que lo que nos separa de las hormigas es que nosotros “tergiversamos la experiencia de estar vivos”.
Literatura
Antonio Orihuela “En España existía un sujeto femenino radical y de cambio antes del movimiento sufragista”
A propósito de la publicación de su ensayo “Las sin amo”, repasamos con Antonio Orihuela la historia silenciada de unas escritoras de los años treinta comprometidas contra la lógica burguesa, el Estado, el capitalismo y la explotación.
Galicia
Galicia De la Sección Femenina del franquismo al Cancioneiro Popular Galego: el pueblo es quien canta y baila
Las cantareiras protagonizarán el Día das Letras Galegas de 2025. Beatriz Busto y Richi Casás nos hablan de ellas, de Dorothé Schubarth, del Cancioneiro Popular Galego y de la dificultad de acceder a los archivos sonoros que conservan sus voces.
Sobre o blog
Kaep K. Weshêt es doctor en comunicación y profesor e investigador de cibercultura y nuevos medios.

Qwertynomia: 1. f. Intervalo que separan y conectan las leyes secretas del teclado, donde el gesto espontáneo es, al mismo tiempo, huella material y calculable.

Hipersticiones, xenorrealismos y crítica cultural.
Ver todas as entradas
Memoria histórica
Memoria histórica Cultura, exilio e loita das bibliotecarias galegas na Segunda República: a vida de María de los Ángeles Tobío
Durante os primeiros anos trinta, as bibliotecas tornaron en espazos de traballo ideais para un modelo de muller que aspiraba ser independente e que manifestara un claro compromiso político. A Guerra Civil remataría con todas as súas aspiracións.
Xunta de Galicia
Sanidade A Xunta de Feijóo, condenada por negar as visitas a unha muller falecida de cancro por ter covid-19
A xuíza di que a situación requiriu medidas de prevención “flexibilizadoras”. Faleceu a principios de 2022 no Hospital Álvaro Cunqueiro durante os últimos meses de administración do xefe do PP con Julio García Comesaña como conselleiro.
Madrid
La burbuja del alquiler Sumar, Podemos y sindicatos de inquilinos presionan para convertir en indefinidos los contratos de alquiler
Sumar lanza una propuesta legislativa para transformar en indefinidos los contratos de alquiler, una de las principales demandas de la manifestación por la vivienda del 5 de abril. Una moción de Podemos, rechazada en el Congreso, pedía lo mismo.
Cine
Kamal Aljafari “Palestina está en la raíz de la situación actual del mundo”
Kamal Aljafari lleva toda su carrera trabajando con materiales de archivo, indagando en las imágenes e interviniendo en ellas para preservar memorias en desaparición y para oponerse al proyecto colonial sionista y su falseamiento del pasado.

Últimas

Historia
Descifrando a historia Así foi a rebelión antifiscal galega de 1790 contra a burocracia española
A monarquía española quixo implantar a Contribución Única, algo que provocou fortes protestas. A máis coñecida foi o motín da Ulloa, chamado así porque se produciu nas zonas desta comarca. Foi a maior revolta antifiscal do Antigo Réxime en Galiza.
Opinión
Opinión ¡Que vivan los aranceles!
Que Trump propugne aranceles no debe hacernos caer en la trampa de defender los intereses de los grandes oligopolios.
Paterna
Paterna Vandalizan el muro de Paterna donde el franquismo fusiló a 2.238 personas
El paredón amaneció este viernes con grandes letras pintadas con spray negro donde se podía leer “Sagredo eres maricón y tarado”, en referencia al alcalde del municipio.
Más noticias
Opinión
Derecho a la vivienda Flex Living: el caballo de Troya de la precarización del alquiler
No es una respuesta moderna a las nuevas formas de habitar la ciudad. El ‘flex living’ no es más que la última jugada del sector inmobiliario y los grandes fondos de inversión para maximizar beneficios a costa del derecho a la vivienda.
Opinión
Opinión La unidad del anarcosindicalismo es la acción conjunta
Al hilo de supuestos movimientos desde la CGT hacia la unificación con CNT es necesario diferenciar entre lo que es una relación en clara mejora y lo que sería un proyecto real en marcha.
Galicia
Memoria histórica Cultura, exilio y lucha de las bibliotecarias gallegas durante la Segunda República
Durante los primeros años treinta, las bibliotecas se convirtieron en espacios de trabajo ideales para un modelo de mujer que aspiraba ser independiente y que había manifestado un claro compromiso político. La Guerra acabó con todas sus aspiraciones.

Recomendadas

Líbano
Ocupación israelí Israel incumple el acuerdo de paz y mantiene tropas en el sur de Líbano para “vigilar” a Hezbollah
El Ejército sostiene la ocupación de cinco colinas a lo largo de la frontera tras evacuar sus soldados de decenas de municipios. Miles de civiles regresan a sus casas para descubrir que lo han perdido todo.
Feminismos
Ana Bueriberi “El activismo tiene que ser colectivo: para contribuir al cambio es imprescindible despersonalizar la causa”
La periodista madrileña Ana Bueriberi reconoce que no sintió la discriminación hasta que llegó a la Universidad. Hoy, desde el proyecto Afrocolectiva reivindica una comunicación antirracista, afrofeminista y panafricanista.
Inteligencia artificial
Militarismo La máquina de los asesinatos en masa: Silicon Valley abraza la guerra
Las fantasías distópicas sobre los futuros usos de las máquinas en la guerra están más extendidas que el relato de lo que ya está pasando en los campos de batalla.