Rap
Erik Urano: “En el consumo de cultura también se crea un consumo reaccionario”
El sonido de Erik Urano no es para todos los oídos. Hay gente que lo clasifica como música de nicho, otros dicen que es un artista de culto sin igual, otros no aguantan ni dos temas. Su particular forma de rapear mezclada con sonidos y producciones electrónicas e industriales han forjado un estilo inconfundible y una base de fieles sibaritas del rap que se sale de la norma que están deseando que Urano se encierre en el estudio para devorar sus nuevos temas.
El vallisoletano (de Neovalladolor, como diría él) vuelve con un nuevo disco bajo el título de Stalker, en honor a la película de ciencia ficción del director soviético Andrei Tarkovsky, su quinto trabajo en solitario desde que los Urano Players, su anterior grupo, partieran caminos. Tal y como hace el protagonista de la cinta, Urano guía al oyente por un paraje de sonidos y narrativas extrañas y envolventes, hacia lo desconocido, pero un viaje en el que “se hace gala del propio disfrute al transitar ese camino y del paisaje que observas”. En tiempos de singles, poses y consumo musical acelerado, el disco de Urano te invita a ponerte los cascos y a escuchar con calma y atención, sumergiéndote en los sonidos y la historia que recrea en sus temas concebidos con productores de la talla de Merca Bae, Zar1 o Louis Amoeba.
No abandonar tu estilo, dirigirte a un público más exquisito pero menor, no seguir las modas y no ser otra copia de la copia tiene su precio, como el de no abandonar la precariedad. Lleva casi los mismos años que habita la industria musical trabajando en un centro de chavales con discapacidad en Valladolid. Pero no le importa, defiende que le gusta su trabajo. Además, en pleno lanzamiento del nuevo disco, la vida le ha dado otro regalo: ha sido padre. Entre trabajo, crianza y promoción, recibe a El Salto para hablar de música y de mucho más.
En una industria musical cada vez más globalizada, donde los estilos cada vez se homogenizan más y donde, incluso cuando aparece algo nuevo, enseguida aparece un montón de gente haciendo lo mismo y acaba siendo repetitivo muy rápido, Erik Urano vuelve a hacer un disco a lo Erik Urano. ¿Cómo se sobrevive en este mundo haciendo lo que te da la gana y siendo tan diferente?
Pues supongo que con precariedad[ríe]. Es un factor del juego que tienes que asumir si juegas de cierta manera. Pero bueno, más allá de eso, pues manteniendo la inquietud y la pasión, que al final es lo que te puede mover a la independencia creativa, al camino propio y a la identidad. Mantener esa pasión y ese amor por lo que haces y por lo que hacen otros que te hagan ver con admiración lo que es el arte. A día de hoy, la veo como la única forma de sobrevivir, al menos en el plano artístico creativo, ya no en el económico. Si no hay un mínimo de pasión por lo que haces, la gente se quema muy rápido. Yo no estoy en esa situación, pero supongo que la gente que está ahí intentando mantenerse en los primeros puestos deben desgastarse mucho. En la industria hay un constante recambio de nombres, es bastante chungo.
Ya no sólo mantenerte a flote, sino que la industria te lleve por esos caminos. Que tu manager o discográfica te diga que no te andes con experimentos o que sean ellos los que te marquen, por ejemplo, hasta las colaboraciones de tus canciones. Tú escapas de esas lógicas.
Siempre ha sido un poco así. También es verdad que antes este gremio no estaba sometido a esas lógicas porque todo era campo. Sí que había grupos viviendo de ello, pero nosotros ni siquiera veíamos una posibilidad remota de nada de eso. Pero claro, para los que entren ahora, pues el juego tiene esas reglas a las que te toca verte sometido.
Es verdad que ahora también hay chavales que, gracias a estas lógicas, pegan pelotazos antes de ser cogidos por un manager o una discográfica. Tener esos números y esos datos por tu cuenta, sin tener a nadie detrás, pues supongo que te dará la posibilidad de poder elegir a la hora de hacer ciertas cosas. Me imagino a gente tipo Morad o la propia Bad Gyal, por poner algún ejemplo, que sin ningún tipo de apoyo tenían un fandom tocho. Esos podrán exigir mejores contratos, pero cualquier otra persona que llega a la industria tiene que pasar por ahí.
Hay artistas que se obsesionan por las estadísticas y las visitas de Youtube. Ese tipo de industria que lo mide todo en números también destruye lo artístico. O, por lo menos, está destrozando la salud mental de muchos de ellos.
Sí, sí, completamente. Ese rollo de los números es el neoliberalismo en el que vivimos. Cuando todo se cuantifica en cuestiones numéricas, se pierde ese espacio de misterio y de lo inexplicable que tiene el ser humano, llámalo arte o llámalo ese plano un poco místico, ese hueco, que podemos tener en el que no está todo tan cifrado. Pues todo eso creo que se pierde.
Ese rollo de la sociedad neoliberal impregna todo, llega a cualquier lado. En una empresa como la que puedo trabajar yo, con personas con discapacidad intelectural o si fuera una residencia de ancianos, en el momento que se todo se cuantifica y se aplica la lógica de los números, del beneficio riesgo, pues ya no se asumen ciertas ciertas pautas más humanistas. La cuestión de la rentabilidad deshumaniza. Se nos dice que todo tiene que tener una rentabilidad y para mí eso es mentira. Para mí hay determinados sacos en la sociedad, como puede ser la educación o la sanidad, que no tienen por qué ser un concepto de rentabilidad. Entonces, en cualquier concepto de arte, la rentabilidad no puede ser el foco de debate. Y claro, en un momento en el que las plataformas, las playlist y todo eso llevan toda la cuantificación a lo numérico pues se crean debates en torno a eso en vez de al propio arte, la propia música o lo que sea.
Más allá de medirlo en euros, también es una cuestión de salud mental del artista.
Claro, es el rollo del caballo ganador. El tema de la rentabilidad no es siempre puramente económica, sino de rentabilidad social. Parece que sólo vale el primero, el segundo y el tercero. Parece que si no entras en ese podio, no hay un rédito social, no hay un reconocimiento artístico. Cuando, en realidad, el reconocimiento artístico no tiene nada que ver con el estatus social que te da lo numérico. Y eso genera mucha frustración. A todos, a los primeros y a la gente que está fuera de esas dinámicas, como puedo ser yo. Tú sacas algo nuevo y quieres que funcione. Quieres que los números de un tema sean mejores que los del anterior. Nada ni nadie, ningún ámbito, escapa ahora mismo a esas lógicas.
Otra de las cosas que empuja la corriente de la industria es la de sacar tema a tema, cada uno con su videoclip, y no publicar discos completos. Aunque tú para este album has sacado un adelanto con vídeo, el tema Gluones con alguien con bastante peso en el panorama actual como Hoke, tu disco tiene una estructura. Stalker hay que escucharlo de principio a fin.
Sí, yo creo que sí. Siempre me ha gustado eso. Yo creo que eso también lo hago por una cuestión como de consumidor más que de creador. Los matices que da queda la narrativa conceptual de un disco, no te lo da un single. Tú con un single puedes crear. Yo he sacado singles para los que creo el imaginario completo para él, que tenga su vídeo y sea brutal. Pero los matices que te crea esa narrativa de diez temas, incluso con metareferencias entre unos y otros, se crea una escucha mucho más compleja y mucho más profunda.
Para este disco, con la discográfica hablamos de hacer un relato bastante sencillo y óptimo. Ni alargarlo muchísimo en el tiempo ni crear un super hype de la movida, sino ir realmente despedazando la narrativa y el concepto estético del disco. Tampoco que fuera una movida de destripar el disco ni de explicar demasiado antes de que saliera.
“El rap facha se consume para mostrar tu posicionamiento en una trinchera ideológica más que por ninguna inquietud artística”
¿Qué narrativa cuenta stalker? ¿Se puede definir?
Es complicado porque son muchas aristas, pero el concepto principal es lo que estábamos hablando de los números y de todo eso. Es ese concepto del disfrute del camino, como el papel del stalker en la película, de guiar a la gente hacia ese entorno desconocido en el que él ya ha estado, pero que cada vez que lo visita le resulta desconocido. Me parecía muy interesante, como de mi papel en la música y en el mundo del arte, de acompañamiento, de descubrimiento de una zona que ni siquiera yo controlo del todo. Esa línea más simple y concisa del propio disfrute del camino. Del camino como fin y no como medio. En las dinámicas de los números que hablábamos, recorres un camino para llegar a un objetivo, a una meta. La narrativa de Stalker es hacer un poco gala del propio disfrute al transitar ese camino y del paisaje que observas en ese plazo como fin propio, no como medio para un fin superior.
Te tengo que preguntar por uno de los temitas de moda en el mundillo, el rap facha. ¿Por qué crees que surge y por qué crees que los chavales jóvenes se ven seducidos y lo escuchan?
Yo creo que está ese punto de como si eso fuera el nuevo punk. Como se supone que el establishment aquí en España, en este espacio y contexto concreto, es una especie de izquierda, cuando para mí el gobierno que tenemos no deja de ser un centro de derecha liberal, europeo, raso y normalucho, pues parece que el nuevo punk es estar en contra de ellos. Escuchar y consumir este tipo de música va en esa línea. Creo que se está sobreteorizando demasiado de algo que creo que no tiene tampoco mucho trasfondo. Sí que tiene el trasfondo de ser peligroso, porque parece como una especie de juego el dar hueco a discursos horrorosos, pero que realmente no hay mucho más detrás.
“A veces culpamos a la ideología o al fascimo lo que es simplemente estupidez. Peligrosa, pero sin mucho detrás”
Es como lo que está ocurriendo con Torrente presidente. Igual que el voto a la contra es un voto reaccionario frente a Pedro Sánchez, el sanchismo o lo que sea, parece que en el consumo de cultura también se crea un consumo reaccionario. No creo que haya gente realmente escuchando al Jincho o se pongan a la payasa de la Corine esta, no creo que la gente lo lleve en el coche y se ponga sus temas. Algunos habrá, pero creo que es más una estupidez de consumo. El rap facha se consume para mostrar tu posicionamiento en una trinchera ideológica más que por ninguna inquietud artística. Es que es ridículo. Además, escuchas a gente como Corine y es que son agentes encubiertos que tienen que estar untados por detrás. Y el Jincho, un tipo que sí que viene de un background más como el nuestro, propio, incluso en entornos de gente racializada y de precariedad… pues no sé, creo que a veces culpamos a la ideología o al fascimo lo que es simplemente estupidez. Una estupidez peligrosa, pero sin mucho detrás.
Yo creo que es búsqueda de nicho de mercado. Como en la izquierda no le funcionaba, pues se ha pasado a este rap facha para abrir nuevo mercado.
Puede ser, no lo sé. Pero es una persona que ya le funcionaba su movida sin meterse ahí. A mí me recuerda como esa gente que empieza en las drogas con 40 años. Que te pones tu primera raya con 40 años y te sienta fatal. Yo creo que el Jincho se ha leído su primer libro de Escohotado con 40 años. Y claro, cuando tienes sólo esa referencia, la narrativa se te trastoca. Que conste que yo soy el primer fan y lector de Escohotado, pero las cosas hay que cogerlas con perspectiva. Hay que leer cosas de la otra trinchera. Entonces, a veces, leer un único libro puede ser más peligroso que no leer ninguno.
“Me jode un poco que ahora parece que eres súper rojo y te posicionas mazo por quejarte de un genocidio de niños”
Tú te mojas mucho en Twitter, en redes sociales. No te cortas en dar tu opinión. Pero hay muchos raperos, supuestamente de izquierdas, que no se mojan nunca con ningún tema.
Sí, y me jode que haya veces en los que se hable de gente como yo, que pueda opinar esas cosas, como si fuera estuviera en una trinchera de la izquierda, cuando la mayoría de mis posicionamientos son de derechos humanos básicos, movidas que tendrían que estar superadas ya. O puntos en común que yo debería de tener con cualquier persona de derechas como es un genocidio o como son ciertos escudos sociales para gente vulnerable o movidas así. Entonces me jode un poco que ahora parece que eres súper rojo y te posicionas mazo por quejarte de un genocidio de niños. Para mí eso no tiene nada de trinchera ideológica, sino de trinchera puramente humanista.
¿Y por qué crees entonces que hay artistas del rap que no son capaces de poner un tweet por Gaza, de subir una bandera de Palestina a sus conciertos, decir algo sobre Cuba o sobre cualquiera de los atropellos de Estados Unidos?
Creo que es una movida multifactorial. Hay una parte ombliguista, que realmente no se enteran de nada, literalmente. Nos cruzamos con ellos a diario. La peña va por ahí en piloto automático, literal. No significa que no les duela lo que está sucediendo, pero supongo que es un piloto automático que la gente necesita para su día a día, porque a veces la vida se puede hacer demasiado dura. Luego hay los que se enteran y que conscientemente no quieren decir nada. Supongo que porque no quieren perder fandom y rédito o que se te asocie con cierta ideología. Lo que te decía antes, habrá gente que no quiere que la asocien con la extrema izquierda y por eso no se posiciona en algo que no tiene que ver con la extrema izquierda. Eso me parece tristísimo.
Y habrá gente también que, probablemente, no se posiciona porque no creen tampoco que tengan una responsabilidad social como artistas. Habrá algunos que luego en su entorno o con su familia hablen de esto como de un atropello de la libertad y un atropello humano horroroso, pero que no quieren meterse en esa espiral que puede ser Twitter, de que ya no es que te posiciones, es que te conlleva estar todo el día pendiente del móvil porque te empieza a contestar la peña y se te queda la cosa ahí dentro de contestar y de meterte en ciertos jardines. Necesitas también una predisposición psicológica y emocional para meterte en ellos. Me imagino que habrá gente que le encantaría gritar a los cuatro vientos ciertas cosas, pero a lo mejor no están en un momento emocional como para enfrentarse a lo que te lleva después.
Al final, yo creo que de lo que habrá más será de lo primero, de los que no se enteran de nada o se enteran pero pasan de perder ya fandom. Es muy triste porque vivimos un momento histórico con el tema de Estados Unidos que ya no creo que sea una cuestión de ideológica, sino humanista.
Eres de Valladolid, Castilla León. Habéis tenido elecciones hace poco. Podríamos analizar muchas cosas pero te quería traer un titular que me dejó helado: “Los pueblos más afectados por los incendios en León y Zamora premian a PP y Vox, y castigan al PSOE”.
Es increíble. Me cuesta sacar una lectura. Es ese voto reaccionarios al sanchismo.
Pero en Castilla y León lleva gobernando la derecha toda la democracia.
Total. Pero veías los debates que hicieron, yo me tragué los dos, y Mañueco hablaba como si fuera un candidato y no el presidente electo. Hablaba como si fuera el PSOE el que llevara gobernando la región 40 años, diciendo movidas como si no tuvieran nada que ver con él. Pero la gente se lo compra. Castilla y León también es un lugar con la población bastante envejecida, lo que en este país suele llevar una posición más conservadora. Y lo mismo pasa con la agricultura, el sector primario.
De todas formas, es tremendo, me cuesta mucho entenderlo. Cuando la gestión con los incendios ha sido pésima. Que hayan crecido en votos en la zona de los incendios me parece alucinante. Es verdad que hay mucha propaganda y acaban culpando a Sánchez de la gestión forestal que es competencia autonómica. También puede ser que la gente a veces elige ser imbécil, no encuentro otra explicación.
“Trump es el síntoma de una enfermedad mucho más profunda, la consecución lógica de la sociedad en la que vivimos”
Vi una entrevista que te hicieron hace 11 años en la que te preguntaban por la Ley Mordaza. Decías algo así como que esa ley era algo casi lógico para la sociedad en la que vivimos, que con el Gobierno y la sociedad represiva en la que vivíamos, era normal algo así. ¿Crees que Trump también es una consecuencia lógica del mundo en el que vivimos?
Desde luego. Trump es como el síntoma de una enfermedad, como cuando tienes una enfermedad y te da fiebre. Cuando ves que se legitima todo tanto como para que una persona así esté gobernando y encima adoptando ciertos roles, actitudes, discursos, tuits y declaraciones… pues sí, creo Trump es el síntoma de una enfermedad mucho más profunda, la consecución lógica de la sociedad en la que vivimos. Trump me parece el ejemplo perfecto de la banalización del mal a través de las redes y de esta sociedad de híper estímulo en la que él es la consecuencia perfecta.
A veces, lo único que me consuela es que todo gobierno crea fricción, desgaste y reacción. Dentro de lo malo que es que sucedan estas cosas, creo que es la única forma a veces de que se cree una especie de mínima reacción a la contra. Lo mismo pienso que podría ocurrir en España. Creo que sería suficiente con cuatro años de PP y Vox para que se creara una recontra de todo ese discurso vacío. Vox nunca gobierna, no se desgastan ni sufren esas fricciones. Desde ahí es muy fácil. Pero si ya tienen problemas sin pillar poder, en el momento que lo tengan se caerán las caretas. Como es difícil que se caigan esas caretas antes, pues nos tocará pasar por un periodo de oscuridad antes para pillar un poco de carrerilla hacia la luz. Lo malo es que esos periodos de oscuridad se llevan mucha gente por delante.
¿Qué haría Erik Urano presidente? Tienes mayoría absoluta y puedes aprobar lo que quieras.
Una de las primeras cosas que me parece bastante precario es el 1% de inversión en investigación en ciencia. Me parece que una sociedad que quiera un mínimo progreso y avance no puede limitarse a una mínima inversión en investigación y desarrollo en el plano científico. Creo que son las típicas movidas que no parece como un avance social así de primeras, pero que crea un mejunje y un caldo de cultivo para futuros avances sociales.
Otra cosa que haría sería darle progresión fiscal a las multas. Que no sea lo mismo si tengo que pagar yo una multa de tráfico que si lo tiene que hacer un jugador del Real Madrid. Sino, pasa como en la pandemia, el Marcelo del Madrid yéndose a la playa. Si la multa que le cae son los mismos 150 euros que me caen a mí, pues a él le da igual. Pienso que el punitivismo en este tipo de cosas tiene que conllevar eso, que las multas y las sanciones hagan el mismo efecto sobre todos. Tendría bastante lógica y no se está debatiendo mucho.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!