Coronavirus
Cuatro verdades y una mentira tras dos meses de encierro

¿Conoces el reto “cuatro verdades y una mentira” que tanto ha pegado este confinamiento? Te proponemos una versión ecosocial con vistas al futuro, para ver donde nos ha dejado la crisis sanitaria de la Covid-19.

Vida Cotidiana Coronavirus Centro Madrid - 8
Calle Segovia de Madrid vacía al final de la pasada Semana Santa. David F. Sabadell

En estas semanas de confinamiento se ha escrito ⎼y hemos leído⎼ multitud de reflexiones desde el análisis ecosocial y ecofeminista en torno a la crisis de la COVID-19. ¿Puede que se hayan escrito más artículos sobre el coronavirus en dos meses que sobre el cambio climático en dos años? Desde luego, pocas veces los cuidados han sido tan nombrados y comprendidos por gran parte de la sociedad como en estos días.

Hemos ido de la desorientación inicial hasta la incertidumbre, y no la que nos produce cambiar de fase, sino la que va más allá; la que arroja un futuro que, si no se hacen las cosas bien, da miedo. A nivel social, esta crisis nos ha hecho cuestionarnos algunos referentes que parecía estaban fuera de toda duda. ¿Sigue valiendo la forma en la que interpretábamos el mundo hasta ahora? ¿Podemos seguir aplicando el mismo diagnóstico sobre el estado del planeta y la sociedad? Y las recetas para una transición a otra forma de vivir, ¿siguen siendo las mismas?

Ahora que entramos en las fases de desescalada hacia lo que han llamado “nueva normalidad” se va disipando la niebla en el camino y, de alguna manera, recuperamos nitidez en la visión. Vamos poco a poco confirmando algunas certezas, aunque a veces nos cuesta distinguir entre verdad y mentira, como en uno de los retos más seguidos durante en confinamiento. Así que, os proponemos un juego: encontrad la mentira entre estas verdades. Vamos allá.

En caso de pandemia, la clase social es un factor de riesgo (y en la crisis socioeconómica que vendrá detrás, también)

Se ha repetido hasta la saciedad que este virus ni entiende de clases sociales, ni diferencia entre personas. Hay bastante verdad, pero también es cierto que hay factores que incrementan las posibilidades de contagio (y su gravedad); entre ellos, la clase social a la que pertenezcas y los recursos (públicos y privados, institucionales y comunitarios) a tu disposición. La crisis sanitaria dejó claro, desde muy pronto, que exacerba vulnerabilidades preexistentes. Se ha cebado en los barrios de menor renta, con cuatro o cinco veces más casos que en los de alto nivel socioeconómico. Está claro que no es lo mismo teletrabajar que tener que acudir cada día a un empleo en el que se pone en riesgo tu salud; o vivir en un piso pequeño donde si hay una persona contagiada es imposible el aislamiento. Las desigualdades sociales tienen un impacto directo sobre nuestra salud y nuestra vida. Son injustas y se podrían evitar.

La industria fósil aprovechará esta crisis para salvarse de la suya

Dejar los combustibles fósiles bajo tierra es la única receta para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero. Eso lo sabe hasta el Papa de Roma, otra cosa es que a quienes están en el negocio les interese ponerlo en práctica. Son recursos que se agotan, que cada vez cuesta más trabajo (y dinero) extraer y además, están en el punto de mira: una regulación seria y decidida a cumplir los objetivos climáticos les dejaría fuera del tablero de juego. Su rentabilidad en el mercado es cada vez menor y en gran medida la industria se sostiene gracias a las ingentes cantidades de dinero público que recibe en forma de subsidios diversos. Por si fuera poco, la crisis desatada por el coronavirus ha reducido en un tercio la demanda mundial del petróleo y bajado su precio. Es el mercado, amigo. Pero la industria fósil está muy acostumbrada a que los gobiernos les paguen la fiesta, y no va a renunciar tan fácilmente a ello. No es la única: industrias como la de la aviación o el automóvil también buscan ser rescatadas y varios gobiernos ya lo están haciendo sin condiciones ambientales.

La pandemia ha puesto de manifiesto (todavía más) la vulnerabilidad del sistema

La crisis sanitaria provocada por la irrupción de la COVID-19 es el resultado de un sistema que transgrede los límites planetarios. No ha sido una casualidad, ni un ataque de un enemigo invisible. Debería tratarse como una advertencia de la debilidad de un sistema globalizado, caracterizado por una hipermovilidad e hiperespecialización, que antepone la rentabilidad económica a la vida y que, llegado el momento, ni siquiera es capaz de suministrar las mascarillas que necesitamos. Un modelo que se sostiene en la fantasía de que podemos vivir de espaldas a la naturaleza e ignora la delicada situación en la que nos encontramos. En esta crisis, hemos visto a mayor escala la debilidad de nuestros servicios públicos: el deterioro causado por años de recortes en sanidad, por la privatización de residencias geriátricas y, en general, la precarización e invisibilización de todos los trabajos (remunerados o no) asociados al cuidado de la vida. 

La crisis climática y de biodiversidad sigue siendo el mayor reto de la humanidad 

La COVID-19 ha desplazado a la emergencia climática de las noticias, pero  la crisis climática y de biodiversidad no ha desaparecido y sigue su curso. Al mismo tiempo que una tercera parte de la población mundial estaba confinada en  casa, en el mes de abril se alcanzaban las temperaturas más altas para ese mes desde que hay registros. Algunos estudios apuntan que las emisiones de gases de efecto invernadero caerán en torno al 5% por el parón económico, y sin embargo la ciencia indica que es necesario reducir a un ritmo aún superior. Y además, estas reducciones se están produciendo impuestas por las circunstancias sin ningún tipo de planificación y consideración hacia la justicia social y climática. Por su parte, la ciencia muestra como la destrucción a marchas forzadas de la biodiversidad está detrás de la multiplicación de pandemias víricas en los últimos 30 años. A pesar de ello, las amenazas se multiplican cada día, poniendo en riesgo la resiliencia de los ecosistemas y las bases materiales de la vida. La crisis del coronavirus, por increíble que parezca, se queda pequeña comparada con la magnitud de estas crisis sistémicas, por lo que sacarlas de la agenda política es como hacer la táctica del avestruz.

Esta crisis marca un punto de inflexión hacia la transición ecosocial

A priori, un vistazo histórico a lo ocurrido tras crisis pasadas no permite ser halagüeño respecto al devenir ecológico. Tras la crisis de los años 30 se disparó el consumo de petróleo y comenzó el proceso conocido como la “gran aceleración”, que multiplicó los impactos de la actividad humana en la naturaleza. La crisis económica y financiera de 2008 fue el preludio de una nueva aceleración de la emisión de gases de efecto invernadero; a pesar de que los gobiernos para entonces ya llevaban casi dos décadas golpeándose en el pecho sobre la necesidad de descarbonizar la economía. Sin embargo, esta crisis es diferente, porque la percepción social hacia los impactos sociales y ambientales de nuestro modelo económico ha cambiado. Las numerosas manifestaciones de los últimos meses en relación a la emergencia climática demuestran que este cambio ya está en marcha; y estos días en que hemos visto animales silvestres colonizando las calles de pueblos y ciudades que han decantado la balanza hacia la convicción general de la sociedad de que por este camino vamos hacia el abismo. Existe hoy un clamor popular mayoritario a favor de un cambio de modelo que exige poner la vida en el centro y abandonar un sistema guiado por la avaricia que deja a cada vez más gente atrás. Un clamor que ya está de hecho forzando cambios políticos para virar el rumbo de forma drástica. En definitiva, la crisis ha sido la puntilla que está permitiendo colocar las piedras de esta nueva senda que ya estamos empezando a recorrer.

¿Has adivinado la mentira?

No hay que confundir los deseos con la realidad. La crisis del coronavirus solo será una oportunidad política si así se disputa. Y disputar los cambios sistémicos necesarios para hacer posible otro mundo, requiere de  una presión social sin precedentes que hoy (aún) no existe. Requiere no de una marea sino de un tsunami en defensa de los servicios públicos. De un clamor popular en favor de una transición justa hacia otros empleos y hacia actividades económicas que tengan en cuenta los límites planetarios. Asumir de forma colectiva la justicia social y climática como marco narrativo de referencia. Es necesario un esfuerzo titánico por redimensionar dentro de esos parámetros todas las esferas de la sociedad. Ni de lejos los cambios vendrán solos. La tarea es enorme, pero ¿qué mejor proyecto colectivo que un futuro que no deje a nadie atrás?


Sobre o blog
Saltamontes es un espacio ecofeminista para la difusión y el diálogo en torno al buen vivir. Que vivamos bien todas y todos y en cualquier lugar del mundo, se entiende. También es un espacio para reflexionar acerca de la naturaleza, sus límites y el modo en que nos relacionamos con nuestro entorno. Aquí encontrarás textos sobre economía, extractivismo, consumo, ciencia y hasta cine. Artículos sobre lugares desde donde se fortalece cada día el capitalismo, que son muchos, y sobre lugares desde donde se construyen alternativas, que cada vez son más. Queremos dialogar desde el ecofeminismo, porque pensamos que es necesario anteponer el cuidado de lo vivo a la lógica ecocida que nos coloniza cada día.
Ver todas as entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Ecofeminismo
Análisis La perspectiva ecofeminista en un nuevo horizonte ecosocial
El enfoque ecofeminista es fundamental en el planteamiento de un paradigma para un nuevo horizonte ecosocial por su capacidad de fomentar soluciones sinérgicas.
Ecofeminismo
Ecofeminismo Lecturas veraniegas
Como lectoras ávidas que somos todas las que andamos detrás de Saltamontes, nos hemos juntado estos días para hacer nuestro listado de lecturas para este verano. Nuestras amigas María y Elvira nos han ayudado a completarlo.
Ecofeminismo
Novela gráfica Ecotopías
“Importa qué historias contamos para crear historias, importa qué historias crean mundos y qué mundos crean historias.”
#64330
30/6/2020 13:39

VIVO EN ANDULUCIA......CON 40 GRADUS UN LA CALLE I ME VENDEN ESTA MENTIRA......NI YO PUEDO VIVIR A ESTA TEMPERATURA .......PERO EL VIRUS VIVE.....ANDA YA......TONTERIAS.....TONTERIAS.......USAMOS MASCARILLAS ...LA MIA YA TIENE 2 MECES CONMIGO.....ESTA SI QUE ESTA LLENA DE MOCOS I BICHOS.......PERO NO ME VOY A COMPRAR OTRA ......I POR FIN QUE LE DEN POR EL CULO ......A LA CORONAVIRUS I AL GOBIERNO......IGUAL.

0
0
#61569
25/5/2020 12:47

hay que salir a la calle para echar a la derecha del gobierno y de las calles!!

3
0
#61390
23/5/2020 11:31

Me preocupa muchísimo el hecho de que la ultraderecha pida que salgamos a la calle, quieren kaos, quieren que se llame a una nuevas elecciones.
Hay tantas cosas por salir a manifestarse a visibilizar y pedir, pero me siento paralizada. No me ha pasado jamás.

3
0
#61354
22/5/2020 19:08

Pero precisamente para que pueda ejercerse esa presión social y esa movilización hace falta la libertad suficiente para poder movilizarnos como colectivo en la calle, en la vida social, y el mecanismo de control a todos los niveles que se está implantando nos conduce hacia otra dirección, el freno social de toda movilización efectiva.

3
0
#61339
22/5/2020 16:09

Sarta de lugares comunes, neolengua, eufemismos y verborrea ecologista, financiada por el Régimen (58%). Como propuesta izquierdista política es vaga y conservadora, está vacía de contenido. El ecologismo político es prototalitario, extremista (que no radical) ya que se basa en criterios de autoridad naturalistas. Lo mismo con el feminismo político materialista, y su obsesión por los cuerpos. Son doctrinas del Estado capitalista. Se trata de un marxismo vulgar diluido. Materialismo antipolítico, la otra cara del liberal-capitalismo, la aparentemente simpática. Gracias por nada. Queremos un Proceso Constituyente, la democracia, un nuevo sistema monetario, RBU y la consecuente devolución de la tierra y el Dinero a las personas, al Pueblo. Basta de ONGs y activismo profesional y conservador.

6
8
#61377
23/5/2020 0:54

Que mal hace esto de las restricciones de movilidad, deberían permitir a los camellos que sigan distribuyendo para que "algunos" logren el alivio

2
3
#61400
23/5/2020 15:35

Ilustrativo que cuando conviene, se rompan las reglas de moderación y se permitan insultos sin argumentar nada.

1
4
#61453
24/5/2020 11:36

Acaso has trabajado tú o has visto como trabajan las ONGs , por ejemplo en África?, con niños de la calle, con los Parias en India?. Puedes contestar a esta pregunta?

2
2
#61468
24/5/2020 17:02

Pues espera sentada .

2
1
#61330
22/5/2020 14:55

👏🏼

3
5
Sobre o blog
Saltamontes es un espacio ecofeminista para la difusión y el diálogo en torno al buen vivir. Que vivamos bien todas y todos y en cualquier lugar del mundo, se entiende. También es un espacio para reflexionar acerca de la naturaleza, sus límites y el modo en que nos relacionamos con nuestro entorno. Aquí encontrarás textos sobre economía, extractivismo, consumo, ciencia y hasta cine. Artículos sobre lugares desde donde se fortalece cada día el capitalismo, que son muchos, y sobre lugares desde donde se construyen alternativas, que cada vez son más. Queremos dialogar desde el ecofeminismo, porque pensamos que es necesario anteponer el cuidado de lo vivo a la lógica ecocida que nos coloniza cada día.
Ver todas as entradas
Política
Xosé Manuel Beiras “A esquerda estatal á esquerda do PSOE leva ano e medio dando un recital de apoio ao PP”
O histórico líder nacionalista analiza devagar os erros das coalicións coa esquerda federal e acredita en que o futuro da transformación social está fóra das institucións.
Migración
Migracións Burocracia para os 'refuxiados de segunda': sete rapaces malianos ante o bloqueo do Estado ao pedir asilo
Presos da guerra, chegan a un novo territorio en procura de mellores oportunidades, pero son presos de temporalidades e trámites administrativos, minguando o seu estado anímico e deixándolles estancados nun limbo temporal que os anula como cidadáns.
Unión Europea
Unión Europea Von der Leyen despliega una agenda de vallas, rearme y menos regulación para las empresas
Las prioridades de la nueva Comisión Europea son las que el extremo centro lleva tiempo dictando: seguridad, defensa, energía y competitividad.
Gambia
Gambia “Sabemos que migrar puede llevarte a perder la vida, pero hay veces que no hay otra opción”
Al menos mil personas murieron en 2023 al intentar alcanzar las costas canarias desde Gambia. Ante la negación sistemática de visados, los jóvenes de este país, con un 53% de la población bajo el umbral de pobreza, acaban arriesgando sus vidas.
O Salto medra contigo
O Salto medra contigo Eles por diñeiro, nós por un futuro mellor: subscríbete ao Salto
Sempre que unha multinacional ou un goberno intentaron cometer un atentado medioambiental no noso territorio estivemos alí para contalo. Puidemos facelo porque a nós sostennos a nosa comunidade, pero queremos chegar máis lonxe e por iso precisámoste.
Ocupación israelí
Ocupación israelí El Gobierno español permite el tránsito hacia Israel de combustible para aviones de guerra
El movimiento de solidaridad con Palestina acusa al Gobierno español permitir la escala del buque ‘Overseas Santorini’ en Algeciras, prevista para el 30 de julio, con un cargamento de combustible militar con destino a Israel.

Últimas

Caso Carioca
Caso Carioca O caso Carioca a través dunha migrante explotada sexualmente: indemnización mínima e complot policial
O garda civil Armando aliábase con proxenetas e abusaba sexualmente de mulleres prostituídas facendo uso da súa capacidade para regularizar a súa situación.
Baleares
Baleares Formentera, el paraíso que fue
La más pequeña de las Balears se enfrenta, con una fuerte división interna, a la crisis de la vivienda generada por el turismo.
Opinión
Cuidados ¿Abolimos el género o reescribimos la teoría queer con mirada perinatal?
Debemos reflexionar sobre el sistema sexo-género en relación a los cuidados de las infancias y pensar cómo hacemos compatible los debates identitarios con las responsabilidades individuales y colectivas de sostener la vida.
Industria
POLÍTICA INDUSTRIAL VERDE La política industrial ha vuelto, ¿cómo debe posicionarse la izquierda?
Este artículo recoge algunas aportaciones de la discusión estadounidense publicadas en la New Left Review y recopilados en el libro “Sobre el capitalismo político: el nuevo debate Brenner” (Traficantes de sueños).
Juegos olímpicos
Juegos Olímpicos París 2024, del brillo olímpico al reverso de los focos
Comienzan unos Juegos Olímpicos marcados por el fuerte enfoque securitario y la expulsión de miles de personas sin hogar de la ciudad.
Más noticias
Bolivia
América Latina Bolivia: la guerra fratricida que está autodestruyendo el proceso de cambio
La transformación de Bolivia iniciada en 2006 con la llegada de Evo Morales al poder se encuentra en uno de sus peores momentos por las luchas entre este histórico líder y el actual presidente y exaliado Luis Arce.
Derecho a la vivienda
Derecho a la vivienda García Page se escuda en los ayuntamientos del PP para no aplicar la Ley de Vivienda en Castilla-La Mancha
La regulación del precio del alquiler no está ni se la espera en las zonas tensionadas de Castilla-La Mancha. El presidente regional Emiliano García Page (PSOE) aduce que los ayuntamiento del PP y Vox no se lo han pedido.
Palestina
Genocidio España tratará a 15 niños y niñas palestinas mientras quedan 10.000 pacientes que necesitan evacuación
El director general de la OMS agradece el gesto mientras pide evacuaciones médicas ampliadas, ya que solo 5.000 palestinos y palestinas han sido trasladados desde que comenzara la ofensiva israelí el pasado 7 de octubre.
Ocupación israelí
Ocupación israelí Israel declara “terrorista” a la UNRWA y le prohíbe operar en el país
Días después de que Reino Unido reinicie el financiamiento de la agencia de refugiados de la ONU, el Parlamento israelí aprueba tres leyes que prohíben la actividad de esta organización y criminaliza a sus 30.000 trabajadores.
Personas sin hogar
Personas sin hogar Granada sobrepasa los 40 grados sin Centro de Día para las personas sin hogar
La plataforma ‘La calle mata’ exige al Ayuntamiento de Granada y a la Iglesia un Centro de día y comedores para atender durante el verano a las personas sin hogar

Recomendadas

Galicia
Xosé Manuel Beiras “La izquierda estatal a la izquierda del PSOE lleva año y medio dando un recital de apoyo al PP”
El histórico líder nacionalista analiza con calma los errores de las coaliciones con la izquierda federal y confía en que el futuro de la transformación social está fuera de las instituciones.
Arte político
Soledad Urzúa “Utilizar un desecho agrícola para crear obras de arte permite transmitir un mensaje de amor”
Llega a Madrid “Metáfora Vegetal”, una exposición de la artista chilena Soledad Urzúa. Sus obras, creadas armónicamente con colores de óleo y materiales desechados como hojas de maíz, despiertan los sentidos.
El Salto n.75
Revista 75 Activismo feminista contra la gordofobia y la deshumanización
El número de verano de nuestra revista trimestral llega cargado de un poder femenino que intersecciona desde muchos ángulos y que esperemos se reproduzca en vuestras manos.
Ocupación israelí
Ocupación israelí El teatro de la libertad de Yenín: resistencia a través del arte
Una iniciativa de teatro social en medio de la ocupación y las incursiones armadas israelíes en Cisjordania.