Ecofeminismo
Por un 8M que siembre esperanza
Cada 8 de marzo salimos a las calles multitud de mujeres desde distintas geografías, inspiradas en la lucha de las mujeres obreras a inicios del siglo XX. Sin embargo, ante la situación global actual es válido preguntarnos como ecofeministas: ¿hacia dónde debemos dirigir nuestra lucha? ¿Qué y quiénes nos inspiran a salir a las calles este 8M? Quizás la respuesta, o parte de esta, la podamos encontrar en dos mujeres: Berta Cáceres (a propósito del décimo aniversario de su asesinato) y Francesca Albanese.
La espectacularización de la muerte y el exterminio en tiempo real dan cuenta del momento histórico en el que estamos. El 3 de marzo fue bombardeada una escuela de niñas en Irán a manos del régimen Imperial de Estados Unidos. Según la BBC, ciento cincuenta y tres personas fallecieron en este ataque. A estas muertes se siguen sumado los cerca de 30.000 desplazados del Líbano y los más de 70.000 palestinos exterminados en el genocidio que aún continúa.
También en 3 de marzo, pero del año 2016, fue asesinada la líder indígena y ambientalista hondureña Berta Cáceres, quien se opuso a la construcción del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca y al modelo económico extractivista, que vulnera los derechos territoriales de los pueblos indígenas. Para el pueblo Lenca, del cual Berta era parte, el río Gualcarque (que sería impactado con este proyecto), no solo era un cuerpo de agua, sino un lugar sagrado custodiado por los espíritus de las niñas. En su cosmovisión, los lencas son los guardianes del río y este a su vez hace posible su pervivencia, una relación de reconocimiento y respeto mutuo, entre el río como un ser vivo y la comunidad que lo custodia.
Con un documento de más de quinientas páginas el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientesdesarrolló una rigurosa investigación relacionada el asesinato de esta líder ambiental. La investigación indica que el caso de Berta no puede verse como un asesinato común, debido al cruce de intereses económicos que le precedió, y sobre el cual se configuraron entramados de corrupción evidenciados en irregularidades en las licencias otorgadas al proyecto, vicios en contratos administrativos y el desconocimiento de los derechos territoriales de los Lenca.
Además de esto, el informe ratifica lo que ha sido ampliamente denunciado por ecofeministas académicas y activistas, feministas negras y decoloniales: el modelo económico capitalista se ha sustentado históricamente en la explotación de los cuerpos y territorios del Sur global. La vida y lucha de Berta Cáceres, entonces, debe entenderse no como una acción individual, sino colectiva: ella no luchó sola, ni para beneficio propio, sino con y para su pueblo.
De otro lado, Francesca Albanese, en su papel como relatora especial delegada por la ONU, ha sido fundamental para registrar en la historia el genocidio del pueblo palestino. En el informe “De la Economía de la Ocupación a la Economía del Genocidio”, Albanese observa que la base del exterminio subyace en el sistema de capital racial y colonial, cuyo poder se basa en la negación de la humanidad y existencia de todo un pueblo, justificando así la ocupación territorial.
En el complejo entramado económico que sostiene el genocidio se encuentran empresas energéticas multinacionales, algunas de las cuales extraen recursos como petróleo, gas y carbón de países del Sur global. Esta es la piedra angular en la que se encuentra la muerte, la militarización y el despojo de pueblos que, en distintas geografías, continúan resistiendo al poder económico y su política de muerte, pues la minería y la extracción de hidrocarburos son un factor determinante en la vulneración de derechos humanos y exterminio de pueblos indígenas, tal como ocurrió con Berta, y por otro lado, estos recursos están en la base del genocidio en Palestina y las guerras actuales.
La investigación realizada por Francesca y su equipo ha permitido que la narrativa no se concentre en el poder de exterminio imperial, sino que se han expuesto los nombres de las compañías financieras y la falta de contundencia o complicidad de los Estados para frenar lo que algunos ven como una posible tercera guerra mundial. Este mismo informe y los reportes periódicos fueron claves en la organización de las ciudadanías alrededor de mundo para llevar a cabo el boicot masivo a las marcas aliadas, y la salida de flotillas con ayuda humanitaria.
El rigor y la entrega de Francesca están siendo castigados. Su familia adelanta una demanda en contra del Presidente de los Estados Unidos y algunos altos cargos, frente a las medidas de bloqueo económico hacia ella y la retirada de su visado. Por supuesto, este castigo no se compara con la muerte, que es el destino de muchos líderes ambientales y defensores de derechos humanos del Sur global. Aún así, la figura de Albanese es fundamental, pues siendo consciente de que en este orden establecido unas vidas valen más que otras, decidió entregar la verdad al mundo para que no sea borrada jamás de la historia.
Este 8M, entonces, nos encontraremos en las calles para honrar la memoria de quienes han sido asesinadas y asesinados por el hecho de ser y existir, en cuerpos y territorios exterminables por el sistema económico imperante. También para continuar organizándonos con contundencia, sin temores, con alegría y esperanza de que estamos construyendo nuevos futuros posibles.
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