Salud
Nueva ofensiva antitabaco: qué introduce la propuesta de ley que tanto indigna a la patronal hostelera
El Consejo de Ministros ha dado luz verde esta semana al proyecto de ley que reforma la normativa antitabaco. El Gobierno la ha presentado como la actualización más profunda de la norma, y ahora el texto deberá tramitarse, debatirse y aprobarse en las Cortes antes de entrar en vigor.
Entre las principales novedades de este proyecto de ley figuran la ampliación de los espacios libres de humo —que incluirán terrazas de hostelería, playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas y otros espacios al aire libre— y la equiparación con el tabaco convencional de los cigarrillos electrónicos, los productos de tabaco calentado, las shishas y otros dispositivos con nicotina.
El proyecto también prevé endurecer la regulación sobre la venta, publicidad y promoción del tabaco, limitando su venta a los estancos y ampliando las restricciones publicitarias en internet y redes sociales
Además de las nuevas restricciones para fumar en sitios públicos y al aire libre, el proyecto crea zonas de protección reforzada alrededor de espacios considerados especialmente sensibles. En concreto, establece un perímetro de 15 metros desde los accesos a hospitales y centros de salud, colegios, institutos y universidades, edificios públicos como museos, bibliotecas o centros culturales, instalaciones deportivas y parques infantiles. El proyecto también prevé endurecer la regulación sobre la venta, publicidad y promoción del tabaco, limitando su venta a los estancos y ampliando las restricciones publicitarias en internet y redes sociales.
El Gobierno enmarca estas medidas dentro del Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027, cuyo objetivo es reducir el consumo de tabaco y nicotina y reforzar la protección de la salud pública. Según refleja la encuesta ESTUDES 2025, elaborada por el Ministerio de Sanidad, el 49,5 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años ha probado alguna vez un cigarrillo electrónico y el 27,1 % lo ha consumido durante el último mes, frente al 14,9 % registrado en 2019.
“Somos el estanco de Europa”, dice Noa Rey, presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). Desde su organización celebran que “vuelva a haber avances legislativos”, pero echan en falta medidas como el empaquetado neutro (que las cajetillas sean todas iguales, sin distinción de marcas por colores, logos ni tamaños), o el aumento de los impuestos al tabaco y los productos derivados como la picadura, los vapeadores o el tabaco de cachimba.
Además del empaquetado neutro, “a esta propuesta de ley le falta la disminución de los puntos de venta, empezando por las máquinas expendedoras”, añade Raquel Fernández, presidenta de la asociación Nofumadores.org. Fernández insiste en que la propuesta de ley se queda corta en otras medidas como la señalización obligatoria de los nuevos espacios sin humo, eliminar la publicidad dentro de los estancos y prohibir la entrada de los menores de edad a estos establecimientos: “Estamos viendo que dentro de los estancos entran menores de edad, y además están vendiendo productos orientados a ellos, como chucherías, revistas juveniles, etc”.
Multas a menores, entre las medidas más polémicas
Otra de las novedades de la nueva reforma son las multas a los menores de edad que fumen. Hasta ahora, la ley prohibía la venta y el suministro de tabaco a los menores de 18 años, pero no contemplaba de forma expresa una prohibición de su consumo. Este proyecto de ley da un paso más y establece que los menores tampoco podrán fumar ni utilizar cigarrillos electrónicos, vapeadores u otros productos que contengan nicotina.
Si finalmente el texto se aprueba, que un menor sea sorprendido fumando o vapeando será considerado una infracción leve y podrá imponérsele una multa de hasta 600 euros, una cantidad que asumirán sus padres o tutores legales. El proyecto de ley también prevé que, en determinados supuestos, el pago de la sanción pueda sustituirse por trabajos en beneficio de la comunidad o por programas de carácter educativo y preventivo relacionados con la salud pública y la prevención de las adicciones.
Sanidad ha justificado la medida como un instrumento de prevención más que de castigo. Durante la presentación del proyecto, la ministra Mónica García defendió que el objetivo es evitar la normalización del consumo de nicotina entre adolescentes y reforzar la implicación de las familias en la prevención del tabaquismo.
“Lo normal en España es no fumar. Estamos en mínimos históricos de consumo de cigarrillo tradicional, nunca había fumado tan poca gente”, recuerda Noa Rey, del CNPT
“Es una medida que va a motivar a las familias a educar más desde casa, aunque esperamos que estas multas no terminen siendo una carga económica, sino que sean conmutadas por medidas educativas o de trabajo social”, arguye Raquel Fernández, de Nofumadores.org, que urge a poner el foco en los negocios que venden tabaco o nicotina a menores.
“Lo normal en España es no fumar. Estamos en mínimos históricos de consumo de cigarrillo tradicional, nunca había fumado tan poca gente”, recuerda Noa Rey, del CNPT. “Todas las medidas que ayuden a esta desnormalización son bien recibidas. Esto es un poco como lo de ponerse casco o abrocharse el cinturón de seguridad, a veces la sanción sí que es necesaria”. Como Fernández, Rey aboga por la implementación de otras medidas como el empaquetado neutro y la subida de precios de los productos con nicotina.
Ambas coinciden también en que la industria del tabaco está reorientando el negocio hacia los vapeadores y otras fórmulas para intentar captar a los más jóvenes. “Está habiendo consumos [a través de los vapeadores] desde edades muy, muy tempranas”, insiste Rey. “El cigarrillo convencional está agonizando porque en las nuevas generaciones ha calado perfectamente el mensaje de que fumar mata, por eso intentan llegar a los más pequeños con estos nuevos productos. Y no estoy diciendo ya jóvenes, se dirigen totalmente hacia los niños haciendo que el aspecto de los productos se parezca al de dibujos animados, con muñequitos, sabores muy asociados a la infancia como piruleta, tarta o algodón de azúcar”.
“Estamos viendo un cambio de adicción y esto es algo en lo que la industria del tabaco lleva mucho tiempo invirtiendo para que ocurra”, remarca Fernández. “Las redes sociales se han inundado de influencers pagados por la industria del tabaco que promocionan estos productos de una forma indirecta, de tal manera que no te están vendiendo una marca, te están vendiendo un hábito de consumo, y además tampoco te venden como tabaco, sino como algo divertido, algo con unos diseños, unos colores y unos sabores muy atractivos”.
La hostelería en pie de guerra
Desde que se aprobó la primera ley antitabaco en 2005, y después en las posteriores ampliaciones, la hostelería siempre se ha manifestado en contra de la regulación. Entre los argumentos estrella del sector se encuentran el presunto perjuicio económico, ya que la patronal hostelera entiende que si no se puede fumar ni dentro ni ahora fuera de los establecimientos, esto repercutirá en el negocio.
También arguyen que la prohibición de fumar en las terrazas carece de suficiente respaldo científico como para justificar la restricción, y cuestionan que la reforma se haya impulsado antes de que concluya la revisión de la directiva europea sobre los productos del tabaco.
“Los que no fumamos somos mayoría, más del 75% de la población en España no fuma”, incide Raquel Fernández, que añade: “Intentemos salvaguardar, en el caso de las terrazas de hostelería, no solo al cliente que se sienta, sino a los trabajadores”
Para Noa Rey, la hostelería debería ser el sector que más apoyase esta medida. “Creo que los hosteleros quieren proteger a sus trabajadores. Los camareros de las terrazas no tienen por qué estar obligados durante toda su jornada laboral a respirar una sustancia que mata. Por eso pensamos que la patronal hostelera debería ser la primera que velase por la seguridad y la salud de sus trabajadores apoyando esta reforma con uñas y dientes”.
“Los que no fumamos somos mayoría, más del 75% de la población en España no fuma”, incide Raquel Fernández, que añade: “Intentemos salvaguardar, en el caso de las terrazas de hostelería, no solo al cliente que se sienta, sino a los trabajadores, al camarero que puede tener una enfermedad respiratoria u oncológica, o a la camarera que puede estar embarazada”.
Residuos
Colillas, ese absurdo y omnipresente residuo
Cada año 4,5 trillones de colillas, residuos plásticos que contienen 7.000 sustancias tóxicas, acaban en el medio ambiente. La región de Bruselas quiere cobrar a las tabacaleras por su recogida, que hoy corre a cargo del contribuyente, y la UE plantea eliminar las fabricadas con plástico en una década. Su difícil reciclaje y recolección hacen de ellas un problema que aumenta cada día.
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!