Mónika Korcsák y la lucha de Pilismarót

A sus casi 70 años, Mónika afirma que nunca antes había participado en luchas sociales ni en ningún tipo de activismo. Sin embargo, en el caso de la mina, decidió actuar por amor a su tierra y por el deseo de defender los derechos de sus habitantes.

Esta es una historia que demuestra que cuando las personas se unen y luchan, pueden triunfar, incluso contra una empresa multinacional. La perseverancia de los habitantes del pequeño pueblo de Pismarót, de tan solo 2000 habitantes a orillas del Danubio, es prueba de ello.

Para comprender cómo comienza esta historia, debemos remontarnos a 2019, cuando, durante una pleno municipal a puerta cerrada y sin consultar a los vecinos, el alcalde del pueblo decidió aprobar un proyecto de mina de grava que se desarrollaría en un terreno de aproximadamente 122 hectáreas, a tan solo medio kilómetro de las zonas residenciales del pueblo. En mayo de 2020, en plena pandemia de COVID-19, el entonces alcalde Csaba István Pergel declaró la zona designada para la mina como “zona de desarrollo prioritario”.

Cuando los habitantes de Pismarót conocieron los planes del municipio, se indignaron. La presión de la comunidad fue tan fuerte que el alcalde se vio obligado a dimitir. En 2021, se fundó la Asociación para la Protección del Paisaje Cultural y el Medio Ambiente de la ribera del Danubio, con el apoyo de la Asociación EMLA, con experiencia en temas ambientales. Mónika Korcsák fue nombrada presidenta.

Entre sus acciones más destacadas se encuentran su estrategia en redes sociales, la creación de materiales informativos y la difusión en la prensa para dar a conocer el caso. También recogieron hasta 20.000 firmas de los residentes de la zona para presentarlas al gobierno local.

Pero los vecinos no se detuvieron ahí: lanzaron una campaña para exigir un referéndum para que la gente pudiera votar. La votación se celebró el 27 de agosto de 2023, pero el resultado fue invalidado debido a la baja participación. Sin embargo, entre quienes votaron, el mensaje fue claro: no querían la mina. De las 672 personas que votaron, el 90% votó en contra del proyecto.

Aunque el resultado no era legalmente vinculante, era evidente que la ciudad no estaba dispuesta a aceptar una nueva mina en las cercanías. Y así, a través de la persistencia y la resistencia, los ciudadanos ganaron (al menos, por el momento).

Un reportaje en colaboración con Sphera Network.

Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...