Valladolid
Un artista denuncia censura a su obra en memoria de las agresiones fascistas en “Fachadolid”
@beacasall
Sobre los expositores, varias réplicas: una nave incendiada en las primeras huelgas de la ciudad, un mural en defensa del espacio público, un escudo de Valladolid con una casa molinera, el edificio más alto de la ciudad con la pintada “OTAN NO”. La exposición jamás inaugurada del artista Íñigo Varona prometía un recorrido en miniatura por La otra transición vallisoletana. Un futuro truncado por la existencia de un elemento más: un cartel de azulejo con la inscripción “Fachadolid”, por el que la institución propietaria de la galería, la Diputación de Valladolid, ha clausurado definitivamente la muestra.
Fachadolid. 120 x 90 cm. 2.000 euros. Varona recuerda bien haber incluido este elemento en el listado de obras para el seguro que adjuntó al técnico de cultura de la Diputación de Valladolid, semanas antes de la inauguración de su nueva exposición, La otra transición vallisoletana. Sin embargo, la institución ha acusado al artista de “falta de transparencia” en el desarrollo de la muestra y de enviar un dosier con fotografías poco claras, argumento por el cual, el pasado jueves 3 de septiembre, canceló la muestra a escasas horas de su inauguración.
El mismo presidente de la institución, Conrado Íscar (PP), recibió una llamada al llegar a sus azulejos azul cobalto mientras el artista le hacía, según ha narrado a El Salto, una visita guiada en exclusiva
Aunque la exposición no se ha llegado a abrir al público, el cartel con el famoso titular publicado por Interviú en 1981 ha visto ya muchas caras. Las de técnicos y políticos, que durante los tres días de montaje generaron un vaivén constante en la puerta de entrada de la Sala de Exposiciones del Palacio de Pimentel, desde donde dirigieron sus teléfonos a fotografiar el polémico cartel.
El mismo presidente de la diputación de Valladolid, Conrado Íscar (PP), recibió una llamada al llegar a sus azulejos azul cobalto mientras el artista le hacía, según ha narrado a El Salto, una visita guiada en exclusiva. La Diputación ha declarado al artista y a los medios de comunicación que, sin este elemento, la exposición podría haber salido adelante.
El artista confiesa a El Salto que nunca había vivido una situación similar, que denomina, sin titubeos, censura. Aunque el vallisoletano se define como una persona de procesos lentos y sosegados, no le fue difícil tomar la decisión con la rapidez que le exigieron. “Mucha gente ha puesto sus cuerpos y sus vidas para que nosotros estemos ahora donde estamos y yo no me iba a censurar”, ha defendido el artista vallisoletano.
La controversia de “Fachadolid”
El periodista Francisco Valiño publicó en 1981 el reportaje “En Fachadolid han dicho basta”. Varona llegó a ese artículo mientras investigaba los símbolos urbanos de Valladolid relacionados con su movimiento obrero y vecinal. El periodista acuñó este juego de palabras en el número 246 de la revista Interviú para denunciar los atentados de grupos fascistas durante la Transición en la ciudad. En la muestra, el artista acompañó el cartel de una copia del artículo original, el titular de la misma revista “La bomba facha mató a dos ancianos”, una réplica en arcilla del incendio en la sede del movimiento comunista de Castilla y León y pegatinas de todos los partidos “de izquierdas” de aquel momento. Todo ello en un expositor dedicado a la violencia de la extrema derecha y los atentados en Valladolid durante la Transición.
El artista ha afirmado que continúa sin haber recibido las explicaciones por escrito acerca de por qué debía eliminar ese expositor de la muestra
“Esto es memoria viva, no es una expresión subjetiva mía” se explicó, según Varona, al encargado de comunicación de la presidencia de los populares en la Diputación. El artista ha afirmado que continúa sin haber recibido las explicaciones por escrito acerca de por qué debía eliminar ese expositor de la muestra. La Diputación ha explicado a los medios de comunicación que no conocían de la existencia de estos elementos y que, según la normativa, todos los artistas deben pasar por una comisión de valoración.
La obra de Varona no profundiza, de acuerdo al artista, en una “memoria muerta“, sino que indaga en problemáticas extrapolables al presente. El escultor recuerda, en conversación con El Salto, cómo este mismo verano el nuevo presidente de Nuevas Generaciones del PP, Ignacio Dancausa, utilizó el término durante su XVI Congreso. “Valladolid, o ‘Fachadolid’, como me gusta a mí llamarlo, será testigo del inicio de la edad dorada de Nuevas Generaciones”, afirmó entonces Dancausa. Meses después, el escultor narra que el responsable de comunicación de la presidencia de la Diputación cuestionó que su obra pudiera ser denominada arte, que el término Fachadolid impreso en los azulejos faltaba el respeto a la institución y que la exposición era “demasiado ideológica”.
El arte que incomoda
La respuesta de la sociedad vallisoletana no ha tardado en dejarse sentir tras la cancelación de la exposición. Varona confiesa no estar acostumbrado a tanto revuelo. La Fundación Jesús Pereda de CCOO Castilla y León ha definido la situación en un comunicado de “especialmente grave“ y ha reclamado a la Diputación una explicación pormenorizada de las razones que han llevado a la suspensión. De acuerdo a la Fundación, o bien se trata de un fallo “muy grave” en sus mecanismos de supervisión y gestión o bien se trata de una actuación guiada por un “sesgo ideológico”.
Su presidente, Luis Fernández Bayón, ha denunciado que una institución pueda decirle a un artista lo que puede o no contar porque determinados elementos le resulten “incómodos”. “No queremos una cultura domesticada ni una cultura que tenga que pedir permiso para contar nuestra historia”, ha declarado Fernández Bayón. A la denuncia se han sumado otros sindicatos y partidos políticos como el PSOE o CGT.
“Me genera un poco de impotencia el hecho de que una institución, que es de todos y todas, esté gestionada por gente que no sabe nada de cultura, que tienen una concepción de arte como decorado”, reflexiona Varona
“Me genera un poco de impotencia el hecho de que una institución, que es de todos y todas, esté gestionada por gente que no sabe nada de cultura, que tienen una concepción de arte como decorado, un arte que no hable, que no diga nada, que no moleste”, reflexiona Varona. El artista ha señalado la instrumentalización de la cultura por parte de algunos grupos para pugnar en una “batalla cultural“ y ha expresado su preocupación por el aumento de los casos de censura y autocensura en el panorama cultural.
No obstante, desde la incomodidad de los focos, el artista ha aprovechado la situación para denunciar la ausencia de un apoyo a las artes plásticas y la cultura por parte de las instituciones en Castilla y León allá donde le ofrecen un micrófono. “Pensaba que iba a generar algo de controversia, pero no que, a estas alturas de la vida, iba a pasar esto”, confiesa el artista. Aunque La otra transición vallisoletana sigue sin fecha de estreno, ha cumplido su función de poner el pasado en una vitrina para reflexionar sobre los sucesos del presente.
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