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Derecho a la vivienda
Las manifestaciones por la vivienda como derecho ya llenan las calles de muchas ciudades
Las más de 40 manifestaciones por el derecho a la vivienda ya han arrancado en muchas ciudades, en cuyas calles resuenan los cánticos como “rentistas culpables, gobiernos responsables”.
Almería, Cádiz, Badajoz, Cáceres, Burgos, Cuenca, Donostia, Madrid, Málaga, Guadalajara, Sevilla, Jerez, Murcia, Logroño, Granada, Fuerteventura, Tenerife, Valladolid o Salamanca son ciudades donde las manifestaciones han echado a andar.
En Madrid, el Sindicato de Inquilinas ha cifrado en más de 150.000 las personas que han respaldado la convocatoria.

La bajada de un 50% de los alquileres de forma inmediata es uno de los motores de la movilización. También los contratos de carácter indefinido. Uno de los principales impulsores de esta movilización, además de las asambleas de vivienda locales, son los sindicatos de inquilinos.
Para estas organizaciones, los “precios desorbitados” de los alquileres se han convertido en “la principal causa de empobrecimiento de la clase trabajadora y una barrera para acceder a una vivienda”. Una situación que es “aún más grave” en las ciudades turísticas, donde “los alquileres de temporada y el modelo turístico expulsan a las vecinas de sus barrios y precarizan a las trabajadoras del sector”.
Este ciclo de movilización comenzó el 10 de abril de 2024 con una huelga de hambre y con una multitudinaria manifestación en las Islas Canarias diez días después. Le siguieron la manifestación del 25 de mayo en Baleares —más de 20.000 personas en Palma de Mallorca— y protestas multitudinarias en buena parte de la ciudades y zonas tensionadas por los altos precios de la vivienda y la turistificación. En Cantabria, ese mismo mayo de 2024, más de 8.000 personas reclamaban que su tierra no se convirtiera en “la Ibiza del norte”. También en Málaga, Madrid o San Sebastián ya se habían producido movilizaciones antes del verano centradas en la presión turística y sus consecuencias en el territorio y en la crisis de vivienda.
Después del verano llegaron las grandes manifestaciones, esta vez más focalizadas en los altos precios de la vivienda, pero con la demanda de la regulación de los pisos turísticos de fondo. En Madrid y Barcelona, el 13 de octubre y el 23 de noviembre, se reunieron varios cientos de miles de personas. En València, el 19 de octubre, se juntaron unas 50.000 personas. Y en Málaga, el 9 de noviembre, otras 30.000.