Los hutíes reconfiguran las líneas del frente en Yemen al reanudarse los combates en la costa del mar Rojo

Una renovada ofensiva hutí ha alterado el frágil equilibrio posterior a la tregua en Yemen e intensificado la presión sobre Arabia Saudí.
Bab el Mandeb
Barco navegando el estrecho de Bab-el- Mandeb, que separa la península Arábiga del Cuerno de África.

Mogadiscio, Somalia.

23 sep 2026 06:00

En Yemen, en las últimas dos semanas, una rápida ofensiva del movimiento yemení Ansar Allah —conocido comúnmente como los hutíes— ha impulsado a sus fuerzas hacia el sur a lo largo de la costa del mar Rojo, lo que ha permitido capturar una serie de asentamientos y la estratégica ciudad portuaria de Moca. Este avance ha roto el equilibrio militar que se había mantenido en gran medida desde que la tregua en 2022 dejara los frentes de batalla del país en un estancamiento precario.

Las fuerzas hutíes avanzan ahora hacia el interior y hacia el este del territorio, adentrándose en zonas controladas por fuerzas alineadas con el gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente. Los combates de principios de esta semana se concentraron en las montañas de Kahboub y en los alrededores de al-Wazi’iyah y Ras al-Ara, en las provincias de Taiz y Lahij. Se trata de las zonas de acceso —tanto montañosas como costeras— situadas al este del estrecho de Bab el-Mandeb que conectan la franja del mar Rojo, recién capturada, con el sur de Yemen, bajo control gubernamental. El estrecho de Bab el-Mandeb es un enclave estratégico que se estrecha hasta unos 26 kilómetros en su punto más angosto, entre Yibuti, Eritrea y Yemen.

Arabia Saudí ha respondido con intensos ataques aéreos, pero las fuerzas alineadas con el gobierno han seguido cediendo terreno en varias zonas

Reuters informó que los hutíes intentan cortar dichas conexiones y asegurar la retaguardia de sus posiciones en torno a Dhubab y el estrecho. Arabia Saudí, por su parte, ha respondido con intensos ataques aéreos, pero las fuerzas alineadas con el gobierno han seguido cediendo terreno en varias zonas, lo que está permitiendo a los hutíes decidir, en gran medida, dónde y cuándo ejercer presión.

“Se puede ver que son los hutíes quienes determinan los plazos y los niveles de la escalada”, explicaba a Al Jazeera Yasmeen al-Eryani, directora del think tankSana Center. “Parece que los hutíes son quienes tienen el control”. Su avance ha puesto de manifiesto la estructura fragmentada de las fuerzas que se les oponen. El Consejo de Liderazgo Presidencial (PLC, por sus siglas en inglés), con sede en Adén, preside un conglomerado heterogéneo que incluye a las fuerzas de la costa occidental de Tareq Saleh, a las unidades del Escudo Nacional respaldadas por Arabia Saudí y a formaciones sureñas con estrechos vínculos con los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Andreas Krieg, experto en seguridad regional, explica para El Salto que, si bien estos grupos cuentan con un número considerable de efectivos, no operan como una fuerza cohesionada. Arabia Saudí sigue gozando de una superioridad abrumadora en cuanto a poder aéreo, inteligencia y recursos, señala, pero carece de “un instrumento terrestre yemení fiable capaz de revertir los avances hutíes a un coste aceptable”.

Andrea Carboni, jefe de análisis de Armed Conflict Location and Event Data (ACLED) e investigador asociado de la Universidad de Sussex, sostiene que, a medida que la transición yemení posterior a 2011 se desmoronaba y la autoridad estatal se fragmentaba, los hutíes lograron consolidarse de una manera que sus rivales no pudieron. Forjaron alianzas con las élites locales, absorbieron partes del aparato estatal existente y reprimieron a quienes los desafiaban, lo que les permitió crear una estructura política y militar más cohesionada. 

La tregua mediada por la ONU en 2022 detuvo la mayor parte de los combates, pero no resolvió las disputas económicas y de acceso en torno al norte de Yemen, controlado por los hutíes

Ese desequilibrio quedó efectivamente congelado por la tregua mediada por la ONU en 2022, la cual detuvo la mayor parte de los combates a gran escala, pero no resolvió las disputas económicas y de acceso en torno al norte de Yemen, controlado por los hutíes. El acuerdo permitió la entrada de 18 buques de combustible en Hodeida a lo largo de dos meses y dos vuelos comerciales semanales desde Saná a Amán y El Cairo. Estas medidas aportaron cierto alivio, pero estuvieron lejos de restablecer la normalidad.

Cuando posteriormente la ONU intentó ampliar el acuerdo para incluir la importación de combustible sin restricciones y destinos de vuelo adicionales, las partes no lograron alcanzar un nuevo pacto antes de que la tregua formal expirara en octubre de 2022, aunque la relativa calma se mantuvo en gran medida.

Nuevas tensiones 

Esas disputas no resueltas sobre el acceso volvieron a situarse en el centro de la confrontación cuando las tensiones se agudizaron en julio de este año. El gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente, afirmó haber atacado la pista del aeropuerto de Saná para impedir la llegada de un vuelo de Mahan Air procedente de Teherán, alegando que la aeronave violaba la soberanía yemení. Según Irán, el vuelo transportaba de regreso a una delegación hutí que había viajado al país para asistir al funeral del Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, así como a yemeníes que habían recibido tratamiento médico allí. Los hutíes culparon a Arabia Saudí del ataque. Baraa Shiban, analista especializado en Yemen, describe los combates de represalia que siguieron como “el primer intercambio directo” desde la tregua de 2022.

En cuestión de días, los hutíes declararon un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, y lo presentaron como una represalia por las restricciones impuestas al territorio que ellos controlan. Mahdi al-Mashat, jefe del Consejo Político Supremo dirigido por los hutíes, ha descrito desde entonces la política como “bloqueo por bloqueo y escalada por escalada”, al tiempo que exige la reapertura de aeropuertos y puertos, indemnizaciones y la retirada de las fuerzas saudíes y sus aliados.

Las importaciones se someten a controles y transbordos antes de llegar a Hodeida, y se han determinado limitaciones de acceso para el tráfico de contenedores, lo que obliga a transportar las mercancías por rutas terrestres más largas, lo que eleva los costes de transporte

Hussein Bukhaiti, analista radicado en Saná y cercano a los hutíes, señala que dichas restricciones siguen condicionando la vida cotidiana en las zonas administradas por el grupo. “Nos han sometido a un bloqueo severo”, explica a El Salto. Los residentes que no pueden volar directamente desde Saná deben realizar largos trayectos por carretera antes de tomar vuelos en otros lugares —a veces para recibir tratamiento médico—, explica. Las restricciones también afectan al movimiento de mercancías. Bukhaiti asegura que las importaciones se someten a controles y transbordos antes de llegar a Hodeida, y se han determinado limitaciones de acceso para el tráfico de contenedores, lo que obliga a transportar las mercancías por rutas terrestres más largas, lo que eleva los costes de transporte. “La gente no puede entrar ni salir de Saná en avión”, dice. “Tienen que recorrer largas distancias por tierra antes de poder tomar un avión; muchas de estas personas viajan por motivos médicos”. A pesar de la intensidad de los combates en la costa oriental del mar Rojo, el ministro de Asuntos Exteriores de Yibuti declaró a Al Jazeera que el tráfico seguía fluyendo en ambas direcciones a través de Bab el-Mandeb. 

Krieg señala que dicha contención responde a una estrategia. “La coerción selectiva es mucho más útil que un cierre total”, explica para El Salto. Atacar buques vinculados a Arabia Saudí y elevar los costes de seguros y transporte otorga a los hutíes una ventaja estratégica, dice, sin provocar necesariamente la respuesta internacional que podría desencadenar en un intento de cerrar el estrecho.

Estados Unidos se mantiene al margen, de momento

A principios de este mes, drones lanzados desde territorio iraquí impactaron contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, que transporta crudo al mar Rojo y permite a Riad evitar el estrecho de Ormuz, cerrado parcialmente desde la reanudación de los combates entre Estados Unidos e Irán. Días más tarde, los hutíes reivindicaron ataques con misiles y drones contra instalaciones de Aramco en Yanbu y la base aérea de Khamis Mushait.

Arabia Saudí ha solicitado reiteradamente a Washington que intervenga directamente contra los hutíes, pero Estados Unidos se ha abstenido de hacerlo hasta la fecha, aunque sigue proporcionando apoyo de inteligencia. El periódico The New York Times ha informado recientemente que el presidente Donald Trump comunicó inicialmente a sus asesores que no era partidario de llevar a cabo ataques; posteriormente, tras una nueva petición del príncipe heredero Mohammed bin Salman, ordenó al Pentágono preparar una operación, para finalmente dar marcha atrás de nuevo. Según el diario, ya se habían aprobado las listas de objetivos y se estaba cargando el armamento en las aeronaves cuando se detuvo la operación.

Dicha indecisión ha hecho que cobrase mayor relevancia la nueva relación de defensa que Arabia Saudí mantiene con Turquía y Pakistán. En virtud del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, un ataque contra uno de los miembros se considera un ataque contra los tres. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, ha declarado que Ankara estaría dispuesta a satisfacer las necesidades militares saudíes, especialmente en cuestiones técnicas; mientras que las autoridades paquistaníes han asegurado que Islamabad cumpliría sus compromisos. Sin embargo, ninguno de los dos países ha anunciado el despliegue de tropas terrestres en Yemen.

Presión económica y desplazamientos forzados

La presión económica ya se deja sentir más allá del campo de batalla. Este lunes, 20 de septiembre, el crudo Brent cotizaba ligeramente por encima de los 100 dólares el barril, al tiempo que el coste del transporte de petróleo de Oriente Medio aumentaba considerablemente debido a que los exportadores recurren a rutas más costosas para sortear las perturbaciones. La semana pasada, JPMorgan señalaba que ya no disponía de una referencia clara para el mercado petrolero. “Simplemente no sabemos cómo modelar el desenlace final”, escribieron sus analistas.

Más de 120.000 yemeníes han tenido que desplazarse de manera forzosa, miles más han cruzado por mar hasta Yibuti

Por último, no hay que dejar de mirar la dimensión humantaria: desde la intensificación de los combates, más de 120.000 yemeníes han tenido que desplazarse de manera forzosa, según datos de las Naciones Unidas; miles más han cruzado por mar hasta Yibuti. Sin embargo, en la vertiente yemení del estrecho, la cuestión militar inmediata sigue siendo si los hutíes lograrán retener la costa haciéndose con las zonas elevadas situadas a sus espaldas.

Krieg considera probable que los combates repercutan en el proceso de negociación mediado por Omán, ya que los hutíes intentarán convertir sus avances en el campo de batalla en concesiones relativas a salarios, puertos, el aeropuerto de Saná y acuerdos políticos. El experto califica la fase actual de “negociación armada”. En este contexto, cualquier nueva ronda de conversaciones partiría ahora de una situación sobre el terreno notablemente distinta a la que había prevalecido desde 2022.

Yemen
Las ambiciones de Emiratos Árabes en Yemen desencadenan una “guerra civil dentro de la guerra civil”
Los emiratíes también están interfiriendo en Sudán y en regiones como Somalilandia y Puntlandia. Antes, lo hicieron en Libia.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...